Adiós al NAIM: La opción de construir pistas en Santa Lucía gana en la consulta convocada por López Obrador
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Adiós al NAIM: La opción de construir pistas en Santa Lucía gana en la consulta convocada por López Obrador

310 mil 463 votaron por continuar el aeropuerto de Texcoco, y 747 mil votaron a favor de Santa Lucía, de acuerdo con los organizadores de la consulta.
Cuartoscuro
Por Redacción Animal Político
28 de octubre, 2018
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Tras cuatro días de consulta, en los que hubo fallas en la aplicación de registro y casos de gente que votó más de una vez, la opción de construir dos pistas en Santa Lucía, para complementar su operación con el actual aeropuerto Benito Juárez, fue la elegida por la gente, de acuerdo con los datos de los organizadores.

Leer: ¿Cómo sería el Aeropuerto de Santa Lucía? Equipo de AMLO difunde el Plan Maestro

310 mil 463 personas votaron por continuar el aeropuerto de Texcoco (el 29%), y 747 mil votaron a favor de Santa Lucía (69%), de acuerdo con los registros de 98.18% de las casillas instaladas; 2 mil 722 votos fueron anulados.

Los resultados los dio a conocer el presidente de la Fundación Arturo Rosenblueth, Enrique Calderón Alzati, a quien López Obrador encomendó la coordinación de la consulta y el conteo de los votos.

Calderón Alzati detalló la noche de este domingo que votaron 1 millón 67 mil 859 personas.

El presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, dará una conferencia de prensa este lunes, a las 10 de la mañana, en la Ciudad de México.

Este domingo, América del Valle, de Pueblos en Defensa de la Tierra, celebró el resultado de la consulta. “Sin embargo, tendremos plena seguridad y alegría cuando veamos la cancelación definitiva del aeropuerto de Texcoco”, dijo a Milenio TV.

Leer: De Santa Lucía a la opción de licitar; las dudas y virajes en la propuesta aeroportuaria de AMLO

En tanto el Partido Acción Nacional (PAN) calificó a la consulta como una simulación, pues dijo que solo se hizo “para legitimar una decisión que ya estaba tomada. Rechazamos tajantemente esta burla hacia todos los mexicanos y esta manipulación”.

La dirigente del PRI, Claudia Ruiz Massieu, dijo que la consulta fue un “fraude”, que pone en riesgo la inversión, el empleo y la credibilidad del país.

Gustavo de Hoyos, presidente del organismo empresarial Coparmex, dijo que en el “caso infortunado” de que López Obrador informe este lunes que no se continuará con el proyecto de Texcoco, evaluarán emplear mecanismos legales.

El resultado de la consulta, dijo, es producto de un proceso que carece de legitimidad legal y validez estadística, por lo que la Coparmex espera sensatez de López Obrador y que a fin de cuentas opte por continuar con Texcoco, ya que esa decisión marcará a su gobierno.

Juan Pablo Castañón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, coincidió en señalar que la consulta “no debe ser vinculante y no ofreció garantías de imparcialidad, certeza y objetividad”.

En su campaña presidencial, López Obrador dijo que la obra del aeropuerto en Texcoco, principal proyecto de infraestructura del gobierno de Enrique Peña Nieto, sería cancelada por su alto costo y presunta corrupción en los contratos para construirlo.

En su lugar, López Obrador defendió la opción de construir dos pistas en lo que ahora es la base militar de Santa Lucía para complementarse con el actual aeropuerto, Benito Juárez, cuya capacidad ya se ve sobrepasada por la demanda de usuarios.

López Obrador pugnó por Santa Lucía, aunque su propio equipo reconoció que hacían falta estudios para asegurar su factibilidad, y especialistas señalaron que no tenían toda la  información sobre el proyecto, ya que se mantenía en una etapa “conceptual”.

Leer: Aeropuerto en Texcoco es más viable, la opción de Santa Lucía es de alto riesgo, consideran ingenieros

Tras ganar las elecciones, el político dijo que no impondría su punto de vista y que la gente tomaría la decisión sobre el nuevo aeropuerto a través de una consulta, misma que fue descalificada por empresarios y partidos de oposición a Morena, al señalar que era ilegal, sin carácter vinculatorio y solo un montaje para avalar una decisión ya tomada por el presidente electo.

López Obrador, ante los cuestionamientos, defendió que la consulta era un proceso democrático, que se respetaría la decisión de la gente, y que solo “corruptos” y “fifís” se oponían a ella. Tanto él como su equipo minimizaron las irregularidades registradas.

“Los mañosos son muy pocos”, dijo López Obrador sobre los casos de aquellos que votaron más de una vez.

En la boleta que se entregó a la gente, para emitir su voto, se incluía información sobre los pros y contras de las dos opciones, Texcoco y Santa Lucía.

En cuanto a Santa Lucía, se reconocen como desventajas: que las aerolíneas tendrían complicaciones logísticas y otros costos; las posibles pérdidas económicas de cancelar el proyecto de Texcoco; “negociar con acreedores y contratistas, afectando el presupuesto federal de 2019”, y un “posible impacto negativo en los mercados financieros”.

De acuerdo con el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, cancelar el proyecto de Texcoco tendría un costo para el país de al menos 120 mil millones de pesos, considerando lo que ya se ha invertido y las demandas que habría de los contratistas, y penas convencionales.

Como ventajas, se señaló en la boleta que Santa Lucía tendrá un menor costo de construcción y mantenimiento; “mejores condiciones para operar y bajo impacto ambiental”; que seguiría operando el aeropuerto Benito Juárez, y que sería más rápido su inicio de operaciones.

De Texcoco se mencionó que tenía como desventajas el incremento del costo de construcción de 185 a 285 mil millones de pesos, en una primera fase; costos de mantenimiento y operación sin determinar; un retraso de cuatro años, ya que la primera fase estaría lista hasta 2024.

También que con el Nuevo Aeropuerto Internacional de México, conocido como NAIM, dejarían  de operar el actual Aeropuerto Benito Juárez y la base aérea de Santa Lucía, y que además la obra tendría impacto ambiental negativo.

Sobre este último aspecto, pobladores de la zona aledaña al NAIM, agrupados en el Frente de Pueblos Indígenas en defensa de la tierra, realizaron diferentes movilizaciones y denunciaron también en medios que esa obra provocaría afectaciones ecológicas, por la explotación de minas y cerros.

En redes sociales, activistas utilizaron la etiqueta #YoPrefieroElLago, señalando que preferían conservar el Lago Nabor Carrillo y evitar el daño ambiental, en lugar de que continuara el NAIM, que está ubicado en los municipios de Atenco, Ecatepec de Morelos y Texcoco, en el Estado de México, 5 kilometros al noreste del aeropuerto Benito Juárez.

El presidente de México, Enrique Peña Nieto, defendió que el aeropuerto en Texcoco era la opción moderna y de largo plazo que requería el país.

Su secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, dijo que la construcción tenía un avance del 31%, y que si bien toda obra tiene un costo ecológico, en el caso del NAIM se hizo hincapié en minimizar este impacto, y no desaparecerá el Lago Nabor Carrillo.

Carlos Slim, de Grupo Carso, empresa que tiene contratos de construcción en el NAIM, defendió la construcción de esta obra, señalando que sería un detonador de inversión.

“En mi vida he visto un proyecto que pueda tener tanto impacto económico en un área como lo es el Nuevo Aeropuerto. Es un gran detonador, sólo lo puedo comparar con el Canal de Panamá”, dijo Slim.

López Obrador dijo que si era cancelado el proyecto de Texcoco no habría un desequilibrio económico en el país, aunque integrantes del sector empresarial señalaron que había nerviosismo.

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Coronavirus: los problemas con los modelos matemáticos que están detrás de las estrategias de lucha contra el covid-19

¿Por qué es tan difícil hacer proyecciones sobre los efectos del coronavirus en el mundo? Y ¿cómo esta falta de datos puede afectar las decisiones que están tomando los gobiernos para hacer frente a la enfermedad?
1 de abril, 2020
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La poca claridad respecto al número de contagiados en el mundo es uno de los factores que hace difícil hacer proyecciones correctas respecto a la enfermedad.

Getty Images
La poca claridad respecto al número de contagiados en el mundo es uno de los factores que hace difícil hacer proyecciones correctas respecto a la enfermedad.

“En esencia, todos los modelos están equivocados, pero algunos son útiles”, decía en 1976 el estadístico británico George Box.

44 años más tarde, sus palabras vuelven a cobrar sentido en medio de la profunda crisis sanitaria que golpea a todo el mundo ante la veloz propagación del covid-19.

En palabras simples, los modelos matemáticos son proyecciones estadísticas que, a partir de una cierta cantidad de datos, nos ayudan a hacer estimaciones respecto a diversos fenómenos o procesos.

En la ciencia y, específicamente en el estudio de las enfermedades, se suelen utilizar con frecuencia porque para los investigadores es una efectiva manera de entender con qué están lidiando.

Sin embargo, los modelos matemáticos no siempre son perfectos. Y en el caso del nuevo coronavirus, parece ser que al menos hasta ahora varios de ellos han dado resultados equivocados.

Pero ¿por qué es tan difícil hacer proyecciones con esta pandemia?

Confusiones con las proyecciones

Pongamos un ejemplo: el renombrado estudio del Imperial College de Londres que terminó por cambiar la estrategia del Reino Unido -basada hasta ese momento en la “inmunidad del rebaño”– para hacer frente al coronavirus.

El mensaje detrás del modelo de la universidad británica no podía ser más claro: o se cambiaba de estrategia o más de un cuarto de millón de personas iban a morir a causa del covid-19.

El panorama en Estados Unidos, según este mismo estudio, era aún más sombrío: se determinaba que podían morir entre un millón y 1.2 millones de personas si no se tomaban medidas inmediatas.

Los modelos matemáticos han sido clave para la toma de decisiones de muchos países. En la foto, la campaña del Reino Unido para que los británicos se queden en sus casas.

Getty Images
Los modelos matemáticos han sido clave para la toma de decisiones de muchos países. En la foto, la campaña del Reino Unido para que los británicos se queden en sus casas.

No obstante, días después, el propio creador del célebre modelo, Neil Ferguson, afirmó que el virus tiene una mayor capacidad de transmisión de la que se pensó originalmente.

Si existe una tasa más alta de contagios, entonces la tasa de mortalidad será más baja.

Además, el científico rebajó considerablemente el número de muertes en el Reino Unido, señalando que, tras las restricciones impuestas por el gobierno de Boris Johnson, no deberían sobrepasar las 20 mil.

Esto generó una serie de confusiones. Algunos investigadores salieron a cuestionar el estudio mientras Ferguson tuvo que hacer aclaraciones a través de su cuenta de Twitter.

Algo similar sucedió con un modelo hecho por la Universidad de Oxford que dio pie a titulares que declaraban que el coronavirus ya pudo haber contagiado a la mitad de la población del Reino Unido. Es decir, 34 millones de personas.

Pero, según los creadores de este modelo, esa cifra correspondía al resultado más extremo, añadiendo que hay otro extremo donde solo una pequeña proporción ha estado expuesta a la enfermedad.

¿Cuánta gente, entonces, podría haber padecido covid-19 según el estudio de Oxford? Puede ser mucha o muy poca. Nadie lo sabe.

Y ese es precisamente el problema: muchos de estos modelos están hoy utilizando suposiciones pues no hay datos concretos.

“Los modelos son tan buenos como los datos que tú tienes”

Hasta ahora, es muy difícil saber cuánta gente hay realmente contagiada de coronavirus a lo largo del mundo.

El número de personas que supuestamente padecen la enfermedad varía extraordinariamente dependiendo del país y de cuántas pruebas se estén realizando en ese país.

Por ejemplo, Alemania -que está haciendo 160 mil pruebas a la semana-, tiene una tasa de mortalidad de casi 0.4%, mientras que la de Italia supera el 9%.

Test de coronavirus

Getty Images
Del número de pruebas que se hagan depende la precisión de las tasas de mortalidad.

Y esto, según expertos, se explica en parte porque el número de contagiados confirmados en Alemania es altísimo gracias a la cantidad de pruebas que se están haciendo, lo que inmediatamente reduce su tasa de letalidad.

En Italia, en cambio, solo se está examinando a quienes llegan al hospital, en condiciones muy precarias.

Así, si no hay claridad en los números de base, tampoco habrá suficiente claridad en las proyecciones sobre la enfermedad.

Los modelos son tan buenos como los datos que tú tienes. Y en el coronavirus, los modelos van a tener un índice de error bastante alto porque los datos que tenemos son en general muy malos”, explica a BBC Mundo el investigador del Instituto de Salud Pública y Psiquiatría de la Universidad de Cambridge, Andrés Roman-Urrestarazu.

“La única manera de hacer estimaciones -agrega- es hacerlo como lo hacen los alemanes: haciéndoles tests a 160 mil personas por semana”.

El académico explica que, de esta forma, los alemanes pueden tener una idea de cuánta es la efectividad de sus medidas de aislamiento, pero también qué tan mortal es este virus.

“Porque si calculamos las tasas de contagiados solo con la gente que llega al hospital, entonces la tasa de mortalidad será muy alta”, dice.

¿Cómo afecta esto a las decisiones de los gobiernos?

Teniendo esto en cuenta, el trabajo de quienes están detrás de las estrategias de los gobiernos para hacer frente a la enfermedad se hace aún más difícil.

Así lo explica a BBC Mundo Christian Yate, investigador y profesor de biología matemática de la Universidad de Bath.

“Pequeños cambios en los datos pueden hacer grandes cambios en el modelo. Y esto realmente puede afectar la forma en que un gobierno toma decisiones. Es una tarea muy difícil, no me gustaría ser hoy parte de un gobierno tratando de resolver esto”, dice.

El número de pruebas que se realiza en cada país es diferente. Esto hace que no haya claridad respecto a los contagios y, en consecuencia, a la tasa de mortalidad del virus.

Getty Images
El número de pruebas que se realiza en cada país es diferente. Esto hace que no haya claridad respecto a los contagios y, en consecuencia, a la tasa de mortalidad del virus.

De esta forma, el autor del libro “Los números de la vida” añade que “la tarea de quien hace los modelos es advertir de los supuestos en los que se basa y también de la incertidumbre que hay detrás“.

Asimismo, Yate dice que es importante que los modelos se actualicen si es que surgen datos nuevos.

Sería ridículo no actualizar nunca un modelo con un brote como este. Así es como funciona la ciencia; tenemos que estar preparados para cuestionar nuestras conclusiones originales y actualizarlas con la nueva evidencia. Y eso no es un signo de debilidad sino de fortaleza”, dice.

¿Es correcto comparar los casos entre países?

Otro de los problemas es que existen proyecciones que se han basado en comparaciones entre países. Con ello, se han hecho estimaciones que en muchos casos son incorrectos.

“Comparar entre países en términos de casos es algo realmente difícil de hacer. Porque si no están haciéndole pruebas a muchas personas, entonces no encontrarás muchos casos y los números se verán más pequeños que en otros países”, explica Yate.

Además, según el investigador, en el coronavirus hay una variable que hace aún más difícil el trabajo de los estadísticos: los enfermos asintomáticos.

“Hay muchas personas que contraen coronavirus con síntomas leves, o incluso sin síntomas, que no necesariamente lo informarán y eso hace que la tasa de mortalidad parezca más alta de lo que es porque reconocemos todas las muertes, pero no necesariamente todos los casos”, dice.

Esto hace que tener un buen manejo del virus sea un trabajo muy, muy difícil, agrega.

Así, mientras el virus sigue avanzando en el mundo, los científicos, investigadores y matemáticos siguen intentando a contrarreloj resolver preguntas en un terreno que no parece estar demasiado firme todavía.

Y es que, tal como dice Andrés Roman-Urrestarazu, puede que parte del problema sea que la gente hoy quiere respuestas que, para la ciencia, demoran mucho tiempo.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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