La actual política de cuidados en México fomenta la discriminación: Conapred

Si los gobiernos siguen ignorando la necesidad de crear un Sistema Integral de Cuidados para todo el país, no será posible llegar a la meta 5 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) del Milenio, establecidos por la ONU y referente a la equidad de género, coinciden expertas.

La actual política de cuidados en México fomenta la discriminación: Conapred
BERNANDINO HERNÁNDEZ / CUARTOSCURO.COM

En México no existe un sistema integral de cuidados para atender a los grupos dependientes: niños, adultos mayores, personas con discapacidad, quienes son cuidados por sus familiares o conocidos sin remuneración, principalmente por mujeres. Esta ausencia del Estado en los cuidados no sólo genera desigualdad de género sino también discriminación hacia esos grupos vulnerables, que son relegados en la asignación de recursos, advirtió la presidenta del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), Alexandra Haas.

Durante el segundo seminario ‘Trabajo Doméstico y de Cuidados” realizado por El Colegio de México (Colmex), la presidenta del Conapred advirtió que los cuidados en México para los grupos dependientes están en una situación “lamentable”, pues no sólo hay carencias sino también enormes diferencias entre los distintos grupos de población, “en lugar de que la carga sea proporcional para ayudar más a los que menos tienen, es inverso, lo que fomenta la discriminación y desigualdad”, puntualizó.

México, como casi todo el mundo, carece de un plan gubernamental completo que incluya a todos los grupos que necesitan cuidado; solo países como Dinamarca, Suiza o los Países Bajos tienen una política integral enfocada al bienestar de la población, y otros como Uruguay tienen una estructura institucional para ofrecer estos servicios.

Lo que hay en México son algunos servicios (como estancias infantiles o para adultos mayores pero sólo de día), algunas iniciativas (la propuesta de Sistema de Cuidados de la Ciudad de México) y leyes para proteger a cada grupo, pero nada tiene conexión entre sí y la oferta sigue siendo muy reducida, por lo que la necesidad de Cuidados es subsanada mayormente por las mujeres del país.

Las acciones del Estado frente a las necesidades de cuidados que tiene la población son dispersas, fragmentadas y descoordinadas, agregó Alexandra Haas, y las diferencias entre esas acciones comprometen la igualdad entre los grupos que requieren recibir u ofrecer cuidados.

Esta discriminación es estructural, señaló, pues dichos grupos son los que históricamente han sido más discriminados, lo que al mismo tiempo causa que los gobiernos no liberen suficientes recursos para satisfacer sus necesidades.

La presidenta del Conapred coincidió con las investigadoras reunidas en el Colmex en que se trata de un problema de toda la población, que debe resolverse con políticas públicas integrales y transversales; sin embargo, advirtió que se debe tener cuidado de no caer en un viejo vicio de los gobiernos: construir espacios para justificar gasto presupuestal, sin crear un plan completo y a largo plazo.

“Que no se imagine las grandes guarderías, las grandes estancias”, dijo Haas, pues esa medida basaría las políticas públicas en la infraestructura, cuando lo que se necesita es garantizar los derechos de todos los cuidadores y de los sujetos de cuidado. “No hay manera de responder a este problema tan complejo sin una solución integral”, sentenció.

En el seminario participaron expertos de El Colegio de México, la Red de Cuidados de México, así como organizaciones internacionales como Oxfam y ONU Mujeres. En representación de esta última acudió Cynthia Rodríguez, experta en estadísticas de género, quien advirtió que si los gobiernos siguen ignorando la necesidad de crear un Sistema Integral de Cuidados para todo el país, no será posible llegar a la meta 5 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) del Milenio, establecidos por la ONU y referente a la equidad de género.

Rodríguez indicó que el inciso 5.4 del Quinto ODS exige textualmente “reconocer y valorar los cuidados y el trabajo doméstico no remunerados mediante servicios públicos, infraestructuras y políticas de protección social, y promoviendo la responsabilidad compartida en el hogar y la familia”.

La distribución desigual de los trabajos domésticos y de Cuidado, que deja en manos de las mujeres hasta el 80% de estas tareas, no sólo impide cumplir con el Objetivo 5 de Naciones Unidas, sino también otros no enfocados al género, explicó la especialista.

Las personas que cargan con gran parte del trabajo doméstico no remunerado disponen de menos tiempo para su educación, con lo cual se incumple el Objetivo 4; tienen menor acceso a un trabajo remunerado, lo que viola el derecho al trabajo establecido en el Objetivo 8, y disponen de menos tiempo para cuidar de sí mismas, lo que entorpece el Objetivo 3, relativo a salud y bienestar.

“El éxito de la agenda 2030 depende fundamentalmente de que se aborden los déficits y las desigualdades que existen en el ámbito de trabajo doméstico no remunerado y de cuidado”, puntualizó la experta de ONU Mujeres.

Coincidió con Alexandra Haas en que incluso dentro de los grupos que padecen desigualdad (las mujeres, en este caso, por ser quienes se ocupan mayormente de los cuidados), hay diferencias que abren otras brechas. Citando datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), dijo que las mujeres con menores ingresos dedican más horas por semana (45) al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, mientas las mujeres que tienen ingresos más altos le dedican menos horas (30).

Estas desigualdades evidencian la inequidad en la repartición de las tareas domésticas y de cuidado, señalaron las académicas, pero también la ausencia del Estado, que ofrece muy pocas opciones para las mujeres trabajadoras que requieren cuidados para sus hijos u otros familiares; además de que sigue enfocando la responsabilidad de los cuidados en las mujeres.

Citaron como ejemplo el nacimiento de un niño, que para el Estado sigue siendo un tema femenino y no social, por lo que los hombres que quieren participar en los cuidados son excluidos por el mismo personal de los hospitales.

Esta visión “feminizada” de los cuidados también obstaculiza la participación masculina desde sus empleos remunerados, apuntó la investigadora Mercedes Pedrero, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). La experta llamó a poner el foco en las prácticas laborales en México, ya que las licencias de paternidad a veces no se usan porque “se ve mal” que los hombres se ausenten del trabajo ejerciendo su derecho a cuidar de su familia esos días. “Entonces ¿cómo podría haber justicia en México si tus derechos dependen del jefe?”, cuestionó.

Para evitar la discrecionalidad en los derechos, la investigadora Lucía Pérez-Fragoso señaló la necesidad de crear un órgano regulador de las normas y reglamentos que se establezcan respecto del Cuidado, ya que muchas veces las reglas quedan a criterio de los prestadores de servicios.

“Una cosa es lo que hay en la teoría y otra la calidad de los servicios. En las guarderías les cierran la puerta a las madres si llegan un minuto tarde, y en el trabajo no te dejan salir si no tienes un permiso escrito”, expresó la especialista en economía feminista.

En Ciudad de México existe un proyecto para crear un Sistema de Cuidados, basado en el derecho al cuidado que garantiza la nueva Constitución Política de la capital. De concretarse, el gobierno entrante -a cargo de Claudia Sheinbaum- crearía una trama institucional que garantice la atención a todas las personas que requieren cuidados para sí mismos o sus familias, por lo que las expertas llamaron a exigir al nuevo gobierno que este plan sea integral, transversal y no perpetúe las desigualdades actualmente imperantes.

 

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

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