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La construcción del Tren Maya iniciará en año y medio, no el próximo 16 de diciembre

La obra no arranca en esta fecha, ni hay licitación para iniciar su construcción. Lo que sucederá es apenas el inicio de la primera fase que marca la ley.
Por Claudia Ramos
22 de noviembre, 2018
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El Tren Maya no empezará a construirse el próximo 16 de diciembre. El proyecto tampoco será licitado en ese mes ni la consulta del próximo 24 y 25 decidirá su puesta en marcha.

Lo que pasará en realidad está determinado por las leyes en la materia para las obras de infraestructura y tiene fases y tiempos perfectamente delimitados que el nuevo gobierno debe cumplir, reconoce el equipo responsable del proyecto.

En entrevista, integrantes de las áreas responsables de la megaobra propuesta explican que lo que arrancará en diciembre es apenas la primera fase, que licitará la elaboración del proyecto ejecutivo del tren con sus correspondientes estudios y evaluaciones de factibilidad, de mercado, legal y administrativo, de impacto ambiental, y financiero, para lo cual se ha solicitado un presupuesto de 8 mil millones de pesos al Congreso para 2019.

De forma paralela se irán realizando las sesiones informativas con las comunidades afectadas previo a la segunda fase del proyecto, que consiste en la realización de las consultas que decidirán realmente si el tren procede o no: la consulta ambiental y la consulta indígena. De obtenerse el consentimiento de las comunidades se procederá a la tercera fase, que es –aquí sí- el registro del proyecto ante Hacienda y su licitación para decidir qué empresas participarán en la construcción de la obra.

Las tres fases del proyecto pueden tomar un año o más por el número de estados, municipios y localidades consideradas en el trazo del tren, y cuyas comunidades y sectores son los primeros actores con derecho para participar en los procesos informativos y de consulta, de acuerdo con el equipo responsable. Esto significa que, de aprobarse, el inicio de construcción de la obra arrancaría hasta el 2020.

No obstante, en lo que inicia la primera fase con la elaboración del proyecto ejecutivo y la realización de los estudios correspondientes, Fonatur (dependencia promovente del proyecto) iniciará el 16 de diciembre trabajos de reparación y mantenimiento de las vías ferroviarias ya existentes por donde corren los trenes Mayab y Peninsular, que ya cuentan con derecho de vía y autorización para realizar ese tipo de obras, y que están incluidos en el circuito del Tren Maya. Será, precisa el equipo responsable, una especie de “lanzamiento simbólico” del inicio de la obra.

Un proyecto integral

Lo que se ha propuesto hasta ahora es que el Tren Maya tenga una extensión de más de 1,500 km y que atraviese los estados de Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Chiapas y Tabasco. Un proyecto lineal tan grande implica un trabajo paulatino y en etapas, “para ir garantizando la viabilidad del proyecto”, explica el equipo responsable. Esto significa realizar exhaustivos procesos de información y consulta a distintos tipos de actores de la región maya como son los agrarios (ejidos y comunidades rurales), los sectoriales (hoteleros, restauranteros, transportistas, agricultores y productores apícolas), los pueblos y comunidades indígenas.

“Tradicionalmente en las obras de infraestructura esperamos como hitos en el proyecto para detonar procesos de información o de participación”, explica el equipo responsable. “Y esos hitos casi vienen hasta la evaluación de impacto ambiental, es muy raro que haya cosas previas. Pero si hay algo que tenemos muy claro todas las futuras dependencias involucradas en el proyecto es el entender que en una obra de infraestructura los procesos de participación no se dan en un solo momento, sino que acompaña todo el ciclo de vida del proyecto hasta su desmantelamiento, aunque eso suceda dentro de 50, 60 años, no importa”.

En ese sentido, consideran la consulta del 24 y 25 de noviembre como una forma de darle “un palomazo” a la inclusión del proyecto dentro del presupuesto o de “reafirmar alguno de los compromisos de campaña”, además de que inaugura una serie de mecanismos de participación y de información que van a acompañar a este tipo de proyectos “todo el tiempo”.

Por lo pronto, precisan que los trabajos de remodelación y mantenimiento a la infraestructura ferroviaria que ya está instalada se ha considerado de manera “natural” como un arranque del proyecto aunque no sea tal, para adelantar un trabajo que de cualquier forma se tendrá que hacer si el proyecto es aprobado.

“Lo que vemos de cara al 16 de diciembre en términos de inicio simbólico, pasa primero por el lanzamiento de convocatorias para elaboración del proyecto ejecutivo y los estudios. Sin duda ese es el corazón del inicio simbólico, ahí es donde estamos empezando. Y lo otro que sucede a nivel de terreno es la rehabilitación y modernización de lo que ya existe, y eso puede suceder independientemente de lo que pase con el proyecto del Tren Maya”, aclara el equipo.

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BBC

Las insólitas formas de pagar por la gasolina (que es casi gratuita) en Venezuela

Nicolás Maduro anunció en agosto del año pasado que la gasolina pasaría a venderse a precios internacionales en Venezuela. Casi un año después, sigue siendo casi totalmente gratuita y los empleados de las gasolineras completan su escaso sueldo con los regalos más insospechados de los conductores.
BBC
27 de mayo, 2019
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Egar recoge la manguera y arruga el billete de diez bolívares que le tiende el conductor que acaba de llenar el tanque. Luego lo arroja a la caja de cartón en el suelo en la que guarda la recaudación del día de la gasolinera de Caracas en la que trabaja.

Hay un montón de bolívares. Pero el bolívar vale tan poco que el valor total de esa montaña de papel no llega ni a medio dólar al cambio.

Así que junto al dinero hay otras cosas con las que le pagan los clientes y que Egar aprecia más.

“Algunos me dan paquetes de arroz o de harina pan; esos son los buenos clientes”, cuenta.

“A veces te dan caramelos, paquetes de galletas; uno acepta lo que le den”.

Cuenta que es raro el día en el que los conductores dejan más de 2.000 bolívares, menos de medio dólar al cambio, que además habrá de repartir con sus compañeros.

En Venezuela la gasolina es casi totalmente gratis y un empleado de los que la sirven en las estaciones de la petrolera estatal venezolana, PDVSA, cobra un sueldo mínimo, unos 40.000 bolívares al mes, menos de 10 dólares al cambio.

Y por eso se ha impuesto la costumbre de agradecerles sus servicios entregándoles una pequeña cantidad de dinero…o las cosas más insospechadas.

Empleado.

BBC
A este empleado le pagaron regalándole un rotulador.

En la caja de la gasolinera en la que trabaja Egar hay un rotulador con el que le pagaron esta mañana.

A poca distancia de allí, en la gasolinera que PDVSA tiene en una de las esquinas de la Avenida Rómulo Gallegos, los empleados almacenan los racimos de plátanos con los que algunos transportistas les han pagado la mañana de este martes.

“Ayer fue mejor porque nos dieron muchos huevos“, explica uno de ellos.

Aunque lo que más se agradece es esa élite de privilegiados que pueden deslizar un billete de un dólar, la divisa estadounidense, que tiene cada vez mayor presencia en la Venezuela de la crisis.

Lo que dejó a todos perplejos lo que le ocurrió a uno de ellos la semana pasada, cuando un conductor pagó su combustible con un vibrador.

“Lo agarré, pero no tenía pilas”, narra el empleado entre las risas del resto.

El plan de Maduro

De acuerdo con el World Factbook de la CIA, Venezuela es el país con las mayores reservas probadas de petróleo.

Su presidente, Nicolás Maduro, anunció el pasado verano un polémico plan para comenzar a vender el carburante a precios internacionales, para lo que llamó a todos los venezolanos a inscribir sus automóviles en un censo nacional de vehículos a motor.

Surtidor.

BBC
El precio oficial de la gasolina en Venezuela es el más bajo del mundo.

Maduro quería acabar con la “deformidad” de la “gasolina regalada”.

Casi un año después de aquel anuncio, el precio oficial sigue por debajo del medio centavo de dólar por litro, lo que, según la consultora Global Petrol Prices, convierte a Venezuela en el país con la gasolina barata del mundo.

“Aquí nos bañamos en petróleo”, afirma uno de los empleados de la estación de la Rómulo Gallegos, con las manos empapadas en gasolina.

Por eso le molesta que “hay algunos clientes que ni pagan”.

Conductor.

BBC
Antonio Marmoto dice que solo paga por la gasolina cuando está en Caracas.

Antonio Marmoto explica mientras llena el depósito de su camioneta que él suele dejar 10 bolívares (unos US$0,002) en Caracas, pero cuando viaja por el Estado Anzoátegui, que recorre a menudo, no deja nada.

Es tan insignificante el precio que muchos se van sin pagar sin que tenga consecuencias.

Alexis Bozalo suele dejar 500 bolívares (menos de US$0,10) por llenar el depósito de su moto. Pese a lo escaso del monto, se jacta de que es más de lo que deja la mayoría.

“Yo lo hago porque me sale del corazón”, comenta ufano.

“La gasolina es lo único que hay barato en Venezuela”, señala.

Como venezolano conoce de primera mano el coste de la vida en un país que va camino de cumplir dos años castigado por la hiperinflación.

Empleado.

BBC
Los empleados de las gasolineras reciben muchos billetes, pero apenas tienen valor.

Pero Venezuela es el país de las paradojas.

Y pese a que el Estado prácticamente regala la gasolina y hay petróleo en abundancia, en una gran parte del país repostar se está convirtiendo casi en misión imposible.

En estados como Zulia, Bolívar o Táchira, la gente tiene a menudo que hacer cola durante días para conseguir gasolina debido a los problemas en el suministro, que, según la prensa local y muchos usuarios de redes sociales, parece haberse agravado en los últimos días.

La caída sostenida de la producción petrolera de Venezuela a causa de la ineficiencia en la gestión de PDVSA y el impacto de las sanciones de Estados Unidos contra el gobierno de Nicolás Maduro están llevando, según los expertos, a una situación límite.

Pese a que PDVSA difundió esta semana un comunicado en el que aseguraba que garantizaba el suministro en todo el territorio nacional, la experiencia en las carreteras de Venezuela dice lo contrario.

Ciudades convertidas en estacionamientos

En Maracaibo, por ejemplo, una de las ciudades más importantes del país y antaño epicentro de la industria petrolera, se han vuelto habituales las filas enormes de automóviles junto a las gasolineras.

Gasolinera.

Getty Images
La escasez de gasolina ha provocado que enormes colas de autos sean frecuentes en Maracaibo y otros lugares del país.

Hace tiempo que amplias zonas del país el contrabando de gasolina se ha convertido en la opción más rápida debido al desabastecimiento.

En el Estado Bolívar, el más grande de los que conforman la República Bolivariana, los autos viajan con bidones de gasolina sobre el capó.

Quienes los conducen saben que más allá de Puerto Ordaz será casi imposible repostar y toman sus precauciones.

En poblaciones como Tumeremo, las calles están salpicadas de tenderetes en los que buhoneros intercambian gasolina, bolívares en efectivo y oro, las mercancías más preciadas allí.

El conductor José López, que se gana la vida trasladando pasajeros desde Puerto Ordaz hasta otros lugares de Bolívar, explica que suele llevar consigo oro con el que poder conseguir efectivo para pagar el carburante en los lugares donde es más escaso y los contrabandistas lo venden más caro.

Gasolinera.

Getty Images
Este motorista paga 50 bolívares. Es menos de un centavo de dólar al cambio.

Desde San Cristóbal, en el suroeste del país, Vanessa Rubio relata su dura experiencia de los últimos días.

“Aquí conseguir gasolina se está convirtiendo en una cuestión de supervivencia del más apto. Hace falta mucho aguante para pasar cuatro días haciendo cola“.

“Yo llegué a la fila el jueves a las 8 de la mañana en una cola de aproximadamente 5 kilómetros. Un señor pasó numerando los carros y me dieron el 745”, relata.

Rubio describe un escenario apocalíptico en una ciudad que apenas tiene transporte público.

“San Cristóbal se ha convertido en un gran estacionamiento en el que la gente está dispuesta a golpearse para defender su puesto en la cola”.

Aunque también hay espacio para la solidaridad.

“Uno termina conociendo a la gente que está alrededor, se hacen favores y turnos para que puedan ir a bañarse a sus casas“, narra Rubio.

A los pacientes que resisten los días de espera, con suerte les espera una manguera de gasolina al ínfimo precio oficial.

Se paga más por uno de los primeros puestos en la fila. “Hay gente que ofrece hasta 50.000 ó 60.000 pesos colombianos”, la moneda que, dada la imparable depreciación del bolívar, se ha convertido en predominante en esta parte de Venezuela.

Son entre US$15 y US$18.


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