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Contenido patrocinado por Philip Morris México
El hábito que se vuelve mortal
Durante el siguiente minuto, según la OMS, 13 muertes en el mundo serán provocadas por el humo del cigarro. En ese mismo tiempo, la nicotina provocará que millones de fumadores quieran prender un nuevo cigarro, pero es el humo lo que los puede matar.
11 de octubre, 2018
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Hay hábitos bien vistos y otros, no tanto. Quizá de ahí que los llamados “usos y costumbres” resulten peculiares y hasta inaceptables.

Acá un ejemplo. Antes de la época de las ecografías, conocer el sexo de un bebé era mero juego de azar. Así que el día del alumbramiento, si se trataba de una niña, el padre lo anunciaba regalando chocolates. Si era un varón, regalaba habanos.

Al parecer, la tradición se remonta a las costumbres de los pueblos indios del noroeste de Estados Unidos que concedían al tabaco un valor sagrado y ceremonial. El padre regalaba carne de foca, salmón y tabaco a los vecinos de su tribu y fumaba con ellos para celebrar el nacimiento del primogénito varón entre grandes volutas de humo.

Los siglos han pasado y, hoy, comer carne de foca está en la frontera entre la crueldad de la cacería y un platillo gourmet. Una confusión similar a la que se enfrentan los fumadores, pues el consumo de tabaco permeó a la sociedad por años y llegó a considerarse un hábito “bien visto” hasta que se comprobaron los efectos nocivos que el humo generado por su combustión causa a la salud.

En la jerga psicoanalítica, los expertos hacen diferencias sustanciales entre hábito, vicio y adicción. En el consumo de tabaco se involucra una sustancia altamente adictiva, la nicotina. Esto sumado a que la psicología del fumador involucra rituales en torno a un hábito que goza de amplia aceptación en algunos grupos sociales.

“¿No hay humo sin Freud?”, del psicólogo francés Phillippe Grimbert, narra cómo luego de que el inventor del psicoanálisis fuera diagnosticado con cáncer de mandíbula y se sometiera a 33 agónicas operaciones, desde 1923, nunca pudo dejar de fumar por completo. Freud se refería a sus cigarros como Arbeitsmittel, en español: herramientas de trabajo.

En su libro, Grimbert ofrece un “psicoanálisis” del hábito de fumar, como tantos otros estudios que existen para entender la personalidad de los fumadores. Pero cada fumador debe identificar cuál es su relación personal con la práctica que lo motiva a encender un cigarro. El mismo Freud lo hizo.

Oliver Kershaw, cofundador y CEO del E-cigarette Summit, un congreso anual en el Reino Unido que busca plantear alternativas al cigarro tradicional, explica que la relación de cada persona con la nicotina es bastante compleja.

“Es un tema de identidad personal y una experiencia placentera que podría obtenerse de productos distintos al cigarro”, comenta luego de participar en el Foro Global de Tabaco y Nicotina 2018.

“El verdadero potencial de los nuevos productos (para suministrar nicotina con menor impacto a la salud) se conoce desde hace 15 años por aquellos que sí entienden por qué la gente fuma. El problema es que los consumidores aún no lo han entendido”, dice.

¿Entonces fumar es hábito o adicción? Es las dos, porque como resultado del hábito de fumar se genera una dependencia a la nicotina. Sin embargo, distinto a lo que ocurre con otras adicciones, ésta no mata. Lo que mata es el humo que se produce cuando se quema un cigarro.

Con Futuro sin humo queremos que los fumadores adultos puedan consumir productos de tabaco menos riesgosos para su salud que el cigarro. Puesto que estos productos aún no están disponibles en México, nuestra meta es ponerlos a tu alcance para lograr un #futurosinhumo.
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