Padecimientos, clínicas y presupuesto: 5 datos sobre la atención a la salud mental de los mexicanos
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Padecimientos, clínicas y presupuesto: 5 datos sobre la atención a la salud mental de los mexicanos

Falta de atención, hospitales, capacitación y poco presupuesto son algunas de las claves para entender la situación de la salud mental en México.
Cuartoscuro
10 de octubre, 2018
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Los trastornos mentales afectan a casi el 30 % de la población en nuestro país, pero solo uno de cada cinco recibe un tratamiento, de acuerdo con la Asociación Psiquiátrica Mexicana (APM).

Este Día Mundial de la Salud Mental, Animal Político te explica 5 datos sobre la atención médica en este tema:

Falta de atención

Un primer problema es que no hay concientización sobre los trastornos mentales en México, pues el 85 % de las personas enfermas no recibe atención, y quienes la reciben tardan desde siete, hasta 30 años en obtener un tratamiento, de acuerdo con la presidenta la Red Voz Pro Salud Mental, Dunia Pintado Inzundegui,

Además, en el caso de las personas enfermas que son internada, 67 % lo hace de manera involuntaria, de acuerdo con la misma organización.

Esta es una de las razones por las que organismos como la APM y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) han resaltado la importancia de tener más profesionales en el tema, pues apenas el 11 % de las personas que tiene algún trastorno busca atención médica, psicológica o psiquiátrica.

Mexicanos con discapacidad mental, los más afectados por la discriminación

¿Dónde atender un trastorno mental?

En México existen 51 centros integrales de salud mental; 32 hospitales psiquiátricos para atender a cuatro mil pacientes y 54 villas de transición hospitalaria. Además, 19 estados cuentan con 10 % de hospitales generales con al menos una cama de psiquiatría, según el reciente informe de gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.

Sin embargo, 26 entidades son las que cuentan con la infraestructura para atender a la población afectada. Por ejemplo, en el caso de Sonora se ha detectado que en el estado hay 1.3 psiquiatras por cada 100 mil habitantes, cifra distante a la sugerida por la OMS, según la doctora Soledad Rodríguez Verdugo, coordinadora de Enseñanza de la Asociación Psiquiátrica Mexicana.

Iniciativas como la Red Voz Pro Salud Mental CDMX ofrecen información y cursos de psicoeducación en el tema, así como enlaces a programas de gobierno.

Falta de presupuesto

Actualmente, el presupuesto federal para atender a personas con alguna discapacidad mental es de apenas 2 % de lo que se destina en salud.

Para el presidente de la Asociación Psiquiátrica Mexicana, Enrique Chávez- León, se debe aumentar al 5 %, así como incrementar el gasto en hospitales psiquiátricos, centros de atención comunitaria y servicios médicos en distintos grados.

En este sentido, para la doctora Shoshana Berenzon Gorn, investigadora del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, el tema no se ha vuelto prioritario en el presupuesto y los pocos recursos que se otorgan están mal distribuidos, pues “el 80 % del presupuesto en salud mental se va en mantener hospitales psiquiátricos porque ahí recae la atención. Se deben analizar las estrategias para reducir lo que se gasta en servicios de tercer nivel y ocuparlos en otras áreas”, dijo en el foro Situación Actual y Desafíos de los Problemas de la Salud Mental en México, organizado por la pasada legislatura hace un año.

Hasta el director general del Hospital Fray Bernardino Álvarez, Carlos Castañeda González, ha asegurado que el psiquiátrico trabaja con 60 millones de pesos de presupuesto operativo, “cuando otros institutos se gastan eso en un mes”.

Los expertos han señalado que es necesario un cambio en la política de salud, para “incorporar la atención de los problemas mentales como una media integrada a la prestación de los servicios de salud en general”.

Por su parte, la CNDH ha insistido en que un pendiente en el tema es la instalación de un Mecanismo Independiente de Monitoreo Nacional, para que la discapacidad psicosocial sea observada como un tema de derechos humanos también en el sistema penitenciario.

¿Cuales trastornos afectan a los mexicanos?

En 2020 la depresión será la segunda causa de discapacidad en el mundo, y la primera en países en vías de desarrollo como México, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

De acuerdo con el Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública (CESOP) de la Cámara de Diputados, es la depresión el trastorno por el cual más pacientes han dejado los centros de ayuda psiquiátrica.

Entre 2005 y 2015, más de 117 mil personas fueron hospitalizadas en México por depresión; 128,221 por trastornos relacionados con sustancia  y drogas; 109, 808 por esquizofrenia y 67, 194 por trastornos mentales orgánicos.

De acuerdo con los expertos esto ha variado con el tiempo, por ejemplo, el director del psiquiátrico Fray Bernardino ha asegurado que la estancia de los ingresados ronda los 22 días. “Hoy ningún paciente se queda de por vida, como sucedía hace más de 25 años”.

El mismo informe del CESOP, arroja que 24.7 % de los adolescentes mexicanos se encuentran afectados por uno o más problemas de salud mental, siendo más frecuentes los trastornos de ansiedad, déficit de atención, depresión y el uso de sustancias, así como los intentos suicidas.

Capacitación y urgencias

El propio director del Fray Bernardino, Carlos Castañeda González, ha reconocido que el servicio de urgencias está saturado, por lo que considera que todos los hospitales psiquiátricos deberían prestar ese servicio.

Al respecto, el director del Consejo Mexicano de Psiquiatría, Ricardo Fernando Colín Piana, ha considerado que los psiquiatras deben presentar un examen de certificación para tratar a enfermos mentales, pues con pocos centros formadores “cualquier mejora en el tema es utópico”.

De acuerdo con Colín, hasta septiembre de 2016 había alrededor de 1,880 especialistas con certificación vigente de los 4,500 psiquiatras que existen, pues la mayoría trabaja de manera particular sin tener que acreditar la especialización.

De acuerdo con la Secretaría de Salud federal, en el último año se capacitaron 6,123 médicos de centros de salud, con el propósito de fortalecer la cobertura de atención a los trastornos mentales “con enfoque familiar, comunitario y respeto a los derechos humanos”.

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30 de febrero, el día que sólo existió una vez en la historia

En 1712, un país europeo tuvo que marcar un doble año bisiesto, o sea un febrero de 30 días, con el propósito de sincronizar su calendario con el resto del mundo.
1 de marzo, 2020
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Fecha 30 de febrero

Getty Images
Aunque parezca increíble, la fecha una vez existió.

Este 29 de febrero de 2020 nos recuerda que, cada cuatro años (con algunas excepciones), añadimos un día al final de febrero a nuestro calendario de 365 días, en lo que llamamos un año bisiesto.

Es un ajuste al cual nos hemos acostumbrado. Es un día más para pagar las cuentas a fin de mes, aunque también es un día más para esperar la llegada sueldo. Los que nacieron en esa fecha solo pueden celebrar un verdadero cumpleaños cada cuatro años.

Una sola vez en la historia, sin embargo, Suecia marcó un doble año bisiesto con el 30 de febrero incluido en su calendario de 1712. ¿Se imaginan los que nacieron en esa fecha? Jamás pudieron celebrar un cumpleaños de verdad.

Manipulación del tiempo

La Tierra y el Sol

Getty Images
El problema siempre ha sido alinear el calendario de 365 días con el tiempo real que demora la Tierra girando alrededor del Sol.

Contar el tiempo, marcar los días, meses y años, es una invención humana que trata de seguir los ciclos lunares -más o menos 29.5 días entre lunas llenas-, y solares, más o menos 365,25 días para que la Tierra gire alrededor del Sol.

Pero es un conteo que está sujeto a la manipulación. Diferentes gobernantes a lo largo de la historia dividieron el año en meses (no siempre 12) y quitaron y pusieron días a esos meses según sus necesidades políticas y económicas, o sus caprichos personales.

No obstante, la alineación de esos calendarios con el año solar era un requisito que no se podía obviar.

El emperador Julio César, hace casi 2,000 años, impuso un calendario muy parecido al que usamos hoy en día.

Estatua de Julio César

Getty Images
Julio César impuso un calendario muy parecido al que usamos hoy.

El llamado calendario juliano alternó los 12 meses con 30 y 31 días, iniciando el año en marzo, por ser el comienzo de la primavera, y dejando a febrero cojeando con 28 días o 29 días.

El año bisiesto se ha marcado desde esas épocas romanas para sincronizar el año calendario de 365 días al año solar de aproximadamente 365.25 días o sea, 365 días y seis horas.

El gran salto gregoriano

Ese cálculo sirvió durante siglos, pero no es exacto. El año solar en realidad es un poquitín más corto: 11 minutos y 14.784 segundos, para ser precisos. No es una diferencia que pueda causar un impacto inmediato pero, con el paso de los años, el desfase es notable.

Por eso el papa Gregorio XIII intercedió con su calendario en 1582, para “corregir” la discrepancia. Se hizo sobre todo por razones religiosas, pues el equinoccio de marzo, que marca el inicio de la pascua, se había desfasado por tres días a lo largo de los siglos.

Gregorio XIII

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Gregorio XIII eliminó de un tajo 10 días en 1582.

Sea como fuere, el calendario gregoriano es el estándar establecido en la mayoría del mundo. Aunque no todos los países lo adoptaron al mismo tiempo.

Primero fueron los que estaban alineados con la Iglesia Católica. En lugar de eliminar años bisiestos en las siguientes cuatro décadas, cortaron de un tajo 10 días. Saltaron del jueves, 5 de octubre, al viernes, 14 de octubre, de 1582.

Otras naciones e imperios protestantes fueron reacios, pero finalmente adoptaron el cambio. Reino Unido y sus colonias americanas hicieron el gran salto del 2 de septiembre al 14 de septiembre de 1752.

Parsimonia sueca

Pero antes de eso, cuando Suecia decidió incorporar el calendario gregoriano, no quiso hacerlo eliminando todos esos días tan súbitamente. Prefirió hacerlo gradualmente, saltándose los días bisiestos de febrero durante 40 años, hasta quedar ajustados.

Según el calendario juliano que seguían, 1700 era un año bisiesto, pero sólo le atribuyeron 28 días a febrero. Tenían la intención de hacer lo mismo en 1704, 1708, etc. pero, poco después, estalló la guerra y tuvieron otras prioridades que les hicieron olvidar los cambios.

Apoteosis de Carlos XII de Suecia

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Carlos XII de Suecia ordenó que se añadiera el 30 de febrero al año 1712.

Unos años después, el emperador Carlos XII se dio cuenta de que el calendario en Suecia no era ni juliano ni gregoriano, tomó medidas drásticas y abandonó el cambio.

Pero, como ya habían omitido el bisiesto de 1700, ordenó que en 1712 (otro bisiesto) se añadiera un día adicional al 29 de febrero, creando así por única vez en la historia desde las épocas de Julio César, el 30 de febrero.

Al final, Suecia siguió el ejemplo de sus pares en el norte de Europa y adoptó el calendario gregoriano en 1753, con el mismo sistema de eliminar 10 días en el año de un tajo.

No se sabe qué pasó con todas las personas que tuvieron como fecha de nacimiento ese 30 de febrero, pero no hay duda que no pudieron celebrar un verdadero cumpleaños.

Otros 30 de febrero

La entonces Unión Soviética introdujo un calendario revolucionario, entre 1930 y 1931.

Propaganda soviética de los años 30

Getty Images
El calendario revolucionario de la Unión Soviética pretendía mejorar la eficiencia de la producción industrial.

Este incluía semanas de cinco días, en meses de 30 días, con unos cinco a seis días sobrantes al final del año considerados “feriados”.

La intención de abolir la semana de siete días era para mejorar la producción industrial sin interrupciones del fin de semana, pero pronto se dieron que sería muy difícil eliminar el tradicional descanso del domingo y la idea se abandonó.

En ciencia ficción también se puede encontrar la fecha. En el cuento corto de Ray Bradbury “La última noche del mundo”, el fatídico acontecimiento sucede el 30 de febrero. Y en la obra de J.R.R. Tolkien, los hobbits han desarrollado un calendario con su equivalente febrero de 30 días.

Ya en el mundo real, en algunas ocasiones, cuando la fecha de fallecimiento es desconocida, esta se registra en las lápidas como 30 de febrero.


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