DIF de Chiapas y el Partido Verde contrataron a empresas fantasma vinculadas a presuntos desvíos en Sedatu
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DIF de Chiapas y el Partido Verde contrataron a empresas fantasma vinculadas a presuntos desvíos en Sedatu

La Universidad Autónoma de Zacatecas y el gobierno municipal de Tehuacán, en Puebla, también contrataron a otras dos empresas fantasma que participaron en los presuntos desvíos millonarios en la Sedatu.
DIF Chiapas
14 de noviembre, 2018
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El DIF Estatal de Chiapas, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), el gobierno municipal de Tehuacán, Puebla, y la Universidad Autónoma de Zacatecas contrataron respectivamente a cuatro empresas fantasma que en su momento fueron beneficiadas por un presunto desvío por más de 1,700 millones de pesos en la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) en 2016.

Las cuatro empresas fueron beneficiadas en estos casos gracias a contrataciones directas como proveedores y a procesos en los que ‘compitieron’ con otras compañías fantasma.

En total, entre 2015 y 2016, estas cuatro empresas recibieron 10 contratos por 21 millones 598 mil pesos de estas cuatro instancias.

De estos entes públicos, solo el DIF Chiapas respondió a la solicitud de una postura a este medio, asegurando que en su caso la empresa sí fue contratada legalmente y cumplió con los servicios requeridos. Sin embargo, no precisó cómo una empresa catalogada como fantasma cumplió satisfactoriamente con todos los servicios contratados.

Empresa fantasma equipó centros del DIF

En diciembre de 2016, el DIF de Chiapas contrató por 3 millones 026 mil pesos a Comercializadora Manmatrec SA de CV, para que instalara mobiliario y equipamiento en los centros de asistencia infantil comunitarios en la entidad, donde madres de escasos recursos económicos dejan a sus hijos para salir a trabajar.

Tan solo unos meses después de recibir los millones del DIF, en agosto de 2017, Comercializadora Manmatrec fue incluida en la lista negra del Servicio de Administración Tributaria (SAT) de empresas fantasma definitiva.

Es decir, la autoridad comprobó que esta empresa es fachada, pues no existe en su dirección, no tiene personal, ni activos, y simula operaciones comerciales mediante la emisión facturas falsas con el fin de cometer presuntos ilícitos como evasión de impuestos, desvío de recursos públicos, o lavado de dinero.

Para ganar el contrato del DIF Chiapas, Comercializadora Manmatrec participó en una adjudicación restringida a tres proveedores, en la que compitió, al menos en el papel, contra otras dos compañías: Laika Brank Comercial SA de CV y Diamante Comercial de México SA de CV.

Comercializadora Manmatrec y Laika Brank tienen algo en común: las dos recibieron triangulaciones de dinero de la misma empresa fantasma en los presuntos desvíos en la Sedatu: Agatha Líderes Especializados SA de CV.

Agatha Líderes, que, en realidad, es una casa abandonada en Tuxtla Gutiérrez, la capital de Chiapas, recibió 164 millones de pesos de la Sedatu a través del Sistema Quintanarroense de Comunicación Social y la Televisora de Hermosillo, según denunció la Auditoría Superior de la Federación.

Comercializadora Manmatrec también fue proveedora de la coalición PRI-PVEM en la elección 2012 al Ayuntamiento de Morelia. Pero el Instituto Electoral de Michoacán señaló irregularidades en la contratación de esta empresa por parte de la coalición, como no presentar “el informe pormenorizado de los gastos relativos a los espectaculares” que dio la compañía durante la campaña.

Lee aquí la respuesta íntegra del DIF. Y aquí puedes checar el contrato con la empresa declarada por el SAT como ‘fantasma’, así como el proceso de adjudicación por invitación.

Competencia ‘fantasma’

Otra empresa declarada fantasma por el SAT, que ganó casi 50 millones de pesos en los presuntos desvíos de Sedatu en 2016, y que previamente, en septiembre de 2015, obtuvo contratos con el ayuntamiento de Tehuacán, en Puebla, fue Corporativo Comercial y de Servicios Vintash SA de CV.

Según su acta constitutiva, esta compañía se dedica a un solo giro comercial: la compra y venta de materiales de aluminio, cobre, zinc, y fierro, entre otros. No obstante, recibió seis contratos por más de medio millón de pesos del gobierno de Tehuacán para dar “cursos de balconería”, “talleres de formación profesional” y “laboratorios de escultura”.

De acuerdo con información obtenida en Contratobook, una herramienta digital para buscar contratos en el Gobierno, Corporativo Comercial y de Servicios Vintash obtuvo los contratos compitiendo contra las propuestas de otras dos empresas: Comercializadora Gomermex SA de CV y Grupo Comercial Lacerta SA de CV.

De las dos ‘competidoras’, Grupo Comercial Lacerta ya fue calificada por el SAT como empresa fantasma definitiva; Comercializadora Gomermex está siendo investigada por la autoridad tributaria por el mismo motivo.

Checa aquí el contrato y el acta del proceso de adjudicación restringida a 3.

Animal Político buscó en reiteradas ocasiones al Ayuntamiento de Tehuacán para que fijara una postura, pero no hubo respuesta del departamento de comunicación social.

El Verde y su proveedor ‘fantasma’

En 2014, el Partido Verde tuvo entre sus proveedores a Servicios Empresariales Helte SA de CV; empresa que también fue señalada por la auditoría de haber participado en los presuntos desvíos en Sedesol y Sedatu en 2015 y 2016.

Entre esos dos años, Helte recibió 123 millones de pesos del erario a través de subcontrataciones irregulares de la Televisora de Hermosillo, a pesar de que la ASF comprobó que su domicilio está vacío, “sin que existe evidencia de que haya pertenecido a alguna empresa”.

El pasado 11 de septiembre, el diario Reforma publicó en una nota que la proveedora del PVEM fue también una de las operadoras del presunto desvío de 700 millones de pesos en efectivo de la Sedatu.

En octubre y noviembre de 2014, el Verde pagó a esta empresa 460 mil pesos por concepto de “administración de personal”. Pero, según consta en el Diario Oficial de Morelos, el Instituto Morelense de Procesos Electorales realizó observaciones al partido por irregularidades en la contratación de esta compañía y de otras dos más.

“(..) En los respectivos contratos de servicios no se especifican los periodos correspondientes a cada uno, en ninguno de los casos se presenta el listado de personal, informe de actividades, ni evidencia soporte que sustente el gasto realizado”, señaló el Instituto Morelense de Procesos Electorales, en un dictamen que puedes leer íntegro aquí (páginas 118 y 123).

Según informes forenses de la Auditoría Superior de la Federación, Servicios Empresariales Helte forma parte, además, de una red de empresas fantasma que comparten direcciones falsas, apoderados legales, y accionistas, y que obtuvieron ilegalmente recursos millonarios de la Sedatu.

Animal Político buscó al Partido Verde para conocer su postura. Aunque sí hubo respuesta del departamento de comunicación, no emitieron posicionamiento alguno.

Empresa fantasma debía hacer estudios a universidad

En septiembre de 2015, la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) contrató a Ikar Presentadora de Bienes y Servicios SA de CV por 16 millones de pesos para que le diera asesoría en la “revisión del cumplimiento de servicios y la entrega de diagnóstico inicial a la Sedesol”.

Este contrato deriva de un convenio entre la universidad y la Sedesol de 2015, a partir del cual la universidad debía hacer un “diagnóstico inicial para la integración de los padrones estatales de beneficiarios”, y para el que la universidad contrató a Ikar Presentadora de Bienes y Servicios, que, a su vez, está siendo investigada por el SAT como presunta fantasma.

Meses después, en febrero de 2016, la universidad volvió a contratar a esta empresa por dos millones de pesos para que le hiciera un estudio sobre el “escenario situacional de la ciencia, tecnología e innovación en el estado de Zacatecas”.

Ikar Presentadora de Bienes y Servicios fue señalada por la ASF en dos informes forenses de la Cuenta Pública 2016, luego de recibir a través del esquema de La Estafa Maestra 8 millones 309 mil pesos de la Sedatu a través de las universidades Politécnica de Quinta Roo y la Mexiquense del Bicentenario.

Animal Político también buscó a la universidad para conocer su postura al respecto, pero no hubo respuesta.

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Por qué el año no termina realmente a la medianoche del 31 diciembre (y no siempre dura lo mismo)

La fecha en la que comienza y termina un año no tiene su base en la ciencia, sino que es un sistema, a la larga, "inventado".
31 de diciembre, 2020
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año nuevo Nuevo

Getty Images
El momento en que comienza y termina el año es una convención.

Brindis y uvas, bailes, resoluciones y rituales… la medianoche del 31 de diciembre es un momento de festejo, esperanza y recuento para millones de personas en todo el planeta.

Un año “termina” y otro “comienza” y, con él, las aspiraciones de un mejor tiempo y de innumerables propósitos y nuevas metas.

Es el último día del calendario gregoriano, el patrón de 365 días (más uno en bisiesto, como 2020) que ha regido en Occidente desde que se dejó de usar el calendario juliano en 1582.

Su paso celebra el fin de un ciclo que ha marcado las cuentas del tiempo para diversas culturas desde hace milenios: una vuelta completa de la Tierra alrededor de su estrella.

“Lo que entendemos tradicionalmente por año, tanto en astronomía como en muchas culturas, es ese lapso que tarda nuestro planeta en darle la vuelta al Sol”, indica el astrónomo y académico Eduard Larrañaga, del Observatorio Astronómico Nacional de la Universidad Nacional de Colombia.

Sin embargo, según explica el también físico teórico a BBC Mundo, la fecha en la que comienza y termina un año no tiene su base en la ciencia, sino que es una convención, o sea un sistema, a la larga, “inventado”.

“Asumir que el año termina a la medianoche del 31 de diciembre y empieza el 1 de enero es una construcción social, una definición que se hizo en un momento de la historia”, dice.

De acuerdo con Larrañaga, dado que la base para la medición de un año es el tiempo que tarda la Tierra en darle la vuelta al Sol, el conteo de cuándo empieza y termina ese ciclo puede ocurrir, en la práctica, en cualquier momento.

“Desde el punto de vista astronómico, no ocurre nada especial el 31 de diciembre para decir que es ahí donde termina el año ni ocurre nada especial el 1 de enero para decir que ahí es cuando comienza“, señala.

“En realidad, a lo largo de la órbita de la Tierra no hay nada especial ni fuera de lo común que ocurra para marcar el cambio de un año”, agrega.

Pero no termina ahí.

La duración exacta que le damos al año de 365 días (o 366 en los bisiestos) es otra convención social.

“En realidad, hay muchas formas de medir la duración de un año” y si se hace de una u otra forma, la duración no es la misma, indica Larrañaga.

Pero ¿cómo es posible?

La duración del año

Desde que fue introducido por el emperador Julio César en el año 46 a. C., el calendario juliano sirvió para contar el paso de los años y la historia en Europa hasta finales del siglo XVI.

Sin embargo, desde entrada la Edad Media, varios astrónomos se dieron cuenta de que con esa manera de medir el tiempo se producía un error acumulado de aproximadamente 11 minutos y 14 segundos cada año.

Fue entonces cuando en 1582 el papa Gregorio XIII promovió la reforma del calendario que usamos hasta el día de hoy e introdujo los bisiestos para corregir los errores de cálculo del calendario juliano.

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Getty Images
Millones de personas celebran el cambio de año este 31 de diciembre.

Larrañaga explica que, desde el punto de vista de la astronomía, base para la definición de lo que es un año, no existe una única unidad de medida, sino al menos cuatro para contar el tiempo que tarda la Tierra en darle una vuelta al Sol.

  • Año juliano o calendario: “Es una convención y se usa en astronomía como una unidad de medida en la que se considera que la Tierra le da la vuelta al Sol en 365,25 días”.
  • Año sideral: “Es el que tarda la Tierra en dar una vuelta al Sol respecto a un sistema de referencia fijo. En este caso, se toma como referencia el grupo de las estrellas fijas y ese año tiene una duración de 365,25636”.
  • Año trópico medio: “En este se toma en cuenta longitud de la eclíptica del Sol, es decir, la trayectoria del Sol en el cielo con respecto a la Tierra a lo largo del año, principalmente en los equinoccios. Y este dura un poco menos que el año sideral, 365,242189 días”.
  • Año anomalístico: “La Tierra, al igual que los otros planetas, se mueve en elipsis. Esa elipsis hace que el Sol en algunas ocasiones esté más cerca y más lejos de la Tierra. Pero hay un punto donde ambos están lo más cerca posible, el llamado perihelio”. Y el año anomalístico es el tiempo transcurrido entre dos pasos consecutivos de la Tierra por su perihelio. Dura 365,2596 días”.

Si bien Larrañaga señala que todos están sobre el orden de los 365 días, asumir que este es el periodo exacto de la duración de un año se vuelve una simplificación.

Pero además, no tiene en cuenta otro factor.

“Hay otra cuestión, y es que, aunque tenemos esos cálculos, no todos los años duran lo mismo, no tienen la misma duración cada vez“, dice.

El largo de los años

De acuerdo con el experto, si bien los astrónomos han tratado de calcular con precisión a través de los siglos el tiempo que tarda la Tierra en darle una vuelta al Sol, existe un problema básico que les impide obtener un número definitivo.

“Hay que tener en cuenta que la duración de los años nunca es igual debido a que en el Sistema Solar todo cambia. Tomemos el año anomalístico: mientras la Tierra se mueve alrededor del Sol, el perihelio cambia como resultado de la acción gravitatoria de otros planetas, como Júpiter”, dice.

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Getty Images
La influencia gravitatoria de los planetas y el movimiento de la Tierra hacen que la duración del año no sea igual siempre.

El físico teórico señala que algo similar ocurre con el llamado año trópico medio, que mide el intervalo de tiempo entre dos pasos consecutivos del Sol por el punto Aries o equinoccio de primavera, o con el sideral.

“El año trópico medio también cambia, dado que depende del eje de la Tierra, que está torcido. Es como un trompo que va balanceándose. Entonces, la fecha y el momento del equinoccio también es diferente”, dice.

“Y si comparamos cuánto duraba el año sideral en 2020 con cuánto duró en el 1300 seguramente notaremos una diferencia. Siempre estaría en torno a los 365 días, pero no sería la misma duración exacta, porque el movimiento de la Tierra no es siempre el mismo”, agrega.


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