1968: El Ejército, en alerta especial; militares ocupan departamentos en Tlatelolco
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Archivo Heraldo de México

1968: El Ejército, en alerta especial; militares ocupan departamentos en Tlatelolco

Distintos grupos de militares realizan movimientos en varios puntos de la ciudad, incluidas las inmediaciones de la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, donde estudiantes realizarán un mitín por la tarde.
Archivo Heraldo de México
Por Viétnika Batres
2 de octubre, 2018
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Nota del editor: Desde el 23 de julio, Animal Político presenta materiales periodísticos para conocer los hechos, nombres y momentos clave del movimiento estudiantil del 68 que se vivió en México.

La cronología se publica en tiempo real, a fin de transmitir la intensidad con que se vivieron esos días y se tenga, así, una mejor comprensión de cómo surgió y fue frenado a un precio muy alto el movimiento político social más importante del siglo XX.

Queda mucho por saber y entender: 50 años después aún no sabemos por qué una riña estudiantil –como muchas que hubo previamente– detonó la brutal represión del gobierno.

Lo que es cierto es que el 68 fue, es mucho más que la masacre del 2 de octubre. Hubo un contexto que lo explica. Y eso es lo que les presentamos aquí.

Ciudad de México, 2 de octubre de 1968.- Agrupamientos de tropa regular y unidades militares especiales realizaron esta mañana inusuales desplazamientos por el centro y norte de la capital, horas antes de que se realice en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco un mitin convocado por el Consejo Nacional de Huelga (CNH) del movimiento estudiantil.

Agentes de la Dirección de Investigaciones Políticas de la Secretaría de Gobernación reportaron a sus superiores que el Ejército ha entrado en un estado de alerta especial.

Diversos grupos militares se ubicaron en el Reloj Chino, la sede de la Asamblea Sindical Mexicana de Electricistas, la Plaza de las Tres Culturas, Zacatenco, Casco de Santo Tomás, Ciudadela, vocacional y preparatoria 4 y en Ciudad Universitaria. La orden general fue clara: reportarse tres veces al día, a las 10:00, 12:00 y 14:00.

La estrategia oficial, aprobada por el titular de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), Marcelino García Barragán, incluye que una compañía del Ejército ocupe desde la mañana varios departamentos contiguos al edificio Chihuahua, con vista a la Plaza de las Tres Culturas, donde esta tarde se realizará el mitin.

A las siete de la mañana se realizó una junta del general García Barragán con Fernando Gutiérrez Barrios, titular de la Dirección Federal de Seguridad, para coordinar una operación cuyo objetivo, todo indica, es acabar de una vez por todas con el movimiento estudiantil, justo 10 días antes de que comiencen los Juegos Olímpicos.

El propio general contó: “Reunidos en mi despacho, escuché todos los informes y pregunté al capitán (Gutiérrez) Barrios, ¿podremos encontrar en el edificio Chihuahua algunos departamentos vacíos donde meter una compañía?”.

Gutiérrez Barrios le contestó al secretario de la Defensa que lo vería, tomó el teléfono y habló con el general Luis Gutiérrez Oropeza, jefe del Estado Mayor Presidencial; “me pasó el audífono, y le dije a Oropeza que me consiguiera para antes de las dos de la tarde los departamentos que pudiera para meter una compañía”.

militares

Aproximadamente a las 11 de la mañana, le reportaron a García Barragán que ya había tres departamentos vacíos a su disposición: uno en el tercer piso y dos más en el cuarto piso del edificio Chihuahua, el mismo en cuya terraza se ubicarán los oradores del mitin programado para la tarde de este miércoles.

El secretario de la Defensa Nacional ordenó a dos de sus subalternos que fueran de inmediato a reconocer los departamentos vacíos del edificio Chihuahua y que estuvieran de regreso con las llaves a las 12:30. Así lo hicieron. No sólo eso, también dio instrucciones de que se colocaran centinelas de la Policía Militar para que no dejen subir a nadie si no es con el permiso personal del general García Barragán.

Operación Galeana: capturar a líderes del CNH “sin disparar un solo tiro”

Distintos grupos de militares realizan movimientos en varios puntos de la ciudad, sin que, supuestamente, unos sepan de los otros. Al menos eso es lo que declaró el titular de la Sedena.

En el transcurso de esta mañana militares vestidos de civil se distribuyeron en azoteas y edificios que dan a la Plaza de las Tres Culturas. Son al menos una docena, están armados con metralletas y su despliegue fue ordenado por otro general: Luis Gutiérrez Oropeza, jefe del Estado Mayor Presidencial (EMP), según el Informe de la Fiscalía para Movimientos Políticos y Sociales del Pasado.

militares

Uno de los mandos del Estado Mayor Presidencial, el teniente Salcedo, colocó elementos de ese grupo de élite en un departamento del piso 13 del edificio Molino del Rey, donde vive la señora Rebeca Zuno de Lima, cuñada de Luis Echeverría Álvarez, secretario de Gobernación.

La responsabilidad la asumió el general Gutiérrez Oropeza, de modo que el secretario de la Defensa Nacional no ha sido enterado oficialmente de estos movimientos.

De lo que sí está al tanto el general García Barragán es de la Operación Galeana, diseñada para detener a todos los integrantes del Consejo Nacional de Huelga “sin disparar un solo tiro” una vez que se realice el mitin de estar tarde en Tlatelolco.

Cuatro grupos militares se desplazaron desde las primeras hora de la mañana de este miércoles a las cercanías de Tlatelolco. El despliegue implicó la movilización de entre 5 mil y 10 mil efectivos, que se han distribuido así:

Agrupamiento número 1: al mando del coronel Alberto Sánchez López, ubicado en Manuel González e Insurgentes y constituido por un Escuadrón Blindado de Reconocimiento del 12o. Regimiento de Caballería Mecánica, el 40º Batallón de Infantería, el 1er Batallón de Infantería de Guardias Presidenciales, así como dos compañías del 19o Batallón de Infantería.

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Agrupamiento número 2: al mando del general José Hernández Toledo, localizado en el Monumento a la Raza y constituido por el 2o Escuadrón Blindado de Reconocimiento, un Batallón de Fusileros Paracaidistas y el 1er Batallón de Infantería del Cuerpo de Guardias Presidenciales.

Agrupamiento número 3: al mando del coronel Armando del Río Acevedo, estacionado en la Estación Buenavista y constituido por el 44 Batallón de Infantería, un Escuadrón Blindado de Reconocimiento del 12o Regimiento de Caballería Mecánica, así como por el 43o Batallón de Infantería.

Y un cuarto agrupamiento de reserva: el Batallón Olimpia, al mando del coronel Ernesto Gutiérrez Gómez Tagle.

Al mando de la Operación Galeana se designó al general Crisóforo Mazón Pineda, quien tendrá como objetivo establecer un doble cerco –uno exterior bloqueando los accesos, a cargo del Ejército, y otro interior de militares vestidos de civil, pertenecientes al Batallón Olimpia– para capturar a los dirigentes del movimiento estudiantil. La orden de García Barragán fue que debe ejecutarse con toda limpieza: sin muertos ni heridos.

Se tiene previsto que todos los preparativos ordenados por el jefe el Ejército Mexicano se cumplan hacia las tres de la tarde, un par de horas antes de que se inicie el mitin: “El capitán Careaga estaba acantonado en los departamentos vacíos del edificio Chihuahua, con órdenes de aprehender a Sócrates Amado Campos cuando estuviera al micrófono; el coronel Gómez Tagle estaba con su Batallón Olimpia con su dispositivo para tapar todas las salidas del Edificio Chihuahua y evitar la fuga de los cabecillas”.

militares

Informe no censurado de la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (Femospp). En https://nsarchive2.gwu.edu//NSAEBB/NSAEBB180/index2.htm.

Ídem.

Scherer, Julio, y Monsiváis, Carlos, Parte de guerra: Tlaltelolco 1968: documentos del general Marcelino García Barragán: los hechos y la historia, Nuevo Siglo / Aguilar, México, 2002.

Ídem.

Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (Femospp), op. cit.

Dirección General de Investigaciones Política y Sociales, Secretaría de Gobernación, tarjeta sin fecha, mencionada en Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado, op. cit.

Dirección General de Investigaciones Política y Sociales, Secretaría de Gobernación, tarjeta 2866, mencionada en Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado, op. cit., p. 63.

Ídem.

Ídem.

Julio Scherer y Carlos Monsiváis, op. cit.

Ídem.

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El boom del sotol, el licor perseguido en México y la polémica de su producción en Texas

Forma parte de la identidad de Chihuahua, Coahuila y Durango y es también un destilado con un mercado en expansión.
16 de julio, 2022
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“En mi pueblo acostumbran a decir: ‘Vamos a hacer la mañana’. Y lo primero que hacen al levantarse es tomar una copa de sotol”.

Jesús Miguel Olivas, profesor e investigador de la Facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad Autónoma de Chihuahua, habla del único destilado mexicano que no se hace a partir de un maguey o agave, de una bebida que, aunque ancestral, es para muchos una gran desconocida.

El sotol integra la historia y el paisaje cultural de Chihuahua, Coahuila y Durango, los tres estados del norte de México en los que se produce.

“Forma parte de nuestra identidad. Está presente en corridos, en la poesía, en la literatura. Es un legado de esta región”, le dice a BBC Mundo Ricardo Pico, vicepresidente del Consejo Certificador del Sotol. Por ello, está protegido con una denominación de origen.

Dasylirion en el Parque Nacional Big Bend, parte del desierto chihuahuense, en en suroeste de Texas.

Getty Images
El sotol es el único destilado mexicano que no se elabora a partir de un maguey o agave.

Y es, además, un mercado en expansión. “Comercialmente hablando, es lo que era el mezcal hace 12 años”, asegura Pico, comparándolo con el espirituoso mexicano cuya producción ha aumentado en ese periodo de los 500.000 a los 6,5 millones de litros al año. Aunque no hay cifras oficiales, los entrevistados para este artículo concuerdan en que hay un boom del sotol.

Ahora, hay quien ve ambos aspectos del sotol —la identidad que representa y su potencial comercial— amenazados.

Y es que también se ha empezado a hacer del otro lado de la frontera, en Estados Unidos.

La polémica sobre quién tiene derecho a elaborarla está servida.

Conocimiento ancestral

La palabra sotol proviene del vocablo náhuatl tzotollin, que significa el dulce de la cabeza.

La bebida conocida con ese nombre se elabora con distintas especies del género Dasylirion, una planta nativa deldesierto chihuahuense que resiste las extremas temperaturas —hasta mínimas de -14°C en invierno y 42°C en verano— de ese ecosistema semiárido que abarca la zona norte de México y el suroeste de Estados Unidos.

Mapa de las zonas en las que crece la planta del sotol

BBC

Ya en tiempos prehispánicos, las comunidades originarias de ese vasto territorio se servían de ella, principalmente para alimentarse.

“Asaban el corazón, conocido como piña, y hacían una especie de pastas que se podían almacenar. Eran una buena fuente de carbohidratos”, le dice a BBC Mundo Jeffrey Keeling, profesor de biología y gestión de recursos naturales de la Facultad de Agricultura y Ciencias Naturales de la Universidad de Alpine, Texas.

Los rarámuri o tarahumaras, quienes le siguen llamando sereque, la usaban también para hacer utensilios —no por nada en inglés se conoce también como desert spoon, cuchara del desierto—, canastas, zapatos y artesanías, o con fines medicinales, por sus propiedades antibióticas.

La planta del sotol, del género Dasylirion.

Getty Images
La planta del sotol tiene aspecto de palma.
Detalle de las flores de una planta de sotol.

Getty Images
Detalle de las flores de una planta de sotol.

Y elaboraban con ella un brebaje fermentado, similar al pulque que se hace con agave en otras zonas de México, de muy baja graduación, para usos ceremoniales ya desde hace 800 años, apunta el experto.

La destilación llegaría después, cuando los españoles trajeron consigo la técnica en el siglo XVI, y la bebida se empezó a parecer a la que se conoce actualmente.

Fermentación y destilado

Han pasado siglos desde aquello, pero el proceso de elaboración no ha variado mucho en décadas y su producción hoy sigue siendo mayoritariamente artesanal y en algunos casos semiindustrial, señala Pico.

Antes que nada, hay que cortar la planta, que crece de forma silvestre.

Hombre corta la cabeza de una planta de sotol.

Ángel Valdez
Son las cabezas de la planta, también llamadas piñas, las que se llevan a la vinata.

Aunque Olivas lidera un proyecto de la Facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad Autónoma de Chihuahua, que nació en 1996, centrado en la domesticación de la especie, con el objetivo de que en un futuro pueda haber plantaciones y la producción sea sostenible.

“Si no nos aseguramos de establecer plantaciones, es muy probable que si sigue creciendo el interés en la bebida, a mediano plazo nos veamos en problemas para tener materia prima”, le dice a BBC Mundo.

Una vez cortado el tallo o piña, ya en la vinata o destilería se cuece en rudimentarios hornos construidos a ras de suelo.

Las piñas cocinadas se someten a un proceso de molienda para reducirlas a trozos pequeños, a los que luego se les añade agua para que inicie la fermentación.

Piñas o cabezas de la planta de sotol en un horno rudimentario construido a ras de suelo.

Ángel Valdez

Finalmente, el doble destilado permite obtener una bebida con un volumen alcohólico del 45%.

“Tiene cosas en común con las producciones tradicionales de otros destilados, como el ‘perlado’, una técnica basada en la observación para calcular la graduación etílica, pero también muchísimas diferencias”, le dice a BBC Mundo Faridy Bujaidar, antropóloga especializada en bebidas espirituosas del norte de México.

“El tequila, el mezcal y el sotol, cada uno tiene su trayecto histórico, sus sabores y aromas particulares. Son conocimientos regionales muy focalizados“, añade.

La mayor disimilitud es quizá el volumen de producción. Ya comentamos cuánto mezcal se genera al año en el país, una cifra que palidece frente a la del tequila: 350 millones de litros en 2021, según el Consejo Regulador del Tequila.

Mientras, la entidad homóloga del sotol estima que de este se producen anualmente 500.000 litros, cerca del 80% en Chihuahua y el resto a partes iguales en Coahuila y Durango.

“A los ojos del consumidor somos una bebida emergente, aunque sea ancestral”, dice su presidente, Efraín Maldonado.

El Consejo calcula que en México hay unos 40 productores tradicionales.

Décadas de persecución

Este panorama es la herencia de la persecución que sufrieron los sotoleros durante décadas, apunta Pico, vicepresidente del Consejo Regulador del Sotol.

Se debió a una combinación de factores, explica, entre ellas la influencia de la prohibición de los destilados a principios del siglo pasado en el estado aledaño de Sonora y la Ley Seca vigente de 1920 a 1933 al otro lado de la frontera, en Estados Unidos, además de una “corriente de pensamiento conservador en México según la cual el alcohol corrompía la sociedad”.

“Aunque no hubiera una ley per se en el país que prohibiera la actividad sotolera, la policía conocida como ‘la acordada’ llegaba a las comunidades, para en teoría checar que se cumplían las normas ambientales y sanitarias, y les confiscaba el equipo a los vinateros o los llevaban presos“, cuenta.

Hombre cortando un Dasylirion.

Ángel Valdez
Las plantas a partir de las cuales se hace el sotol se encuentran en estado silvestre.

Eduardo Arrieta, “Don Lalo”, maestro sotolero de cuarta generación del municipio de Aldama, Chihuahua, conoce bien la historia.

En parte porque se la contó su abuelo, quien se llamaba igual que él, y en parte porque la vivió en carne propia.

“Mi abuelo empezó en el sotol muy joven, en 1920, cuando andaba en la Revolución con Pancho Villa”, le dice a BBC Mundo.

‘Quítame esa vinata’, le dijo Pancho Villa un día que pasó por allí a caballo, pero mi abuelo no hizo caso, así que cuando volvió lo agarraron, lo ataron y le dieron con un sable. Según ellos esa era la ley aquí antes”, cuenta.

Cuando mataron al “centauro del norte” en 1923, el abuelo de Don Lalo siguió destilando y le enseñó el oficio a su hijo, quien después haría lo propio con el suyo.

“A mí todavía me tocó esconderme cuando llegaron los de a caballo (la policía), para que no me hallaran y me llevaran. Nos destruían el alambique donde hacía uno el vino (sotol), lo balaceaban para que ya no sirviera”, recuerda.

Pico, del Consejo Regulador del Sotol, analiza aquello —que duró hasta finales del siglo pasado en ciertas zonas— con perspectiva.

“La persecución quizá actuó a nuestro favor porque, ¿quién sabe?, de otra manera quizá hubiéramos acabado ya con la planta”, dice. “O nos hubiéramos convertido en otro Tequila, Jalisco, con una industria completamente desarrollada y millonaria”.

Protección institucional

Para caminar en esa dirección y ordenar y proteger la producción del sotol en Chihuahua, Coahuila y Durango, se creó en 2002 la denominación de origen.

Destilando sotol en una vinata.

Ángel Valdez
La última fase de la elaboración del sotol es la destilación.

Una denominación de origen (D.O.) es un sello que certifica que un producto es originario de una zona geográfica particular, que en ella se llevan a cabo todas las fases de producción, y que a esto se deben la calidad y las características del mismo.

Una de las más famosas es la del champán, que dicta que solo se le puede llamar así al vino espumoso elaborado en la zona francesa de Champagne o la Champaña.

La D.O. del sotol está reconocida a nivel internacional por la Organización Mundial de la Protección Intelectual, en 2005 nació el Consejo Mexicano del Sotol y más recientemente, en 2017, el Consejo Certificador.

Hoy el producto se vende dentro y fuera de las fronteras mexicanas.

“El mejor mercado para el sotol en México está, curiosamente, allí donde se producen otros destilados, porque se valora ese tipo de producto: en Oaxaca, Jalisco, y, por supuesto, Ciudad de México“, informa Pico.

“En Estados Unidos se vende en Texas y California sobre todo, y existe un mercado emergente, en constante crecimiento, en Arizona, Nueva York, Colorado e Illinois“.

El problema que ven muchos en la industria del sotol en México es que EE.UU. está dejando de ser meramente consumidor y ha empezado a producir, aunque aún de forma muy focalizada, concretamente en Texas.

Y es que el sotol, a diferencia del tequila y el mezcal, no está reconocido como bebida distintiva de México por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

¿Quién tiene derecho a producir?

En enero, Sandro Canovas se plantó fuera de una destilería en Marfa, Texas, con un megáfono en la mano y gritó: “¡El sotol es mexicano! ¡Boicot a estos buitres culturales! No apoyen a los ladrones”.

Y repartió entre clientes y curiosos unos papeles en los que se leía: “Ten en cuenta que Marfa Spirit Co. opera a diario bajo estas premisas: a) apropiación cultural; b) el flagrante desprecio de la denominación de origen que pertenece a Chihuahua, Durango y Coahuila en México; c) ningún compromiso ni acciones o programas hacia la sostenibilidad en la producción de sus bebidas espirituosas”.

Dasylirion en el Parque Nacional Big Bend, parte del desierto chihuahuense, en en suroeste de Texas.

Getty Images
Dasylirion en el Parque Nacional Big Bend, parte del desierto chihuahuense, en en suroeste de Texas.

Fundado en 2021 por Morgan Weber, con una amplia experiencia en el sector de la restauración y al frente de bares especializados en licores mexicanos, Marfa Spirit Co. es una de las empresas que está produciendo destilado a partir de Dasylirion en Texas.

“Están robando patrimonio cultural, una de las tradiciones tangibles más viejas de la región del norte de México junto al adobe —él es adobero— y quitándoles el negocio a los maestros mexicanos que han hecho esto durante generaciones”, le dice a BBC Mundo el activista.

Cánovas empezó a alzar la voz sobre la cuestión en distintos eventos, hablando con sotoleros y otros miembros de la industria, tocó la puerta de las autoridades.

Pronto una confederación de productores mexicanos, el Grupo de Sotoleros El Potrero del Llano, publicó un comunicado condenando que varias destilerías texanas estuvieran usando la palabra “sotol” en sus productos.

Las autoridades chihuahuenses mantuvieron una serie de reuniones sobre la protección de la producción del sotol en el estado, a medida que la conversación llegaba a los ciudadanos.

Y en su edición del 17 de febrero el diario Hechos de Chihuahua publicó en portada este titular: “Sin respetar la denominación de origen, Texas produce sotol”.

Las piñas cocinadas se someten a un proceso de molienda

Ángel Valdez
Las piñas cocinadas se someten a un proceso de molienda.

Preguntado por la posición Consejo Regulador del Sotol sobre la cuestión, su presidente Efraín Maldonado es tajante:

“La norma denominación de origen es clara: a lo que se produzca en los tres territorios (Chihuahua, Coahuila y Durango) se puede le llamar sotol, a lo producido fuera no. Puede ser cualquier otro licor, destilado, pero no se le puede decir sotol“.

Weber, el dueño de Marfa Spirit Co., quien hizo equipo con Jacobo Jáquez, del veterano Sotol Don Celso, para elaborar su producto, se defiende haciendo referencia justamente a eso.

“La denominación de origen no dice nada sobre el uso de la planta para hacer una bebida”, le dice a BBC Mundo.

Sería una locura que, si tuvieras acceso a uvas, alguien te dijera que no puedes hacer vino espumoso. Lo puedes hacer. Otra cosa es que le puedas llamar champán. Y yo tengo acceso a las plantas de sotol”.

Por ello, aunque en las etiquetas viejas de sus botellas se leía Chihuahuan Desert Sotol, las más recientes dicen Far West Texas Desert Spirit, a lo que se le añade que está hecho en un 100% con sotol.

“Es importante honrar la tradición y nosotros no le llamamos sotol por respeto, le decimos licor del desierto. Pero las normas federales requieren que se incluyan los ingredientes en el etiquetado, así que tenemos que poner que viene de la planta sotol, como comúnmente se le llama”, explica.

“Nos critican mucho, que estamos violando la denominación de origen, cosa que no hacemos. Lo hacemos todo desde el respeto”, insiste.

Sin embargo, otras compañías les siguen llamando a sus destilados Texas sotol.

Shot de destilado reposado o añejo con dos pedazos de naranja.

Getty Images
Para hacer las variedades reposado y añejo se guarda el sotol en barricas de roble americano desde 4 hasta más de 12 meses.

Maldonado ve difícil que se deje de producir al otro lado de la frontera y cree que el futuro pasará por integrar a las destilerías estadounidenses en la industria ya existente.

“Quizá en algún momento, después de que las autoridades estatales y federales mexicanas puedan tocar base con las autoridades de Estados Unidos, y si encontramos un mecanismo que sea también benéfico para la industria de aquí, entonces a lo mejor nos podríamos sentar y negociarla“, añade.

Mientras, sigue trabajando en “ordenar” la industria, para que los sotoleros pequeños también puedan certificar su destilado y beneficiarse de la denominación de origen, y en unir fuerzas con las entidades de Coahuila y Durango.

“El mercado está creciendo y cada vez existe una mayor necesidad de que se difunda la tecnología para plantaciones”, dice el doctor Olivas.

“Y también que el público se entere de la calidad, el origen y lo que representa técnica, cultural, social y económicamente el sotol. Es importante que la gente sepa todo lo que hay detrás de una copita de sotol“, añadió durante el Festival del Agave, precisamente en Marfa.

La copa que, en su pueblo, toman temprano “para hacer la mañana”.


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