Socios y empleados del Junior Club acusan fraude para desmantelar este deportivo en la Condesa
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Paris Martínez

Socios y empleados del Junior Club acusan fraude para desmantelar este deportivo en la Condesa

Socios denunciaron que la administración del deportivo se apropió de acciones cuyos titulares han estado inactivos desde hace décadas o que las obtuvo mediante engaños y robo. En tanto, sus 40 trabajadores decidieron irse a huelga, tras cinco años de incumplimiento del contrato colectivo de trabajo.
Paris Martínez
Por Paris Martínez
21 de noviembre, 2018
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Medio centenar de socios y los 40 empleados del Junior Club de la Condesa, uno de los deportivos privados más antiguos del país, fundado en 1906, se congregaron este lunes 19 de noviembre afuera de dichas instalaciones para denunciar que, a través de un complejo sistema de presunto fraude, los integrantes de su consejo administrador han despojado a la comunidad accionaria de este espacio de 1.3 hectáreas, ubicado en una de las zonas con más valor en la capital del país, con fines de especulación inmobiliaria.

En nombre de los socios congregados ayer, Javier Clavé explicó que la administración del Junior Club está encabezada desde 2007 por Carlos Buenfil y Jorge Antonio Cordero Meza, quienes de manera fraudulenta, dijo, se apropiaron de aquellas acciones cuyos titulares han estado inactivos desde hace décadas, y a otros que sí están activos los despojaron de su título accionario mediante engaños o abierto robo.

Desde 1906, explicó, “este es un club sin fines de lucro, en el que los accionistas solo teníamos dos acciones, con el objetivo de obtener un descuento en las cuotas de ingreso. Nadie necesitaba más de dos acciones para obtener ese descuento, y por lo mismo, nadie tenía más de dos. Y como no son acciones que den rendimientos, no es lógico acumularlas”.

Sin embargo, denunció el representante de los socios inconformes, de manera inexplicable, el actual secretario del consejo de administración, Jorge Antonio Cordero Meza, “acumuló 1,800 acciones, y uno se pregunta ¿para qué hizo eso? Bueno, lo hizo para tener una asamblea de accionistas como las últimas realizadas, en las que decidieron modificar los estatutos del club, volverlo un espacio con fines lucrativos; también decidieron reimprimir las acciones del club, y emitir 1,500 nuevas, que ellos acapararon, y finalmente decidieron despedir a todos los empleados que garantizan la operación de las instalaciones”.

En las últimas asambleas accionarias, explicaron los socios inconformes, “nos presentamos 40 socios, es decir, representábamos 80 acciones. Y a pesar de que todos nos opusimos a estos cambios, el voto de una sola persona valió para imponerlos, y esa persona es Jorge Antonio Cordero Meza, secretario del consejo de administración, y quien de la nada ahora se hizo con 1,800 acciones del club”.

De manera anónima, muchos de los inconformes explicaron cómo fueron despojados de sus acciones presuntamente por Cordero Meza, por el presidente del consejo, Carlos Buenfil, o por el gerente, Ángel Jeovany de Luna Loyola, todo a partir del proceso de reimpresión de los títulos accionarios.

“Yo tengo 40 años en este deportivo –explicó uno de ellos– y de un día para otro me dijeron ‘las acciones de usted ya no valen, porque no vino a canjearlas por las nuevas reimpresas, entonces ya no puede entrar a la asamblea’. Yo reclamé, porque a mí nadie me avisó que se iba a hacer ese cambio de documentos, y qué me respondieron: ‘lo publicamos en el boletín del club’.”

Ese boletín, explicó, fue publicado después del temblor de septiembre de 2017, cuando ninguno de los socios asistía a las instalaciones deportivas, ya que éstas fueron destinadas como albergue para damnificados.

A su lado, una mujer madura está en la misma situación, “yo llevo 50 años en el club –explicó–, y ahora ya no me hacen válidas mis acciones. Mi mamá falleció el año pasado y yo me separé de las actividades en el club por un tiempo, y cuando volví, el gerente me dijo que ya no tenía acceso porque mis acciones no eran válidas. ¿Cómo que no son válidas, si mi papá las adquirió hace 50 años? Pues no, me dijo el gerente que ya no valían nada”.

Luego, explicó, en un supuesto acto de solidaridad, “el gerente me dijo hace 15 días que me iban a pagar el valor de mis acciones, pero que iban a quedar canceladas”, es decir, explicó, “mis acciones en realidad nunca han dejado de tener valor, solo que me quisieron engañar para que se las vendiera”.

Junior Club Condesa

Uno de los socios del club exhibe la copia de una de las acciones de las que, denunció, fue despojado por la fuerza por un integrante del consejo de administración del Junior Club.

Este procedimiento, denunciaron los socios, se ha usado decenas de veces, y en los casos en que no ha funcionado el engaño, los directivos han optado, literalmente, por arrebatarles los documentos a los socios.

“Yo soy accionista –indicó un joven, que exhibe una copia del título accionario que heredó de sus padres–, y yo no acepté eso de cambiar mi documento, entonces qué pasó, que me negaron el acceso al club… Yo decidí comunicarme con la administración, y el gerente me dijo que tenía que volver para platicar con él, pero que llevara mis acciones. Así lo hice, y ya que estaba en su oficina, el gerente me dijo ‘sabes qué, tus documentos ya no tienen valor, déjamelos y te doy un recibo por elllos’… Yo le dije que no, y que por favor me devolviera los documentos que acababa de darle para que los revisara, pero el gerente se negó a devolvérmelos, me los quitó así, simplemente se negó a dármelos. Me dijo que, si quería, me daba 15 mil pesos por cada uno, le aclaré que no estaban en venta, pero aún así no me los devolvió.”

Animal Político pudo tomar el testimonio de otras cinco personas, todas denunciando el mismo procedimiento para obligarlos a entregar sus títulos accionarios, en algunos casos con éxito, y de personas a las que intentaron arrebatárselos.

“A mí me citó el gerente en su oficina –narró uno de ellos–, me dijo que mis documentos no valían, pero me ofreció pagarme 15 mil pesos por cada uno, usando un fondo especial del club. Con ese dinero tenía yo que buscar a alguien que tuviera de la nueva serie de acciones, para ver si me quería vender alguna… es decir, me estaban obligando a venderles mis acciones. Yo le dije al gerente que no, teníamos las acciones sobre un escritorio, y cuando le dije que no, este tipo agarró una pluma e intentó escribir en una de ellas la palabra ‘Cancelado’, pero antes de que pudiera, se las tuve que arrebatar, él se las quería quedar a la fuerza”.

Hasta la fecha, detallaron los denunciantes, ningún socio ha podido constatar bajóo qué procedimientos, el presidente y el secretario del consejo administrador lograron acumular miles de acciones del club, ya que, subrayaron, alegando tener mayoría accionaria han bloqueado todas las iniciativas por transparentar estos procesos. “Ni siquiera nos han permitido consultar el libro de actas de las asambleas accionarias –denunciaron–. Incluso, cuando decidieron modificar los estatutos del club, para declararlo como una sociedad anónima con fines lucrativos, se negaron a mostrarnos los nuevos estatutos”.

El vocero de los socios explicó que “nos da mucho miedo que dos personas tengan el control del club. Esas dos personas decidieron que se emitirían 1,500 acciones más, para acumular 22 millones de pesos… De esas acciones, a los socios no nos permitieron comprar una sola, cuando intentamos comprar acciones, nos dijeron que ya todas estaban vendidas. Nosotros nos preguntamos: ¿Quién está dispuesto a pagar 22 millones, a cambio de un descuento en su cuota de ingreso a un club deportivo? ¿Qué fines persigue esa persona?”.

Los socios inconformes explicaron que el único beneficio práctico de comprar acciones es obtener descuento en las cuotas de ingreso. Sin embargo, aquellos que se convierten en accionistas, se vuelven también copropietarios del terreno de 1.3 hectáreas del club.

Así, detallaron, quienes han acaparado irregularmente las acciones del Junior Club no sólo pueden obtener un descuento en sus cuotas de ingreso, sino que, lucrativamente, obtienen el control sobre el predio.

“En la colonia Condesa, el metro cuadrado está valuado en 70 mil pesos –dijo uno de los socios–. Eso quiere decir que un terreno de 13 mil metros cuadrados, como el del club, tiene un valor de más de 900 millones de pesos… entonces, es negocio redondo. Ya lo vimos en la delegación Benito Juárez, cómo los grandes terrenos que antes fueron parques, clubes deportivos, ahora son grandes complejos condominales.”

Solidaridad de familia

Desde el pasado 16 de noviembre, el Junior Club está cerrado, debido a que sus 40 trabajadores decidieron irse a la huelga, tras cinco años de incumplimiento del contrato colectivo de trabajo.

Sus demandas eran simples: que se les proporcionaran zapatos y uniformes para realizar sus labores, que nivelaran sus salarios, que les pagaran prestaciones adeudadas durante cinco años, y lo más importante, que se autorizara una liquidación justa para cinco empleados que, por su edad y deterioro de la salud, ya no pueden continuar laborando.

El consejo de administración se negó a cumplir estas demandas, todas las cuales eran en realidad condiciones de trabajo establecidas en su contrato. Luego de iniciada la huelga, el consejo de administración anunció que los 40 empleados serían despedidos.

A través de la página oficial de internet del Junior Club, su consejo de administración emitió un comunicado de advertencia para todos los socios y usuarios inscritos, en el cual les solicitan “evitar acercarse a las instalaciones, debido a que el sindicato se encuentra en una posición violenta e intransigente”.

La respuesta de la comunidad de socios y usuarios fue la contraria. Acudieron por decenas al club, en cuya puerta de acceso instalaron los trabajadores su campamento de huelga, para llevarles casas de campaña, alimentos, cobijas, comida y apoyo económico.

“Aquí hay gente que tiene decenas de años viniendo casi diario, y los trabajadores del club no son sólo nuestros amigos, son de nuestra familia. Nosotros consideramos que este es un conflicto laboral inducido por el consejo de administración –denunciaron los socios–, con un fin concreto: hacer que la comunidad del club se aleje de las instalaciones y permitir el deterioro del club, para que en el mediano plazo puedan decir que ya no es financiable, y que debe ser vendido el terreno. Cómo es posible que digan que no hay dinero para darle zapatos y uniformes a los trabajadores, si todos los socios acabamos de pagar nuestra cuota bimestral, y además acaban de recibir más de 20 millones de pesos por la venta de las 1,500 acciones que arbitrariamente decidieron sacar a la venta.”

Originalmente, detallaron, el consejo de administración se negó a pagar la liquidación de los cinco empleados que por edad pueden acceder a ella, alegando que no había dinero, obligando a los trabajadores a irse a la huelga.

Sin embargo, señalaron, luego de estallada la huelga, el consejo de administración anunció que siempre sí había dinero, y no sólo para liquidar a cinco empleados, sino para liquidar a los 40 que integran el sindicato.

En nombre de los sindicalizados, Jaime, uno de los trabajadores en huelga, subrayó el agradecimiento “a socios y a la comunidad del Junior Club, a nombre de todos mis compañeros y sus familias, les agradecemos de corazón, a todos los que han tenido la oportunidad de apoyarnos moralmente, económicamente, y con alimentos”.

El trabajador explicó que “no somos inflexibles, violentos ni mucho menos intransigentes, a ustedes, que son humanos, que nos han apoyado en nuestra lucha, la mejor manera de pagarles es darles un mejor servicio en el centro deportivo, y manifestarles nuestras más sinceras bendiciones para todos sus familiares, porque tengo la convicción de que gracias a ustedes, nos van a dar la oportunidad de conservar nuestra fuente de trabajo”.

En pláticas

Al ser consultado en torno a estas denuncias, Carlos Buenfil, presidente del consejo de administración del Junior Club, informó que por el momento se encuentran en pláticas con el sindicato, ante la Junta Local de Conciliación y Arbitraje, “para poder solucionar este asunto, y en breve haremos un comunicado”, momento en que fijarán postura oficialmente.

No obstante, aclaró que “el Junior Club no está a la venta, bajo ninguna circunstancia y es prioritario para esta mesa directiva solucionar la huelga para abrir lo más pronto posible nuestra casa, el Junior Club, para poder seguir con nuestras actividades deportivas y sociales”.

Sobre las denuncias de acaparamiento fraudulento de acciones por miembros del consejo directivo, su presidente no hizo ningún comentario.

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Antártida: qué países reclaman su soberanía y por qué

El llamado "continente blanco" es el único que no pertenece a ningún país y se rige por un tratado internacional. Sin embargo, 7 naciones reclaman parte de su territorio.
1 de diciembre, 2020
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Imagen satelital de la Antártida

Getty Images
La Antártida es el único continente que no pertenece a ningún país, aunque varios reclaman una porción.

La Antártida es el continente más frío, seco y ventoso de la Tierra, y eso explica por qué es el único sin una población indígena.

Sin embargo, el cuarto continente más grande del mundo -después de Asia, América y África- es uno de los lugares más anhelados del planeta.

Siete países reivindican partes de su extenso territorio de 14 millones de kilómetros cuadrados.

Algunas son naciones lindantes, como Argentina, Australia, Chile y Nueva Zelanda.

Pero también tres países europeos -Francia, Noruega y Reino Unido- reclaman soberanía sobre sectores de la Antártida.

El primero en instalar una base permanente en la región y declarar su soberanía allí fue Argentina, en 1904. La Base Orcadas es la estación científica antártica más antigua todavía en funcionamiento.

El país sudamericano consideraba la región como una extensión de su provincia más austral, Tierra del Fuego, al igual que las islas Malvinas (o Falklands), Georgias del Sur y Sándwich del Sur.

https://www.youtube.com/watch?v=HwQIES5OuyQ

Sin embargo, Reino Unido, que controla esas islas, hizo su propia reclamación antártica en 1908, reivindicando una región que abarca por completo el sector reclamado por Argentina.

Chile, sumó su propio reclamo años más tarde, en 1940, también sobre la base de que era una extensión natural de su territorio.

La Antártica Chilena -como se la conoce allí- forma parte de la Región de Magallanes, la más austral de las 16 regiones en que se divide el país, y se superpone en partes con los terrenos antárticos exigidos por Argentina y Reino Unido.

Las otras demandas de soberanía se basan en las conquistas realizadas por famosos exploradores antárticos a comienzos del siglo XX.

El reclamo de Noruega se funda en las exploraciones de Roald Amundsen, el primero que alcanzó el Polo Sur geográfico, en 1911.

Y las pretensiones de Nueva Zelanda y Australia se basan en las gestas antárticas de James Clark Ross, quien izó la bandera del Imperio británico en territorios que fueron puestos bajo la administración de esos dos países por la Corona británica, en 1923 y 1926, respectivamente.

En tanto, Francia también reclama una pequeña porción de suelo antártico que fue descubierta en 1840 por el comandante Jules Dumont D’Urville, quien lo bautizó Tierra Adelia, en honor a su esposa.

Países que reclaman soberanía en la Antártida

BBC

Sin dueños

Más allá de estos reclamos soberanos, otros 35 países, incluyendo a Alemania, Brasil, China, Estados Unidos, India y Rusia, tienen bases permanentes en el continente blanco.

Sin embargo, el lugar que muchos llaman el Polo Sur (porque contiene el polo sur geográfico) no pertenece a nadie.

La Base Orcadas, de Argentina, ubicada en la Isla Laurie (parte de las Islas Orcadas del Sur, de la Antártida)

Getty Images
La Base Orcadas, de Argentina, ubicada en la Isla Laurie (parte de las Islas Orcadas del Sur, de la Antártida) es la estación permanente más antigua del continente blanco.

Desde 1961 es administrado por un acuerdo internacional, el Tratado Antártico, que fue firmado el 1 de diciembre de 1959 originalmente por los siete países con pretensiones soberanas más otros cinco: Bélgica, Estados Unidos (donde se firmó el acuerdo), Japón, Sudáfrica y Rusia.

El Tratado, firmado en el contexto de la Guerra Fría, buscó evitar una escalada militar, afirmando que “es en interés de toda la humanidad que la Antártida continúe utilizándose siempre exclusivamente para fines pacíficos y que no llegue a ser escenario u objeto de discordia internacional”.

El pacto congeló las reclamaciones territoriales existentes y estableció que la Antártida se convierta en una reserva científica internacional.

También prohibió las pruebas nucleares y “toda medida de carácter militar, excepto para colaborar con las investigaciones científicas”.

Desde entonces, otras 42 naciones se han sumado al Tratado, aunque solo 29 -aquellas que realizan “actividades de investigación sustanciales”- tienen poder de voto y pueden tomar decisiones sobre el presente y futuro de la Antártida.

Hasta ahora todos miembros del pacto han acordado seguir prohibiendo cualquier otra actividad en la Antártida que no sea científica.

Render de una bandera de la Antártida

Getty Images
La Antártida no tiene dueño, pero 29 países con presencia activa en el continente deciden sobre su presente y futuro.

Riqueza

Pero ¿por qué tanto interés por un continente cubierto casi enteramente de hielo?

Uno de los principales motivos tiene que ver con lo que potencialmente yace debajo de ese hielo: abundantes recursos naturales.

“Hay una razón por la cual los geólogos a menudo tienen el lugar más destacado (en las bases científicas de la Antártida)”, señala el documentalista y periodista Matthew Teller, quien ha escrito extensamente para la BBC sobre el continente blanco.

A pesar de que la prospección petrolera y minera está prohibida por el Tratado Antártico, sí se puede explorar con fines científicos.

Así, los expertos han logrado estimar que bajo el suelo antártico hay unos 200.000 millones de barriles de petróleo, dice Teller.

“Mucho más que Kuwait o Abu Dhabi”, resalta.

Sin embargo, hoy no es viable explotar esos recursos, porque -además de que está expresamente prohibido- el costo de extracción sería demasiado alto.

Esto se debe a que, a diferencia del Ártico, que está conformado principalmente por océano congelado, la Antártida es un continente rocoso cubierto de hielo.

Y esa capa de hielo puede alcanzar los cuatro kilómetros de profundidad.

En tanto, construir plataformas petroleras off shore en las proximidades de la costa antártica, donde se cree hay vastos depósitos de petróleo y gas, también resultaría muy costoso debido a que allí el agua se congela en invierno.

Un pingüino en la Antártida

Getty Images
Hoy la Antártida está protegida, pero en 2048 eso podría cambiar.

No obstante -advierte Teller- “es imposible predecir en qué estado estará la economía mundial en 2048, cuando sea el momento de renovar el protocolo que prohíbe la prospección antártica”.

“En ese escenario, un mundo hambriento de energía podría estar desesperado”, afirma.

Además de petróleo y gas, se cree que la región antártica es rica en carbón, plomo, hierro, cromo, cobre, oro, níquel, platino, uranio y plata.

Plataforma continental

El Océano Antártico también tiene grandes poblaciones de kril y peces, cuya pesca es regulada por la Comisión para la Conservación de los Recursos Marinos Vivos Antárticos.

Todas estas riquezas naturales explican por qué los países que reivindican partes de la Antártida también han realizado reclamos ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) para demandar sus derechos de propiedad sobre el lecho marino adyacente a los territorios antárticos que pretenden.

En 2016, la Comisión de Límites de la Plataforma continental (CLPC) de la ONU reconoció el derecho de Argentina de extender sus límites externos en el Atlántico Sur, lo que le permitió al país sudamericano sumar 1,6 millones de kilómetros cuadrados de superficie marítima.

Sin embargo, la CLPC no se pronunció sobre el reclamo relacionado con los territorios antárticos (ni de Argentina ni de ningún otro país) ya que el organismo no considera ni emite recomendaciones sobre áreas en disputa.

Antártida

Getty Images
El Tratado Antártico, que fue firmado el 1 de diciembre de 1959.

Beneficios menos conocidos

Hay dos potenciales utilidades más que tiene el continente blanco, que son únicas, pero menos conocidas que las riquezas naturales tradicionales.

Mientras muchos se enfocan en los potenciales beneficios económicos que yacen kilómetros debajo del hielo o en los mares, pasan por alto lo que muchos consideran será el bien más preciado en el futuro: el agua dulce.

Y es que el hielo que cubre la Antártida es la mayor reserva de agua dulce del mundo, un recurso esencial escaso que algún día podría valer más que el oro.

Se calcula que la Antártida contiene el 70% del agua dulce del planeta, ya que allí se concentra el 90% de todo el hielo de la Tierra.

Y hay mucha más agua dulce congelada que la que se halla debajo del suelo, y en ríos y lagos.

Si se considera que el 97% del agua en el mundo es salada, se comprende la importancia que tiene ese recurso hídrico congelado en el extremo sur del planeta.

La otra ventaja poco conocida de la Antártida tiene que ver con sus cielos, que son particularmente claros e inusualmente libres de interferencias de radio.

Esto los hace ideales para la investigación del espacio profundo y el seguimiento satelital.

El cielo de la Antártida

Getty Images
El cielo antártico es tan potencialmente rico como su suelo y agua.

“Pero también son ideales para el establecimiento de redes de vigilancia encubierta y el control remoto de sistemas de armas de ataque”, advierte Teller.

Australia ha advertido que China podría utilizar su base científica Taishan -la cuarta del país en territorio antártico, construida en 2014- para realizar tareas de vigilancia.

“Las bases antárticas se utilizan cada vez más para un ‘doble uso’: la investigación científica que es útil para fines militares”, denunció el gobierno australiano en 2014.

Sin embargo, el sistema de navegación satelital chino, BeiDou, cumple con las reglas del Tratado Antártico, al igual que el sistema Trollsat de Noruega.


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