49 Cruces Blancas, una novela que aborda la tragedia en la Guardería ABC (capítulo de regalo)

Esta no es una investigación periodística ni la continuación de una tragedia, es una novela que recrea las historias de familiares y víctimas de la Guardería ABC.

49 Cruces Blancas, una novela que aborda la tragedia en la Guardería ABC (capítulo de regalo)

Advertencia al lector: Lo que leerá no es una investigación periodística sobre una de las tragedias que marcó la vida de familias y ciudadanía en torno a la Guardería ABC, en Hermosillo, Sonora. Esta es una novela que explora la existencia de un grupo de personas que de forma directa o indirecta fueron tocadas por un incendio que pudo evitarse.

49 Cruces Blancas es una novela de ficción que no pierde el registro documental de lo sucedido en el incendio, incluso, permite al lector tener un amplio contexto de lo que pasó en la Guardería ABC, desde aquel 5 de junio de 2009 hasta el 2014, momento en que se ubica la novela.

En el libro, el lector será testigo de “la incapacidad del Estado para poder proteger sus intereses y a los grupos de poder, así como la incapacidad de establecer una verdad jurídica”, dijo en entrevista para Animal Político, Imanol Caneyada, autor de 49 Cruces Blancas.

“Un caso como la Guardería ABC, que tuvo que habernos movido a tal grado que, el propio Estado tuvo que haber reaccionado y que no lo hizo, confirmó su vocación de Estado fallido. Al final, no deja de ser un Estado fallido porque si no establece una verdad jurídica, no se establece una investigación clara, precisa e implacable, entonces ¿qué necesitamos en este país para que los aparatos de justicia funcionen?”, cuestiona.

Los seis capítulos forman parte de la exploración psicológica, emocional y social de lo que significó la tragedia para una ciudad como Hermosillo, para sus habitantes y “el valor de esas historias que va más allá de las cuestiones documentales y la labor periodística”.

No era literatura, era una especie de terapia

La obra de Caneyada es una novela negra, género literario al que está acostumbrado escribir y, que le permitió sumergirse en los personajes, en las heridas emocionales y sociales “a través de un narrador en las cloacas de un gobierno que negó, y negó a los padres de la guardería ABC y a los familiares de los niños, y nos negó como sociedad la posibilidad de cambiar el rumbo y tratar de ser otro tipo de sociedad”.

Al principio -cuenta el autor- no encontraba la forma de contar la historia porque lo arrastraba el propio dolor e indignación. La primera versión de los primeros capítulos no era literatura, era una especie de terapia, era un grito. No hallaba la forma de poder contar la historia hasta que entendió que tenía que contar qué había pasado tres años después.

“La voz narradora es el hilo conductor en la historia. La mirada del narrador protagonista llega a la tragedia con este cinismo e indiferencia y este valemadrismo que, a medida que va entrando en contacto con los actores de esa tragedia y con las víctimas, entra en contacto con el horror de ese sistema para tapar, camuflar y decir: esto fue lo que pasó. Se transforma y entra a ese dolor”, señaló el autor.

Recordar a pesar del dolor

Para Imanol, leer 49 Cruces Blancas es recordar a pesar de lo dolorosa que es la novela. Normalmente, nuestra primera reacción al dolor es bloquearlo, cerrar los ojos y darle la espalda. El país se encuentra en una situación sin salida que la única posibilidad real que tenemos para reconstruirnos como sociedad es tener una conciencia plena de lo que ha pasado, sostuvo.

El incendio de la guardería ABC da cuenta del hartazgo de la sociedad y el cansancio de ser un país de víctimas a las que ni siquiera se les da el consuelo de una verdad jurídica, de una justicia.

Tal y como clama el lema de los padres de la guardería: Ni perdón, ni olvido; justicia ABC, “son tres cosas que resumen todo, resumen no solo la tragedia de la guardería sino también otras tragedias.

“Me parece que la literatura es una herramienta que puede mantener viva esta conciencia y de alguna manera alimentar algo que nos movilice como sociedad, que nos haga despertar de este marasmo que no cierra sus heridas y que siguen sangrando. Podemos ocultar, cerrar los ojos, pero ahí está”, sentenció.

Antes de incursionar en el periodismo Imanol Caneyada estudió teatro en la escuela de teatro de Montreal y en el Centro de Arte Dramático A. C. (CADAC) en Ciudad de México y luego, en el Centro de Adiestramiento Teatral, desarrollando así una vocación enfocada al teatro y a la dirección.

Tiempo después, comenzó a incursionar en los medios de comunicación, principalmente en norte, en Sonora con diferentes medios. Actualmente colabora en Primera Plana. Dirigió y escribió en suplementos culturales, hizo periodismo cultural en Excélsior, El imparcial y El Independiente.

Con autorización del autor Imanol Caneyada y el sello editorial Planeta, Animal Político te regala un capítulo de regalo de 49 Cruces Blancas.

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