Caravana llega a Tapachula; migrantes rechazan albergue y transporte ofrecido por autoridades, temen ser deportados
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Caravana llega a Tapachula; migrantes rechazan albergue y transporte ofrecido por autoridades, temen ser deportados

La caravana de migrantes hizo un largo recorrido hacia Tapachula, Chiapas, desde Ciudad Hidalgo; personal de Migración y Policía Federal no impidió su avance, aunque han insistido en que se trasladen a albergue y "regularicen" su situación migratoria.
Cuartoscuro
21 de octubre, 2018
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La caravana de migrantes centroamericanos llegó a Tapachula, Chiapas, después de un largo recorrido -de al menos seis horas- en el que soportaron este domingo un intenso calor, aunque contaron con la ayuda de pobladores, que les ofrecieron comida y agua, e incluso un aventón en vehículos.

Durante el recorrido, autoridades de la Policía Federal y del Instituto de Migración les ofrecieron autobuses para trasladarse a un albergue habilitado en Tapachula, pero también les pidieron someterse a controles migratorios, así que rechazaron la oferta.

“No pueden continuar en territorio nacional de manera irregular”, les advirtió este domingo en la carretera Francisco Echavarría, delegado del Instituto Nacional de Migración.

“Por favor, regularicen su situación migratoria, pueden tener el refugio, la condición de refugiados, si así lo desean, están en todo su derecho de solicitarla”, agregó, al conminarlos a acudir al albergue.

Si bien les aseguraron que podrían solicitar asilo o refugio, en un comunicado previo el gobierno mexicano advirtió sobre repatriaciones, y la CNDH señaló que no hay certeza sobre lo que pasará con ellos.

“Estamos cansados, pero no nos vamos a subir a los camiones. Lo que tememos es que nos mientan y nos lleven a una estación migratoria o nos deporten”, dijo Marco Antonio Vásquez, un agricultor hondureño de 33 años, de acuerdo con AFP.

La caravana en su camino hacia Tapachula, con un calor intenso

“Nadie nos va a detener, si ya nos aventamos al río y ya hicimos de todo para llegar hasta acá, no nos detienen”, dijo Aarón Juárez, de 21 años, quien caminaba con dificultad debido a las llagas en sus pies junto a su esposa y su bebé de meses hacia Estados Unidos, su destino final.

Manelich Castilla, comisionado de la Policía Federal, dijo que la instrucción que recibió es que los elementos bajo su mando acompañaran el recorrido de los migrantes hacia Tapachula, para que se hicieron con orden y sin riesgos.

Las autoridades han insistido a los migrantes en trasladarlos en autobuses a un albergue, habilitado para unas 5 mil personas, en el recinto ferial Expo Mesoamericana de Tapachula; sin embargo los integrantes de la caravana han persistido en su camino independiente, porque si acceden a acudir al albergue, temen que ya no los dejen salir de ahí, que sea una especie de centro de detención, y luego se proceda a deportarlos.

Ya en Tapachula, prefirieron apostarse en un parque, a la espera de definir cuáles serán sus siguientes pasos.

Renato Sales, comisionado Nacional de Seguridad, dijo antes que los migrantes centroamericanos no serían deportados de inmediato, que ingresarían al país, pero de forma ordenada, y que serían habilitados albergues, para realizar procesos de control.

La Policía Federal siguió a la caravana en su recorrido, hasta Tapachula

Parte de la caravana migrante que salió de Honduras, hace más de una semana, logró cruzar el río fronterizo Suchiate, y evadir la vigilancia de cientos policías mexicanos sobre el puente internacional, por donde solo se permitió el paso a mujeres y niños.

Otro grupo decidió esperar en la frontera para ingresar legalmente a México, y otros ya han desertado, debido al temor o al cansancio.

En un comunicado, la Secretaría de Relaciones Exteriores y Gobernación advirtieron que aquellos que cruzaron por el río serán sujetos a “procesos administrativos”, e incluso podrían ser repatriados.

“De los casi 900 migrantes que han buscado ingresar por cruces no formales que ponen en riesgo su vida, como el Río Suchiate, las autoridades mexicanas han procedido y procederán a rescatarlos, y serán sujetos del procedimiento administrativo que instruye la legislación mexicana y, en su caso, repatriados a su lugar de origen”, se mencionó en el mensaje oficial.

Respecto a los cerca de 2,200 migrantes que permanecían en el puente fronterizo, hasta el sábado, el gobierno mexicano mencionó que personal de la Embajada de México en Guatemala y del Consulado de México en Tecún Umán les reiteraban “la información y requisitos para su ingreso a México, y han coadyuvado para proporcionar hidratación y atención médica a los mismos”.

Las autoridades federales mexicanas detallaron que “a partir de esfuerzos de los gobiernos de Honduras y Guatemala, aproximadamente 500 personas que manifestaron voluntariamente su interés por regresar a sus lugares de origen en Honduras, fueron apoyados”.

Otras 640 personas fueron canalizadas a instalaciones del Instituto Nacional de Migración, en Chiapas, dando prioridad a grupos familiares, en particular con niños, niñas, adolescentes, mujeres, mujeres embarazadas y adultos mayores.

“Estos migrantes expresaron su interés de solicitar refugio y han sido trasladados a una instalación mexicana destinada para atenderlos por el INM en Tapachula, Chiapas”, apuntaron Relaciones Exteriores y Gobernación.

El gobierno mexicano no detalló qué pasa con las al menos 640 personas que pidieron refugio y que fueron destinadas a una “instalación” en Tapachula, si están retenidas, si podían salir de dicho lugar, y cuándo se definirá si se les concede asilo.

El 19 de octubre pasado, según el gobierno mexicano, había casi cuatro mil 500 migrantes, en el Puente Fronterizo Dr. Rodolfo Robles, entre México y Guatemala.

Hay poca certeza: CNDH

La Comisión Nacional de Derechos Humanos de México, indicó el sábado pasado que tenía identificados a unos 300 solicitantes de la condición de refugiado, aunque no se tenía información clara sobre posibles deportaciones.

“No se tiene conocimiento cierto sobre la situación jurídica de las personas que han sido trasladadas al albergue provisional, como tampoco de su derivación hacia la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados, por tal motivo resulta indispensable que se otorgue información completa y veraz de las acciones que se están tomando, como es el caso del procedimiento que se seguirá con ellos a partir del prerregistro que se realice, así como el contenido de los acuerdos y beneficios que implican, toda vez que hay poca certeza sobre la posible deportación o si se les dará una condición de estancia por un determinado tiempo”. 

La caravana partió desde la hondureña San Pedro Sula, el 13 de octubre, con el objetivo de llegar a Estados Unidos.

El éxodo fue fuertemente criticado por el presidente estadounidense, Donald Trump, quien ha amenazado a Guatemala, Honduras y El Salvador con quitarles la ayuda financiera si no contienen la migración ilegal.

Trump felicitó a México, ante los reportes de que había frenado el paso de los migrantes, con elementos de la policía federal, quienes en un punto incluso utilizaron gases lacrimógenos, cuando integrantes de la caravana se abalanzaron para abrir rejas y cruzar hacia México.

Trump llamó delincuentes a los migrantes, que escapan de la situación de pobreza y violencia en sus países de origen y buscan mejorar sus condiciones de vida, por lo que amenazó con mandar militares a la frontera sur para evitar su paso.

El presidente asoció la movilización de migrantes hondureños con las próximas elecciones del 6 de noviembre en Estados Unidos, al afirmar que los demócratas “están a favor de dejar que el crimen entre a nuestro país con fronteras abiertas, porque muchas de esas personas… un gran porcentaje de esas personas son criminales y quieren venir a nuestro país”.

Con información de AFP y Notimex

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Así fue la vida del príncipe Felipe de Edimburgo: murió a los 99 años

El duque de Edimburgo se ganó el respeto de muchos británicos por su constante apoyo a la reina. BBC Mundo recuerda los principales hitos de su extensa vida.
9 de abril, 2021
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El príncipe Felipe, esposo de la reina Isabel II y padre de sus cuatro hijos, estuvo casado con ella más de 73 años, y aunque como consorte de la soberana no tenía un rol constitucional, nadie fue tan importante como él en la vida de la monarca.

Felipe, que murió este viernes a los 99 años, asumió un rol extremadamente difícil para cualquiera, quizá más para un hombre acostumbrado al mando naval, que, además, tenía fuertes opiniones sobre una gran variedad de temas.

Pero tal vez fue esa misma fuerza de carácter lo que le permitió cumplir con sus responsabilidades y darle a la reina el apoyo que necesitaba.

Y, de paso, ganarse el afecto de buena parte del pueblo británico.

De Grecia a Inglaterra

Felipe de Grecia nació el 10 de junio de 1921 en la isla de Corfú, pero como el país no adaptaba todavía el calendario gregoriano su certificado de nacimiento dice que nació el 28 de mayo de ese mismo año.

La historia de su familia es bastante convulsionada.

Su padre fue el príncipe Andrés de Grecia y Dinamarca, hijo menor de Jorge I, rey de los Helenos, y su madre, la princesa Alicia, hija mayor del príncipe Luis de Battenberg y bisnieta de la reina Victoria.

Tras un golpe de Estado en 1922, su padre fue desterrado de Grecia por un tribunal revolucionario.

Su primo segundo, el rey británico Jorge V, envió un buque de guerra para rescatar a la familia, que se trasladó a Francia.

El pequeño Felipe hizo el viaje en una cuna hecha con una caja de naranjas.

El menor de la familia, y único hombre entre cinco hermanos, su primera infancia fue relativamente feliz. Pero venían tiempos difíciles.

A los 7 años, se mudó a Inglaterra para vivir con parientes.

Para entonces, su madre había sido diagnosticada con esquizofrenia y estaba un manicomio, por lo que tuvo poco contacto con ella.

Su formación estuvo marcada por el pionero educador judío Kurt Hahn, con quien estudió primero en Alemania y cuando este tuvo que huir de la persecución nazi. en Escocia.

Su método, con énfasis en la autoconfianza, resultó ideal para un adolescente que, separado de sus padres, pasaba mucho tiempo solo.

El primer encuentro

Al aproximarse la Segunda Guerra Mundial, Felipe decidió seguir una carrera militar.

Su primer deseo fue unirse a la Fuerza Aérea Real, pero terminó integrándose a la Marina por la tradición marinera de su familia materna.

El duque de Edimburgo y la reina

PA

En un recorrido por las instalaciones donde estudiaba que hacía el rey Jorge VI junto a su esposa y las princesas Isabel y Margarita, Felipe quedó a cargo de acompañar a las dos jóvenes.

Según testigos, el encuentro causó una profunda impresión en Isabel, de 13 años, cinco años menor que su futuro marido.

Muy pronto, el joven griego comenzó a mostrarse como un buen prospecto. y para fines de 1942 era uno de los más jóvenes primeros tenientes de la Marina.

“Rudo y maleducado”

El romance entre Isabel y Felipe se inició con un intercambio regular de cartas y continuó con invitaciones a compartir con la Familia Real.

Fue después de una de esas visitas que la heredera puso en su tocador una foto de Felipe vestido en su uniforme naval.

Isabel y Felipe el día de su boda

Getty Images
La boda entre Isabel y Felipe se celebró en noviembre de 1947.

Era toda una señal, y pese a que hubo oposición por parte de algunos cortesanos, uno de los cuales describió al futuro príncipe como “rudo y maleducado”, en el verano de 1946 Felipe le pidió oficialmente al rey la mano de Isabel.

Pero antes de que el compromiso pudiese ser anunciado, el novio necesitaba una nueva nacionalidad y un apellido. Fue entonces cuando renunció a su título griego, se hizo ciudadano británico y tomó el nombre de su familia materna, Mountbatten.

La boda se celebró en la Abadía de Westminster el 20 de noviembre de 1947. El entonces primer ministro Winston Churchill la describió como un “destello de color” en medio de la posguerra.

Desde ese día, Felipe fue reconocido como Su alteza real, duque de Edimburgo, conde de Merioneth y barón de Greenwich.

Felipe en 1953

Getty Images
El matrimonio eventualmente hizo que Felipe abandonara su carrera en la Marina.

El duque retomó su carrera naval y fue enviado a Malta, donde por un tiempo vivieron en relativa normalidad.

Un año después nació su hijo mayor, el príncipe Carlos, y en 1950 llegó la princesa Ana (los príncipes Andrés y Eduardo nacieron en 1960 y 1964, respectivamente).

La primera gran prueba que tuvo que enfrentar Felipe como marido de Isabel se produjo cuando la salud de Jorge VI comenzó a deteriorarse y ella debió asumir más responsabilidades reales.

Para poder estar a su lado, se tomó licencia de la Marina en julio de 1951. Nunca volvió a tener un papel activo.

Y pese a que no era un hombre de arrepentimientos, en una ocasión admitió que lamentaba no haber podido continuar su carrera naval.

La muerte del rey

La reina Isabel II y el príncipe Felipe, duque de Edimburgo, y dos de sus hijos.

Getty Images
La reina Isabel II y el príncipe Felipe, duque de Edimburgo, y dos de sus hijos.

En 1952, la pareja emprendió un viaje por África que originalmente harían el rey y la reina.

Estando en Kenia, llegó desde Inglaterra la noticia del fallecimiento de VI había por una trombosis coronaria.

Felipe fue el encargado de decirle a Isabel que su padre había muerto y ella era la nueva monarca.

Un amigo contó que para el príncipe fue un gran golpe. Parecía como si la mitad del mundo le hubiese caído encima, recordó.

Fuera de la Marina, se veía obligado a crearse un nuevo rol. La pregunta era cuál.

A medida que la Coronación se acercaba, se comunicó que si bien Felipe tendría prioridad después de la reina en todas las ocasiones, nunca ostentaría una posición constitucional.

El duque estaba lleno de ideas sobre cómo modernizar la monarquía, pero terminó desilusionado por la férrea oposición de parte de la vieja guardia de palacio.

Las fiestas y la familia

Durante los primeros años del reinado de Isabel, Felipe canalizó parte de sus energías manteniendo una intensa vida social.

El duque en un evento con amigos en la década de 1950

BBC
En los 50, el príncipe participaba con frecuencia en eventos sociales

Todas las semanas se reunía con un grupo de amigos en cuartos privados de un restaurante de Soho, en barrio bohemio del centro de Londres.

Compartían opíparos almuerzos y visitaban clubes nocturnos, y solía ser fotografiado con glomorosos acompañantes.

Una de las pocas áreas en que el príncipe tenía libertad para ejercer su autoridad era la familia, aunque perdió la batalla por imponer qué apellido llevarían sus hijos.

Él quería que fuese Mountbatten, pero la reina eligió Windsor.

“Soy el único hombre en este país que no puede darle a sus hijos su nombre”, se quejó con sus amigos”. “No soy más que una ameba”.

Proyectos propios

Con el paso del tiempo, Felipe fue encontrando su camino en proyectos ligados al bienestar de los jóvenes, uno de los problemas sociales que más le interesaban.

En 1956 lanzó el exitoso Premio del Duque de Edimburgo, que permitió que alrededor de 6 millones de jóvenes de todo el mundo se retaran física, mental y emocionalmente en una variedad de actividades al aire libre diseñadas para promover el trabajo en equipo, el ingenio y el respeto por la naturaleza.

Felipe sentado en un elefante en un viaje con la reina a India

PA
El duque trabajó intensamente en proyectos de conservación de la naturaleza.

“Si puedes lograr que los jóvenes tengan éxito en cualquier actividad, esa sensación de éxito se extenderá a muchos otros”, le dijo el príncipe a la BBC.

También fue un gran defensor de la naturaleza y el medio ambiente, aunque estuvo envuelto en algunas controversias por su afición a la caza. Su decisión de dispararle a a un tigre durante un viaje a India en 1961 es una de las más recordadas.

Eso no le impidió, sin embargo, dedicar energías y usar su influencia para respaldar la fundación del Fondo Mundial para la Naturaleza.

Fue además un gran deportista. Practicó vela, cricket y polo y fue presidente de la Federación Ecuestre Internacional.

La relación con Carlos

Como padre, tuvo altibajos, como todos.

De acuerdo al biógrafo del príncipe Carlos, Jonathan Dimbleby, la relación entre ambos era especialmente compleja.

Cuando el heredero era adolescente, Felipe insistió en que asistiera a la misma escuela en la que él se había educado, motivado por la creencia de que su filosofía podía ayudar a contrarrestar la naturaleza más bien retraída de su hijo.

Pero Carlos odió el lugar, extrañaba su casa y fue víctima constante de bullying.

Carlos llegando a Gordonstoun con su padre

Getty Images
Su insistencia en que el príncipe Carlos asistiera a la escuela de Gordonstoun provocó tensiones entre padre e hijo.

A su padre le costaba entenderlo, y más de una vez redujo al joven a lágrimas con sus reprimendas públicas.

Probablemente, su actitud reflejaba las dificultades de su, a veces solitaria, propia niñez.

Tuvo que desarrollar su independencia a muy temprana edad y podía costarle entender que no todo el mundo compartía su fuerte carácter.

En la biografía de Dimbleby también se dice que el duque de Edimburgo empujó más tarde a su hijo a casarse con Lady Diana Spencer.

Sin embargo, Felipe fue más especialmente diligente con sus hijos durante los difíciles años de sus crisis matrimoniales.

Tomó la iniciativa para intentar comprender los problemas, impulsado quizás por sus propios recuerdos de las dificultades de casarse con un miembro de la familia real.

Y aunque la ruptura de los matrimonios de tres de sus cuatro hijos -la princesa Ana y los príncipes Andrés y Carlos- le causaron una gran tristeza, siempre se negó a hablar de problemas personales.

Comentarios inoportunos

Si bien a lo largo de los años fue criticado en algunos sectores por comentarios que realizó que algunos consideraban inoportunos, muchos vieron sus gafes como un intento de aligerar el ambiente.

Príncipe Felipe, duque de Edimburgo

Getty Images
Su franqueza puso en aprietos a la familia real en numerosas ocasiones.

Hizo uno de sus comentarios más recordados mientras acompañaba a la reina en una visita de Estado a China en 1986, al hacer una mención en privado sobre los “ojos rasgados”.

Y en un viaje a Australia en 2002 le preguntó a un aborigen si “todavía se arrojaban lanzas los unos a los otros”.

Esa brusquedad que se le atribuía se suavizó un poco en los últimos años, en parte por la actitud a veces hostil del público hacia la familia real tras la muerte de Diana, la princesa de Gales, en 1997.

Una década después, en 2007, se publicaron cartas entre el duque y Diana, en un intento por refutar las afirmaciones de que Felipe había sido hostil con su nuera.

Mostraban que de hecho había sido una fuente de gran apoyo para la princesa, un hecho subrayado por el tono cálido en el que ella le escribía.

“Hice lo que creo que fue lo mejor que pude”

Felipe fue un hombre con un temperamento combativo que con frecuencia se sentía incómodo con el tacto que requería su posición.

No puedo cambiar de repente mi manera de hacer las cosas, no puedo cambiar mis intereses o la forma en que reacciono a las cosas. Ese es solo mi estilo”, le dijo una vez a la BBC.

La reina Isabel II, el príncipe Felipe, duque de Edimburgo; y Kate Middleton, la duquesa de Cambridge, y el príncipe Guillermo, con los hijos de ambos.

Getty Images
A Felipe se le atribuye haber encontrado discretas maneras de actualizar a la monarquía con los nuevos tiempos (aquí aparece con Kate Middleton, la duquesa de Cambridge, el príncipe William, y los hijos de ambos).

Esto fue reconocido por el entonces primer ministro David Cameron cuando rindió homenaje a Felipe por su 90º cumpleaños en 2011: “Siempre ha hecho las cosas a su manera inimitable, con un enfoque realista y sensato que los británicos, creo, encuentran entrañable”.

Retiro de la vida pública

Después de décadas viajando junto con la reina en visitas de Estado al extranjero o para atender a eventos de las organizaciones que presidía, el duque de Edimburgo se retiró de la vida pública en agosto de 2017.

En enero de 2019, sobrevivió a un accidente de coche mientras conducía cerca de Sandringham, en el que dos mujeres que iban en el otro vehículo implicado resultaron heridas. Tras el incidente, entregó voluntariamente su licencia de conducir.

Buckingham Palace calculó que, desde 1952, el príncipe atendió 22.219 compromisos en solitario.

Felipe jugó un rol importante ayudando a la monarquía a aceptar los cambios en las actitudes sociales a lo largo de los años.

Felipe e Isabel II en 2007

PA

Pero su mayor logro fue, sin duda, la constancia de su apoyo a la reina.

Él creía que su trabajo era, como le dijo a su biógrafo, “asegurar que la reina pudiera reinar”.

En un discurso pronunciado en una celebración para conmemorar el aniversario de bodas de oro de la pareja, Isabel II le rindió homenaje.

“Es alguien que no se toma fácilmente los cumplidos, pero simplemente ha sido mi fortaleza y se ha quedado todos estos años. Yo, su familia y este y muchos otros países le debemos muchos de lo que él admitiría y de lo que nunca sabremos”.


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