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Cuartoscuro
Políticas públicas de EPN fracasaron; hay 55 millones de pobres, 100 mil más que hace 6 años
La organización Frente a la Pobreza señala la ineficacia de las políticas y acciones como la Cruzada contra el Hambre que no lograron sus objetivos e incluso fomentaron el aumento de la desigualdad.
Cuartoscuro
Por Redacción Animal Político
24 de octubre, 2018
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En los últimos años se ha registrado un aumento en los niveles de pobreza y desigualdad en México. Situación que, entre otras cosas, deriva del fracaso de las políticas públicas creadas por la actual administración y a la simulación de resultados en vez atender las carencias y garantizar el acceso a los derechos.

Cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) revelan que en México hay 55.3 millones de personas en pobreza, casi 100 mil más que al inicio del sexenio; así como 62 millones que carecen de ingreso suficiente para adquirir lo más básico para vivir, casi un millón y medio más que en 2012.

Según la organización Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, “el balance es muy negativo. La pobreza laboral, la pobreza crónica que produce hambre y la desigualdad étnica y territorial, permanecieron o se agravaron” en el sexenio de Enrique Peña Nieto.

Esta deducción se desprende del documento llamado “El Fracaso” que analiza los resultados de los programas federales para erradicar el hambre y la pobreza. Los expertos concluyen que el gobierno de Peña Nieto “no cumplió su compromiso” con relación a la desigualdad en México ya que no se crearon políticas que mejoraran los ingresos ni el ejercicio de derechos básicos de millones de personas.

Trabajos que producen pobreza

El estudio resalta que a pesar de que el gobierno ha informado sobre un incremento en la generación de empleos, “se han perdido los trabajos de mayor remuneración y se han incrementado los de baja remuneración que producen pobreza”.

Esto se comprueba en el hecho de que el 40% de quienes trabajan, no ganan lo suficiente para adquirir la canasta alimentaria, es decir, trabajan para vivir en pobreza extrema.

“Entre 2013 y 2018 no mejoró la situación”, se incrementó la cantidad de personas con ingresos insuficientes a 850 mil casos.

No logró acabar con el hambre

Desde su campaña presidencial, Enrique Peña Nieto se comprometió a impulsar programas que erradicaran el hambre, sin embargo a unos meses de dejar el cargo, no lo ha logrado y ni siquiera existe una medición oficial para el problema.

Actualmente la carencia alimentaria (deficiencias de nutrientes que causa desnutrición) afecta a 24.6 millones de personas, si bien hubo una reducción de casos en comparación a 2012, a este ritmo tomaría 118 años acabar totalmente con la carencia.

La población con ingreso inferior al costo de la canasta alimentaria pasó de 23.5 millones en 2012, a 21.4 millones. Solo 2.1 millones de personas menos. A esta velocidad, pasarían 130 años para que toda la población tuviera acceso a la canasta alimentaria.

Finalmente, la población con inseguridad alimentaria severa (limitación e incertidumbre en cantidad y calidad de los alimentos) asciende a 9.96 millones de personas, 1.4 millones menos que en 2012, pero en este rubro tomaría 74 años llevar la cifra a cero.

Desigualdad y discriminación

El estudio de Frente a la Pobreza demuestra que se dio un incremento en las brechas de desigualdad. Las regiones donde más se marca esta situación son los estados del sur, sureste y las zonas habitadas por población indígena.

En los estados de Oaxaca, Chiapas y Veracruz, aumentó el número de personas en pobreza extrema, siendo Veracruz la entidad con el índice más alto con más de 5 mil personas a diferencia de las 4 mil registradas en 2012.

En cuanto a la brecha que enfrenta la población indígena se encontró que: solo 1 de cada 20 personas indígenas, no presentan carencias o ingreso insuficiente. En tanto que el 72% vive en condición de pobreza, porcentaje que equivale a unos 8.3 millones de personas.

Mientras que 4.8 millones de personas indígenas tienen un ingreso insuficiente para adquirir la canasta alimentaria.

Las razones del fracaso

Frente a la Pobreza argumenta que estas cifras son el resultado del impulso de políticas generadoras de pobreza.

Un ejemplo de medidas con estas características es la política salarial de la Secretaría del Trabajo, implementada a través de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami).

“La pobreza laboral es producto de decisiones deliberadas de la política económica como la contención salarial (…) la decisión de fijar el salario mínimo por debajo del costo de la canasta básica para una persona viola la Constitución y los derechos laborales reconocidos por México en tratados internacionales”, plantean.

El estudio también denomina a las siguientes políticas y acciones como “generadoras de pobreza”:

Política fiscal. No tiene efectos distributivos, y condona impuestos a grandes fortunas.

Promoción de inversiones en macro-proyectos territoriales. No tiene esquemas de asociación con comunidades indígenas y pequeños productores del campo.

Autorización de proyectos de minería al aire libre y similares. Depredan el medio ambiente y destruyen el entorno económico, social y natural de comunidades indígenas.

Financiamiento y subsidios para grandes empresas. Marginan al resto de medianas, pequeñas y micro empresas, y sobre todo a cooperativas y empresas de propiedad social.

Políticas laborales inadecuadas. Permiten la contratación de millones de trabajadores asalariados sin prestaciones sociales ni seguridad social, en empresas formales e incluso en el gobierno.

Aunado a estas políticas resaltan el fracaso de programas federales como la Cruzada Nacional contra el Hambre. “No pudieron encontrar a toda la población objetivo de la Cruzada (…) En 2017, la Sedesol apenas había identificado al 33% de la población con carencia alimentaria y al 85% de la población en pobreza extrema con carencia alimentaria”.

Esto se debe a las deficiencias de origen desde el diseño: “el problema público no está bien definido y los objetivos están dispersos y mal planteados”.

Como consecuencia, la Cruzada no logró su meta de acabar con la pobreza extrema alimentaria. Solo consiguió reducir de 7 a 5.1 millones el número de personas en esta situación.

Con relación a estos, desde hace más de 10 años, el Índice de Desempeño de los Programas Públicos Federales, Gestión Social y Cooperación, A. C. (Gesoc) ha señalado en el mal desempeño de muchos programas federales.

“Los programas opacos, dispersos y con escasos resultados, tuvieron un incremento al pasar de 268 mil millones de pesos en 2013 a 528 mil mdp en 2017”, detalla el Gesoc.

Por otro lado, la Estrategia Nacional de Inclusión Social no ha servido más que para modificar las variables de la medición de la pobreza.

En el tema de la salud, aunque se incrementó la afiliación al Seguro Popular o al IMSS, no se alcanzó la cobertura universal y la atención efectiva.

La propuesta de solución

Para cambiar la situación, Frente a la Pobreza propone un cambio urgente y de fondo.

Para ello, plantean como “indispensable” lograr que la política económica y política social trabajen en conjunto, pues “no hay manera de lograr reducciones significativas de pobreza únicamente a base de programas sociales”.

Además proponen adoptar el enfoque de derechos del artículo 1 constitucional, enfocado en las políticas para erradicar la pobreza y la desigualdad.

Entre los cambios que consideran urgentes están:

  • La transformación de la Conasami y la recuperación del valor del salario.
  • Implementar acciones que permitan la movilidad social y eviten la permanencia de la pobreza durante el ciclo de vida. Para esto habrá que garantizar el desarrollo del cerebro desde la gestación hasta los primeros dos años de vida y la culminación del ciclo educativo con competencias básicas, al menos hasta la secundaria.

Otras acciones están relacionadas con la inversión en empresas de propiedad social y la creación de un Registro Nacional Ciudadano que funcione como “padrón único” obligatorio para todos los programas sociales.

El estudio completo puedes consultarlo aquí.

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Reuters
Google rompe con Huawei: ¿qué ocurrirá a corto y a largo plazo con sus celulares?
Google excluyó al segundo mayor fabricante de celulares del mundo de algunas actualizaciones de su sistema operativo Android. ¿Qué significa para la marca china y cómo puede afectar a sus usuarios?
Reuters
21 de mayo, 2019
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Millones de propietarios de celulares Huawei se enfrentan a un futuro incierto tras el anuncio de Google de que no seguirá proporcionando su software a la compañía china.

Huawei es hoy día el segundo fabricante de teléfonos del mundo y es muy popular entre el público y los especialistas, que elogian especialmente sus cámaras y la durabilidad de las baterías.

Al igual que la mayoría de los smartphones, utilizan el sistema operativo Android de Google, que además de proporcionar la interfaz de usuario les brinda a los clientes acceso a una amplia gama de aplicaciones, entre ellas algunas muy populares como Google Play, Google Mail y Google Maps.

Ahora todo eso está en peligro después del anuncio de Google, que es una respuesta a la orden ejecutiva emitida por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hace unos días.

Estas son las consecuencias que puede tener esa decisión:

Ken Hu

PHILIPPE LOPEZ/getty Images
Ken Hu, vicepresidente de Huawei, dijo que la decisión de Google es “el movimiento final en una campaña emprendida por el gobierno de EE.UU. por razones políticas”.

1. A corto plazo: sin cambio real

Lo que más preocupa sobre la noticia es la seguridad.

Android publica regularmente actualizaciones que hacen a los teléfonos más seguros frente a los hackers y solucionan problemas técnicos. Y se teme que se agoten.

Pero no hay que entrar en pánico de inmediato porque Android dijo lo siguiente en un comunicado: “Les aseguramos que mientras cumplimos con todos los requisitos del gobierno estadounidense, servicios como Google Play y la seguridad de Google Play Protect seguirán funcionando en sus dispositivos Huawei actuales”.

Google está trabajando en los detalles, pero le informó a la BBC de que los dispositivos seguirán ofreciendo la experiencia Android al completo, incluido el acceso a la tienda de aplicaciones de Google.

Por eso la compañía está buscando llevar a cabo el soporte de las aplicaciones y los sistemas operativos de usuarios existentes al menos a corto plazo.

Eso significa que las cosas no deberían cambiar en absoluto (al menos, no por ahora).

2. A medio plazo: la incertidumbre

Logo de Google

Reuters
¿Qué ocurrirá cuando se lancen nuevas versiones del sistema operativo de Google?

Hay menos certeza a medio plazo, y es probable que sea ese precisamente el momento más preocupante para la empresa y los usuarios, ya que tienen que esperar para ver qué servicios de Google serán bloqueados y cuándo.

Google todavía no emitió un comunicado con más datos, pero dijo que está “cumpliendo con la orden y revisando las implicaciones”.

De acuerdo con Reuters, el primer medio que publicó la noticia, las aplicaciones que se actualizan a través de Google Play seguirán actualizándose para los usuarios existentes. En cambio, el sistema operativo, que se actualiza a través del propio dispositivo, puede que no esté disponible cuando se lance el nuevo Android OSa finales de este año.

Si la última actualización de Android es bloqueada desde los dispositivos de Huawei, es probable que puedas continuar como hasta ahora y solo te pierdas esa última mejora.

Huawei dijo que seguirá proporcionando actualizaciones de seguridad y servicios postventa a todos sus smartphones y tabletas Huawei y Honor (una marca subsidiaria), cubriendo los que hayan sido vendidos o estén todavía en stock a nivel mundial. Pero no está claro cómo llevará a cabo ese plan.

Sin embargo, la cuestión se complica en lo que respecta a las actualizaciones de seguridad. La manera en la que suele funcionar eso es que Google les da a los fabricantes Android el código para sus mejoras de software aproximadamente un mes antes de que revele los detalles al público sobre las vulnerabilidades que arreglan.

Eso les da a los fabricantes tiempo para comprobar que los parches no causen problemas para su propio software, y después pedir una versión personalizada en forma de descarga.

Ahora Huawei solo podrá saber sobre esos parches el mismo día en que sean lanzados en el Android Open Source Project (AOSP), el portal de desarrolladores, lo cual significa que habrá un retraso antes de que pueda distribuirlos.

3. A largo plazo: los problemas

Logo de Huawei

AFP
Todavía no están claras las restricciones a Huawei por parte de Google.

Las cosas serán mucho más predecibles a largo plazo, una vez esté claro qué servicios de Google podrá usar Huawei.

Al igual que cualquier otra compañía, Huawei tendría acceso al código abierto de Android y podría usar el sistema operativo que se ofrece a través de ese programa.

Pero parece poco probable que lo haga al no tener acceso a las aplicaciones a medida de Google Play, lo cual significa que los usuarios no podrán utilizar la amplia biblioteca de apps disponibles en el ecosistema Android.

Huawei dijo previamente que está trabajando en su propio sistema operativo, basado en una versión pública de Android y que ya lo usa en el mercado chino.

Puede que la próxima generación de teléfonos de la compañía se ejecute en ese sistema operativo, lo cual implica que los clientes tendrán que tomar una decisión difícil: quedarse con sus celulares Huawei y acostumrbarse al nuevo ecosistema, o cambiar de marca y seguir usando Android.

Parece que eso podría tener un fuerte impacto en Huawei como empresa porque los usuarios modernos de smartphones suelen ser más leales a su sistema operativo que a la marca de su teléfono. Hará falta un dispositivo increíble para alejar a los usuarios de Google Maps, Google Mail, Google Chrome y la gran cantidad de apps de Google Play.

4. A muy largo plazo: ¿bueno para los consumidores?

Mujer y logo de Huawei

AFP
El reto para Huawei podría suponer un avance para el mercado de los celulares en el mundo.

El anuncio de Google sin duda causará problemas en las relaciones internacionales y podría tener efectos negativos en la colaboración tecnológica entre los gigantes de la industria.

Pero también podría aportar algo bueno a los consumidores. Android es de lejos el sistema operativo dominante, y obligar a otra importante empresa tecnológica a desarrollar y construir su propio sistema operativo para desafiarlo podría ser positivo.

En China, el mayor mercado de Huawei, los celulares funcionan usando un sistema Android muy modificado y no disponen de aplicaciones de Google.

No es difícil imaginar a la compañía invirtiendo sus considerables fondos y experiencia en crear un sistema operativo capaz de superar a Android.

Competir con la enorme biblioteca de aplicaciones en Google Play, en cambio, será un reto mayor.


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