Arriesgar la vida para conquistar montañas: mexicana alcanza la segunda cima más alta del mundo
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Arriesgar la vida para conquistar montañas: mexicana alcanza la segunda cima más alta del mundo

Para la alpinista mexicana Viridiana Álvarez, quien ha llegado a las cimas del Éverest y el K2, escalar requiere de cuatro requisitos indispensables: condición física, conocimiento técnico, aclimatación corporal y fuerza mental.
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Por Gerardo Borbolla
14 de octubre, 2018
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Viridiana Álvarez es la primera mujer latinoamericana en haber alcanzado la cima del K2, la segunda montaña más alta del mundo (8,611 metros), tan solo después del Éverest (8,848 metros), y considerada por los expertos como uno de los picos más difíciles de escalar.

Para la alpinista mexicana todo comenzó en 2014, cuando un grupo de amigos la invitó a ascender el Citlaltépetl, también conocido como Pico de Orizaba, ubicado en los límites de Puebla y Veracruz. Esta es la montaña más alta de México (5,610 metros) y resultó ser la primera prueba, librada con éxito, antes de buscar otras cimas. “Nunca había hecho nada de montañismo. Había hecho triatlones y maratones; la condición física la tenía y por eso me aventé”, dice en entrevista.

El montañismo es una práctica deportiva y recreativa que surgió a finales del siglo XVIII en los Alpes, la cual consiste en el ascenso y descenso de montañas y que se conoce también como alpinismo.

Dentro de esta disciplina hay dos ambiciosos circuitos que quienes la practican quieren conquistar: Las Siete Cumbres, las montañas más altas de cada continente, incluyendo la más alta de Norteamérica, y los 14 ochomiles, las más altas del mundo, todas arriba de los 8,000 metros y ubicadas en las cordilleras del Himalaya y del Karakórum. De estas, Viridiana ya tiene en su lista 4 ochomiles y tres de las Siete Cumbres.

RECORRER LAS ALTURAS

Antes de subir el Éverest, Viridiana dice que siempre iba a contracorriente. La constante en los comentarios era que necesitaba más años de experiencia. La motivación, dice, es todo lo que llega del exterior, ya sea lo bueno y lo malo, pero la pasión “es algo interno, es el motor que te empuja”. Con la motivación casi siempre para abajo, pero la pasión al máximo, fue como ella decidió ir, intentar y lograr cada una de las montañas en las que ha escalado.

Después de subir el Pico de Orizaba, la atleta decidió escalar el Aconcagua en Argentina (6,962 metros), la más alta de América, para conocer su cuerpo y ver cómo reaccionaba a la altura. “Al regresar, dije: ‘Esto me gustó’, y a los diez meses decidí subir el Manaslu, la octava montaña más alta del mundo (8,183 metros).

“Esta fue la única recomendación de expertos que seguí: subir un ochomil antes de ir al Éverest”. Con esta ‘práctica’ logró su primera cima arriba de los 8,000 metros sobre el nivel del mar.

Entre la preparación y la búsqueda de patrocinios pasaron casi dos años, y en 2017 Viridiana estaba lista para trepar el Chomolungma, nombre tibetano del Éverest que significa “Diosa Madre del Mundo”. Esta expedición, por los patrocinios que había y la presión que esto implicaba, fue la más complicada.

En el último tramo del recorrido, previo a llegar a la cima, en donde pudo estar más de una hora y dedicar mensajes a su familia, a México y a las mujeres, Viridiana tuvo una experiencia que solo en una aventura de ese tipo se puede vivir: ver cuerpos congelados de personas que no llegaron o que murieron en el descenso.

“Mi meta es llegar a la cima y bajar, estoy a la mitad del camino”, pensaba la originaria de Aguascalientes en el punto más alto de la Tierra. En la belleza de los grandes picos la muerte está presente, y cuando ella alumbró el cuerpo de un escalador hindú que había fallecido el año pasado, pensó: “Esta persona, así como yo, iba a la cima, y así como yo, probablemente, también lo están esperando en su casa… ¿Por qué él y por qué yo no?”. En momentos como este, dice, es cuando se genera mucha empatía.

Al haber logrado lo que el explorador neozelandés Edmund Hillary y el sherpa Tenzing Norgay lograron en 1953, Álvarez decidió que su próximo reto sería el K2, la segunda montaña más alta del planeta, una de las más complicadas y mortíferas para los escaladores. Como práctica, en cuestión de aclimatación, terreno y técnica, Viridiana subió el Lhotse, la cuarta más alta del mundo (8,516 metros).

Para Álvarez, el subir una montaña requiere de cuatro requisitos: condición física; la parte técnica (conocimiento del equipo); lo que “el cuerpo decide” (aclimatación), y la parte mental —“esta es la que mueve”—. Todas ellas fueron llevadas al máximo en su ascenso al K2. “Si bien no llegué a mis límites, al menos me los hizo ver”, cuenta con respeto.

“Estando ahí, dije: ‘Esta es mi última montaña de 8,000 metros’. Es como poner una balanza y decir: ‘Estoy arriesgando mi vida, ¿qué tanto vale estar aquí?’”, dice Viridiana sobre su experiencia arriba de este gran pico.

En el último tramo del ascenso, realizado antes del amanecer, resulta complicado y parece inacabable el escalar las “impresionantes” paredes de hielo que preceden a la cima, cuenta. La vida depende de la fuerza de los brazos, de lo bien enterrados que estén los crampones (aditamento con picos que va en las botas), de la calidad de la cuerda, de tener el clima a favor y de la fuerza de voluntad.

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En el ascenso al K2, una vez más la muerte se hizo presente. Viridiana narra que en el segundo día de expedición, mientras subían escuchó gritar a un escalador armenio que iba delante de ella. Al reaccionar y voltear hacia arriba vio rodar, a unos metros del grupo, el cuerpo de un alpinista. “Fue como decir: ‘¿De verdad está pasando?’. El cuerpo cayó muy cerca del campamento base alto, ahí muy fácil lo pudieron rescatar”. Dice que detenerse, ver el cuerpo caer, no hacer nada y continuar fue para ella una decisión fuerte y fría, pero está consciente de que por los riesgos y las circunstancias, era imposible haber hecho algo más por aquel hombre. El fallecido fue un alpinista canadiense.

Pese a las dificultades que implica la montaña, el presenciar una muerte y el cuestionarse constantemente sobre los pros y contras de estar arriesgando la vida a más de 8,000 metros sobre el nivel del mar, Viridiana se convirtió en la primer mujer latinoamericana en llegar a la punta de esta temida cumbre.

Al concluir el K2, Viridiana decidió que su siguiente reto serían las Siete Cumbres, de las cuales ya llevaba dos (Aconcagua y Éverest), por lo que decidió ir a Rusia y subir el Monte Elbrús (5,642 metros) en las Montañas del Cáucaso. Arriba solo pudo estar dos minutos, “para la foto”, debido a las corrientes de viento que, en algunos casos, son tan fuertes que llegan a aventar los cuerpos.

El ascender una de las Siete Cumbres o de los 14 ochomiles para algunos alpinistas suele ser un reto de uno, dos o hasta más intentos, incluso hay quienes nunca lo logran. A veces el clima lo impide, otras, alguna lesión, también las enfermedades y la muerte de compañeros. En todos los picos que ha escalado, Viridiana logró “hacer cima”, como se conoce en el argot del montañismo, en el primer intento. Algo memorable y de destacar en este deporte.

EL COMPAÑERISMO ES CLAVE

Escalar una gran montaña, de entrada, no es algo que cualquier persona pueda lograr; y hacer historia en el alpinismo es todavía más difícil. En los libros están los nombres de Edmund Hillary y Tenzing Norgay, primeros en subir el Éverest; Maurice Herzog y Louis Lachenal, los primero exploradores en subir un ochomil, el Annapurna; Reinhold Messner, considerado el mejor alpinista de todos los tiempos y el primero en subir los 14 ochomiles sin oxígeno complementario; Wanda Rutkiewicz, la primera mujer en trepar el K2 y con varias cimas en solitario. Esto solo por mencionar algunos nombres a escala mundial.

En México, sorprendentemente, hay registros de grande alpinistas como Karla Wheelock, Ricardo Torres Nava, Elsa Ávila y Carlos Carsolio, quien es la cuarta persona en la historia (y primera no europea) en haber logrado escalar los 14 ochomiles y es el segundo en conseguir esta hazaña a menor edad, con tan solo 33 años.

En este pequeño y selecto grupo de personas ya está Viridiana. “Siento mucha gratificación y orgullo que esté mi nombre en la historia y a un lado siempre va a estar México. Fue muy satisfactorio el haberlo intentado, haber ido y padrísimo que se logró”, platica, emocionada.

Aunque sus expediciones no han estado exentas de complicaciones, malos ratos y eventos desafortunados, todas sus anécdotas las cuenta con entusiasmo y alegría. El compañerismo vivido con los miembros de la expedición dice que es el recuerdo más bonito que le ha dejado el alpinismo: “Verlos y que me vean como humano”.

Pero hay una historia que solo el misticismo y la majestuosidad de la naturaleza de una gran montaña puede propiciar: Viridiana cuenta que en el descenso del K2, por un trayecto donde todos bajaban de una cuerda sujeta por otras personas en la cima y no fija a alguna roca, ella sentía que detrás suyo iba un sherpa; sentía su presencia y la tensión natural que se hace cuando alguien jala una cuerda, pero al volver se dio cuenta de que ella era la última y no había nadie más ahí, únicamente estaba la sensación de que “alguien o algo más” la estaba cuidando.

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Vacuna COVID: qué significa el porcentaje de efectividad de la inmunización y cómo se mide

Aunque el dato varía de una vacuna a otra, los expertos aconsejan vacunarse con la que esté disponible y haya sido aprobada en su país.
6 de febrero, 2021
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Las cifras de efectividad de las vacunas contra la covid-19 se acumulan en los titulares, aumentando las esperanzas de un mundo ávido por superar la pesadilla de la pandemia.

La última cifra conocida fue el 92% de eficacia que un artículo publicado en la revista científica The Lancet atribuye a la vacuna rusa Sputnik-V, que se suma al 95% reportado por la desarrollada por Pfizer-BioNtech, el 94.1% de la de Moderna y el 70% de la de la Universidad de Oxford y AstraZeneca.

Son todos datos alentadores que invitan a pensar que los programas de vacunación masiva deberían servir para poner bajo control al coronavirus SARS-Cov-2, que ya ha causado más de dos millones de muertes en el mundo, y una crisis sanitaria y social sin precedentes en la historia reciente.

Al contrario que las desarrolladas por Pfizer y Moderna, que se basan en una novedosa tecnología que permite la exposición del organismo a un fragmento del ARN del coronavirus, la Sputnik-V utiliza un virus del resfriado común que se modifica para que actúe como vector y provoque una respuesta controlada del sistema inmune que se repetirá si detecta la presencia en el cuerpo del SARS-Cov-2

De acuerdo con las cifras de “Our world in data”, más de 103 millones de personas han sido ya vacunadas en todo el mundo, la gran mayoría en países desarrollados.

Según los expertos, harán falta muchas más para controlar una pandemia que acumula casi 104 millones de casos confirmados y más de 2.24 millones de muertes.

Vacuna contra la covid.

Getty Images
Algunas de las vacunas aprobadas requieren la aplicación de dos dosis.

Pese a que aún no se cuenta con datos concluyentes sobre por cuánto tiempo quedan inmunizadas frente al contagio las personas que reciben las diferentes vacunas, los científicos insisten en que vacunar a cuantos más cuanto antes es la prioridad en este momento.

La experta infectóloga María Elena Bottazzi, del Colegio Baylor de Medicina de Houston, en EE.UU., le dijo a BBC Mundo que “no hay que ponerse a comparar vacunas; hay que ponerse la vacuna que esté disponible en el lugar donde uno resida. Lo importante es vacunarse porque eso reducirá mucho el riesgo de tener una enfermedad grave o morir, y nos ayudará a empezar a controlar este virus”.

Aunque la información disponible es aún escasa, debido a la fase temprana en la que se encuentra la vacunación a nivel mundial y a que tampoco hay evidencia concluyente sobre en qué medida las vacunas previenen la propagación del virus en los pacientes asintomáticos, los primeros indicios apuntan a que la alta efectividad de las vacunas contribuye significativamente a la reducción de los contagios.

Es lo que se ha observado entre los mayores de 60 años vacunados en Israel, donde de las más de 750.000 personas de esta franja de edad que recibieron la vacuna solo un 0.07% dio después positivo por coronavirus.

Según la doctora Bottazzi, “la alta efectividad que están mostrando las vacunas es la mejor noticia que tenemos hasta el momento”.

Gráfico comparativo de las vacunas.

BBC
Cada vacuna tiene características diferentes.

Lo cierto es que cuando investigadores en todo el mundo trabajaban en los laboratorios en busca de una vacuna contra la covid, entre la comunidad científica se consideraba que sería un éxito lograr una que tuviera un 50% de efectividad y pocos pronosticaban que se fuera a obtener una en tan pocos meses, ya que ese es un proceso que suele durar años.

Botazzi recuerda que “la mayoría de las vacunas contra la gripe tienen una efectividad que ronda el 40% y aún así salvan millones de vidas cada año”.

Pero ¿cómo se mide realmente la efectividad de una vacuna?

Eficacia y efectividad

Aunque puedan parecer sinónimos, para los científicos la efectividad y la eficacia de una vacuna no son la misma cosa.

Tal como lo explica el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), “la eficacia y la efectividad de una vacuna miden la reducción proporcional de casos entre las personas vacunadas”. Pero el término eficacia se usa cuando se refiere a “un estudio que se lleva a cabo en condiciones ideales, por ejemplo durante un ensayo clínico”. El término efectividad es el que se emplea en “un estudio que se lleva a cabo bajo las condiciones ambientales típicas, es decir, menos controladas”.

Esto explica que muchos expertos vaticinen que los inesperadamente altos porcentajes de eficacia que han mostrado en los ensayos de laboratorio las vacunas aprobadas descenderán cuando se apliquen en las condiciones ambientales reales de la población, cuando se deje de hablar de eficacia para empezar a hacerlo de efectividad.

Aún así, seguirán siendo junto al distanciamiento social la mejor arma con la que cuenta la humanidad en su guerra contra el virus.

Los doctores David Spiegelhalter, de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, y Anthony Masters, de la Sociedad Real Estadística Británica, propusieron en un artículo publicado en The Guardian una manera de visualizar de qué hablamos cuando nos referimos de la eficacia de las vacunas.

“Imaginen a 100 personas con covid. Una eficacia del 90% significa que de haber recibido la vacuna, solo 10 hubieran caído enfermas. La eficacia de la vacuna es la reducción relativa del riesgo: sea cual sea tu riesgo, se reduce en un 90% si te vacunan”.

Los investigadores llegan a estas cifras en los ensayos comparando las cifras entre grupos de personas vacunadas y no vacunadas. Por eso en los ensayos hay voluntarios que reciben la vacuna en pruebas y otros solo una sustancia placebo, y ninguno sabe qué fue lo que realmente se le administró.

Las vacunas que hasta el momento han publicado datos sobre su efectividad han sido probadas en decenas de miles de personas, y no han presentado mayores problemas de seguridad ni se han reportado reacciones adversas inesperadas..

En el ensayo de la vacuna desarrollada por Pfizer BioNtech, se registraron 8 casos entre las 22.000 personas a las que se administró la vacuna. Entre los otros 22.000 voluntarios que recibieron el placebo, el número de contagiados escaló hasta 162. Eso significa que el riesgo de caer enfermo entre la población vacunada fue de 0,04%.

En cualquier caso, como las condiciones sobre el terreno nunca serán las mismas que las recreadas por los investigadores en el laboratorio, se deberá seguir evaluando la efectividad de las vacunas, ya no su eficacia. La doctora Bottazzi señala que “deberemos seguir monitoreando, también para desarrollar nuevos esquemas en el caso de que la efectividad se reduzca ante nuevas mutaciones del virus”.

Y recuerda: “Los científicos ya estamos trabajando en eso”.

Niño tosiendo en un bus.

Getty Images
La distribución de las vacunas a los países menos desarrollados es uno de los grandes desafíos para poner fin a la pandemia.

Qué pasará ahora con la Sputnik-V

Las vacunas aprobadas varían en función de los países. Hasta ahora, las de Pfizer-BioNtech, Moderna, y la elaborada por la Unversidad de Oxford y AstraZeneca, han recibido el visto bueno en Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea.

Las chinas de CanSino, Sinopharm y Sinovac han sido aprobadas en China y, en algunos casos también en otros países como Brasil o Emiratos Árabes Unidos. En la India se ha autorizado el uso de emergencia de la del fabricante local Bharat Biotech.

La Sputnik-V despertó recelos entre algunos en la comunidad científica occidental porque apreciaban falta de transparencia en las prácticas del Centro Gamaleya, el laboratorio ruso que la desarrolló. Pero ahora ahora que una prestigiosa revista científica ha avalado sus resultados es posible que su uso sea aprobado también por algunos países que hasta ahora no la contemplaban como opción

Mapa del mundo con una inyectadora.

Getty Images
Expertos estiman que el 60-70% de la población mundial necesita ser inmune al virus para evitar que se siga propagando.

En América Latina, varios gobiernos han suscrito acuerdos para usarla, como los de Venezuela, Argentina y México.

La doctora Mottazzi señala un aspecto en el que la vacuna rusa no parece a la altura de las occidentales basadas en ARN modificado. “Ofrece una alta protección, pero en comparación con otras el número de anticuerpos neutralizantes que induce es bastante bajo”. Esto, señala la experta, podría perjudicar a la duración de la inmunidad que provee y su potencial efectividad frente nuevas mutaciones del virus.

Sin embargo, la experta recuerda que aún no hay información concluyente sobre cuánto dura la inmunidad de otras vacunas y la incorporación de la Sputnik-V al arsenal médico frente a la enfermedad debe ser visto como una buena noticia.

Como dijo dijo el secretario mexicano de Salud, Hugo López-Gatell, en la rueda de prensa en que anunció su aprobación: “Esto es alentador; tenemos una nueva vacuna en el repertorio”.

Teniendo en cuenta que el desafío principal ahora es producir las vacunas en cantidad suficiente y distribuirlas también los países en desarrollo, donde muchas veces no se cuenta con las condiciones adecuadas para su conservación y manipulación, cuantas más se sumen a la lista mayor será la esperanza de terminar con la pandemia.


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