Quién es quién en la familia Trump, acusada de ocultar una herencia millonaria
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Quién es quién en la familia Trump, acusada de ocultar una herencia millonaria

The New York Times acusa a Donald Trump y sus hermanos de ayudar a sus padres a evadir millones de dólares en impuestos. El presidente de EU niega las acusaciones, pero ¿qué sabemos de su familia?
3 de octubre, 2018
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La familia del presidente Donald Trump está una vez más en el punto de mira.

Esta vez, el foco se dirige a sus padres y hermanos, en lugar de a sus hijos.

Una investigación de The New York Times asegura haber encontrado evidencia de que Fred Trump, magnate inmobiliario y padre del actual presidente estadounidense, evadió millones de dólares en impuestos con estrategias a menudo dudosas a través de las que canalizó su riqueza a sus cinco hijos.

El reporte detalla que a través de estos esquemas, el mandatario recibió el equivalente a US$413 millones en dinero de hoy del imperio de su padre.

“A los 3 años, Trump ganaba US$200.000 al año en dinero de hoy. A los 8 años, ya era millonario. Cuando tenía 17 años, su padre le dio la propiedad parcial de un edificio de 52 apartamentos. Poco después de que Trump se graduara de la universidad, recibía el equivalente a US$1 millón al año de su padre. El dinero aumentó con los años, a más de US$5 millones al año a los 40 y 50 años”, asegura The New York Times.

El diario también acusa a Donald Trump y sus hermanos de “crear una corporación falsa para disfrazar millones de dólares en regalos de sus padres”.

Charles J. Harder, abogado de Trump, envió un comunicado a este periódico en el que dice que estas afirmaciones son “100% falsas”.

Pero, ¿qué sabemos de Fred, su esposa Mary Anne y sus cinco hijos, el cuarto de los cuales ahora es presidente de EE.UU.?

Donald Trump con su padre, Fred Trump, en 1982.

Getty Images
Donald Trump dijo alguna vez que su padre solo le había prestado US$1 millón para empezar sus negocios.

Fred Trump

Frederick Christ Trump nació en Nueva York en 1905 de padres inmigrantes alemanes, Elizabeth Christ y Frederick Trump.

Su padre ya había invertido en bienes raíces. Fred siguió sus pasos y fundó una compañía inicialmente bajo el nombre de su madre cuando aún era menor de edad.

Hizo su fortuna construyendo viviendas asequibles para familias de ingresos medios a lo largo de la costa este de EE.UU. durante y después de la Segunda Guerra Mundial.

Muchos de estos proyectos fueron subsidiados por el gobierno, y se vio obligado a comparecer ante el Senado de EE.UU. en 1954 debido a las acusaciones de que se había beneficiado de los contratos.

En la década de 1970, fue acusado de discriminar a las minorías al negarse a permitir que los negros y los puertorriqueños rentaran sus propiedades.

Se abrió una demanda civil en su contra, y fue Donald Trump quien asumió una feroz defensa de su padre en los medios.

Finalmente Fred Trump llegó a un acuerdo con sus demandantes, pero sin admitir haber cometido ninguna infracción.

John Trump

árbol genealógico

BBC

Vale la pena mencionar al hermano menor de Fred, John, de quien muchas veces ha hablado su famoso sobrino.

John Trump fue profesor de ingeniería en el prestigioso Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) durante 44 años.

Su trabajo condujo a avances en la terapia contra el cáncer y la investigación nuclear.

Mary Anne Trump

Mary Anne MacLeod tenía apenas 18 años cuando llegó a Nueva York, después de haber viajado desde su casa en la isla escocesa de Lewis, en busca de trabajo doméstico.

Seis años más tarde, se casó con Fred Trump y se mudó con él a una zona rica de Queens, donde se dedicó activamente a las obras de caridad y crió a sus cinco hijos.

Donald Trump y Maryanne Trump Barry en Aberdeen, en 2008.

Getty Images
Mary Anne Trump murió a la edad de 88 años en 2000.

Se convirtió en ciudadana estadounidense en 1942.

Mary Anne Trump murió a la edad de 88 años en 2000, poco más de un año después de la muerte de su esposo Fred.

Maryanne Trump Barry

Ronald Reagan eligió a Maryanne Trump Barry, la hija mayor de Fred, como jueza de distrito para Nueva Jersey en 1983 y en 1999. Bill Clinton la nominó como jueza de apelaciones.

Ocupó este último cargo en un tribunal de apelaciones hasta febrero de 2017, cuando se declaró inactiva, poco después de que su hermano asumiera la presidencia.

Se dice que Maryanne, ahora de 81 años, es cercana a su hermano Donald.

Una vez contó que él la había visitado todos los días cuando estuvo en el hospital después de una operación.

“Una vez hubiera sido suficiente: la llamada del deber. Pero así es como se muestra el amor, cuando haces un esfuerzo extra”, dijo.

También sostuvo que “desde niña sabía que no debía intentar competir con Donald”.

Aunque se la considera republicana, se ha manifestado a favor del derecho al aborto y a la inmigración.

Maryanne tuvo un hijo con su primer marido. Su segundo marido, John Barry, también abogado, murió en 2000.

Fred Trump Jr.

Fred Jr. (izquierda) en 1966.

Getty Images
Fred Jr. (izquierda) en 1966.

Fred Jr. fue el segundo hermano y era ocho años mayor que Donald.

Los Trump esperaban que se dedicara al negocio familiar, pero después de un período de trabajo con su padre, Fred Jr decidió convertirse en piloto.

Casado con dos hijos, Fred parecía tenerlo todo, pero aún joven se hizo evidente que tenía problemas con el alcohol, según un artículo de The New York Times de 2016.

“Los años que siguieron fueron duros. Se divorció, dejó de volar porque sabía que su consumo de alcohol representaba un peligro y fracasó en la pesca comercial en Florida. A fines de la década de 1970, vivía en la casa de sus padres en Jamaica Estates, trabajando en uno de los equipos de mantenimiento de su padre”, decía el artículo.

Fred murió en 1981 a la edad de 43 años.

El presidente Trump dice que declive de su hermano hizo que decidiera no beber alcohol, no consumir drogas ni fumar cigarrillos.

“Tuvo un profundo impacto en mi vida, porque nunca se sabe dónde vas a terminar”, sostuvo Trump una vez. “ era un gran tipo, una persona hermosa. Era el alma de las fiestas. Era un tipo fantástico, pero se quedó estancado con el alcohol”.

Elizabeth Trump Grau

Donald Trump y Elizabeth Trump Grau en Florida en 1997.

Getty Images
Donald Trump y Elizabeth Trump Grau en Florida en 1997.

La tercera hermana y unos cuatro años mayor que el presidente, Elizabeth lleva una vida más reservada que sus otros hermanos.

Es una banquera jubilada, casada con el productor de cine James Grau.

Robert Trump

Robert Trump en 2005, y su entonces esposa Blaine Trump.

Getty Images
Robert Trump en 2005 y su entonces esposa Blaine Trump.

Robert nació dos años después de Donald y es el más joven de los cinco hermanos.

Al igual que su hermano, pasó gran parte de su carrera en la empresa familiar y llegó a ser un alto ejecutivo.

Sin embargo, nunca buscó publicidad y prefirió una vida más tranquila. Ahora está jubilado en Nueva York.

Ante las últimas acusaciones de The New York Times, dijo que la familia había “presentado todas las declaraciones de impuestos y de donaciones apropiadas y que había pagado los impuestos requeridos”.

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Alberto Pradilla

Haitianos llegan a CDMX en busca de refugio; albergues están saturados

El número de extranjeros que llega a las oficinas de Comar en la capital se multiplicó por seis en un solo día.
Alberto Pradilla
23 de septiembre, 2021
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Carlos Jethro es haitiano, tiene 31 años y lleva dos días en la Ciudad de México. Dice que no sabe dónde va a pasar la noche. Son las 11 de la mañana frente a las oficinas de la Comisión Mexicana de Ayuda al Refugiado (Comar) y junto a él hay decenas de compatriotas que buscan regularizar su situación. La mayoría de ellos pasó un tiempo en Tapachula, Chiapas, hasta que harto de la falta de expectativas siguió su camino hacia el norte. Aunque el primer objetivo era EU, las terribles imágenes de agresiones a caballo en la frontera y las deportaciones iniciadas por el gobierno de Joe Biden les han hecho cambiar de idea. “Yo quiero un país en el que poder estar legal y tener estabilidad económica. Si saco mis papeles en México, será en México. Todo lo que está pasando en EU, todo ese maltrato, ya no tengo el mismo sentimiento para irme a EU”, dice.

De un día para otro, la oficina de Comar en la Ciudad de México multiplicó por seis su afluencia. Habitualmente reciben unas 40 personas de distintas nacionalidades, pero el miércoles fueron 240, en su mayoría haitianos. Esto no solo ocurrió en la capital. Según explica Andrés Ramírez, coordinador de Comar, todas sus oficinas, salvo la ubicada en Tenosique, Tabasco, recibieron un incremento en el número de solicitudes. “La gran mayoría viene directamente de Tapachula. Muchos tenían cita previa, aunque no habían iniciado su proceso de asilo, y muchos no son refugiados ni quieren serlo”, resume Ramírez.

Lee: Hacinados, sin dinero ni papeles: cómo viven los haitianos en Tapachula y por qué quieren huir

“Tenía mi cita el 8 de septiembre en Tapachula, pero siempre me la posponían”, explica. Sin trabajo, viviendo de la caridad de una mexicana que se apiadó de su familia, no tenía otra alternativa que seguir al norte. Hay un hecho indiscutible. Los mismos que hace un mes estaban atrapados en Tapachula y eran incapaces de abandonar Chiapas porque los detenían y los deportaban, ahora han logrado seguir su camino. Cuenta Jethro que su familia logró avanzar como siempre se hizo: subiéndose al bus y bajando antes de los retenes, que los rodeaban caminando. Si algún policía llegaba antes de que lograsen abandonar el vehículo, siempre quedó el recurso del soborno. Así funcionó siempre en México la ruta migratoria.

Foto: Alberto Pradilla

Dos albergues en la CDMX

Han pasado dos semanas desde que los primeros haitianos lograron romper el cerco y llegar hasta la frontera con EU. Ciudad Acuña, Coahuila, es el destino de la mayoría. Allí se han visto escenas terribles, con policías a caballo persiguiendo a los migrantes. El gobierno de Joe Biden inició una nueva estrategia: deportar a los hombres solteros a Haití y tratar de empujar al resto hacia México, para que sea López Obrador quien se encargue del trabajo. Ya se han detectado vuelos desde el norte con destino a Villahermosa, Tabasco. Esto ha provocado que muchos haitianos prefieran aguardar en la Ciudad de México o en otros lugares hasta que se calme la situación en la frontera. La llegada de decenas de personas en los últimos días ha colapsado los albergues en la capital.

Foto: Alberto Pradilla

“Estamos con el doble de la población que teníamos. Tenemos 30 camas, pero ahora hay 50 y mañana pueden llegar otros 25. Hemos decidido acoger a 75, pero no hay condiciones, estamos totalmente rebasados”, dice Gabriela Hernández, del albergue Casa Tochán. Ellos y Cafemín son los únicos centros de acogida de migrantes que funcionan en la Ciudad de México. Y están completamente rebasados. El Café La Resistencia, ubicado en la calle Cuba, también abrió sus puertas para recibir haitianos. “Nos alarma que el gobierno de la Ciudad de México no haya preparado un albergue como cuando vino la caravana”, dice Hernández.

Entérate: EU comenzó a deportar a migrantes haitianos retenidos en Texas

No se sabe si en los próximos días la cifra de recién llegados se puede multiplicar. En Tapachula aunque ha descendido el número de migrantes, cada día reciben nuevas incorporaciones. Y habrá que ver qué ocurre con quienes permanecen acampados entre Acuña, Coahuila, y Del Río, Texas. La visita del comisionado del INM, Francisco Garduño, hace pensar que el gobierno de López Obrador está dispuesto a mover ficha. Un mes antes, el propio Garduño fue el encargado de coordinar los operativos más duros contra migrantes en Chiapas. Ahora el gobierno baraja varias opciones, según una fuente oficial que habló a condición de anonimato: por un lado, las deportaciones, que disfraza de “retornos asistidos”. Por otro, negociar con Chile y Brasil (son los países desde los que llegan la mayoría de los haitianos). Por último, una idea que Garduño trató de impulsar hace semanas sin demasiado éxito: encerrar a la población haitiana en unos campamentos en Chiapas.

Ninguna de estas opciones sirve para Carlos Jethro. Él quiere trabajar y lleva un largo camino a sus espaldas. Cuenta que dejó Haití poco después del devastador terremoto de 2010 en el que más de 200 mil personas perdieron la vida. Viajó a Venezuela, donde entonces gobernaba Hugo Chávez y desarrolló un programa de becas para estudiantes como él. Dice que los primeros años no se vivía mal, pero que luego todo se vino abajo. Allí, en Valencia, estado de Carabobo, conoció a su esposa, con la que tiene un hijo. El pequeño, de 10 meses, es ecuatoriano. Nació en el país andino cuando sus padres ya andaban con la maleta a cuestas y su vida se ha desarrollado en movimiento: Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala y, por último, México. Regresar a Haití para él no es una opción.

 

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