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Cuartoscuro Archivo
México busca a 37 mil desaparecidos con un Sistema incompleto y sin recursos suficientes
Especialistas señalan que México no ha destinado los recursos materiales ni humanos suficientes para completar el sistema de búsqueda, al que le faltan protocolos y registros precisos.
Cuartoscuro Archivo
12 de octubre, 2018
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El Sistema Nacional de Búsqueda de Personas comenzó a operar en México el martes pasado, con la misión de hallar, por lo menos, a las 37 mil personas que el gobierno contabiliza oficialmente como desaparecidas o no localizadas en todo el país; sin embargo, inició incompleto, y con una declaración de su titular que provocó reclamos de grupos ciudadanos.

La creación del Sistema está estipulada en la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas, Desaparición Cometida por Particulares y del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas, publicada en noviembre de 2017.

Su objetivo es ser un órgano de coordinación de las políticas públicas y entes enfocados en la búsqueda de personas en México.

Está integrado por la Secretaría de Gobernación, Relaciones Exteriores, la Procuraduría General de la República (PGR) y la Policía Federal, además de una Comisión Nacional de Búsqueda, y un Consejo Ciudadano, integrado por organizaciones de la sociedad civil, especialistas  y representantes de familiares de víctimas.

Su primera falla es que está incompleto. El Sistema debe integrar comisiones locales de búsqueda de los 32 estados del país. Sin embargo, hasta la fecha solo 7 estados han establecido dicha comisión: Chihuahua, Estado de México, Guerrero, Jalisco, San Luis Potosí, Nayarit y Nuevo León.

Además 11 estados no han constituido o puesto en operación su Comisión Local de Atención a Víctimas: Aguascalientes, Baja California, Campeche, Chiapas, Ciudad de México, Guanajuato, Hidalgo, Oaxaca, Puebla, Sinaloa y Sonora.

“Deberían estar sentadas (en el Sistema Nacional) todas las comisiones de búsquedas de los estados, y hasta el momento solo se han creado el 20%”, dijo en entrevista Volga de Pina, defensora de derechos humanos y especialista en materia de desaparición de personas.

Sobre por qué los estados no han instalado dichas comisiones, Denise González Núñez, especialista en la protección y defensa de derechos humanos, mencionó que se debe a diferentes factores, entre ellos la falta de voluntad de cada gobierno local, el contexto político y la falta de presupuesto.

“Cada día de atraso en el establecimiento de las instancias relacionadas con la desaparición de personas abona a la deuda que el Estado tiene con las víctimas”, apuntó al respecto la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) en un comunicado.

Aunque autoridades usen el término de personas desaparecidas para referirse a todos los casos en que se desconoce el paradero de un hombre o mujer, hay una diferencia con la categoría de personas no localizadas.

De acuerdo con el Movimiento Por Nuestros Desaparecidos en México, “una persona desaparecida es de quien se desconoce su paradero y se cree, a partir de cualquier indicio, que su ausencia se relaciona con la comisión de un delito”.

Por otro lado, se habla de persona no localizada, “cuando su ubicación es desconocida pero no se relaciona con la probable comisión de un delito”.

Faltan presupuesto, personal y tecnología

En el Presupuesto de Egresos de la Federación para 2018, fueron aprobados casi 187 millones de pesos para que la Secretaría de Gobernación implementara la Ley de Desaparición Forzada y creara la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas.

También fueron aprobados 282 millones 592,800 de pesos “para el otorgamiento de subsidios por parte de la Secretaría de Gobernación, a las entidades federativas, para la realización de acciones de búsqueda de personas”.

En una recomendación emitida en julio pasado, el Consejo Nacional Ciudadano -que forma parte del Sistema para hacer observaciones sobre su trabajo-  señaló que la Comisión Nacional de Búsqueda, encargada de localizar a por lo menos 37 mil personas desaparecidas o no localizadas, no tiene los recursos económicos y humanos suficientes.

“Se creó la Comisión, se nombró al comisionado (Roberto Cabrera Alfaro), y al principio tenían un equipo de cuatro personas. Luego les han ido aumentando de poquito en poquito, pero creo que no son más de 20 personas, para un montón de trabajo”, dijo Volga de Pina, además de explicar que la Comisión no tiene elementos propios para desplegar búsquedas en el terreno, en fosas o en otros sitios, así que debe pedir la ayuda de corporaciones como la Policía Federal, esperando que tenga disponibilidad.

El Consejo Nacional Ciudadano señaló que esa carencia de recursos humanos, materiales, tecnológicos y económicos también la padecen las comisiones estatales de búsqueda ya creadas, y los servicios periciales y forenses del país.

Sobre la falta de presupuesto y esfuerzos de gobierno, dijo De Pina, México se ha tardado mucho en entender que hay un problema grave de desapariciones, “a pesar de que tenemos reconocidos 37 mil, y sabemos que son muchos más”. 

Protocolos y registros

Otras de las tareas pendientes para el Sistema Nacional, de acuerdo con lo que manda la Ley aprobada en 2017, es crear un Protocolo Homologado para la Búsqueda de Personas Desparecidas y No Localizadas.

También falta establecer un Registro Nacional de Fosas, un Registro Nacional de Personas Fallecidas y No Identificadas, y apuntalar el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas.

El propio secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, reconoció que, de las más de 37 mil personas desaparecidas o no localizadas, solo se tienen ahora los registros completos de 26 mil, “que pudieran darnos oportunidad de iniciar seriamente una búsqueda y localización de algún familiar o persona desaparecida”.

Con huellas dactilares y fotos, se tienen 16 mil registros de personas desaparecidas en México.

La falla de Segob

El pasado martes 9 de octubre, al instalar el Sistema Nacional de Búsqueda de Personas, el secretario de Gobernación presumió que, con la colaboración del INE y cruces de registros de huellas digitales, el trabajo de servicios forenses estatales y la unificación de plataformas de información, se había logrado identificar, con nombre y apellido, a 340 víctimas de desaparición.

Al respecto, el Consejo Nacional Ciudadano, si bien expresó su beneplácito por la instalación del Sistema Nacional, también condenó que el secretario Navarrete Prida incurriera en un “triunfalismo mediático”, al anunciar las identificaciones sin tener información corroborada.

“El anuncio pretende mostrar como resultado exitoso información que no ha sido confirmada y que no representa más que hipótesis derivadas de trabajo de cruce de bases de datos, que debe ser confirmada por diferentes medios y pericias y constar en dictámenes multidisciplinarios integrados de identificación, como se lo hemos hecho saber tanto a la Comisión Nacional de Búsqueda como a la Procuraduría General de la República, en diferentes reuniones de trabajo”, indicó el Consejo.

“El manejo de información no confirmada respecto de la identificación de personas desaparecidas genera expectativas falsas en las familias que están en búsqueda de sus seres queridos, pues los procesos de validación y verificación de esta no sólo pueden tomar bastante tiempo, sino también derivar en el descarte de hipótesis o detección de duplicidad de datos”, agregó.

La especialista Denise González, quien es coordinadora del Consejo Ciudadano, dijo que este tipo de declaraciones, como la del titular del Segob, solo generan incertidumbre y son una muestra de falta de sensibilidad.

“Hay que tener cuidado, esto no se puede hacer, hay familias de por medio”, dijo.

La transición

Las especialistas consultadas coincidieron en mencionar que el Consejo Nacional Ciudadano del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas ya ha tenido contacto con el equipo de transición, de cara al cambio de gobierno federal, para exponer los avances y pendientes en la Ley para enfrentar las desapariciones, así como la necesidad de ampliar el presupuesto para las búsquedas, en todo el país.

Volga de Pina dijo que existe la posibilidad de que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador haga cambios en el sistema para la búsqueda de personas, aunque a su parecer sería pertinente el no entrar en una escalada de modificaciones, sin probar primero si funciona la Ley General en materia de desaparición que se tiene ahora, al implementar la mayoría de sus disposiciones.

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Chernobyl: qué es ficción y qué realidad en la aclamada serie de televisión
La miniserie de HBO que relata el peor desastre nuclear del mundo ha sido aclamada por espectadores y crítica. Pero un ex empleado de la central eléctrica controlada por los soviéticos en 1986 le contó a BBC News Ucrania que algunas cosas no sucedieron exactamente como se muestran en la pantalla.
11 de junio, 2019
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Después de recopilar la opinión de 150,000 usuarios, “Chernobyl”, (su nombre en inglés), se ha convertido en la serie de televisión mejor valorada de todos los tiempos para la web especializada IMDB.

El drama, producido por HBO, relata la historia del peor accidente nuclear de la historia, cuando en 1986 una explosión en uno de los reactores de la central nuclear de Chernóbil en Ucrania, esparció una nube radioactiva por todo el hemisferio norte de la Tierra, desde Checoslovaquia hasta Japón.

Las instalaciones estaban controladas por los soviéticos.

Pero, ¿qué tan precisa es la versión para la pequeña pantalla del desastre en comparación con lo que realmente sucedió?

Oleksiy Breus es un antiguo operador de la central eléctrica. Estaba trabajando en la sala de control del cuarto reactor la mañana del 26 de abril de 1986.

Durante la madrugada, una reacción incontrolada había volado el techo de la central, liberando una nube de material radioactivo que el viento esparciría los siguientes días a otras partes de la URSS, incluyendo Rusia, Bielorrusia y el norte de Europa.

“Cuando vi lo que había sucedido, me sorprendió que incluso nos hubieran llevado allí. El reactor estaba tan dañado que parecía que no había nada más que hacer”, dijo.

Breus le contó a la BBC News Ucrania qué cosas había retratado fielmente la serie aclamada por la crítica y qué otras considera una licencia artística.

“Muy impactante”

El antiguo operador cree que la serie captura fielmente el estado de ánimo y las impactantes emociones vividas después del desastre.

La explosión causó 31 muertes y se estima que ha contribuido a miles más debido a la exposición a la radiación a la que se vio sometida gran parte de la población.

“La catástrofe es retratada de una manera muy impactante. Una tragedia global que afectó a un gran número de personas”, dijo.

“Las emociones y el estado de ánimo en ese momento se muestran con bastante precisión, tanto entre el personal como las autoridades”.

“No eran villanos”

Sin embargo, Breus crítica la forma en que se retrata al ex director de la central, Viktor Bryukhanov, al ingeniero jefe, Nikolai Fomin, y al ingeniero jefe adjunto, Anatoly Dyatlov.

“Sus personajes están distorsionados y tergiversados. Parecen villanos, pero no fue así“, dice.

Según el ex operador de Chernóbil, Dyatlov era un tipo estricto y eso posiblemente hacía que no cayera bien entre sus subordinados, pero esas percepciones cambiaron más tarde.

“Los operadores le tenían miedo. Sin embargo, no importaba lo estricto que fuera, era un profesional de alto nivel”.

En julio de 1987, los tres hombres fueron declarados culpables de una grave violación de las normas de seguridad, que creó las condiciones que llevaron a la explosión.

Otros personajes

Breus cree que la serie se tomó ciertas libertades al dar vida a algunos de sus personajes.

En la serie, Valeriy Legasov es un destacado físico nuclear y parte del equipo de emergencia de Chernóbil, pero en realidad rara vez se le vio en el terreno.

“Nunca vi a Legasov. Su lugar de trabajo era un búnker debajo del edificio de la administración”.

La actriz nominada al Oscar Emily Watson interpreta a Ulana Khomyuk, una física nuclear soviética que intenta descubrir cómo y por qué ocurrió el desastre de Chernóbil.

No es un personaje real. En palabras de Watson, su papel está construido con base en las aportaciones que hicieron entonces varios “científicos [de la vida real] que trabajaron en el desastre”.

Pieles de color rojo brillante

Breus elogia la forma en que la serie muestra los efectos de la radiación en los cuerpos de las víctimas.

“Muchas personas hablaron sobre la exposición a la radiación, la piel roja, las quemaduras por radiación y las quemaduras por vapor, pero nunca se había mostrado de esta manera”, dijo.

En las horas posteriores a la catástrofe, Breus habló con dos personas que también aparecen en la serie: su compañero, el operador Leonid Toptunov y el líder del turno Oleksandr Akimov.

“Estaban claramente enfermos. Estaban muy pálidos. Toptunov estaba literalmente blanco”.

Ambos hombres murieron en un hospital de Moscú con síntomas de radiación aguda.

“Por la mañana vi a otros colegas que habían trabajado esa noche. Su piel tenía un color rojo brillante. Más tarde murieron en un hospital en Moscú”, afirma Breus.

“No hubo fuego en el techo”

Tras la explosión en la planta de energía, los equipos de bomberos fueron enviados al reactor.

Según la serie, se dirigieron al techo para extinguir el incendio provocado por la explosión.

Pero el Breus recuerda que esta parte es ficción.

Que hubiera “fuego en el techo es una invención”, dice. Hubo incendios, pero no en el techo.

Esto no hizo que el trabajo de los bomberos fuera menos peligroso.

La mayor parte de las 29 personas que murieron en el transcurso de las siguientes dos semanas después del accidente eran bomberos que trabajaron esa noche canalizando el agua al reactor dañado.

Oleksiy Breus dice que esa tarea era casi imposible: “La delgada corriente de agua que vertieron los bomberos probablemente se evaporó incluso antes de que llegara al reactor”.

El puente de la muerte

En la serie de televisión, los residentes de la cercana ciudad de Pripyat corren hacia el puente del ferrocarril para tener una mejor vista del incendio, sin darse cuenta de los peligros de la exposición a la radiación.

Los niños juegan en el polvo radioactivo, que cae del cielo como la nieve.

Este puente se denominó más tarde “el puente de la muerte” y la serie repite el rumor de que todos los que vieron el desastre desde allí murieron como resultado de la exposición a la radiación.

Las autoridades negaron durante mucho tiempo que ocurriera y Breus es también escéptico.

Dice que la mayoría de los residentes de Pripyat ya se había enterado del incidente a la mañana siguiente.

Breus también agregó que conocía a algunas de las personas que estaban esa noche en el puente y, aunque experimentaron problemas de salud después de la exposición, sí sobrevivieron.

“En el hospital, me trataron junto con un tipo que se dirigió a ese puente en la mañana del 26 de abril para verlo. Se le diagnosticó un tipo leve de síndrome de radiación aguda”.

Mineros desnudos

La serie de televisión muestra a los mineros cavando un túnel debajo del reactor para proteger a los civiles que viven alrededor del área afectada.

Su tarea consistía en abrir un espacio para que un intercambiador de calor impidiera que el núcleo fundido se hundiera en las aguas subterráneas, lo que crearía un riesgo para millones de vidas.

Debido a las altas temperaturas bajo tierra, aparecen desnudos, pero Breus no cree que fuera así.

“Se quitaron la ropa, pero no como se mostró en una película”, dice.

“La historia de los mineros fue una de esas historias que resultó ser irrelevante e innecesaria”.

Los mineros estaban protegidos de la radiación por el túnel subterráneo, pero estaban expuestos cuando salían a fumar o beber agua.

Su trabajo terminó siendo en vano: en seis semanas, el núcleo fundido se enfrió solo y el nitrógeno nunca llegó a bombearse al intercambiador de calor.

La verdad sobre los buceadores

En otra escena dramática de la serie de televisión, tres trabajadores de la central eléctrica se ofrecen como voluntarios para sumergirse en el túnel subterráneo debajo del reactor dañado y abrir una válvula para drenar el agua.

Las autoridades estaban preocupadas por otra posible explosión si la “lava” del reactor fundido llegaba al agua.

Se informó que los tres “buzos” murieron por enfermedad de radiación como consecuencia.

Pero de hecho, todos sobrevivieron.

El líder del turno, Borys Baranov, murió en 2005, mientras que Valery Bespalov y Oleksiy Ananenko, ambos ingenieros en jefe de una de las secciones del reactor, aún están vivos y viven en Kiev.

Oleksiy Ananenko le contó a la BBC que, a diferencia de lo que se muestra en la miniserie, las autoridades no les ofrecieron ninguna recompensa para encontrar a los tres hombres que debían afrontar la misión.

“Era nuestro trabajo. Si no lo hubiera hecho, podrían haberme despedido”.

Los trabajadores sabían bien dónde estaban ubicadas las válvulas y, por lo tanto, eran los más adecuados para esa misión.

Según los recuerdos de los trabajadores, el nivel del agua estaba por debajo de sus rodillas.

En algunas áreas, corrieron para avanzar más rápido y evitar demasiada exposición a la radiación.

“No recuerdo la cifra que arrojó nuestros medidores personales de radiación”, dice Ananenko.

“Esto significa que no fue tan horrible”.

El operario bromea sobre la escena en la que los buceadores son aplaudidos cuando salen del reactor a salvo.

Era nuestro trabajo. ¿Quién aplaudiría eso?”.

Estereotipos soviéticos

La miniserie también muestra a los buceadores bebiendo vodka directamente de la botella después de completar su misión.

Pero Ananenko confirma: “no bebí nada”.

Breus dice que una desventaja de la serie es la versión estereotipada de los soviéticos, que coincide con las percepciones occidentales comunes.

“Se muestran muchos estereotipos, típicos de la representación occidental de la Unión Soviética: muchos vodka, KGB en todas partes … es un aspecto negativo de la serie”, dice Breus.

Sin embargo, está de acuerdo con la descripción de la Unión Soviética como un régimen excesivamente reservado, cuyas malas prácticas de gestión y comunicación contribuyeron aún más a agravar el accidente.


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