El fotoperiodista de EU que quedó en coma el 19S y cuando despertó supo que su esposa había muerto
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Wesley Boxce

El fotoperiodista de EU que quedó en coma el 19S y cuando despertó supo que su esposa había muerto

Wesley Bocxe llegó por primera vez a México en 1985 para cubrir el terremoto que azotó Ciudad de México, gracias a ese trabajo, años después conoció a Elizabeth su esposa. Juntos vivían en el edificio que colapsó en Ámsterdam 107, solo él sobrevivió.
Wesley Boxce
19 de septiembre, 2018
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Wesley Bocxe llegó por primera vez a México un día después del terremoto del 19 de septiembre de 1985 para cubrir la catástrofe como fotoperiodista. Exactamente 32 años después, en el terremoto de 2017 su esposa murió y él sufrió 18 fracturas.

El terremoto de 1985 fue la primera tragedia bíblica, siniestra, que cubrí. Quedé muy impactado, jamás se me olvidará”, dice a BBC Mundo.

Aunque no se sabe la cifra exacta de muertos de esa tragedia, se calcula en unos 10 mil.

Bocxe tenía 25 años y llegó desde Nueva York como enviado de la agencia de noticias Reuters.

Recuerda que las líneas telefónicas estaban caídas, así que tenía que enviar por avión los rollos fotográficos para que sus imágenes fueran reveladas en Estados Unidos.

Bocxe volvió a México en 1998 y en una exhibición de fotografía conoció a Elizabeth Esguerra Rosas.

Era maestra de fotografía en una escuela secundaria. “Fue amor a primera vista. Los dos teníamos el gusto por la foto. Ella era una gran persona, siempre con una sonrisa”.

Una de las fotos de Boxce del terremoto de 1985.

Wesley Bocxe
Una de las fotos de Boxce del terremoto de 1985. La mayor parte de su archivo se perdió en el terremoto de 2017.

Se casaron y en 2011 tuvieron a su hija, Amara.

Bocxe tenía como base México, pero viajaba por distintas partes del mundo. Publicaba su trabajo en varios medios, entre ellos The New York Times, o las revistas Time y Newsweek.

También comenzó con una empresa llamada NewsWear, que hace de arneses, mochilas y chalecos para fotógrafos, la cual es popular entre el gremio.

En 2013 dejó de tomar fotografías porque en la era digital era cada vez más difícil conseguir un ingreso digno.

“Entonces dediqué mi tiempo a arrancar mi negocio. Y me dio mucho gusto estar con mi esposa y ver crecer a mi hija”, cuenta.

Un nuevo terremoto

Pero, en 2017, exactamente 32 años después del terremoto que lo había traído por primera vez a México,y también en un 19 de septiembre, la ciudad volvió a retumbar.

Bomberos y equipos de rescate buscan entre los escombros sobrevivientes del terremoto de 7,1 que golpeó a México en 2017.

AFP
Exactamente 32 años después, el 19 de septiembre, volvió a temblar en México.

Wesley y su esposa estaban en su departamento en el séptimo piso de Ámsterdam 107, un edificio del céntrico barrio de la Condesa. Su hija estaba en la escuela.

“Jamás imaginé que podría pasar lo que pasó. Habíamos sentido varios sismos en el edificio que llevábamos viviendo 6 años. Así que pensé que íbamos a seguir nuestra vida como siempre”, dice.

Cuando la tierra comenzó a sacudirse, a la 1.14 pm, intentaron ponerse a salvo en la azotea.

“El edificio se estaba moviendo fuerte. Después ya no supe que pasó. Desperté un mes después en el hospital. Mi esposa ya estaba enterrada y yo estaba hecho mierda. Ese es mi primer recuerdo”, cuenta.

Elizabeth Esguerra fue una de las 7 víctimas mortales en su edificio. En la ciudad murieron 228 personas y en total, contando los distintos estados afectados, 369 personas.

Su hija resultó ilesa y durante este tiempo la habían cuidado sus familiares.

Bocxe y su hija Amara.

Wesley Bocxe
Bocxe y su hija sobrevivieron al sismo de 2017.

“Huesos rotos por todos lados”

Bocxe había estado en coma y sufrió 18 facturas. Lo sometieron a una docena de operaciones.

“Tenía huesos rotos por todos lados. Incluso mi cara se fracturó. Pero tuve la suerte de que los doctores del hospital ABC Observatorio me salvaron la vida”, asegura.

Además de estar “eternamente agradecido” con los doctores, lo está con todas las personas que le ayudaron a reunir fondos para su recuperación.

Entre otros, un grupo de fotógrafos organizaron una subasta, se abrió una recolección de fondos en línea y los niños de una escuela en Reino Unido mandaron dinero.

Durante las labores de rescate, circularon fotos de soldados y rescatistas que utilizaban las bolsas para fotógrafos que fabrica Wesley. Esto causó un gran debate en las redes, porque habían robado cosas de una víctima.

“Yo no tuve problema con eso. Me dio gusto que mis bolsas de alguna forma pudieran ayudar a rescatar a otras víctimas como yo”, dice.

Rápidamente cuadrillas se pusieron a trabajar en rescate de personas.

AFP
Los rescatistas lograron salvar con vida a muchas víctimas.

Vuelta a EE.UU.

A un año del terremoto, físicamente está recuperado: puede caminar, manejar, todo lo que podía hacer antes. “Pero mi corazón está completamente destrozado”, dice.

Volvió a vivir a EE.UU. “Ya no me sentí seguro en la Ciudad de México”.

Dice que todavía está intentando asimilar cómo el terremoto llegó a cambiar su vida. “Cada día amanezco preguntando qué pasó”, dice.

Lo que si tiene seguro es que “en México nadie aprendió la lección del sismo del 85. Ni el gobierno, ni la gente”.

Dice que muchos pudieron haberse salvado.

Numerosas edificaciones resultaron dañadas en Ciudad de México.

AFP
Muchas edificaciones resultaron dañadas en Ciudad de México y en otros Estados.

“Mi esposa está muerta a causa de la corrupción de la industria inmobiliaria y el gobierno”. En su acta de defunción la causa aparece como homicidio.

Dice que las constructoras usan material barato y hacen mal los edificios para ganar más dinero. Para hacerlo, sobornan a los funcionarios del gobierno.

Las varillas de soporte del edificio donde ellos vivían eran demasiado delgadas, incluso para una casa, según le dijo una ingeniera civil al mirar los escombros.

La gente de México tendría que exigir que se respeten las leyes de construcción y que se persiga a las constructoras y oficiales corruptos”.

En EE.UU. su hija Amara todavía extraña a México, sobre todo a sus abuelos, tías y amigos. “Pero aunque sólo tiene 6 años, ella entiende por qué estamos aquí”, dice.


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Cuartoscuro

México reduce número de pruebas COVID en los últimos 4 meses

En enero se logró la cifra récord de 48 mil 151 pruebas COVID aplicadas en México, pero a partir de entonces han ido a la baja, hasta llegar a 12 mil 620 el pasado 9 de abril.
Cuartoscuro
16 de abril, 2021
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Con el número de casos a la baja, este sería el momento para que en el país se hicieran pruebas a la mayor cantidad de personas con síntomas y así controlar mejor una posible tercera ola, pero en lugar de eso, los test han disminuido. 

El 19 de enero de 2021 se logró una cifra récord en la aplicación de pruebas: se hicieron en México un total de 48 mil 151 para detectar COVID-19. Pero a partir de entonces la cantidad de test que se han hecho ha ido a la baja, hasta llegar a 12 mil 620 el pasado 9 de abril.

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Así lo ha documentado la plataforma de información Our World in Data, de la Universidad de Oxford, que, a su vez, cita como su fuente a la plataforma de datos COVID de Conacyt. 

Alfonso Vallejos Parás, profesor del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UNAM, señala que es normal que cuando las olas de las epidemias bajan (como en este caso está sucediendo en México), los países hagan menos pruebas, porque hay menos personas con síntomas. 

Sin embargo, el catedrático y epidemiólogo, destaca que en un país como México, donde se estableció que se le tomaría muestra solo al 100% de los casos graves que llegan a hospital y al 10% de los leves, este debería ser el momento para aumentar ese porcentaje y apostar por aplicarle prueba a todos las personas con síntomas, para así contener de manera más efectiva una tercera ola. 

Algo que hasta el momento no se ha hecho en México. En el país, las pruebas se han usado para la vigilancia epidemiológica, dice Vallejos Parás, para conocer la magnitud de la epidemia y dónde están los brotes. Pero los test también deberían servir para controlar más, junto con las medidas de sana distancia e higiene, la propagación del virus al identificar el mayor número de casos con síntomas y sus contactos. 

Más pruebas en estados

Cada estado ha implementado una estrategia diferente para aplicar pruebas. El gobierno federal ha dicho que los estados han aplicado un mayor número a personas con síntomas leves y no solo al 10%. 

En la Ciudad de México se aplican pruebas a un mucho mayor número de personas en los kioscos disponibles para esto. Pero incluso en la capital se está observando el mismo descenso. 

De acuerdo a los datos de la plataforma de información COVID del gobierno de la capital, el 27 de enero rompieron su récord de pruebas diarias con 27 mil 164. Después de eso, el número se fue a la baja, hasta caer a 3 mil 655, el 10 de abril. 

Fuentes de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México (Sedesa) argumentaron que la caída en el número de pruebas se debe a que hay una menor demanda de las mismas. Hay menos gente que está acudiendo a realizárselas, pese al llamado de la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, para que las personas que salieron a vacacionar y quienes tuvieron que salir de sus casas por alguna razón que acudan a los kioskos COVID a realizarse una prueba, para detectar a tiempo los casos. 

El gobierno de la capital incluso reubicó los kioskos donde están disponibles para que, aseguró Sheinbaum, estén en lugares más accesibles para toda la población. Ahora la queja de las autoridades es que la gente no está acudiendo a hacérselas.

Animal Político también preguntó a la Secretaría de Salud federal, a través de su oficina de comunicación, a qué se debe que se estén haciendo menos pruebas en el país, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta. 

Sería buen momento para el repunte 

A México se le ha señalado, desde los primeros meses de la pandemia, de ser un país donde se hacen pocas pruebas. Algo que no pudo corregir ni con el incremento que hubo en los test durante diciembre y enero, impulsado sobre todo por el aumento en el número de pruebas realizadas en la CDMX, que en noviembre implementó una estrategia más agresiva para detectar COVID, basada en las pruebas rápidas de antígenos.

Esa subida le valió a México para registrar un número de 12 pruebas por cada 100 mil habitantes, de acuerdo a datos de la Universidad Johns Hopkins. Ahora el registro es de apenas 9 pruebas por cada 100 mil habitantes. 

Lee más: México acumula 211 mil muertes por COVID; aplican medio millón más de vacunas

Otros países de América Latina registran un mayor número de test, Argentina hace 134 por cada 100 mil habitantes; Uruguay, 423; Chile, 354; Colombia, 131; Guatemala, 43, El Salvador, 32 y Trinidad y Tobago, 20 por cada 100 mil habitantes. 

Desde agosto de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió del riesgo para México de hacer pocas pruebas. 

La escala de la pandemia por el  COVID-19 está “subestimada” y “poco reconocida” en México, señaló Mike Ryan, director del Departamento de Emergencias Sanitarias de la OMS. Durante una conferencia de prensa en Ginebra dijo que esto se debe al bajo número de pruebas realizadas en el país.

Por eso no se debería seguir el patrón de la mayoría de los países, donde el número de pruebas sube y baja a un ritmo paralelo a los casos positivos. En Italia, por ejemplo, de acuerdos a Our World in Data, de la Universidad de Oxford, tuvieron un día récord el 5 de diciembre, cuando se aplicaron 894 mil 721 test para detectar COVID. 

Pero después el número cayó a 50 mil 932 el 9 de diciembre; y de ahí volvió a subir hasta llegar a 214 mil 748, el 6 de febrero, pero luego a 107 mil, 968, el 8 de abril. 

En Canadá, el 4 de noviembre se hicieron 37 mil 215 pruebas COVID: el 19 de noviembre, 152 mil 094 y el 27 de enero, último día con datos disponibles para este país en Our World in Data, 77 mil 003. 

En tanto que en Francia, el 23 de diciembre se hicieron 730 mil 827 pruebas para detectar COVID; el 1 de marzo fueron 414 mil 113 y el 5 de abril, 101 mil 901. 

Es lo normal, reitera Vallejos Parás, si hay menos personas con síntomas, se hacen menos pruebas, por eso las fluctuaciones. Pero acá en México este no sería el momento de disminuir el número, sino de apostar por tomarle muestra a todas las personas con síntomas para aislar los casos y después hacer un rastreo de sus contactos, así se controlaría mejor una posible tercera ola.

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