Calaveritas literarias: de dónde vienen estos epitafios burlones hechos para Día de Muertos
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Calaveritas literarias: de dónde vienen estos epitafios burlones hechos para Día de Muertos

Con la llegada del Día de Muertos, las calaveras literarias son una invitación a ver a la muerte con una actitud positiva.
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2 de noviembre, 2018
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El Día de Muertos llegó y con este tradicional festejo, un tropel de todas las manifestaciones posibles de la calavera: de carne y hueso, de papel maché, barro, azúcar, chocolate y ¡hasta de letras!

En México, como parte de la celebración del 1 y 2 de noviembre, es común que entre conocidos, familiares y amigos se regalen epitafios burlescos conocidos como “calaveritas literarias”, que al igual que otros aspectos del Día de Muertos, nacieron de la crítica política.

Originalmente estos textos cortos se conocían como “panteones” y desde sus inicios en el siglo XIX hasta la fecha, la intención de las calaveras literarias es retratar una realidad con un estilo irreverente.

Después de todo, ¿qué puede ser más honesto que la muerte?

Con el tiempo, las calaveritas literarias se convirtieron en una forma de expresar inconformidad hacia el gobierno.

De hecho, se llegaron a confiscar y destruir muchas. Por eso no es fácil encontrarlas en hemerotecas.

La muerte camarada

Algunas fuentes identifican “La portentosa vida de la muerte…” de Fray Joaquín Bolaños como un antecesor de las calaveritas.

El texto, de 1792, es una narración en prosa que tiene como personaje principal a la muerte.

“Desabrida es la muerte, más para que no te sea tan amarga su memoria, te la presento dorada o disfrazada con un retazo de chiste”, dice el texto que al final de algunos capítulos incluye composiciones que en realidad son epitafios.

Sin embargo, el culto a la muerte existe en México desde la época prehispánica.

Esto se puede ver en los restos arqueológicos de las diversas culturas que poblaron la zona y en la poesía del monarca y poeta náhuatl Nezahualcóyotl, quien escribió numerosos versos sobre la brevedad de la vida.

Calaveritas de azúcar.

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Las tradiciones del Día de Muertos en México son una invitación a ver a la muerte con una actitud positiva.

Aunque la preocupación por la muerte se puede ver en muchas otras culturas, sí es singular de la cultura mexicana su actitud ante ésta, de acuerdo con Rodolfo Gutiérrez en su tesis “Las calaveras: función social; investigación hemerográfica”, que hizo para la Universidad Autónoma de Nuevo León, en México.

“Los pueblos europeos asumían la muerte como un fenómeno terminal, después de ella venía un ajuste de cuentas. Esta concepción de la muerte, estática, producía en los individuos una actitud temerosa, una angustia por el morir, dada su educación cristiana”, escribe Gutiérrez.

“El antiguo pueblo mexicano concebía la muerte como un fenómeno dinámico, para ellos era un tránsito a una nueva vida. De esta concepción nacía una actitud positiva, podemos decir, juguetona ante la muerte; ya que ésta no es una enemiga del hombre sino que se la ve como una camarada“.

Parte de esta actitud se retoma en las diferentes tradiciones jocosas del Día de Muertos.

La muerte ingeniosa

Actualmente, en la víspera del Día de Muertos es común que revistas y diarios locales en México publiquen sus propias calaveritas literarias para burlarse de políticos, personajes famosos y proyectos de gobierno fallidos.

Así, temas difíciles de tratar o situaciones incómodas se despojan de toda complejidad. Quedan en los huesos y se arrojan a la hoguera del desdén que ofrece el Día de Muertos.

Es probable que la mayoría de los mexicanos recuerden haber inventado calaveritas literarias como actividad de clase o tarea en la escuela. En redes sociales por ejemplo, se pueden encontrar usuarios compartiendo epitafios burlones sobre sus maestros o compañeros de clase.

Tan arraigada está esta tradición de mofarse de la muerte, que previo al festejo del Día de Muertos se suelen lanzar todo tipo de convocatorias para concursos de calaveritas literarias.

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Denuncian que festival de Tulum pospuesto por COVID no reembolsará entradas; ‘daremos otras opciones’, dice Zamna

Personas de distintos países aseguran que el festival Zamna, que se realizaría en Tulum, no reembolsará el dinero tras posponerse por COVID.
Por Manu Ureste / Ana Estrada
22 de diciembre, 2020
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Despedir un año tan difícil como el 2020 e iniciar de buenas el 2021 parecía el plan perfecto para cientos de personas que compraron boletos para el Festival Zamna: música, fiesta, playa y vacaciones en un paraíso tropical como Tulum, en el estado de Quintana Roo.

Pero el Sars-Cov2 volvió a entrometerse: después de que otro festival en el mismo municipio fue asociado a, al menos, un centenar de contagios de COVID entre sus asistentes, el evento organizado por Zamna Entertainment Holding fue pospuesto para abril.

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La empresa asegura que, ante el cambio reciente en el semáforo epidemiológico en la entidad -pasó de amarillo a naranja, con el impedimento de realizar eventos masivos en el estado-, no tuvo más remedio que posponer el evento “por causas de fuerza mayor”, y ofrece diferentes opciones para que la gente no pierda su inversión.  

Pero, aun así, los reclamos de los usuarios se acumulan por cientos. 

Sin festival… y sin dinero

Joaquín Argüelles es un argentino viviendo con su esposa en Francia. El plan de la pareja era volver a México, donde se conocieron, para vacacionar un par de semanas.

El 13 de noviembre lo hicieron oficial: después de unos cuantos clics ya tenían boletos para el festival de música electrónica en Tulum.

Desembolsaron en total 537 dólares (unos 10 mil 200 pesos mexicanos) por cuatro boletos para dos eventos del Zamna.

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El 15 de diciembre, apenas dos semanas antes de tomar sus vuelos a México, se enteraron de que el festival se canceló.

Nos enteramos por su nota, pienso que todo el mundo se enteró así, porque estaba la sospecha de que se iba a cancelar y Zamna por su parte no lo oficializaba”, contó en entrevista.

La única forma de comunicarse con el staff del evento fue a través de redes sociales y correo electrónico y por ambas vías la respuesta fue la misma: no habrá dinero de vuelta.

“Más allá de lo que a nosotros nos pasa, en el festival hay un vacío y un anonimato impresionante. Es algo tan grande, implica tanta responsabilidad y se mueve tanto dinero que nos sorprende el anonimato”, dijo.

La solución que le dieron a Joaquín, como a cientos de personas más, es que el evento no se canceló, sino que se reprogramó, y pueden usar sus boletos en abril

Si no les es posible asistir, sea la razón que sea, pueden cambiar todo ese dinero por mercancía oficial del mismo: gorras, playeras, cubrebocas.

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La respuesta, por supuesto, no le gustó a cientos de personas que tenían no sólo boletos para el evento, también vuelos, hospedaje, transporte.

 

“Nos estamos organizando”: Fernando

Fernando Lobato es un médico mexicano viviendo en San Luis Potosí. Él compró entradas para uno de los eventos de  Zamna desde julio y recién el 15 de diciembre se enteró de la reprogramación del festival.

Cuando intentó recuperar su dinero, les respondieron que lo que pagó seguía estando en su wallet, es decir, lo que pagó está “alojado” en una cuenta a su nombre en la plataforma del evento disponible para usarse en los conciertos de abril o por mercancía.

“Que ese dinero se puede utilizar única y exclusivamente por productos de la empresa y eso a nadie le pareció”.

Por esto, él comenzó a organizarse con más personas afectadas y, en menos de 24 horas, se formó un grupo de WhatsApp con más de 300 integrantes de todo el mundo: México, Francia, Irlanda, Brasil, Argentina, Costa Rica.

“Hay gente que viene de muchos países a disfrutar el festival y no le quieren regresar su lana y no les es fácil venir el próximo año”, dijo.

Su organización ya alcanzó no sólo las redes sociales, también a diferentes DJs a quienes han contactado para que sepan la situación con el festival y sus asistentes; hicieron una petición en Change.org para exigir que les sea reembolsado su dinero; y, finalmente, acudir a la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).

Vamos a presionar a la empresa, empezamos a buscar a los representantes de venta de boletos, porque no sabemos quién es el responsable real de la empresa, todo es a través de redes, no hay una cara”.

Los mexicanos harán una queja formal conjunta ante Profeco, mientras que los extranjeros escribirán también a la Procuraduría y buscarán apoyo a través de sus embajadas.

Profeco informó a Animal Político que, hasta ahora, los organizadores no han manifestado que se cancele el evento y que “al día de hoy, en la oficina de defensa del consumidor Zona Caribe Mexicano, no hemos recibido consumidores solicitando asesoría respecto a este tema”. 

¿Por qué compraron boletos en plena pandemia?

Ambos entrevistados aseguran que hay mucha confusión con respecto al semáforo COVID y las actividades que pueden o no pueden realizarse.

“La increíble cantidad de bombardeo de redes que el presidente dice una cosa, el gobierno del estado dice otra, yo creo que todos dijeron: ‘pues compro boletos y si cancelan el evento que me devuelvan mi dinero y tan tan’. El problema es que los encargados de este festival asumieron que ellos podían decidir qué podían hacer con ese dinero”, dijo Fernando Lobato.

Mientras tanto, Joaquín Argüelles y su esposa aseguraron que siguen las noticias y saben que la situación en México es grave, pero que el festival asegura en su página de internet que cumplen con todos los protocolos de salud para realizar el evento.

“Desde acá las noticias que llegan es que, por lo menos Quintana Roo, tenía todo bajo control y que iba a pasar a verde. Zamna súper aseguró que todo iba a estar bajo control, la verdad pensamos que, si es así, ¿por qué no? Vamos todos los días a trabajar en metro, que estamos mucho más cerca de gente que no conocemos, que en un festival que se suponía que iba a tener la distancia social”, explicó Joaquín.

“Nuestro malestar no es por la cancelación de una fiesta, entendemos que estamos bajo una pandemia, que si no se puede hacer ¡no se puede hacer! No reclamamos que no se haga un evento, sino que, si no se hace y no podemos asistir en abril, nos devuelvan el dinero”.

“Estamos dando la cara”: Festival Zamna

Animal Político buscó a los organizadores del Zamna Festival para preguntarles sobre las quejas manifestadas en redes sociales y a través de la plataforma Change.org por quienes compraron boletos y gastaron hasta 600 dólares para poder asistir esta navidad al evento. 

 Por medio de su departamento de atención a medios, dirigido por Aitor Suárez, Zamna concedió una entrevista en la que expuso varios puntos. 

En primer lugar, a pesar de que las autoridades del municipio de Tulum dijeron a este medio el pasado 15 de diciembre que el festival había sido “cancelado”, los organizadores matizaron que no se trata de una cancelación, sino de un aplazamiento. 

De hecho, el evento ya está programado para el próximo mes de abril, fecha en la que esperan que, ahora sí, el semáforo epidemiológico federal les permita la realización del mismo, manteniendo la idea de que no sea un evento masivo, sino dividido en varias fechas y en múltiples escenarios a lo largo de 11 hectáreas de espacio al aire libre. 

En concreto, el evento quedó programado para arrancar el primer fin de semana de Semana Santa, y luego se irá desarrollando todos los viernes, sábados y domingos, hasta el 2 de mayo. 

Ahora bien, cuestionados sobre los reclamos de clientes que no quieren, o no puede asistir al evento en abril, y que exigen la devolución inmediata del dinero, Zamna Festival contestó que no hará reembolso de dinero debido a que buena parte de ese dinero ya se invirtió en pagar a los Djs contratados, además de proveedores, servicio médico, etcétera. 

Además, la organización expuso que, si bien los clientes están en su derecho de acudir a la Profeco para quejarse, los lineamientos de la propia Procuraduría, que pueden consultarse aquí, señalan que para “eventos postergados” las entradas vendidas mantienen su validez “para la nueva fecha” establecida y que, solo en caso de cancelación definitiva, estarían obligados a reembolsar el dinero de manera íntegra. 

No obstante, Zamna Festival subrayó que están ofreciendo otras opciones “para que el cliente no pierda su inversión”. 

Entre esas opciones está la creación de una ‘cartera digital’, un wallet individual, donde cada cliente tiene como crédito el dinero que desembolsó para el festival que iba a realizarse ahora, en diciembre. Y ese dinero, subrayó Zamna, “nunca va a caducar”. 

Sobre este punto, los organizadores plantearon que el cliente puede asistir a las nuevas fechas del festival el próximo abril. O bien, puede guardar los créditos del wallet para asistir al próximo Zamna Festival de finales de 2021 e inicios de 2022. También puede gastar los créditos en la cena de fin de año que, una vez cumplidos todos los lineamientos sanitarios por la pandemia, proyectan ofrecer en el restaurante del hotel de Zamna que tiene 15 cabañas en Tulum. 

La organización del festival también dijo que, en casos en los que el cliente “necesite sí o sí el dinero por problemas personales”, evalúa la posibilidad de “revender” el ticket de esa persona a otra que sí quiera o pueda asistir al festival en abril, y entregarle ese dinero.

“Los eventos programados para abril, como van a ser con capacidad limitada, puede ser que varios presenten ‘sold out’ en breve. Entonces, ¿qué se puede hacer? Nosotros nos podemos encargar de revender su ticket a otra persona que sí quiera ir en abril. Es decir, no podemos directamente nosotros devolverle el dinero, pero sí podemos hacer este tipo de trámite para que el cliente salga beneficiado y tenga esta otra opción”, plantearon los organizadores de Zamna. 

Cuestionados acerca de por qué programaron un festival de música electrónica para diciembre, en plena pandemia de COVID, la organización explicó que este tipo de eventos se diseñan con muchos meses de antelación. 

“Empezamos a vender boletos los primeros días de marzo, cuando todavía la pandemia no había explotado. Y lo decimos claramente: sí tomamos riesgos porque teníamos la esperanza de que la situación se podía arreglar, o al menos controlar”, expuso la organización, la cual, no obstante, insistió en que contaba “con todos los permisos municipales, estatales y federales” para la realización del evento en diciembre. Pero el repentino cambio de semáforo epidemiológico, que a principios de este mes de diciembre pasó de amarillo a naranja en Quintana Roo, más el decreto del gobernador de la entidad prohibiendo los eventos multitudinarios, fue lo que imposibilitó el festival este fin de año. 

“No es que nosotros hayamos querido mover el festival. Lo que sucedió es que nos hemos visto obligados a moverlo de fecha por la decisión del gobierno. Fue una causa de fuerza mayor. Pero insistimos: no está cancelado. Está pospuesto para abril”.  

Zamna puso a disposición de los clientes el correo electrónico [email protected] para que, quienes estén inconformes con el cambio de fecha del festival, puedan comunicarse con ellos.

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