Policías de la CDMX presuntamente secuestraron y torturaron a un estudiante
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Cuartoscuro Archivo

Policías de la CDMX presuntamente secuestraron y torturaron a un estudiante

Un video desmintió la narración de cinco policías, y mostró que a Juan Ramón fue extraído de su casa por agentes de la SSP  capitalina y privado de la libertad.
Cuartoscuro Archivo
29 de octubre, 2018
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El pasado 23 de abril, a las 20:20 horas, cinco motopatrulleros de la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México, presentaron ante el Ministerio Público a Juan Ramón, de 30 años, estudiante de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, y lo acusaron de extorsión.

Según la narración de estos policías, el universitario fue capturado a las 19:03 horas en el Centro Histórico, junto con otras cuatro personas, minutos después de que supuestamente despojaron a un transeúnte de mil pesos, bajo amenaza de muerte.

En la detallada narración que hicieron los policías cuando presentaron al universitario ante el MP, se asegura que los cinco señalados huyeron de los policías a bordo de tres motocicletas, a las que lograron darles alcance calles adelante, luego de una persecución motorizada.

Los policías, además, aseguraron que al capturar a los cinco jóvenes, éstos supuestamente afirmaron ser integrantes del “cártel de la Unión de Tepito y que mejor nos convenía que los dejáramos ir, si no queríamos atenernos a las consecuencias, ya que saben que somos policías del sector, por lo que los policías procedemos de manera simultánea al aseguramiento de todos los imputados, mismos que se opusieron a la detención, por lo que tuvo que emplearse la fuerza”.

Esta narración de los cinco policías de la SSP, no obstante, quedó desmentida por un video (captado por una cámara de seguridad de un negocio), el cual revela que el universitario no fue capturado en calles del Centro Histórico tras una persecución en motocicleta, sino que, en realidad, fue extraído de su casa por agentes de la SSP y privado de la libertad, una hora y media antes del momento en que supuestamente se cometió el delito del que se le acusa.

La cámara que captó el video está colocada en un inmueble ubicado frente a la casa del estudiante, razón por la cual, la entrada al domicilio del joven siempre queda dentro del cuadro de su lente.

Tal como muestra el video captado el 23 de abril de 2018 por esta cámara de seguridad, el estudiante universitario llegó a su casa a las 13:17 horas, momento en el que se le ve estacionando su motoneta frente a su reja de entrada, y luego el joven ingresa a su domicilio.

Juan Ramón porta una playera de tres franjas, una blanca, una roja y una verde.

El video muestra que Juan Ramón permaneció dentro de su domicilio durante las siguientes cuatro horas, hasta las 17:07 horas, momento en que brevemente sale a la reja para mover su motoneta, y permitir a su hermano y a su cuñada estacionar su propia motocicleta, también frente al domicilio.

Esta maniobra de acomodo de los vehículos es acompañada por un hombre canoso, en short y con el pecho descubierto, es el papá de los dos jóvenes que estacionan sus motos, luego los jóvenes entran a la vivienda, mientras el papá se queda barriendo el paso y, finalmente, él también entra. 

Quince minutos después, a las 17:24 horas, la cámara de vigilancia registra cómo al menos tres policías de la SSP se acercan a la motoneta de Juan Ramón estacionada fuera de la vivienda, la inspeccionan ocularmente, se alejan unos pasos, y luego uno de ellos vuelve y coloca un objeto no identificable junto al tubo de escape del vehículo.

Los policías permanecen unos instantes junto a la motoneta, observando en torno suyo, y en el momento en el que el papá asoma a su reja de entrada para ver lo que ocurre, los policías toman la motoneta y comienzan a llevársela, arrastrándola (ya que tiene un candado de seguridad que impide que las llantas giren cuando está estacionada).

El video, de hecho, muestra cómo los policías intentan averiguar por qué las llantas no se mueven, y finalmente deciden continuar con la extracción del vehículo a rastras.

No obstante, antes de que logren alejarse, el video muestra que la familia del joven Juan Ramón logró alcanzarlos, y se ve cómo dialogan con los policías, sin que éstos exhiban ningún documento oficial que avale su proceder.

El video muestra luego cómo Juan Ramón vuelve a su casa para extraer la documentación de la moto, y nuevamente sale, para mostrarle los papeles a la policía. El reloj de la cámara de seguridad marca las 17:26 horas.

Los policías aprovechan para alejarse aún más del domicilio (y de la cámara de seguridad) arrastrando la motoneta, hasta que el joven logra alcanzarlos para presentar el tarjetón del vehículo. Según el testimonio de Juan Ramón, sus familiares y vecinos, fue en ese momento que los policías detuvieron al universitario, y lo pusieron a bordo de una patrulla tipo panel, junto con su motocicleta, aunque el arresto ya no alcanza a ser registrado por la cámara.

Tortura sexual

Si se toma en cuenta que Juan Ramón fue extraído de su vivienda por agentes de la SSP (que también cargaron con su motoneta) a las 17:26 horas, y presentado al MP a las 20:20 horas (tal como consta en el acta oficial de puesta a disposición), los policías aprehensores tardaron tres horas en trasladar al estudiante arrestado a la Fiscalía Antisecuestro de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México. ¿Qué ocurrió en ese tiempo?

Según la declaración del universitario, nunca le fue informada la razón de su aprehensión y, por el contrario, tan pronto como fue puesto a bordo de una patrulla tipo panel, los agentes comenzaron golpearlo.

“Sólo se limitaban a agredirme verbalmente –señala su declaración–, me daban ‘mazapanazos’ (golpes en la cabeza) y patadas en las espinillas”.

El joven afirma que luego de que se alejaron de su vivienda, los agentes aprehensores lo entregaron a otro grupo de policías (a los cuales no pudo identificar) quienes lo pusieron a bordo de otra camioneta, cubriéndole el rostro con su misma playera de franjas.

Así, amordazado, el estudiante afirma haber sido trasladado a una “base de policías”, y ahí, “me meten a un cuarto”, en donde agentes de policía le exigen empuñar una pistola que ellos mismos le proporcionan, a lo que él, afirma haberse resistido.

Por eso, señala su testimonio, “estando en el cuarto me tiran al piso, esposado, me bajan mis pants y la ropa interior”.

Según su declaración, el joven fue atacado sexualmente por los policías de la Ciudad de México, mientras “me decían que no me sintiera muy vergas, y me seguían pegando de patadas en las espinillas, y de mazapanazos, todo esto yo encapuchado con mi propia playera”.

Luego de esta agresión, el universitario afirma haber sido trasladado a una segunda estancia, en donde otros cuatro agentes “me insisten en que agarre el arma de fuego, por lo que me niego y aprieto los puños”.

Finalmente, según su testimonio, “me suben a otra camioneta”, junto con cuatro personas más (no sabía en ese momento que se trataba de sus coacusados). En ese vehículo “empiezan a darnos vueltas, trayéndonos como una hora, u hora y quince minutos, y de ahí nos trajeron a esta fiscalía (Antisecuestro) sin decirnos el motivo”.

Debido a que el universitario no pudo identificar el lugar en el que fue torturado, no queda claro si de origen fue conducido a la Fiscalía Antisecuestro y ahí atacado, para luego ser puesto a bordo de un vehículo en el cual darle vueltas para, finalmente, regresar a las mismas instalaciones; o si fue torturado en instalaciones diferentes.

No fue sino hasta las 20:20 horas, afirma el universitario, “que me hacen saber mis derechos y que me entero del motivo por el que estoy detenido”.

Es en ese momento, además, que fue evaluado por un médico legista que certificó diversas lesiones en su cuerpo, especialmente moretones y desprendimiento de piel en las piernas. No obstante, tal como denunció el estudiante, el médico que le realizó la inspección permitió que ésta fuera presenciada por los mismos agentes que lo torturaron, y finalmente, el médico no inscribió en su reporte el origen y naturaleza de las lesiones.

Justicia con la marca CDMX

Aunque existe un video que prueba que el universitario no fue detenido en el lugar ni en en la hora que afirman los policías de la Ciudad de México que lo privaron de la libertad, este video no obra en la carpeta de investigación, ni ha sido admitido por el juez que lleva la causa, tal como informó Margarito Tolentino, abogado defensor de Juan Ramón.

La existencia de este video le fue informada desde un inicio al Ministerio Público, informó el abogado, sin embargo, el MP nunca acudió al negocio propietario de la cámara de seguridad, y finalmente consignó el caso ante un juez, sin esta evidencia.

Luego, lamentó el abogado, el primer defensor del universitario actuó en contubernio con las autoridades y, aunque tuvo la posibilidad de introducir esta prueba, nunca lo hizo.

Tras asumir la defensa del universitario, explicó el abogado Margarito Tolentino, “yo intenté hacer valer un incidente de revisión de medidas cautelares”, que permitiera reevaluar si la captura del estudiante fue legal y tal como afirmaron los agentes aprehensores. Sin embargo, lamentó, la respuesta del juez fue “que no era procedente, porque hay un acuerdo de la Judicatura de la Ciudad de México, que cuando se trate de un auto de vinculación a proceso justificado, el procesado no es sujeto de revisión de medidas cautelares, que no es sujeto de ese tipo de beneficios”.

Sin embargo, destacó, esta revisión de las medidas cautelares, es decir, de la determinación de mantenerlo cautivo, está incluida en el Código Nacional de Procedimientos Penales, el cual obliga a los jueces a tomar medidas “extremas” para verificar si existen razones o no para mantener a una persona en prisión, y en este caso, dicho precepto no se está cumpliendo.

Cabe destacar que, hasta la fecha, la supuesta persona que fue despojada de mil pesos por Juan Ramón y los otros cuatro coacusados (según versión de la policía) no se ha presentado a formular denuncia y, de hecho, no existen elementos que permitan confirmar que esta persona realmente existe.

Consultada en torno a estas denuncias, la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México aseguró que en el caso del joven estudiante de la UACM “en todo momento se ha cumplido cabalmente el debido proceso”.

La Procuraduría no quiso explicar por qué nunca revisó el video que muestra que la captura de Juan Ramón se dio en circunstancias distintas a las narradas por la policía. La Procuraduría tampoco aceptó explicar ni por qué dicha evidencia no fue incluida en la carpeta de investigación iniciada por su personal en contra del universitario.

Octavio Juárez, vocero de la Procuraduría capitalina, únicamente informó que cuando el estudiante fue presentado ante el juez, su abogado pidió que este video fuera incluido en el expediente, lo cual fue rechazado.

Tal como informó el vocero de la PGJ-CDMX, en respuesta dirigida a Animal Político, efectivamente el video “no fue valorado por el juez, de ahí que (el estudiante) fue vinculado a proceso”.

Aún así, la Procuraduría insistió en que el proceso seguido contra el universitario es ejemplar.

Durante la conferencia de prensa en la que fue expuesto el video que evidencia que Juan Ramón no fue capturado in fragantti cuando consumaba una extorsión, tal como afirma la policía de la Ciudad de México, sino extraído de su vivienda, también fueron presentadas 200 firmas de apoyo al estudiante, aportadas por otros alumnos de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, además de que se anunció que a su acompañamiento legal se sumarán dos organismos civiles: el Grupo de Acción por la Justicia y los Derechos Humanos, y el Colectivo Contra la Tortura y la Impunidad.

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Vacuna del COVID: 4 teorías conspirativas desmentidas por expertos

Estas cuatro afirmaciones falsas sobre la vacuna contra la COVID están siendo compartidas en las redes sociales.
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7 de diciembre, 2020
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Hemos examinado algunas de los rumores falsos más difundidos sobre las vacunas contra el coronavirus, desde los supuestos complots para implantar microchips en el cuerpo hasta la presunta reingeniería de nuestro código genético.

1- “Alteración del ADN”

El temor de que la vacuna podría de alguna manera cambiar tu ADN es una de las teorías que más frecuentemente se lanzan en las redes sociales.

La BBC entrevistó a tres científicos independientes al respecto. Todos dijeron que la vacuna de coronavirus no alteraría el ADN humano.

Algunas de la nuevas vacunas creadas, incluyendo la de Pfizer/BioNTech recién aprobada en Reino Unido, usan fragmentos del material genético del virus -o ARN mensajero.

“El inyectar ARN a una persona no cambia nada del ADN de una célula humana”, explicó el profesor Jeffrey Almond de la Universidad de Oxford.

El sistema inmune aprende a reconocer y producir anticuerpos contra la proteína.

Dos científicos observa la doble hélice de ADN

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“El inyectar ARN a una persona no cambia nada del ADN de una célula humana”, dice el profesor Jeffrey Almond de la Universidad de Oxford.

Los mensajes en las redes han señalado que la tecnología de inoculación con ARN mensajero (ARNm) “nunca ha sido puesta a prueba o aprobada antes”.

Es cierto que ninguna vacuna ARNm ha sido aprobada con anterioridad, pero se han realizado múltiples estudios de vacunas ARNm en humanos en los últimos años. Y, desde el inicio de la pandemia, la vacuna ha sido analizada en decenas de miles de personas en todo el mundo y sometida a un riguroso proceso de seguridad para su aprobación.

Como toda nueva vacuna, debe pasar por severos exámenes de seguridad antes de que pueda ser recomendada para su uso general.

En la Fase 1 y Fase 2 de los ensayos clínicos, las vacunas se prueban en un pequeño grupo de voluntarios para verificar si son seguras y para determinar la dosis exacta.

En la Fase 3, se prueban en miles de personas para comprobar su efectividad. Tanto el grupo que recibe la vacuna como el grupo de control que recibe un placebo son cuidadosamente monitoreados en caso de cualquier reacción adversa -efectos secundarios-. Ese monitoreo de seguridad continúa después de que la vacuna ha sido aprobada.

2- Bill Gates y las denuncias de microchips

Ahora viene una teoría de conspiración que le ha dado la vuelta al mundo.

Afirma que la pandemia del coronavirus es un plan encubierto para implantar en la gente microchips rastreables y que Bill Gates, el cofundador de la empresa de tecnología Microsoft, está detrás de este.

Un foto de Bill Gates con un rótulo de "Falso". El texto que acompaña dice: "Es sencillo, manipulamos tu ADN con una vacuna, implantamos un chip, dejamos a toda la sociedad sin efectivo y poners todo el dinero en el chip. Luego harás exactamente lo que te decimos o apagamos el chip y pasarás hambre hasta que decidas obedecer otra vez".

BBC
Las teorías de que Bill Gates planea utilizar la vacuna para “manipular” o “alterar” el ADN humano se ha compartido ampliamente. Todas son falsas.

No hay tal vacuna con “microchip” y no hay evidencia que apoye las denuncias que Bill Gates esté planeando hacer esto en el futuro.

La Fundación Bill y Melinda Gates le dijo a la BBC que esa afirmación es “falsa”.

Los rumores se propagaron cuando Gates dijo en una entrevista que a la larga “tendremos unos certificados digitales” que podrían mostrar quién se ha recuperado, hecho la prueba y finalmente si fue vacunado. Pero no hizo mención de microchips.

Esto condujo a un artículo ampliamente compartido que se titulaba: “Bill Gates usará microchips implantados para combatir el coronavirus”.

El artículo se refiere a un estudio, financiado por la Fundación Gates, sobre una tecnología que podría almacenar los registros de vacunas de alguien en una tinta especial aplicada al mismo tiempo que una inyección.

Sin embargo, la tecnología no es un microchip, es más bien como un tatuaje invisible. Todavía no se ha lanzado y tampoco permitiría el rastreo de las personas ni que la información se almacene en una base de datos, aclara Ana Jaklenec, una científica que trabaja en el estudio.

Imagen de un video de TikTok con el rótulo "Falso", que muestra una mujer que afirma que fue "implantada con un microchip".

BBC
Una usuaria de TikTok creó un video sobre cómo fue “implantada con un microchip” y llamó la vacuna la “señal de la bestia”.

El multimillonario fundador de Microsoft ha sido objeto de muchos rumores falsos durante la pandemia debido a su trabajo filantrópico en el campo de la salud pública y el desarrollo de vacunas.

A pesar de la escasez de evidencia, una encuesta a 1.640 personas realizada en mayo por el sitio YouGov reveló que el 28% de estadounidenses creía que Gates quiere usar las vacunas para implantar microchips en la gente. Entre republicanos esa cifra alcanzó el 44%.

3- Tejido fetal

Hemos visto denuncias que las vacunas contienen el tejido pulmonar de un feto abortado. Eso es falso.

“No se han usado células fetales en el proceso de producción de ninguna vacuna”, afirmó el doctor Michael Head, de la Universidad de Southampton.

Un mensaje, con el rótulo de "FALSO" incluido por la BBC, afirma que la vacuna de covid-19 contiene tejido de un feto abortado.

BBC
Este mensaje, con el rótulo de “FALSO” incluido por la BBC, afirma que la vacuna de COVID-19 contiene tejido de un feto abortado.

Un video en particular que se publicó en una de la principales páginas antivacunas en Facebook hace referencia a un estudio que el narrador afirma muestra evidencia de lo que contiene la vacuna desarrollada por AstraZeneca y la Universidad de Oxford. Pero el narrador está equivocado: el estudio en cuestión exploraba cómo la vacuna reaccionaba cuando era inyectada en células humanas en el laboratorio.

La confusión pudo darse porque hay un paso en el proceso de desarrollo de la vacuna que usa células criadas en un laboratorio, que descienden de células embrionarias que de otra manera hubieran sido destruidas. Esa técnica fue desarrollada en los años 60 y no se abortaron fetos para esa investigación.

Muchas vacunas son producidas de esta manera, explicó el doctor David Matthew, de la Universidad de Bristol. El experto agregó que cualquier rastro de las células se elimina completamente.

Los desarrolladores de la vacuna en la Universidad de Oxford dicen haber trabajado con células clonadas, pero que estas células “no son en sí células de bebés abortados”.

Las células se desempeñan como una fábrica que produce una versión muy debilitada del virus que ha sido adaptada para funcionar como una vacuna.

No obstante, aunque el virus debilitado se crea utilizando estas células clonadas, ese material celular se remueve cuando el virus es purificado y no se utiliza en la vacuna.

4- Tasa de recuperación

En algunas afirmaciones contra la vacuna de COVID-19 compartidas en las redes sociales se ha cuestionado la necesidad de una inoculación si las probabilidades de morir del virus son tan bajas.

Un meme compartido por personas que se oponen a la vacuna afirma que la tasa de recuperación de la enfermedad es de 99,97% y sugiere que contagiarse con COVID-19 es una opción más segura que vacunarse.

Un meme que usa la imagen del rapero Drake se usó para promover reclamos falsos sobre la vacuna. El texto dice: "Alterar mi ADN con una vacuna experimental, con NINGUNA responsabilidad de una industria corrupta"

BBC
Un meme que usa la imagen del rapero Drake se usó para promover afirmaciones falsas sobre la vacuna.

Para empezar, la cifra a la cual se refiere el meme de “tasa de recuperación” -que implica que son las personas que se contagiaron del virus y sobrevivieron- no es correcta.

Aproximadamente el 99% de las personas que se contagian de COVID sobreviven, dice Jason Oke, experto en estadística de la Universidad de Oxford.

Así que unos 100 de cada 100.,000 morirán -una cifra mucho más alta que la de tres de cada 10.000 que sugiere el meme.

Sin embargo, Oke señala que “en todos los casos los riesgos dependen mucho de la edad y no toman en consideración la mortalidad a corto y largo plazo de COVID-19”.

No se trata únicamente de sobrevivir. Por cada persona que muere, hay otras que sobreviven pero atraviesan cuidados médicos intensivos y otras que sufren complicaciones de salud crónicas.

Eso puede contribuir a que los servicios de salud queden sobrecargados de pacientes con COVID, compitiendo por los recursos limitados de los hospitales en el tratamiento de otras enfermedades y lesiones.

Concentrarse en la tasa de mortalidad total, o reducir la aplicación de una vacuna a un acto individual, es no entender el propósito de las vacunas, sostiene el profesor Liam Smeeth, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres. Debería verse como un esfuerzo de la sociedad para proteger al prójimo, dice.

“En Reino Unido, la peor parte de la pandemia, la razón de la orden de confinamiento, se debe a que los servicios de salud se verían abrumados. Grupos vulnerables como los ancianos y los enfermos en hogares de cuidado corren un riesgo mucho más alto de enfermarse gravemente si se contagian del virus”.

Este artículo fue escrito por Flora Carmichael y Jack GoodmanAdditional con contribuciones de Kris Bramwell, Olga Robinson y Marianna Spring.


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