En México, 8 de cada 10 mujeres detenidas sufren tortura o malos tratos de las autoridades: informe
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Archivo / Cuartoscuro

En México, 8 de cada 10 mujeres detenidas sufren tortura o malos tratos de las autoridades: informe

El Centro Prodh analizó 29 casos en los que encontró que, desde el momento de la detención, las mujeres fueron víctimas de tortura sexual por parte de elementos de la Policía Federal, el Ejército, la Marina y de fuerzas estatales.
Archivo / Cuartoscuro
Por César Reveles
21 de noviembre, 2018
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En los últimos años México se ha convertido en un país cada vez más peligroso para las mujeres; tan solo en 10 años, de 2006 a 2016, el 72% de recomendaciones emitidas por la CNDH, por violación a la integridad personal, incluyeron actos de índole sexual contra las mujeres. Y si bien esta cifra es alarmante, existe un tema aún más preocupante: la tortura sexual que las mujeres sufren a manos de las autoridades, un delito que registra miles de denuncias en los últimos años. 

Al ser detenidas por autoridades estatales o federales (Marina, Ejército y Policía Federal), las mujeres se convierten en un blanco fácil para ser víctimas de este delito. Datos de Amnistía Internacional revelan que de 100 casos documentados de mujeres presas, 72 afirmaron haber sufrido actos de violencia sexual al ser detenidas o en las horas siguientes y 33 denunciaron haber sido violadas.

El hecho de que estas fuerzas federales aparezcan como las principales responsables de los casos de tortura sexual es de llamar la atención, pues son las mismas elegidas por el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, para integrar la Guardia Nacional, que se encargará de la seguridad pública del país.

Por ello y por otras razones es que, en los últimos días, decenas de organizaciones y defensores de derechos se han manifestado en contra del Plan de Seguridad planteado por López Obrador.  

La tortura sexual desde la detención

El World Justice Project (organización internacional que trabaja en temas del Estado de Derecho) encontró que 8 de cada 10 mujeres detenidas en México, entre 2009 y 2016, fueron víctimas de tortura antes de ser presentadas frente a un juez. En estados como Coahuila y Tabasco, más del 30% de las detenidas refirieron haber sido víctimas de tortura sexual durante el arresto.

Bajo este panorama, el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Prodh) presenta el informe “Mujeres con la Frente en Alto” en el que se analiza el nivel de incidencia de la tortura sexual en México, la respuesta del Estado ante la problemática, y se presentan las recomendaciones a seguir para combatirla.

Actualmente, argumenta el Centro Prodh, el país atraviesa un contexto marcado por los altos niveles de violencia; la militarización de la seguridad pública; las violaciones a derechos humanos; el aumento de la violencia contra las mujeres; la tortura desde la detención, y la impunidad en los casos de tortura.

De acuerdo con estimaciones del Centro Prodh, basadas en el número de denuncias a nivel nacional, en 2014 se presentaron 10 mil 462 denuncias por tortura; y para 2015 solo 17 expedientes fueron consignados por la Unidad Especializada en la Investigación del Delito de Tortura.

A pesar de los miles de casos, entre 2006 y 2015 únicamente se lograron 15 condenas federales por acusaciones de tortura.

El Centro Prodh define a la tortura sexual como todo aquel acto de violencia sexual intencional que cause un sufrimiento severo, y que tenga como finalidades: humillar, intimidar y/o castigar.

La tortura sexual se divide en diferentes categorías:

  • Los actos que constituyen violación o la amenaza de cometer ese acto.
  • Los actos que constituyen abuso sexual.
  • Los actos violentos en zonas sexualizadas del cuerpo.
  • El hostigamiento sexual.
  • Y cualquier acto que impacte en la libertad o la seguridad sexuales.

Los derechos vulnerados en la víctima de tortura sexual son: el derecho a la vida; a no ser sometido a torturas; a la protección en condiciones de igualdad; a la libertad y la seguridad; a la protección igual de la ley, y a la libertad, autonomía, integridad y seguridad sexuales.

Policía Federal, Ejército y Marina, entre los principales acusados 

Para analizar de fondo el fenómeno de la tortura sexual, el Centro Prodh se enfocó en 29 casos, documentados entre 2006 y 2015. Todos ellos ocurridos durante detenciones de mujeres en diversos estados del país.

Encontraron un factor común en todos los casos. Antes de ser víctimas de tortura sexual, las mujeres enfrentaron desigualdad estructural de género y discriminación.

Estos 29 casos ocurrieron en 12 estados del país. El Estado de México es el encabeza la lista de las entidades con 6 casos, 4 de ellos cometidos por la Policía Federal, uno por la Policía Estatal y otro por la Policía Ministerial de la Fiscalía de Secuestros.

El segundo puesto lo comparten Tamaulipas y Coahuila, con 4 casos cada uno. En Tamaulipas, un caso fue cometido por elementos del Ejército, otro por elementos de la Marina y los otros dos, por la Policía Estatal. Mientras que en Coahuila, dos se le atribuyen a la Policía Estatal, uno al Ejército y otro a la Policía Federal.

En tercer lugar se encuentra Veracruz, con tres casos, uno del Ejército, otro por la Policía Federal y el último por la Policía Estatal.

El cuarto lugar es para Guerrero con dos casos, ambos cometidos por la Policía Federal. Misma situación para Nuevo León, con dos casos, uno a manos del Ejército y otro por la Policía Federal.

El resto de los casos ocurrieron en Baja California, Sonora, Ciudad de México, Quintana Roo, Michoacán y San Luis Potosí.

Los delitos por lo que fueron detenidas estas mujeres, según el informe de las autoridades, son: delincuencia organizada; posesión o portación de armas de uso exclusivo del Ejército; delitos contra la salud; secuestro;homicidio; robo y extorsión.

Después de analizar los 29 casos, el Centro Prodh encontró que la tortura sexual en contra de las mujeres es perpetrada con excesiva frecuencia, siendo la violación sexual una herramienta usada como acción directa o como amenaza para las detenidas.

También detectaron que la tortura sexual suele cometerse “de forma tumultuaria, es decir, cometida por dos o más agentes (…) tanto de fuerzas de seguridad civiles como castrenses”.

Las principales violaciones a los derechos de las 29 víctimas giran en torno de que en ninguno de los casos fueron informadas de las razones de su detención, incluso en 27 de 29 casos se utilizó la figura de la flagrancia para justificar la detención sin pruebas de ello.

Además ninguna de las 29 fue puesta a disposición inmediata de la autoridad competente; en 14 casos la retención fue de entre 6 y 12 horas; en 15 casos duró más de 12 y hasta 72 horas.

Durante este lapso de tiempo fue que se cometieron las torturas sexuales.

El informe detalla que en 27 de los 29 casos la violación sexual estuvo presente de la siguiente forma: en 16 casos se consumó la violación; en 11 se realizaron amenazas de violación, y en 2 casos se perpetró frente a familiares.

Entre estas víctimas había mujeres embarazadas, a quienes las autoridades amenazaron con interrumpir la gestación.

28 de las víctimas reportaron que el abuso sexual se dio mediante tocamientos o desnudez forzada; en 7 casos los abusos fueron grabados o fotografiados por los agresores; en 10 hubo actos de violencia mediante golpes o descargas eléctricas, y en un caso hubo mutilación genital.

Sobre el lugar en donde fueron cometidos 13 de las mujeres identificaron que la tortura ocurrió en instalaciones oficiales y en 4 casos se percataron que la tortura ocurrió en instalaciones militares.

Otras de las agresiones que sufrieron las víctimas fueron golpes en distintas partes del cuerpo, cortaduras, quemaduras y posiciones forzadas.

Gana la impunidad

De los 29 casos solo en 6, los médicos de la PGR certificaron lesiones y las calificaron como “leves” a pesar del estado real de las mujeres y omitiendo diversas lesiones.

Además en ningún caso se proporcionó asistencia médica y psicológica pronta y especializada a las víctimas y para aquellas que denunciaron la tortura sexual, no se garantizó su cuidado y privacidad.

El informe asegura que en los 29 casos “hubo encubrimiento o participación directa de agentes del Ministerio Público de la PGR, principalmente de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO), en la detención arbitraria, retención prolongada e injustificada y tortura sexual” de las mujeres.

En todos los casos “el Ministerio Público pasó por alto indicios claros de estas graves violaciones a los derechos humanos”.

La investigación encontró que en 21 casos la tortura funcionó para que las mujeres firmaran una declaración autoinculpatoria y a pesar de ello, al menos 15, volvieron a ser intimidadas en oficinas del Ministerio Público.

Así, de manera ilícita, es como se sostienen los procesos penales de la mayoría de estas mujeres, sin oportunidad de presentar pruebas a su favor y además sin obtener justicia a pesar de haber sido víctimas de tortura sexual ya que en ningún caso se inició una investigación inmediata a pesar de tener conocimiento de los hechos.

Sobre la actuación de la CNDH u organismos públicos autónomos defensores de derechos, el análisis señala que no existen investigaciones en la mayoría de los casos. “De las 14 quejas presentadas ante CNDH, únicamente en 2 casos se emitió recomendación (15/2016 y 20/2017)”.

Las recomendaciones para el Estado

El Centro Prodh emite una serie de recomendaciones tanto a dependencias federales como a organismos públicos y privados con la capacidad de atender estos casos.

Al Consejo de la Judicatura Federal le solicita reconocer y comunicar mediante políticas y programas internos la recurrencia de la tortura sexual contra mujeres en el país; capacitar a sus operadores de justicia para prevenirla y erradicarla así como generar un sistema fácil y efectivo mediante el cual se puedan denunciar acciones u omisiones.

A la PGR y procuradurías estatales les pide realizar en un plazo razonable las investigaciones correspondientes e identificar a los responsables de los actos de tortura; impartir políticas y programas entre su personal para visibilizar la tortura sexual contra mujeres; no limitar ni condicionar la investigación y lograr que el tema de la tortura sexual se visibilice y prevenga fuera de la dependencia.

Finalmente, a los titulares de la Sedena, la Marina y la Policía Federal, los exhorta a que sus mandos exijan al personal a su cargo “abstenerse de realizar cualquier acto violento en razón del género contra las mujeres (…) Evitar trasladar a las personas detenidas a instalaciones militares y respetar el derecho de toda persona ser puesta a disposición inmediata de la autoridad competente”.

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Cómo la maquinaria de propaganda nazi creó una imagen hogareña de Hitler y engañó al mundo

Tanto en Alemania como el extranjero, Hitler era retratado como un hombre sensible, culto y de buen gusto, incluso después de iniciada la Segunda Guerra Mundial.
30 de agosto, 2020
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Hitler mirando por una ventana

Getty Images
El régimen nazi fomentó el mito de un Hitler que en privado se comportaba como un hombre hogareño y buen vecino.

El 16 de marzo de 1941, mientras las ciudades europeas ardían y los judíos eran conducidos a guetos, The New York Times Magazine publicó una historia ilustrada sobre el retiro de Adolf Hitler en los Alpes de Berchtesgaden, en el sur de Alemania.

Adoptando un tono neutral, el corresponsal C. Brooks Peters señaló que los historiadores del futuro debían valorar la importancia del “dominio privado y personal del Führer”, un espacio donde las discusiones sobre el frente de guerra se entremezclaban con “paseos con sus tres perros ovejeros a lo largo de majestuosos senderos de montaña”.

Durante más de 70 años hemos ignorado el reclamo de Peters de tomar en serio los espacios domésticos de Hitler. Cuando pensamos en los escenarios del poder político de Hitler, somos más propensos a imaginar el campo Zeppelín de Núremberg que el salón de su casa.

Sin embargo, fue a través de la arquitectura, el diseño y las representaciones mediáticas de sus casas que el régimen nazi fomentó el mito de un Hitler que en privado se comportaba como un hombre hogareño y buen vecino.

En los años previos a la Segunda Guerra Mundial esa imagen se utilizó de manera estratégica y eficaz, tanto en Alemania como en el extranjero, para distanciar al dictador de sus políticas violentas y crueles.

Incluso después del inicio de la guerra, la impresión favorable sobre el Führer fuera de servicio jugando con perros y niños no se desvaneció de inmediato.

Un cambio radical

Las mitologías nazis sobre los orígenes de Hitler enfatizaron su pobreza y la carencia de hogar cuando era joven, así como su desdén por las comodidades.

Pero cuando Hitler se convirtió en canciller, sobre todo después de que las regalías del libro Mein Kampf (“Mi lucha”) lo convirtieran en un hombre rico, gastó mucha energía en rediseñar y amueblar sus residencias: la antigua Cancillería de Berlín, su apartamento de Múnich y el Berghof, su casa en la montaña en Obersalzberg.

El momento en que realizó esas renovaciones, a mediados de la década de 1930, coincidió con el cambio de imagen pública de Hitler como estadista y diplomático, una transformación que también fue promovida por las películas de propaganda nazi de Leni Riefenstahl.

Las facetas más ásperas del extremista antisemita y agitador de masas fueron suavizadas, creando una personalidad nueva y sofisticada que surgió en un entorno doméstico cuidadosamente diseñado.

Interior de uno de los salones de Berghof

Getty Images
La vista alpina del chalet Berghof de Hitler, el cual remodeló tras convertirse en canciller.

A través de las cortinas de seda y los jarrones de porcelana los diseñadores de Hitler sugirieron la existencia de un mundo interior refinado y pacífico.

Gerdy Troost, la decoradora de interiores de Hitler, desempeñó un papel importante en transmitir una imagen de su cliente como un hombre culto y de buen gusto.

Inspirada en los movimientos de reforma del diseño británico, puso énfasis en la calidad de los materiales y la artesanía en lugar de la exhibición llamativa.

Hitler era un cliente comprometido y admiraba su gusto, aunque a veces chocaban por su tendencia hacia lo grandioso.

Troost fue una mujer respetada y temida en la Alemania nazi, a pesar de que las historias escritas sobre ese período la han ignorado. Sin embargo, nuevas fuentes de archivos revelan su sorprendente influencia sobre Hitler y su importancia dentro de los círculos de élite nazi.

El chalet de Hitler

Con vistas a Alemania por un lado de la montaña y a Austria por el otro, Berghof era la propiedad más pública de las casas privadas de Hitler y ejercía un poderoso influjo en el imaginario nazi del imperio.

Hitler y sus publicistas se inspiraron en las imágenes de las montañas de los movimientos literarios y artísticos de Alemania, en especial del Romanticismo, para mitificar al Führer y convertirlo en un líder místico que se sumergía y encarnaba a la vez las terribles y magníficas fuerzas de la naturaleza.

Hitler abrazando a una niña.

Getty Images
La naturaleza y el contacto con niños fueron usados para humanizar a Hitler.

Al mismo tiempo, la montaña sirvió como una herramienta para humanizar al líder de Alemania a través de su contacto con los animales y los niños. Mediante postales, revistas y libros oficiales, los alemanes consumieron fantasías sobre una vida doméstica ideal arraigada en un paisaje natural.

Entre la expansión del lebensraum (espacio vital) y el aire puro de la montaña, un sitio donde brillaba el sol y jugaban niños rubios, los nazis animaron a los alemanes a imaginar un futuro maravilloso si sacrificaban en cambio sus bolsillos y libertades.

Para la prensa extranjera era un caballero bávaro

El auge de la cultura de las celebridades en las décadas de 1920 y 1930 desencadenó un apetito voraz por la información sobre la vida cotidiana de los ricos y famosos.

El equipo de Hitler se dio cuenta rápidamente y aprovechó el hambre del público para promover estrategias de relaciones públicas muy comunes en la actualidad.

Los periodistas que escriben para la prensa en inglés engulleron la propaganda, alimentando una imagen falsa de Hitler al publicar historias brillantes del Führer, incluso cuando contrastaban con una realidad diferente e inquietante.

El 30 de mayo de 1937, un mes después de que aviones alemanes bombardearan Guernica, en España, The New York Times Magazine publicó un artículo en primera plana sobre el idílico retiro de montaña de Adolf Hitler.

En esa pieza llena de admiración, escrita por el corresponsal extranjero Otto Tolischus, los cielos no fueron representados como un medio para provocar la destrucción, sino como un raro topo de meditación, belleza y vida simple.

Guernica después de ser bombardeada en 1937

Getty Images
El 26 de abril de 1937 Guernica fue salvajemente bombardeada, pasando a la historia como a la primera población urbana de Europa destruida sistemáticamente, el primer ensayo de guerra total.

El artículo describía cómo el líder de Alemania, rodeado de picos alpinos y en comunión con la naturaleza, contemplaba el Reich y se deleitaba comiendo chocolate. No se mencionó el ataque de Hitler contra Guernica ni el sufrimiento de sus víctimas, un hecho que Pablo Picasso inmortalizó más tarde.

En noviembre de 1938, poco después de la anexión de Sudetenland en Checoslovaquia y el mismo mes en que se produjo la Noche de los Cristales Rotos, la revista Homes and Gardens publicó un artículo titulado “La casa de montaña de Hitler”, en el que atribuyó al Führer el diseño de Berghof.

El artículo aplaudió su gusto y describió su vida privada como un entorno de refinamiento, cenas apacibles y amistades agradables.

Días antes de la firma del pacto nazi-soviético en agosto de 1939, The New York Times Magazine publicó otro artículo entusiasta sobre la residencia, donde se relataba de nuevo la saludable vida doméstica del Führer, su hospitalidad sin pretensiones y la pasión por los dulces.

Life, Vogue y otras publicaciones ampliamente difundidas también ofrecieron a sus lectores la oportunidad de ver ensayos fotográficos brillantes y minuciosos de las habitaciones de Hitler.

Hitler con un perro.

Getty Images
La prensa internacional demoró en dejar de lado la imagen sensible de Hitler, incluso después de varios sangrientos ataques de la Alemania nazi.

Sin embargo, las historias en la prensa británica que admiraban los gustos y actividades nobles de Hitler se evaporaron cuando comenzaron las hostilidades.

Con los aviones de guerra alemanes bombardeando las ciudades y pueblos de la nación, los británicos perdieron rápidamente el interés por cómo Hitler tomaba el té.

El público estadounidense tardó más en admitir que lo habían estafado, lo que refleja la ambivalencia más amplia que predominaba en el país sobre su participación en otra guerra.

Durante las últimas semanas de la guerra en Europa, las fuerzas aéreas aliadas bombardearon el Berghof y las tropas de las SS de Hitler lo incendiaron mientras se retiraban. Los residentes locales y soldados estadounidenses y franceses saquearon lo que sobrevivió.

En 1947, las ruinas se habían convertido en un destino para multitud de turistas curiosos.

Soldados estadounidenses dentro de las ruinas de Berghof, la casa de Hitler

Getty Images
El Berghof quedó en ruinas tras el bombardeo aliado y los soldados estadounidenses y franceses saquearon lo que sobrevivió.

Sin embargo, a las autoridades les preocupaban los seguidores de Hitler que peregrinaban hasta el sitio para rendir homenaje a su líder caído.

Con la aprobación del ejército estadounidense, que ocupó Obersalzberg, el gobierno bávaro demolió lo que quedaba del Berghof. Posteriormente plantaron árboles en esa zona.

En 2008 se colocó un letrero oficial que identifica la ubicación donde se encontraba la casa de Hitler. Ofrece una breve historia de la residencia en inglés y alemán, que echa por tierra la visión simplista y ampliamente difundida de su función doméstica.

“Aquí pasó Hitler más de un tercio de su tiempo en el poder. Aquí se llevaron a cabo importantes discusiones y negociaciones políticas y se tomaron decisiones cruciales, lo que condujo a las catástrofes de la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto, causando la muerte de millones de personas“, dice.

Nunca más

El exitoso cambio de imagen doméstica de Hitler, creado por sus diseñadores y publicistas, subraya la necesidad de asumir una postura mucho más crítica con las industrias que se centran en las noticias del hogar o el estilo de vida, las cuales pueden tener una enorme influencia.

En los últimos años, los medios de comunicación occidentales han adulado a Asma al-Assad, la primera dama de Siria, y han dicho que ejerce una influencia refinada y doméstica sobre su esposo. Aunque algunos de estos medios, incluida la revista Vogue, han intentado eliminar los rastros de esos artículos en internet, las historias siguen publicadas con orgullo en el sitio web del presidente Bashar al-Assad.

Pero no debemos olvidar que, tras el hogar de una persona, a menudo hay más de lo que parece.


*Despina Stratigakos es profesora de Arquitectura de la Universidad Estatal de Nueva York en Búfalo, Estados Unidos.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation y está reproducido bajo la licencia Creative Commons. Puedes leer la nota original leer aquí.


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