Hay enormes problemas de seguridad, pero EPN no deja crisis: dice el secretario de Gobernación
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Hay enormes problemas de seguridad, pero EPN no deja crisis: dice el secretario de Gobernación

Durante su comparecencia ante el pleno del Senado, Navarrete Prida señaló que el gobierno de Enrique Peña “no deja crisis, ni política, ni económica, ni social”, y que, por el contrario, “ha cumplido prácticamente con los compromisos que hizo a los mexicanos".
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16 de octubre, 2018
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El secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, admitió que pese a los intensos esfuerzos realizados por las autoridades, los problemas de seguridad en el país continúan siendo “enormes”.

De acuerdo con reportes del diario Reforma, durante su comparecencia ante el pleno del Senado, Navarrete señaló que los niveles de violencia en algunas regiones exigen acciones concretas para devolver los niveles necesarios de seguridad.

En la comparecencia, legisladores de oposición cuestionaron al secretario sobre las acciones emprendidas en materia de seguridad.

El senador Emilio Álvarez Icaza señaló que el sexenio que finaliza se caracterizó por el mal uso de los recursos, especialmente en la prevención de la violencia o el programa de atención a víctimas, y subrayó que la administración que termina deja una “evidente crisis en materia de derechos humanos e insensibilidad hacia la población”.

Por su parte, la senadora por el Partido del Trabajo, Índira Kempis Martínez, expuso que los modelos para combatir la inseguridad y la justicia en México “están deteriorados”, y que no se han emprendido esfuerzos para atender y resolver la violencia contra migrantes.

La senadora Nadia Navarro Acevedo, del Partido Acción Nacional, cuestionó al secretario sobre las acciones que se han emprendido en materia de protección a periodistas, víctimas del escenario de violencia que se vive en el país.

En respuesta, el secretario de Gobernación aseguró que el gobierno federal “ha sido sensible al reclamo ciudadano de mayor seguridad”, y destacó que durante el sexenio del presidente Enrique Peña se invirtieron 82 mil millones de pesos en instituciones locales encargadas de la materia.

“Esta administración emprendió un esfuerzo sin precedentes para fortalecer las instituciones de seguridad, destinando más de 82 mil millones de pesos, es decir, casi un 2 5% más que en la administración anterior”, dijo.

Navarrete afirmó que la violencia en el país tiene causas multifactoriales, muchas de ellas “asociadas con factores externos como la expansión de actividades ilícitas de grupos delictivos vinculados al crimen trasnacional, que aprovechan la porosidad de las fronteras y han sofisticado sus métodos, lo que incrementa los retos”.

También mencionó que existen otros factores, “de carácter interno, como son los procesos de urbanización del país, el cambio en su pirámide poblacional y la transición epidemiológica que experimenta nuestra sociedad desde hace ya algunas décadas”.

Sobre los cuestionamientos a la debilidad institucional de las Fuerzas Armadas, Navarrete señaló que “soldados, marinos y policías federales han hecho su mayor esfuerzo, con valentía, con lealtad, arriesgando su vida”, por lo que les expresó “el mayor reconocimiento del gobierno federal”.

Sin embargo, reconoció que la participación de las fuerzas federales en materia de seguridad requiere de una definición del marco legal para resolver el reto que representa la convivencia de soldados y civiles.

“El gobierno de Peña no deja crisis”

Ante el Pleno del Senado, Navarrete aseveró que el gobierno del presidente Enrique Peña “no deja crisis, ni política, ni económica, ni social”, y que, por el contrario, “ha cumplido prácticamente con los compromisos que hizo a los mexicanos y con las metas establecidas en el Plan Nacional de Desarrollo”.

El encargado de la política interna del país agregó que a poco tiempo de que concluya la presente administración, “tenemos un país con gobernabilidad democrática, con instituciones fuertes, con una imagen internacional sólida, con fianzas sanas y una economía estable”.

“Este gobierno ha privilegiado ante todo la política, el diálogo y la construcción de acuerdos como la vía para la transformación del país”, aseguró.

Entre las acciones que destacó el secretario están el fortalecimiento de las unidades estatales de combate al secuestro y la reducción de este delito, así como la puesta en marcha del número de emergencias 911 y la inversión de 8 mil 500 millones de pesos a 121 polígonos de atención prioritaria del Programa Nacional de Prevención del Delito.

Navarrete Prida reconoció que los niveles alcanzados en algunas zonas del país exigen reforzar acciones concretas para devolver niveles necesarios para la seguridad de las familias de nuestro país.

Con información de Notimex y Reforma (suscripción necesaria).

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¿Cómo contarán la pandemia de COVID los libros de historia?

Por muy tentador que sea predecir un vuelco total del comportamiento social, las lecciones del pasado sugieren que es poco probable.
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6 de septiembre, 2021
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Después de casi dos años -y de un extraordinario parón mundial cuyo impacto aún no está claro- es inevitable que muchos escriban sobre la COVID-19 durante las próximas décadas.

Ahora que entramos en un largo período de reflexión, los estudiosos de las artes y las humanidades tienen mucho que ofrecer, especialmente una vez que la intensidad de la cobertura científica y médica ha empezado a disminuir.

Al principio, cuando muchos de nosotros nos confinábamos y nos preocupábamos por cómo íbamos a salir de la pandemia, el único capítulo de cualquier libro sobre la COVID que cualquiera de nosotros quería leer era el de la vacuna.

¿Habría una y funcionaría? Pero la descripción técnica de esta preciosa intervención médica en las próximas publicaciones será concisa y breve. La historia más completa está en otra parte.

Lo que verdaderamente importa

La historia médica de las plagas es fascinante, pero rara vez es la cuestión crítica. No sabemos con certeza qué fue la epidemia ateniense del siglo V a. e. c., ni la devastadora del siglo II y III e. c.

La peste de los siglos VI a VIII e. c. en el imperio romano es objeto de discusión, pero probablemente se trataba de varias infecciones diferentes. Sabemos cómo se propagó la peste negra, pero eso no es lo más interesante.

Lo más interesante es cómo reacciona la gente ante las epidemias y cómo los escritores describen sus reacciones.

Vacuna contra la covid-19

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Hoy estamos centrados sobre todo en el aspecto científico de la pandemia, pero seguramente esto perderá importancia en el futuro.

El relato del historiador y general griego Tucídides (460-400 a. e. c.) sobre cómo respondieron los atenienses a la virulenta plaga del siglo V influyó directa o indirectamente en la forma en que muchos historiadores posteriores las describieron.

Estableció la pauta para una narración de los síntomas junto con el impacto social.

Atenas y la peste

Atenas estaba en el segundo año de lo que se convertiría en más de 20 años de conflicto con su rival Esparta.

La peste se extendió rápidamente y mató con rapidez: los síntomas comenzaban con fiebre y se extendían por todo el cuerpo.

Pericles

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Tucídides dijo que la pérdida de su gran estadista Pericles (495-429 a. e. c.) a causa de la peste alteró la naturaleza de su liderazgo.

Algunos atenienses fueron diligentes en el cuidado de los demás, lo que normalmente les llevó a la muerte, pero muchos simplemente se rindieron, o ignoraron a la familia y a los muertos, o persiguieron los placeres en el tiempo que les quedaba.

Es discutible hasta qué punto la peste cambió a Atenas: no detuvo la guerra ni afectó a su prosperidad.

Lo que sí dice Tucídides es que la pérdida de su gran estadista Pericles (495-429 a. e. c.) a causa de la peste alteró la naturaleza de su liderazgo y eliminó algunos de sus rasgos moderadores.

Queda implícito que los atenienses pueden haber abandonado su tradicional piedad y respeto por las normas sociales.

Esta fue la generación que produciría el cuestionamiento más radical del papel y la naturaleza de los dioses, de lo que sabemos del mundo y de cómo debemos vivir.

Pero también condujo a un renovado sentido del militarismo y a una eventual catástrofe: la derrota de Atenas ante Esparta y la pérdida de su imperio.

Las pandemias y su impacto

La tentación es decir que las pandemias lo cambian todo.

El historiador bizantino Procopio (500-570 e. c.), que sobrevivió a la aparición de la peste en el siglo VI, estaba al tanto de esto.

Niña en una clase virtual

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Es tentador decir que todo ha cambiado a causa de la pandemia, ¿pero es realmente así?

Todo el mundo se volvió muy religioso durante un tiempo, pero luego, en cuanto se sintió libre, volvió a su antiguo comportamiento.

La peste fue un símbolo evidente de la decadencia del sistema, pero la gente se adapta.

¿Estaba el mundo bizantino tan fatalmente debilitado por la peste y su resurgimiento que fue incapaz de resistir la embestida de los árabes en el siglo VII?

Esto puede ser cierto en parte, pero la peste precedió significativamente a la conquista árabe, hubo tanta continuidad como alteración visible en su cultura y en la vida de las ciudades. Además, el mundo árabe tuvo sus propias pestes. La historia no es tan sencilla.

¿Y qué hay de nuestra pandemia? Por muy tentador que sea predecir un vuelco total del comportamiento social, las lecciones del pasado sugieren que es poco probable.

Los fuertes lazos de la sociedad han sobrevivido bien.

Quizá la peor consecuencia sea el retroceso en el progreso de los países en desarrollo.

Eso y las repercusiones a largo plazo sobre la salud mental y la educación en todo el mundo son excepcionalmente difíciles de calibrar, aunque esta será la pandemia más estudiada de nuestra historia. Y serán los estudiosos de las artes y las humanidades y los científicos sociales quienes realicen gran parte de este incisivo trabajo, y ya lo están haciendo.

La ciencia de la pandemia

Entonces, ¿qué nos dice la historia que sería lo útil? Que hay que investigar más y profundizar en el conocimiento.

Niña con mascarilla

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La historia de la COVID no será solo la descripción del virus. Será la complejísima historia de cómo esta enfermedad se cruzó con nuestro comportamiento social y cómo decidimos responder ante ello.

Por eso la historia de la COVID no será solo la descripción del virus y la vacuna, o el misterio de si vino de un murciélago o de un laboratorio.

Será la complejísima historia de cómo esta enfermedad se cruzó con nuestro comportamiento social y cómo decidimos responder como individuos y familias, comunidades y políticos, naciones y organismos mundiales.

Lo que los mejores historiadores desde Tucídides nos han dicho es que la biología de la enfermedad es inseparable de la construcción social de la enfermedad y la salud.

Y también vemos que los humanos somos muy malos a la hora de pensar en las consecuencias.

Una de las consecuencias potenciales más interesantes de esta pandemia es la relación entre la política y la ciencia.

Investigadores en el laboratorio

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La ciencia no habla con una sola voz, rara vez ofrece respuestas fáciles o inequívocas y se resiste al corto plazo.

La peste ateniense puede haber impulsado a los pensadores a ser más radicales al cuestionar las visiones tradicionales de la vida, la muerte y el papel de los dioses.

Y la Peste Negra se considera a menudo como un cambio de juego en términos de religión y filosofía, y que fomentó cambios en la ética médica y mejoras en la atención social.

Incluso cambió la balanza sobre el valor del trabajo, pero todavía tenemos que ver si nuestra pandemia ha hecho incursiones duraderas en los patrones de trabajo en las oficinas o virtualmente.

Esta última pandemia ha mostrado lo mejor y más esencial de la ciencia, pero también la ha colocado incómodamente en el centro de la toma de decisiones políticas.

Junto con la crisis climática, mucho más peligrosa, la pandemia ha animado a los políticos a afirmar que “siguen la ciencia”.

Pero la ciencia no habla con una sola voz, rara vez ofrece respuestas fáciles o inequívocas y se resiste al corto plazo.

Cómo se desarrolle la conversación entre la política y la ciencia, y cuáles sean sus consecuencias, podría ser una de las sorpresas de este momento tan extraño.

A largo plazo, la comprensión de las repercusiones de este virus -y de los retos culturales, sociales y económicos más amplios en los que se inserta- requerirá que despleguemos una visión más generosa y holística de la ciencia.

Sólo así podremos escribir el relato de esta pandemia que su fuerza disruptiva exige.

*Christopher Smith es director ejecutivo del Consejo de Investigación de Artes y Humanidades, Escuela de Clásicos, Universidad de St. Andrews, Reino Unido.

*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original.


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