Ciudadanos votan para decidir sobre el NAIM pero sin certeza sobre la validez de la consulta
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Ciudadanos votan para decidir sobre el NAIM pero sin certeza sobre la validez de la consulta

Este jueves inició la primera de cuatro jornadas de votación para decidir el futuro del nuevo aeropuerto de México. El arranque estuvo marcado por una gran afluencia de votantes, y por fallas en el proceso de votación.
Cuartoscuro
Por Manu Ureste
26 de octubre, 2018
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“La consulta no me parece representativa, y el formato de cómo se están registrando los votos tampoco me da certeza. Pero ver las filas de personas que vinieron a votar para tomar una decisión entre todos, es un ejercicio democrático positivo para México”.

Esta opinión de Alejandra Martínez, una ciudadana capitalina de 28 años de edad, y resume los claroscuros de la primera jornada de la consulta ciudadana que decidirá el futuro del nuevo aeropuerto de México.

Por un lado, en algunos puntos de la capital mexicana, la participación fue masiva. Tanto, que desbordó las previsiones más optimistas de los organizadores, que vieron cómo en algunas mesas, como las ubicadas en la glorieta de Insurgentes, Reforma, o el Zócalo, las boletas proyectadas para cuatro días de votación casi se agotaron en el primer día.

Además, a pesar de que no hubo una fuerte presencia policial custodiando la votación, que solo en la capital registró 36 mil 575 participantes -184 mil en todo el país, según el equipo de transición de López Obrador-, la jornada transcurrió en orden y sin incidentes graves, más allá de algún altercado verbal entre quienes defienden el aeropuerto en Texcoco, y los que lo prefieren en Santa Lucía.

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Mesa ubicada en la Alameda Central.

Pero la jornada también dejó grises. El más grave, los reportes de personas que votaron más de una vez en la consulta, a pesar de las garantías que había ofrecido el equipo de transición del presidente electo, López Obrador de que la aplicación diseñada para evitar esto no fallaría.

Ciudadanos entrevistados por Animal Político mostraron su desconfianza sobre varios puntos de la consulta, como, por ejemplo, cuál fue el proceso de selección de los voluntarios que fungen como encargados de las mesas de votación, quiénes participan en el conteo de los votos, y dónde quedan custodiadas las urnas hasta el próximo domingo, día en el que se dará a conocer el resultado final de la votación.  

“No es representativa, pero aun así vengo a votar”

Pocos minutos después de las ocho de la mañana, el pequeño reguero desordenado de personas que se forma para votar en la mesa ubicada en la Glorieta de Insurgentes, da paso a una extensa fila de al menos 50 personas que se mantendrá constante hasta las seis de la tarde, hora en que se cierran las votaciones.

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Mesa ubicada la Glorieta de Insurgentes.

En la fila está Ximena López, quien lleva su credencial del INE en la mano para que los voluntarios de la mesa de votación le tomen el número de identificación y quede registrado en la aplicación electrónica diseñada especialmente para esta consulta, con el fin de evitar que una persona pueda votar varias veces.

-¿Qué le parece la consulta? –se le cuestiona.

Ximena sonríe, encoje los hombros, y suelta un suspiro.

-No quiero usar el término de ilegítima, pero creo que es una consulta anticonstitucional y que, más bien, se trata de una maniobra política muy inteligente.

-¿Por qué cree que es ilegítima?

-Porque, para empezar, no me da certeza la distribución de las casillas, ni cómo se verifican las credenciales para votar. Además, no es una votación representativa. Estamos hablando que el número de boletas que se van a repartir son menos del 2% del padrón electoral. Es una broma. Hasta Margarita (Zavala) tuvo que conseguir más firmas para ser candidata independiente. Aun así, y esta es la paradoja de esta consulta, estoy aquí porque me dan la oportunidad de votar y voy a elegir la opción que considero mejor para el país.

Alejandra opina en la misma dirección. Dice que no le parece justo que una pequeña parte del padrón electoral decida sobre el destino de una infraestructura tan importante para el país como un aeropuerto. Pero, al menos, ve como algo positivo que se pregunte a la ciudadanía.

“Si de verdad nuestra opinión se va a tener en cuenta, no tenemos más remedio que venir y votar”, comenta.

Lucila Serrano ya ha votado. Pero tampoco está convencida con el proceso de consulta. Y por eso, luego de que le devuelven su credencial y pasa el pulgar por el tintero para que no pueda votar dos veces, la mujer cuestiona al voluntario de la mesa cuál fue su proceso de capacitación para ser funcionario de casilla.

“No tengo certeza de cómo eligieron a estas personas voluntarias. No sé quiénes son, ni si pertenecen a algún partido político. Por eso no me queda claro qué tan transparente va a ser el proceso”, lamenta la mujer.

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Mesa ubicada en Buenavista.

La incertidumbre

La pregunta sobre cómo se eligieron a los voluntarios y quién los capacitó, es, de hecho, uno de los cuestionamientos más recurrentes de la jornada que, sin embargo, ni los propios voluntarios aciertan a responder de manera unánime.

Por ejemplo, en la mesa de Glorieta de Insurgentes, el responsable de la misma solo dice que recibieron una capacitación “en grupo”, pero sin especificar quién se la dio, ni quién los invitó.

En el Parque Vía, en la alcaldía de Cuauhtémoc, la responsable de la mesa explica que una de las organizaciones civiles que participa en la consulta ciudadana los capacitó con unos “videos” sobre el uso de la app para registrar a los votantes, y que su coordinador es Manuel Oropeza, sin dar más detalles.

“Es nuestro coordinador en la alcaldía de Cuauhtémoc. Él fue quien nos invitó a participar, y el que nos dio la capacitación”, apunta.

Mientras que en la alcaldía Venustiano Carranza, en una mesa ubicada muy cerca del actual aeropuerto internacional Benito Juárez, la jefa de casilla, quien omite dar su nombre, dice que igual que ella y las otras cinco personas que colaboran en la mesa de consulta, son voluntarios que fueron previamente capacitados para el uso de la app con la que se recaba la información ciudadana.

Sin embargo, cuando se le pregunta sobre la forma en la que fueron convocados a ser voluntarios, reconoce que fue a través de “un partido” (político).

“Hubo un procedimiento, estuvimos anteriormente trabajando para un partido y nos invitaron a trabajar como voluntarios, y aceptamos”, responde, sin querer dar el nombre del partido.

También hay dudas en cuanto a qué pasa una vez que se hace el conteo de votos, se registra el resultado en las actas, y la urna es sellada de nuevo. “A partir de ese momento -cuestiona la ciudadana María Gómez a otro voluntario de mesa en Insurgentes-, ¿quién se hace cargo de la urna?”.

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Mesa ubicada en la Glorieta de Insurgentes.

Sobre esta pregunta tampoco hay una respuesta unánime. Voluntarios de varias mesas dijeron que personal de la consultora Ronsenblueth, encargada de hacer el conteo final de votos que se dará a conocer el próximo domingo, es la responsable de ir a las mesas a recabar las urnas.

En cambio, Mayra Ortiz, representante de la mesa ubicada entre Insurgentes y Reforma, dice en entrevista que se lleva a su domicilio la urna con los votos dentro, y el próximo domingo los entregará a personal de la representante del Equipo de Transición en la CDMX, Cristina Cruz, en un lugar denominado Centro estatal del cual dijo desconocer su ubicación.

Mientras que, en la mesa ubicada en la Glorieta Insurgentes, la propia Cristina Cruz dice que ella personalmente se llevará la urna con los votos, aunque no precisa el lugar donde la resguardará, y con qué medidas de seguridad, para posteriormente entregársela a la fundación Rosenblueth.

Cuestionada sobre si esto podría generar dudas entre la población, Cruz responde que el hecho de contar los votos públicamente al finalizar cada jornada, así como publicar los resultados de la votación en la mesa de votación, le dan transparencia y certeza a la consulta.  

‘No vote por Texcoco’

En la alcaldía de Venustiano Carranza, en la explanada cívica Adolfo López Mateos, los representantes de casilla dicen a los ciudadanos que pueden votar incluso con fotocopias de su credencial, algo prohibido por los organizadores de la consulta, y, además, tratan de convencerlos acerca de cuál es la mejor opción de aeropuerto.

-Si no tengo credencial, ¿puedo traer mi pasaporte? –pregunta un joven a una de las voluntarias de la mesa de votación.

-No, pero si tienes una copia de tu credencial puedes traerla, porque lo único que se necesita es la clave de elector para ingresarla en la app –responde la voluntaria, quien después cuestionó al joven sobre cuál es la opción que pensaba votar.

-Voy a votar por Texcoco –contesta el joven, a lo que la mujer, le responde diciendo que debería votar por Santa Lucía, porque el proyecto de Texcoco “daña a muchas personas”.

Como contraparte, Cristina Cruz, representante del gobierno de transición del presidente electo López Obrador, asegura que también identificaron a “varios trabajadores del Gobierno Federal” que llegaron a las mesas de manera organizada, votaron, y luego tomaron fotos de sus sufragios “para mandárselas a sus jefes” y así comprobar que decidieron por la opción del aeropuerto en Texcoco.

Fallas en la app y votos dobles…y hasta triples

En la zona Centro de la capital también se registró una gran afluencia de votantes. En la casilla ubicada en la Alameda Central falló la app durante varias horas, pero la votación no se detuvo. Así que se improvisó: los encargados de la mesa anotaron las claves de elector en libretas. “Después se sube todo, ya que deje de fallar la app”, explicó la encargada de la casilla.

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Mesa ubicada en la Alameda Central.

Ante estas fallas, los asistentes cuestionaban a los voluntarios sobre la posibilidad de votar más de una vez, pues en redes sociales se propagaron las versiones de que varias personas habían votado dos o hasta tres veces, con más razón si el registro se hacía a mano. Los voluntarios respondían que al final todos los números se subirán a la aplicación, y los que aparezcan dobles se eliminarán, sin explicar cómo decidirían cuáles votos eliminarían.

En la casilla de Reforma e Insurgentes, los voluntarios se mostraron abiertos ante los ciudadanos que les consultaban lo que no sabían sobre la consulta. Dos mujeres de la alcaldía Benito Juárez y dos hombres de Cuauhtémoc, permanecieron 12 horas en la casilla: hasta las 18:00 que cerró, y dos horas más para separar, contar y guardar los votos. El resultado en ese punto fue visible incluso en las torres de votos: 636 por Texcoco, 409 por Santa Lucía y siete nulos. 

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La encargada de esa casilla, Mayra Ortiz, dijo en entrevista que la jornada fue exitosa, ajetreada y sin contratiempos, aunque otro de los voluntarios contó que un hombre en estado de ebriedad intentó robarles boletas.

En la casilla instalada en Parque México, en la colonia Condesa, la afluencia fue constante. Al llegar ante la urna, un joven y un hombre de unos 50 años tuvieron un desacuerdo porque el primero dijo que consideraba la consulta una farsa y ya estaba decidido el resultado, pero acudía a votar por Texcoco para sentir que él hizo su parte. El otro hombre defendió la consulta y a López Obrador, por quien votó, y dijo que el problema es que la sociedad no está acostumbrada a que la tomen en cuenta.

Con información de Claudia Altamirano e Itxaro Arteta

 

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Quiénes son las pocas e ilustres mujeres que dan nombre a cráteres de la Luna

La Luna tiene 1.577 cráteres con nombres de personas, pero solo 26 corresponden a mujeres de la vida real. Te explicamos a qué se debe y te presentamos a algunas de estas pocas "mujeres de la Luna".
6 de marzo, 2021
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La Luna tiene miles de cráteres, pero ¿sabías que algunos de ellos llevan el nombre de personas?

A 1,577 cráteres lunares se les ha dado el nombre de científicos, ingenieros y exploradores distinguidos… pero solo 26 de ellos honran a mujeres reales.

Aquí analizamos quiénes son esas mujeres y por qué hay tan pocas.

¿Quién tiene un cráter con su nombre?

John Lennon

Getty Images
La mayoría de los cráteres lunares con nombre homenajean a científicos, pero se hizo una excepción para el músico John Lennon.

La mayoría de los cráteres con nombre homenajean a personas de la vida real que lideraron el camino, como científicos y filósofos, pero también hay algunos dioses y diosas, así como criaturas mitológicas.

Platón (filósofo), Galileo Galilei (astrónomo) e Isaac Newton (matemático) son algunos de los pensadores notables inmortalizados con un cráter en su honor.

Como excepción, al famoso músico John Lennon se le dio su propio cráter en el área conocida como Lacus Somniorum o “Lago de los Sueños”, en lo que se conoce como el lado terrestre de la Luna (porque siempre es visible desde la Tierra).

Pero tendrías que realizar una investigación exhaustiva para encontrar a una mujer reconocida de manera similar, ya que menos del 2% de los cráteres lunares con nombre rinden tributo a mujeres científicas.

Y lo que es más, casi todos los cráteres “femeninos” se encuentran en el lado lejano de la Luna, fuera de la vista de la Tierra, en la llamada “cara oculta”..

¿Quién elige los nombres?

Luna llena con muchas características lunares visibles, como cráteres, crestas y mares.

Getty Images
Platón e Isaac Newton también tienen cráteres en la Luna que llevan sus nombres.

“La Unión Astronómica Internacional (IAU, por sus siglas en inglés) tiene la responsabilidad de aprobar los nombres de los elementos astronómicos desde 1919, pero algunos de los nombres en la Luna se remontan a poco después de que Galileo Galilei hiciera sus maravillosos dibujos de características lunares que vio a través de su telescopio ”, explica Megan Donahue, presidenta de la Sociedad Astronómica Estadounidense.

“En 1651, el astrónomo italiano Giovanni Riccioli fue el primero en comenzar a nombrar las características de la Luna”, señala por su parte Tayyaba Zafar, un astrónomo de Pakistán que ahora es profesor titular en la Óptica Astronómica de Australia.

“Hay que decir que Riccioli nombró un cráter en su honor, y de los 147 que etiquetó con nombres de humanos solo dos correspondían a mujeres y una de ellas podría no haber sido una persona real: Hipatia existió de verdad, pero Santa Catalina de Alejandría tal vez no”, agrega Donahue.

En los siglos que siguieron, las características lunares fueron nombradas a medida que fueron descubiertas, principalmente celebrando el trabajo de científicos masculinos y figuras históricas, porque “en ese momento las mujeres a menudo se veían excluidas de la educación y la formación formales”, dice Zafar.

A veces, mantener registros de quién tiene su nombre en la Luna se vuelve confuso y las cifras parecen contradictorias.

De hecho, si miras un atlas lunar, encontrarás un total de 1.608 cráteres con nombre, pero de estos “solo 1.577 tienen nombres de personas reales. Y aunque hay 38 pequeños cráteres de especial interés con nombres de pila femeninos, el número de cráteres lunares que llevan el nombre de mujeres científicas, ingenieras o exploradoras específicas es 26 “, según la IAU.

¿Por qué tan pocos llevan el nombre de mujeres?

Reproducción de una antigua cartografía lunar: 1707, Mapa de la Luna de Homann y Doppelmayr, basado en Riccioli

Getty Images
Giovanni Riccioli, quien logró asegurar un cráter para él y 144 para otros hombres, solo encontró a dos mujeres dignas del honor (y una de ellas ni siquiera era real) .

El siglo XX trajo un frenesí lunar que alcanzó su punto máximo a fines de la década de 1950 hasta principios de la de 1970 (con Estados Unidos y la Unión Soviética compitiendo por ser los primeros en llegar a la Luna).

“Hubo algo de caos nombrando las partes de la Luna, por lo que en 1973 la IAU creó un comité para poner orden“, dice la astrónoma Rita Schulz, presidenta de la Nomenclatura del Sistema Planetario de la IAU.

Se decidió que los rasgos lunares solo se nombrarían si existía una necesidad científica para hacerlo.

“Los nombres antiguos se mantendrían, pero a partir de entonces, para que tu nombre llegara a la Luna, tenías que ser científico o explorador polar, y tenías que estar muerto“, explica Schulz.

Algo más sucedió que explica en parte por qué persistió la brecha de género en la superficie lunar: “Originalmente, la IAU decidió que las características de la Luna llevarían el nombre de hombres, y las de Venus, de mujeres“, cuenta Schulz.

Este reglamento ya no se mantiene, pero la desigualdad sí: “En los últimos 30 años solo siete cráteres han sido nombrados en honor a mujeres. Cuando se fundó la IAU, menos del 2% de los cráteres tenían nombres femeninos. Un siglo después, la cifra sigue siendo la misma“, afirma Zafar.

¿Importa?

El ascenso de la Tierra, fotografiado por el Apolo 11 en julio de 1969.

Getty Images
La Unión Soviética fue la primera en llegar a la Luna en 1959, pero Estados Unidos envió la primera misión tripulada, que aterrizó en la Luna en julio de 1969.

Pero ¿realmente importa que tan pocas mujeres tengan un cráter con su nombre en la Luna?

¡Absolutamente!“, defiende la astrónoma chilena Maritza Soto Vásquez, quien a los 25 años descubrió su primer planeta y a los 31 acaba de descubrir el cuarto.

“Si queremos que más mujeres se involucren en la ciencia, la visibilidad es quizás uno de los factores más importantes”, indica.

“Cuando las niñas piensan en lo que quieren estudiar, necesitan ver modelos a seguir que se parezcan a ellas“.

Una luna llena anaranjada, con una mujer frente a ella, con los brazos en alto.

Getty Images
Se presume que la Luna es ‘femenina’ en muchas culturas e idiomas, entonces, ¿por qué las mujeres no tienen tantos cráteres nombrados en su honor como los hombres?

En la actualidad Soto Vásquez realiza una investigación postdoctoral adicional en la Universidad Queen Mary de Londres y se apasiona por el tema de las mujeres en la ciencia.

“Puede que no haya una persona que les diga ‘No puedes ser científica porque eres mujer’, pero hay muchos mensajes pequeños que pueden dejar una fuerte impresión cuando eres joven, como querer estudiar ciencias en la escuela, pero no ver a otras mujeres en clase o en los libros de texto“, agrega.

A Vicky Chu, de la Organización Nacional del Espacio de Taiwán, también le gustaría ver más mujeres en la superficie lunar y está de acuerdo en que la visibilidad ayudaría a atraer más mujeres a estudiar ciencias.

“Definitivamente ayuda, especialmente para los estudiantes de la escuela secundaria y la universidad”, opina.

Ser reconocido y tomado en cuenta tiene un efecto dominó“, dice Tayyaba Zafar. “La comunidad científica debe reconocer a las mujeres para dar el ejemplo a la sociedad y fomentar un entorno de trabajo inclusivo, solidario y flexible”.

La agencia espacial estadounidense, NASA, anunció recientemente sus planes de regresar a la Luna para 2024, y esta vez están enviando a una mujer, además de un hombre, en el primer aterrizaje con humanos desde 1972.

Mientras tanto, celebremos a algunas de las mujeres que tienen un cráter con su nombre…

La cosmonauta soviética Valentina Tereshkova, la primera mujer en el espacio, frente a la cápsula Vostok 6, junio de 1963.

Getty Images
Valentina Tereshkova es la única mujer viva que tiene un cráter lunar que lleva su nombre.

Valentina Tereshkova (nacida en marzo de 1937)

“En la Tierra, hombres y mujeres corren los mismos riesgos. ¿Por qué no deberíamos correr los mismos riesgos en el espacio?”, planteó la cosmonauta rusa Valentina Tereshkova, la única mujer viva que tiene un cráter lunar con su nombre, por su excepcional contribución a la ciencia.

En 1963, Tereshkova hizo historia cuando se convirtió en la primera mujer en ir al espacio.

Sigue siendo la única mujer en volar al espacio sola, y la más joven (tenía 26 años en ese momento).

“Una vez que has estado en el espacio, aprecias lo pequeña y frágil que es la Tierra”, reflexionó a su regreso.

Durante su misión a bordo de la cápsula espacial Vostok 6, Tereshkova pasó casi tres días orbitando la Tierra 48 veces.

“Cualquiera que haya pasado algún tiempo en el espacio lo amará por el resto de su vida”, dijo.

Tereshkova estaba ansiosa por tener otra misión, pero esa fue la primera y la única. “Después de estar una vez en el espacio, tenía muchas ganas de volver allí. Pero no sucedió”, lamentó.

En cambio, la cosmonauta viajó por el mundo como embajadora de la ciencia soviética y más tarde se convirtió en política y representante en la Duma estatal rusa.

“No se puede negar el gran papel que han desempeñado las mujeres en la comunidad mundial. Mi viaje fue un impulso más para continuar con esta contribución femenina“, expuso.

Su cráter está en el lado lejano de la Luna, en el margen occidental del Mare Moscoviense.

Hipatia (murió en 415 d.C.)

Fue una matemática, astrónoma y filósofa que nació en algún momento entre los años 350 y 370 d.C. en Alejandría, cuando Egipto era una provincia del Imperio Romano de Oriente.

Retrato de Hipatia

Getty Images
Una mujer educada que cayó en desgracia con la autoridad religiosa de Alejandría.

Se la considera la primera mujer en la historia que se dedicó profesionalmente a la ciencia, a pesar de que la mayoría de las mujeres de su época no tenían acceso a la educación.

Su padre, Theon, astrónomo y director de la famosa Biblioteca de Alejandría, se aseguró de que aprendiera de los mejores de Alejandría.

Aunque la mayor parte del trabajo científico de Hipatia se ha perdido, los estudiosos modernos piensan que debe haber sido significativo porque otros autores lo comentaron ampliamente.

Sabemos que escribió el Canon Astronómico (un tratado de astronomía), varias tablas astronómicas y comentarios sobre textos clásicos.

Pero Hipatia tuvo un final trágico cuando se peleó con el obispo de Alejandría y, como resultado, fue asesinada por una turba de cristianos.

Casi dos mil años después, la figura de Hipatia se convirtió en un ícono de los derechos de las mujeres y una fuente de inspiración para el movimiento feminista.

Riccioli nombró un cráter en su honor en 1651, pero en 1973 la IAU movió el nombre de Hipatia a otro cráter más pequeño al suroeste del mar de la Tranquilidad. Sigue siendo uno de los pocos cráteres “femeninos” del lado terrestre de la Luna.

Antonia Caetana de Paiva Pereira Maury (1866-1952)

También conocida simplemente como Antonia Maury, fue una astrónoma estadounidense y una de las mejores de su generación.

Antonia Maury

Harvard College Observatory
Maury fue una de las mujeres astrónomas que trabajaron como “computadoras humanas” en el Observatorio de la Universidad de Harvard.

Formó parte de las Harvard Computers, un grupo de mujeres astrónomas y “computadoras humanas” en el Observatorio de la Universidad de Harvard.

Maury fue la primera persona en estudiar las binarias espectrales, el nombre dado a un par de estrellas que están tan juntas que desde la Tierra no se pueden distinguir a simple vista.

También ideó un sistema para medir el espectro de radiación electromagnética de las estrellas, que la IAU todavía utiliza hasta el día de hoy.

Aunque Antonia Maury nació en Nueva York, fue nombrada en honor a su abuela materna (Antonia Caetana de Paiva Pereira Gardner Draper), hija de un médico de la corte portuguesa que huyó a Brasil para evitar las Guerras Napoleónicas.

Después de su muerte a los 86 años, la IAU le dio el nombre de Maury a un cráter junto al “Lago de los Sueños” (Lacus Somniorum), al noreste cerca del borde del disco visible.

Kalpana Chawla (1962-2003)

“El camino de sueño a éxito existe. Ojalá tengas la visión para encontrarlo, el coraje para emprenderlo y la perseverancia para seguirlo”, dijo Kalpana Chawla, la primera mujer de origen indio en ir al espacio.

Kalpana Chawla

Getty Images
Kalpana Chawla fue la primera mujer india en ir al espacio

Chawla, o “Montu”, como solía llamarla su familia, nació en India y desde muy joven le fascinaba volar.

Su familia dice que cuando tenía 3 años eligió el nombre Kalpana, que significa “imaginación”, como su nombre formal.

Fue una de las primeras mujeres en graduarse en ingeniería aeronáutica en la Facultad de Ingeniería de Punjab y en 1982 se mudó a EE.UU. para estudiar dos maestrías, un doctorado en ingeniería aeroespacial y unirse a la NASA.

Su primer vuelo como astronauta e ingeniera fue en el transbordador espacial Columbia en 1997, como operadora de un brazo robótico.

En 2003, Chawla fue uno de los siete miembros de la tripulación que murieron en el desastre del Columbia, cuando la nave espacial se desintegró durante su reingreso a la atmósfera terrestre.

Su cráter, ubicado en el lado opuesto de la Luna, está al lado del cráter L. Clark, en honor a Laurel Clark, otra astronauta que murió en la misma misión.

Annie Jean Easley (1933-2011)

El 1 de febrero de 2021 Easley se convirtió en la mujer más reciente en tener un cráter con su nombre.

Retrato de la científica informática, matemática e ingeniera estadounidense Annie Easley en el Centro de Investigación Lewis de la NASA (más tarde Centro de Investigación Glenn), Brook Park, Ohio, década de 1960.

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Annie Jean Easley, tuvo una educación segregada e hizo campaña contra la discriminación por raza, género y edad.

Easley fue una de las primeras afroestadounidenses en trabajar como científica informática en la NASA (cuando la agencia todavía se llamaba NACA) y la matemática se convirtió en científica espacial.

Pero cuando era niña, obtener una buena educación no fue fácil. Easley creció en el sur de EE.UU. antes de que surgiera el movimiento por los derechos civiles, lo que significó que las escuelas y universidades estaban segregadas.

Su madre la animó a ser ambiciosa, pero le dijo que tendría que trabajar más duro, porque las escuelas para niños afroestadounidenses a menudo ofrecían una matrícula más baja.

Durante su carrera de 34 años en la NASA, Easley desarrolló códigos de computadora, trabajó en tecnologías de energía y ayudó a sentar las bases tecnológicas para futuros lanzamientos de transbordadores espaciales.

A lo largo de su vida, hizo campaña para que los estudiantes de minorías y las mujeres siguieran estudios en las llamadas carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) y trabajó para abordar la discriminación dentro de la NASA.

El Easley es un pequeño cráter (de menos de 10 km de ancho) en el lado opuesto de la Luna.

Easley creía en el trabajo en equipo y a menudo expresaba admiración por aquellos con quienes trabajaba.

Su página en el sitio web de la NASA dice: “Muchos de los que la conocieron dirían que no fue solo el trabajo que hizo lo que marcó la diferencia; fue su energía y actitud positiva lo que tuvo un tremendo impacto en el Centro”.


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