Niños se adueñan de las calles para combatir accidentes viales frente a su escuela
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Niños se adueñan de las calles para combatir accidentes viales frente a su escuela

Alumnos de secundaria en CDMX realizaron talleres para aprender de educación vial y reducir lo más posible los siniestros de tránsito, que son la segunda causa de muerte en niños y jóvenes de entre 5 y 24 años.
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12 de octubre, 2018
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¿Cómo lograr que las zonas escolares en la Ciudad de México se conviertan en espacios seguros para el tránsito de los estudiantes? Haciendo que los niños se apropien de las calles y conozcan de seguridad vial.

Con motivo del Día Mundial de Caminar y Pedalear a la Escuela, un grupo de 15 estudiantes de la secundaria pública número 4 “Moisés Sáenz”, en la colonia Santa María la Ribera, salió este miércoles a hacer un recorrido en bicicleta en el perímetro que rodea su plantel escolar.

Esta actividad forma parte de un programa que implementan en coordinación con autoridades escolares y de Ciudad de México, para sensibilizar y visibilizar la necesidad de generar entornos seguros para los niños y jóvenes, quienes son las principales víctimas en accidentes viales en el país, explicó Gonzalo Peón Carballo, director del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP).

De acuerdo con cifras del Inegi, en 2016 en todo el país se registró un total de 360 mil 51 accidentes viales, 11 mil 449 de los cuales sucedieron en Ciudad de México.

Este programa, con enfoque de “visión cero”, dijo, tiene como objetivo reducir lo más posible los siniestros de tránsito, que son la segunda causa de muerte en niños y jóvenes de entre 5 y 24 años.

El desarrollo de actividades escolares vinculadas a la seguridad vial con los estudiantes de la secundaria Moisés Sáenz se dio gracias a la inclusión de contenidos en la materia dentro de sus talleres y clases escolares.

“Los estudiantes diseñaron calles, hicieron posters de seguridad vial y con ello también logramos involucrar en las actividades a los padres de familia”, comentó.

La seguridad de los niños es primero

Acerca de este proyecto, la directora de la secundaria, Eugenia Lucas Valerio, dijo que gracias a los talleres que han tenido con los estudiantes “aprendimos a conocer nuestra escuela desde otro escenario, y hemos mejorado la afluencia vial, sobre todo con la apropiación de la calle por parte de los alumnos, quienes se sienten más seguros cuando transitan por la zona”.

Desde el año pasado, la secundaria imparte talleres y pláticas de seguridad vial a los alumnos, y ahora consideran la opción de contar con una biciescuela para la comunidad escolar.

“Primero, los alumnos identificaron los riesgos mayores próximos a nuestra escuela, rediseñaron calles, elaboraron bolardos para visibilizar las zonas peatonales y realizaron carteles para fomentar una cultura vial responsable y segura, que dejara claro que la seguridad de los niños es primero”, explicó.

“Queremos instituir la idea de andar en bicicleta, porque hay muchos estudiantes que pueden trasladarse a la escuela en este medio, pero entre la afluencia peatonal, de automóviles y transporte público se complica”, señaló Lucas Valerio.

Por ello, anunció, “haremos una petición a la alcaldía y las dependencias correspondientes, porque queremos una ciclovía y un estacionamiento de bicicletas, para que los estudiantes se sientan seguros de venir así hasta la escuela”.

Por su parte, Daniela Zepeda, integrante de la organización Reacciona por la vida, explicó que el programa fue diseñado para impartirse a niños y jóvenes porque “son el mejor agente para cambiar mentes. Hemos visto cambios importantes en cualquier sociedad cuando las acciones se impulsan desde la juventud y obligan a los adultos a cambiar”.

“La otra cuestión muy importante es que ellos son los más vulnerables, los niños y jóvenes son quienes más pierden la vida en las calles, y es una aberración que como sociedad lo estemos permitiendo, cuando sabemos lo que tenemos que hacer, y que es una prioridad protegerlos y salvarles la vida”, aseveró.

Para Gonzalo Peón, este tipo de iniciativas son importantes, dado que la Ciudad de México es la primera en un país en desarrollo de América Latina que ha adoptado un marco de política “visión cero”, del que ahora la propia sociedad se ha apropiado, “porque son los propios niños los que al transitar por las calles exigen que estas sean seguras”.

“Hay que movernos a esquemas de ciudades que priorizan mover personas y no vehículos, porque eso permite tener ciudades más amables, con menos estrés, menos contaminación, mejor salud y mejora en los tiempos de traslado, lo que da como resultado un ganar ganar para toda la ciudadanía”.

Para realizar el recorrido en bicicleta por la colonia Santa María la Ribera, la secundaria contó con el apoyo de policías de tránsito de la Ciudad de México y personal de la Secretaría de Medio Ambiente.

“Cuidados por la Secretaría de Medio Ambiente y los policías se facilitó el traslado. Ahora lo que necesitamos es sentirnos así de seguros como hoy, pero todos los días, al recorrer cualquier calle de la ciudad”, finalizó la directora.

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Los 'hijos de Chernóbil': qué revela el primer estudio genético de los descendientes afectados por el accidente nuclear

Una de las grandes interrogantes del mayor accidente nuclear de la historia se ha resuelto, 35 años después.
23 de abril, 2021
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Una de las grandes interrogantes del mayor accidente nuclear de la historia parece haber encontrado una respuesta, 35 años después.

Cuando el reactor número cuatro de la central de Chernóbil explotó en la madrugada del 26 de abril de 1986, la ciudad del norte de Ucrania se volvió un pueblo fantasma y la vida de decenas de miles de personas quedó marcada por el desastre atómico.

Desde entonces, muchos de los sobrevivientes han tenido que lidiar con enfermedades vinculadas a la radiación a la que se vieron expuestos y con la incertidumbre de qué podría pasar con sus descendientes, los llamados “hijos de Chernóbil“.

Y es que una de las preguntas que ha inquietado por décadas tanto a científicos como a sobrevivientes es si los efectos de la radiación nuclear podría pasar a los descendientes.

Ahora, por primera vez, un estudio genético ofrece luces sobre el asunto y sus resultados acaban de ser publicados en la revista Science.

La investigación, dirigido por la profesora Meredith Yeager, del Instituto Nacional del Cáncer (NCI) de EE.UU., se centró en los hijos de los trabajadores que se alistaron para ayudar a limpiar la zona altamente contaminada alrededor de la planta de energía nuclear (los llamados liquidadores).

También fueron estudiados los descendientes de los evacuados de la ciudad abandonada de Pripyat y otros asentamientos en un radio de 70 km alrededor del reactor.

A los participantes, todos concebidos después del desastre y nacidos entre 1987 y 2002, se les examinó el genoma completo.

Y el resultado fue una sorpresa para muchos de los implicados.

Los resultados

El estudio no halló un “daño adicional al ADN” en los niños nacidos de padres que estuvieron expuestos a la radiación de la explosión de Chernóbil antes de ser concebidos.

“Incluso cuando las personas estuvieron expuestas a dosis relativamente altas de radiación, en comparación con la radiación de fondo, no tuvo ningún efecto en sus futuros hijos”, le explicó la profesora Gerry Thomas, del Imperial College de Londres, a la periodista de la BBC Victoria Gill.

Thomas, que ha pasado décadas estudiando la biología del cáncer, en particular los tumores que están relacionados con el daño de la radiación, explicó que este estudio fue el primero en demostrar que no existe un daño genético heredado tras la exposición a la radiación.

“Hay muchas personas que tenían miedo de tener hijos después de las bombas atómicas . Y también personas que tenían miedo de tener hijos después del accidente en Fukushima, porque pensaban que su hijo se vería afectado por la radiación a la que estaban expuestos”, recuerda.

"Liquidadores"

Getty Images
Los “liquidadores” eran personal llamado para ayudar con las operaciones de limpieza después del desastre.

“Es muy triste. Y si podemos demostrar que no hay ningún efecto, con suerte podemos aliviar ese miedo”, agrega.

Thomas no participó en el estudio, aunque ella y sus colegas han llevado a cabo otra investigación sobre los casos de cáncer relacionados con Chernóbil.

Su equipo ha estudiado el cáncer de tiroides, porque se sabe que el accidente nuclear causó unos 5.000 casos, la gran mayoría de los cuales fueron tratados y curados.

El estudio

Uno de los investigadores principales de la investigación, Stephen Chanock, también del NCI, le explicó a la BBC que el equipo de investigación reclutó familias enteras para que los científicos pudieran comparar el ADN de la madre, el padre y el niño o la niña.

“Aquí no estamos viendo lo que les sucedió a esos niños que estaban en el momento del accidente; estamos viendo algo llamado mutaciones de novo“.

Estas son nuevas mutaciones en el ADN: ocurren al azar en un óvulo o espermatozoide. Dependiendo de en qué parte del mapa genético de un bebé surja una mutación, podría no tener ningún impacto o podría ser la causa de una enfermedad genética.

“Hay entre 50 y 100 de estas mutaciones en cada generación y son aleatorias. De alguna manera, son los componentes básicos de la evolución. Así es como se introducen nuevos cambios en una población”, explica Chanock.

Escena de la serie

SKY UK LTD/HBO
En la ciudad de Pripyat vivían más de 50.000 personas.

“Observamos los genomas de las madres y los padres y luego al niño. Y pasamos nueve meses más buscando cualquier señal en el número de estas mutaciones que estuviera asociada con la exposición de los padres a la radiación. No encontramos nada”.

Esto significa, dicen los científicos, que el efecto de la radiación en el cuerpo de los padres no tiene ningún impacto en los hijos que conciban en el futuro.


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