Nueve de cada 10 cruces peatonales en la CDMX son inseguros: investigadores
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Nueve de cada 10 cruces peatonales en la CDMX son inseguros: investigadores

Académicos de la UAM Cuajimalpa y organizaciones civiles realizaron una evaluación a la seguridad de 500 cruces peatonales de la capital del país.
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28 de noviembre, 2018
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El 90% de los cruces peatonales de la Ciudad de México son inseguros desde su diseño, de acuerdo con una evaluación de investigadores y activistas en seguridad vial. La calificación promedio obtenida por los 500 cruces evaluados es 4.1 (de 10) y la mitad de ellos tiene condiciones “muy malas” de seguridad, según el estudio.

Este miércoles fue presentado el Índice de Seguridad en Cruces Peatonales realizado por académicos de la UAM Cuajimalpa y la asociación civil CAMINA (Centro de Estudios de Movilidad Peatonal), en el que ni uno solo de los 500 puntos de cruce peatonal obtuvo la más alta calificación, es decir, el número 10 o “muy buenas condiciones de seguridad”. La calificación más alta fue de 8.7 para la intersección de las avenidas San Juan de Aragón y Loreto Fabela, en la alcaldía Gustavo A. Madero.

En contraste, el cruce más peligroso para los peatones se encuentra en el central barrio de Tepito, donde coinciden el Eje 1 Norte (avenida Mosqueta) y la calle Florida, en la alcaldía Cuauhtémoc, con una calificación de 1.

De acuerdo con la investigación de los académicos Ruth Pérez y Jorge Montejano, presentada por el activista Peatónito, en 52% de los cruces las condiciones de seguridad son “muy malas”; en 39.4% son “malas”; en 8.3% son “regulares” y sólo en 0.4% son buenas. Ningún cruce tiene “muy buenas” condiciones de seguridad.

“Esta es una ciudad donde los peatones tienen que negociar el paso en las calles”, sentenció la doctora Ruth Pérez en la presentación del estudio, realizado entre el 24 de julio y el 17 de septiembre de 2017. La académica explicó las estrategias que el ciudadano que camina se ve obligado a hacer para simplemente transitar en el espacio público: correr, esperar a que no pasen autos, cruzar en grupo para ser más visibles, aprovechar el tráfico pesado para atravesar mientras los autos están inmóviles, entre otras.

Los expertos destacaron que, aunque la seguridad del peatón es responsabilidad del Estado, el gobierno de la Ciudad típicamente responsabiliza al ciudadano, al advertirle que debe cruzar con cuidado en lugar de ofrecerle infraestructura segura.

Su estudio arroja que uno de cada dos peatones que han sido atropellados asumen la culpa del incidente, “por cruzar donde no se debe”. Sin embargo, en 77% de los puntos analizados las personas no tienen tiempo suficiente para cruzar la calle.

“Una ciudad en la que los peatones tienen que correr es una ciudad no amigable con el peatón”, agregó Peatónito, un civil anónimo que desde hace siete años realiza acciones en las calles disfrazado de luchador, para visibilizar a los pedestres y ayudarlos a transitar por puntos complicados.

La medida más urgente que el gobierno capitalino debe tomar para garantizar la seguridad de los peatones es, simplemente, cumplir y hacer cumplir el reglamento de tránsito, a fin de que todas las disposiciones ya contempladas ahí, surtan efecto.

“Si en lugar de tener a los agentes agilizando el tránsito, los pones a multar a los que se pasan los altos, en poco tiempo la gente dejará de hacerlo”, dijo a Animal Político Ruth Pérez López.

En lo relativo a infraestructura, la tarea más urgente de las autoridades locales en materia de seguridad peatonal es reducir las distancias que los peatones deben recorrer al cruzar una avenida, lo que reducirá proporcionalmente su riesgo, de acuerdo con Pérez. Esto se puede lograr, explicaron los investigadores durante la presentación, aumentando el tamaño de las banquetas a la altura de los cruces para crear una especie de ‘bahías’ en las que el peatón tiene mayor visibilidad del tránsito, gana espacio y reduce el tiempo que pasará frente a los vehículos.

Pérez López explicó que esto reduce el espacio a los vehículos y ese tipo de medidas nunca son populares, sin embargo, la autoridad capitalina está obligada a priorizar al peatón por encima de todos los usuarios de la calle.

Además, explicó la académica, el gobierno no puede exigir al peatón que se limite a transitar por los cruces establecidos para ello, cuando no le otorga las condiciones necesarias para un paso seguro. De acuerdo con el Índice, 79% de los cruces peatonales no tienen pintada la franja de paso conocida como “cebra”; en 78% no está marcado el límite para que los autos se detengan y 77% de los semáforos no dan tiempo suficiente para que crucen todos los tipos de peatón, incluidos los más vulnerables: niños, adultos mayores, discapacitados, padres con carreolas, etc.

Las personas con discapacidad, de hecho, encuentran particularmente difícil el tránsito, pues hasta 73% de los cruces peatonales carecen de rampas de acceso universal, es decir, para facilitar el paso a sillas de ruedas, bastones de personas con discapacidad visual y muletas.

La Organización Mundial de la Salud clasifica los accidentes de tránsito como la primera causa de muerte en menores de 17 años, y entre los menores de 19 que mueren en accidentes carreteros, la mayoría son peatones (38%), seguidos de pasajeros de automóviles (36%), motociclistas (14%) y el resto, la suma de conductores, ciclistas y otros, según la OMS.

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La Federación Internacional de Natación refuerza restricciones para las nadadoras transgénero en torneos de élite femeninos

Las nadadoras transgénero no podrán participar en competiciones femeninas de élite si han pasado por cualquier etapa del proceso de pubertad masculina.
19 de junio, 2022
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La Federación Internacional de Natación (FINA) prohibió que nadadoras transgénero compitan en las pruebas élite de mujeres si han pasado por cualquier etapa del proceso de pubertad masculina.

La nueva política requiere que las competidoras transgénero hayan completado su transición antes de los 12 años para poder participar en competencias femeninas.

Además, la organización buscará establecer una categoría “abierta” para las competencias de natación de participantes cuyas identidades de género son diferentes a las que se les asignó al nacer.

La medida, que fue aprobada por un 71% de los votos de los 152 miembros de FINA, fue descrita como “solo un primer paso hacia la completa inclusión” de atletas transgénero.

La decisión se tomó durante un congreso general extraordinario en el marco del Campeonato Mundial en Budapest, Hungría.

Con anterioridad, los miembros de FINA escucharon el informe de un grupo de trabajo compuesto por figuras del mundo de la medicina, la ley y el deporte.

“La testosterona durante la pubertad masculina altera los factores fisiológicos determinantes del rendimiento humano y explica las diferencias de rendimiento humano basadas en el sexo, que se consideran claramente evidentes a la edad de 12 años”, dijo el doctor Michael Joyner, fisiólogo y experto en rendimiento humano y miembro del panel.

“Aun si la testosterona se suprime, los efectos que alteran el rendimiento se retienen”.

La doctora Sandra Hunter, una especialista en las diferencias de sexo y edad en el rendimiento atlético, coincidió, indicando que esas ventajas son de origen estructural, como la altura, longitud de extremidades, tamaño del corazón, tamaño de los pulmones y son retenidos.

“El enfoque de FINA en la formulación de esta política fue amplio, basado en la ciencia e inclusivo, y, muy importante, el enfoque de FINA hizo énfasis en competitividad justa”, alegó Brent Nowicki, director ejecutivo del ente regulador.

La decisión de FINA viene después de la medida tomada en jueves por la UCI, que regula el ciclismo, de duplicar el período de tiempo antes de que una ciclista haciendo su transición pueda competir en carreras femeninas.

Lia Thomas compitiendo para la Universidad de Pennsylvania

Getty Images
La nadadora Lia Thomas compitió como hombre durante tres temporadas antes de iniciar su transición. Su caso ha sido central en el debate del derecho de mujeres transgénero de competir.

El tema en la natación se convirtió en el centro de atención por las experiencias de la nadadora estadounidense Lia Thomas.

En marzo, Thomas se convirtió en la primera nadadora transgénero -de quien se sabe- en ganar el principal título universitario nacional en EE.UU. con su victoria en las 500 yardas (457,2 metros) femeninas estilo libre.

Thomas había nadado para el equipo masculino de Pennsylvania durante tres temporadas antes de iniciar un tratamiento de reemplazo de hormonas en la primavera de 2019.

Desde entonces ha roto varios récords para su equipo universitario de natación.

Más de 300 nadadores universitarios, del equipo nacional y de equipos olímpicos firmaron una carta abierta en apoyo a Thomas y todas las nadadoras y nadadores transgénero y no binarios, pero otros atletas y organizaciones han manifestado dudas sobre la inclusión trans.

Algunas de las compañeras de equipo de Thomas y sus padres escribieron cartas anónimas apoyando su derecho a la transición, pero señalaron que era injusto que compitiera en las categorías femeninas.

La federación de natación de Estados Unidos actualizó su política para nadadores élite en febrero, para permitir a atletas transgénero competir en eventos élite pero con miras a reducir cualquier ventaja injusta, incluyendo la imposición de pruebas de testosterona 36 meses antes de competencia.

Uno de los debates más acalorados en el deporte

La discusión sobre la inclusión de mujeres transgénero en los deportes femeninos ha dividido las opiniones tanto dentro como por fuera de los círculos deportivos.

Muchos alegan que las mujeres transgénero no deberían competir en deportes femeninos por las supuestas ventajas que podrían retener -pero otros insisten en que el deporte debería ser más inclusivo.

El presidente de World Athletics (el ente de atletismo internacional) Sebastian Coe dijo que la “integridad” y el “futuro” de los deportes femeninos quedarían muy “frágiles” si las organizaciones deportivas no atinan bien con sus regulaciones para atletas transgénero.

El meollo del debate sobre si las atletas transgénero deberían o no competir en deportes femeninos involucra un complejo equilibrio de inclusión, justicia deportiva y seguridad -en esencia, si las mujeres trans pueden competir en categorías femeninas sin tener una ventaja injusta o presentando una amenaza de lesión a sus competidoras.

Las mujeres trans tienen que seguir una serie de reglas para competir en deportes específicos, incluyendo en muchos casos bajar sus niveles de testosterona por cierta cantidad, durante un período establecido de tiempo, antes de competir.

Hay preocupación, sin embargo, como lo resalta la decisión de FINA, que las atletas retienen una ventaja al pasar por la pubertad masculina sin que se hayan bajado los niveles de testosterona.


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