¿En qué consiste el Plan de Paz y Seguridad que anunció López Obrador?
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¿En qué consiste el Plan de Paz y Seguridad que anunció López Obrador?

Incluye una de sus propuestas más polémicas durante la campaña: la negociación de amnistía a delincuentes. La estrategia anunciada no incluye acciones específicas ni para fortalecer a las actuales corporaciones de policía federal, estatales y municipales, ni tampoco al sistema de procuración de justicia.
Cuartoscuro
Por Itxaro Arteta
15 de noviembre, 2018
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El presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, publicó este miércoles su Plan Nacional de Paz y Seguridad 2018-2024, que incluye una de sus propuestas más polémicas durante la campaña: la negociación de amnistía a delincuentes.

En la introducción, el plan presume ser “un paradigma de seguridad pública radicalmente distinto al que ha sido aplicado en los sexenios anteriores”, basado en reorientar el combate a la delincuencia en el combate a la corrupción, aplicación de políticas sociales, utilización de la justicia transicional y la regeneración ética de la sociedad, entre otros.

Pero además, el plan asigna a una nueva fuerza de corte y formación militar, la Guardia Nacional, la responsabilidad de combatir los delitos de mayor impacto y hacerse cargo desde el nivel federal de preservar la seguridad pública. Ello requerirá de una reforma constitucional.

La estrategia anunciada no incluye, en cambio, acciones específicas ni para fortalecer a las actuales corporaciones de policía federal, estatales y municipales, ni tampoco al sistema de procuración de justicia.

Aquí resumimos los ocho puntos del plan anunciado:

1. Combatir la corrupción y mejorar la justicia

El documento reconoce que muchos de los delitos graves del narcotráfico sólo pueden ocurrir en complicidad con funcionarios públicos. Por lo que acabar con las prácticas corruptas “es el propósito más relevante del próximo gobierno”. Algunas medidas son:

-Tipificar la corrupción como delito grave y sin libertad bajo fianza.

-Proponer la Ley Federal de Combate de Conflictos de Interés.

-Prohibir las adjudicaciones directas.

-Investigar y clausurar las empresas fantasma.

-Establecer la obligatoriedad de las declaraciones patrimonial, fiscal y de intereses de todos los servidores públicos.

-Eliminar el fuero de altos funcionarios.

-Fomentar la colaboración internacional tendiente a erradicar los paraísos fiscales.

-Monitorear en línea y en tiempo real el dinero para adquisiciones y realizar verificaciones obligatorias de los precios de mercado antes de cualquier adquisición.

-Centralizar las instancias de contraloría, fortalecer mecanismos fiscalizadores como la Secretaría de la Función Pública y la Auditoría Superior de la Federación, y

-Funcionalizar la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, de la que señala que se ha concentrado en la evasión fiscal pero desde su creación, en 2004, no ha dado un solo golpe que debilite las finanzas del crimen organizado ni reduzca el lavado de dinero, que cada año es estimado en 30 mil millones de dólares.

Para mejorar la procuración de justicia, la propuesta es reducir al mínimo las diferencias salariales entre ministerios públicos, policías y jueces en el ámbito federal, para que un abogado encuentre igualmente atractivo ser fiscal que juez. Además, que reciban capacitaciones similares porque en la actualidad estos tres tipos de funcionarios no hablan el mismo idioma técnico.

2. Empleo, educación, salud y bienestar

Mejorar estos cuatro rubros, según el plan del futuro gobierno, “reducirán en forma significativa la base social que haya podido generar la criminalidad y restablecerán la confianza de los individuos en el colectivo”.

Para ello enumera programas sociales y planes económicos como el de reforestación o la construcción del Tren Maya. Además, fortalecer la economía social en cooperativas, talleres familiares y microempresas.

3. Combatir la impunidad en violaciones a Derechos Humanos

Promete que ningún cuerpo de seguridad del Estado caerá en la represión, tortura, asesinato o desaparición de personas.

Propone modificaciones legales para tipificar como delitos y sancionar a las autoridades que no atiendan las recomendaciones de las comisiones de Derechos Humanos, tanto de la nacional como de las estatales. De estas últimas, subraya la necesidad de garantizar su independencia con respecto a los gobernadores.

Se propone dejar en libertad a quienes hayan sido encarcelados por motivos políticos sin haber cometido acciones violentas, y a quienes sólo hayan participado en protestas.

4. Regeneración ética de la sociedad mediante una constitución moral y cambiar el modelo cultural del consumismo

El plan de pacificación lamenta que con el neoliberalismo, la sociedad se haya orientado hacia una cultura del individualismo, la competencia, el consumismo y la idea del éxito material como valores supremos. Agrega que bajo ese esquema materialista en que lo principal es el dinero, la pobreza y marginación generan frustración y un resentimiento social que desatan la violencia.

Establece la redacción de una Constitución Moral para proponer mejores relaciones en la sociedad y la promoción de la cultura cívica y ética en programas de estudios y en comunicación oficial.

Pero se propone, sobre todo esto, predicar con el ejemplo de un gobierno “austero, honesto, transparente, incluyente, respetuoso de las libertades, apegado a derecho, sensible a las necesidades de los más débiles y vulnerables y pendiente en todo momento del interés superior”.

5. Analizar la prohibición de las drogas y enfocarse en atender a los adictos

El documento cuestiona por qué ciertas sustancias, como la mariguana, la cocaína o el ácido lisérgico están prohibidos, mientras se permite la producción y comercialización de otras, como el alcohol, tabaco y ciertos antidepresivos y somníferos. Señala que en términos económicos, la prohibición de las drogas hace que su precio sea mucho más que el de producción por todos los actos ilegales por los que tiene que pasar. Y reconoce que el combate ha convertido un problema de salud en un asunto de seguridad pública  y de violencia que el Estado no ha podido frenar.

Por ello, propone enfocarse en atender a los adictos y en reducir el consumo de drogas, y para esto renegociar con Estados Unidos que los recursos para combatir el trasiego se apliquen en programas de reinserción y desintoxicación.

 6. Pacificación del país

Es uno de los puntos más amplios del programa y empieza por reconocer que la guerra está perdida. “El gobierno mexicano no ha podido derrotar a los cárteles y no hay perspectivas de que logre vencerlos en un tiempo estimable”.  Acusa que desde el poder se alentó la violencia y se volvió parte, con las miles de violaciones a derechos humanos.

Por ello propone hacer un alto y debatir con las organizaciones delictivas un proceso de desmovilización, desarme y reinserción. Como condiciones, pone que los criminales garanticen plana colaboración con la justicia, que manifiesten su arrepentimiento, y la reparación del daño.

En contraparte, de las víctimas sería necesario el perdón a los victimarios para que pueda haber negociación.

Además de reducción de penas, el plan considera una oferta atractiva para los delincuentes el ya no morir jóvenes y de manera violenta, y tener una vida tranquila. También la posibilidad de encabezar negocios legales y “alcanzar la respetabilidad social”. Según el documento, eso pasó en Estados Unidos con los traficantes de alcohol cuando se acabó la prohibición y hubo bonanza económica en ciudades como Atlantic City, Las Vegas o Miami.

Se revisarían los expedientes de los sentenciados, civiles, policiacos y militares, para determinar si pueden recibir una amnistía o indulto.

Propone un Consejo de Construcción de Paz, integrado por tres representantes del gobierno y tres de la sociedad civil, con un invitado de la Comisión de Derechos Humanos y un observador de la ONU. Este Consejo servirá para mediar en conflictos locales, dar seguimiento a los foros ciudadanos para la pacificación, y promover en escuelas y medios el mensaje de que “la paz es posible y que es moral, social, política y económicamente superior y preferible a la violencia”.

7.Recuperar las cárceles

Quitarles el control interno a las mafias y evitar que quienes cometieron un delito terminen hundidos en la descomposición y la crueldad. Agrega la necesidad de dignificar las condiciones de los internos y separar a los imputados de los sentenciados.

8. Un cuerpo militarizado para la Seguridad Pública

Aunque este punto se expuso al último, es el que plantea que un cuerpo militarizado sea el que se encargue de la seguridad pública.

Primero expone que hay que reorientar a las Fuerzas Armadas. Señala que como México es un país sin conflictos bélicos desde hace años, y considera que “dada la descomposición y la ineficacia de las corporaciones policiales de los tres niveles de gobierno”, los militares son los más confiables para mantener la seguridad pública. Así que propone concederles un papel protagónico en la estructuración y formación de un nuevo cuerpo: la Guardia Nacional.

Sobre la creación de esta corporación –a la que compara con la Gendarmería Nacional francesa y la Guardia Civil española, de naturaleza militar—, detalla que estará lista en tres años, se integrará primero con miembros de las policías militar y naval y de la Policía Federal, luego de civiles y de soldados, todos entrenados en planteles militares, con un plan de estudios elaborado por la Defensa, la Marina, la Secretaría de Gobernación y la de Seguridad Ciudadana, que además de entrenamiento castrense tendrá una formación policial, en derecho penal, derechos humanos y perspectiva de género, entre otros.

“Con esta medida se resolverán tanto el vacío legal en el que los institutos armados han venido participando en las labores de policía como la carencia de una institución policial profesional y capaz de afrontar el desafío de la inseguridad y la violencia”, afirma.

La Guardia Nacional estará bajo el mando operativo de la Secretaría de la Defensa Nacional y la dirigirán oficiales del Ejército o la Armada.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos, según el texto, será invitada “respetuosamente a participar en la observación de las tareas de seguridad, construcción de la paz y prevención del delito”.

El país se dividirá en 266 coordinaciones regionales. El coordinador regional será una autoridad civil, y estará formado por miembros del gobierno federal, la fiscalía general, un mando militar, autoridades locales y municipales, un ministerio público, personal de la fiscalía de derechos humanos y voluntarios de la sociedad civil.

Diario habrá una reunión de consejos regionales y estatales de coordinación, así como una reunión del Gabinete de Seguridad, encabezada por el Presidente de la República, con los secretarios de Seguridad, Gobernación, Marina y Defensa, el comandante de la Guardia Nacional y el Fiscal General.

En el tema de inteligencia, detalla que se establecerán protocolos de intercambio de información y análisis entre áreas de inteligencia policial y criminal, de seguridad interior, pública y nacional, y de las áreas de migración e inteligencia financiera.

El programa asegura que habrá apertura a la participación de organismos de la sociedad civil, así como de defensa de derechos humanos tanto nacionales como internacionales, se reconocerá la jurisdicción de la Corte Penal Internacional y se recurrirá a ella en caso de crímenes que puedan considerarse de lesa humanidad (Con información de Arturo Angel).

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'Cuando Putin amenazó con armas nucleares, mis padres me dijeron que me fuera': ucranianos huyen por México a EU

BBC Mundo fue a la frontera entre Tijuana y San Ysidro, la más transitada del mundo. Allí conversó con ucranianos que llegaron a México con la intención de pasar a Estados Unidos aprovechando un "permiso temporal humanitario" de entrada.
1 de abril, 2022
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“Cuando Putin amenazó con usar armas nucleares, mis padres me dijeron: ‘¡Huye lo más lejos que puedas!”.

A Nataliya*, de 30 años, lo más alejado posible de su ciudad en Ucrania, Mykoláiv, le pareció entonces México.

Tenía amigos en el país y no exige visa de entrada a los ucranianos, solo una autorización que se puede solicitar online y que permite permanecer hasta 180 días en el territorio sin realizar actividades remuneradas.

Así que pensó que era la mejor opción para vivir segura, lejos de los ataques rusos, y seguir trabajando en lo suyo, como informática, de forma remota.

El 6 de marzo salió de Mykoláiv, a 65 kilómetros del mar Muerto, una urbe en la que los soldados ucranianos se mantienen firmes y están forzando a las tropas rusas a desplazarse hacia el este.

Hizo una parada inicial en la capital Kiev, siguió a Jmelnitski, en la región occidental, y de allí a Chernivtsí, en el sureste.

Cruzó la frontera hacia Rumanía y el 10 de marzo, en Bucarest, tomó un vuelo a Ciudad de México.

Tras dos semanas de vivir en Monterrey, la ciudad industrial del norte mexicano, supo que Estados Unidos no estaba expulsando a los ucranianos que ingresaban por tierra sin visa y que les estaba permitiendo permanecer hasta un año en el país.

“No es un estatus migratorio”, aclara Andrey Plaksin, un abogado estadounidense de origen ruso especializado en inmigración, visas y centrado en casos de familias. “Es un permiso temporal humanitario“.

Efectivamente, en un memorándum de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE.UU. (CBP, por sus siglas en inglés) fechado el 11 de marzo se habla de “excepción para ciudadanos ucranianos del Título 42”.

Es así como se conoce a una política instaurada por la Administración de Donald Trump (2017-2021) y mantenida por la de Joe Biden y que permite expulsar rápidamente a migrantes por la pandemia de covid-19 sin que puedan solicitar asilo.

“El Departamento de Seguridad Nacional reconoce que la injustificada guerra de agresión de Rusia en Ucrania ha creado una crisis humanitaria”, se lee en el documento.

Ante ello, “la CBP está autorizada, en conformidad con la orden del Título 42, caso por caso y en función de la totalidad de las circunstancias, incluidas las consideradas de interés humanitario, a exceptuar del Título 42 a los ciudadanos ucranianos en los puertos de entrada fronterizos terrestres”.

La excepción no se aplica a los centroamericanos, venezolanos, haitianos y migrantes de otras nacionalidades que tratan de acceder a diario al país por la frontera sur, lo que organizaciones que trabajan con migrantes están denunciando como doble estándar.

El jueves pasado el presidente Biden anunció que Estados Unidos acogerá a 100.000 refugiados ucranianos.

Y la Casa Blanca aclaró que serán recibidos a través de “una gama completa de vías legales”, incluido el programa de admisión de refugiados, que puede conllevar el otorgamiento de una residencia permanente, y que otros recibirán el “permiso humanitario”.

Hasta 800 al día

A uno de esos pasos fronterizos que menciona el memorándum acudió Natalyia el pasado viernes, a la garita de San Ysidro.

Situado entre Tijuana, en el estado mexicano de Baja California, y el condado de San Diego, en EE.UU., es el cruce fronterizo más transitado del mundo. Lo atraviesan al año unos 6 millones a pie y 13 millones con vehículo.

Coches en el cruce fronterizo de San Ysidro el 25 de marzo de 2022.

BBC Mundo
La garita de San Ysidro es el paso fronterizo más transitado del mundo.

La encontramos allí, del lado mexicano, poco antes de las 10 de la mañana, con una maleta y su gato metido en una caja rosada. Una vez en EE.UU., su plan era dirigirse a Sacramento, en California, donde dijo tiene familia.

Con ella, junto a la puerta giratoria custodiada por agentes de la CBP, al costado de una cola que crecía por momentos, había una treintena de ucranianos.

Eran madres con niños, parejas, padres solos, familias enteras que huyeron tras la invasión o a quienes lo que el presidente Vladimir Putin llama “operación militar especial” los agarró en el extranjero y decidieron no regresar hasta que acabe.

“Es así todos los días”, le contó a BBC Mundo el abogado Alex Tovarian, de origen ruso y que ejerce en San Francisco. “Un grupo grande acaba de pasar, de familias con hasta cinco niños”.

Él y otros voluntarios que hablan ruso o ucraniano les asisten, explicándoles en qué consiste la medida que adoptó EE.UU. y qué documentación deben presentar cuando los retienen para interrogarles durante hasta dos horas.

Otros les ofrecen mandarinas, agua y barritas de cereal.

Son hasta 800 al día, apuntó Tovarian.

Fila en la garita de San Ysidro el 25 de marzo de 2022.

BBC Mundo
Los ucranianos esperan a un costado de la fila para cruzar el paso fronterizo de San Ysidro.

De octubre de 2021 a febrero, la CBP interceptó a poco más de 1.300 ucranianos a lo largo de la frontera entre México y EE.UU., de acuerdo a los datos públicos de la agencia. Pero la información no está actualizada en su página web con los números de este mes.

BBC Mundo solicitó a la CBP la cifra de los ucranianos a los que se les garantizó el “permiso temporal humanitario de ingreso” —un sello que dice parole en su pasaporte—, pero al momento de publicar esta nota sigue sin respuesta.

Sello del "permiso temporal humanitario" de estancia en EE.UU. para ciudadanos Ucranianos.

BBC Mundo
El sello que garantiza a los ucranianos permanecer durante un año en Estados Unidos.

“Suelen llegar por su cuenta, en vuelos a Cancún o Ciudad de México”, le confirmó a BBC Mundo el cónsul honorario de Ucrania en Baja California, Pedro Ramírez Campuzano.

“No suelen acudir a nosotros, no se registran en el Consulado y no tenemos cómo saber cuántos están llegando”.

“No quería que mi hija oyera las bombas”

Del radar del Consulado escaparon, por ejemplo, una mujer de 31 años, delgada y rubia, que nos encontramos en el cruce de San Ysidro y no dejaba de acariciar la cabeza de su hija de 9.

Hablaba algo de inglés y, mientras apretaba a la menor contra ella y sin despegarse del abogado Plaksin, contó escuetamente su odisea.

“Somos de Donetsk”.

La ciudad pertenece a la región del Donbás y fue, como la vecina Lugansk, tomada por separatistas prorrusos en 2014 y el pasado 22 de febrero Putin reconoció a ambos como estados independientes de Ucrania.

“Salimos cuando se anunció la invasión y cruzamos cinco países antes de llegar aquí”.

Así lo hizo también la familia formada por Federik, un joven rubio que en Ucrania tenía una empresa que minaba bitcoins, su esposa, la pelirroja Viktoriia, y la hija de 4 años de ambos, Monika.

“Encendí el celular y me entraron de golpe decenas de mensajes de amigos diciéndome que había empezado la guerra. Empacamos nuestras cosas en 20 minutos y nos fuimos“, recordó Federik. “No quería que mi hija oyera las bombas”.

Federik, Viktoriia y su hija Monika en el cruce fronterizo de San Ysidro el 25 de marzo de 2022.

BBC Mundo
Federik, Viktoriia y su hija Monika viajaron durante seis días en coche de su ciudad en Ucrania hasta Estambul.

Se metieron cinco personas en un auto y condujeron durante seis días desde Vyshneve, a dos kilómetros al sur de Kiev, hasta Estambul, donde vive la hermana mayor de Viktoriia. “Tratamos de hacer una media de 500 km al día”.

Desde la capital de Turquía volaron a Cancún, en el Caribe mexicano, y luego a Tijuana.

“Llegamos anoche, en el vuelo de las 11 de la noche. Dormimos, desayunamos y nos vinimos a hacer fila”.

Se sienten privilegiados. “Son muchos los que se quedaron en Ucrania. Algunos de nuestros amigos, luchando. Hay mucha destrucción, ciudades enteras”.

Viktoriia, quien apenas habla inglés, asentía, mientras Monika se agarraba a sus piernas.

“¿Y a su hija le hablan de la invasión?”, les preguntamos.

“Sí, le contamos la verdad”.

“¿Y ella qué dice?”.

Pregunta sobre su guardería: “¿Van a destruirla?”. Dice que echa de menos a los abuelos y cuando vemos imágenes de la guerra en la televisión quiere saber si es en nuestra ciudad. Le decimos que sí”.

Estamos en ‘shock’

Contando eso estaba Federik cuando se unieron a la espera dos mujeres con tres menores, de 9, 11 y 12 años, uno de ellos con parálisis cerebral, postrado en un coche para niños.

Cargaban bolsas, algo de comida, uno de los niños lleva un oso de peluche bajo el brazo.

Oso de peluche en el paso fronterizo de San Ysidro el 25 de marzo de 2022.

BBC Mundo
Las familias cargan con bolsas con comida, maletas, juguetes de niños.

Ukraine“, nos dijo una de las dos mujeres, que prefirió reservarse el nombre, nada más nos dirigimos a ella.

Con la ayuda de una voluntaria que se ofreció a hacer de traductora, supimos que salieron de Odesa, la tercera ciudad de Ucrania y el puerto marítimo más importante del país, al segundo día de la invasión, el 25 de febrero.

Se dirigieron a Moldavia y de allí a Rumanía. Viajaron en autobuses y trenes, con los niños, el coche, las bolsas.

Tras su paso por México, el objetivo es llegar a Nueva York, donde una de ellas tiene familia.

“¿Creen que los rusos atacarán Odesa?”, les preguntamos.

“Sí”, respondieron sin dudar, aunque estos días su ciudad trata de recuperar la cotidianeidad, en parte como desafío a las tropas rusas, en parte por necesidad.

Dijeron estar “en shock, sin poder creer lo que está pasando. “No entendemos nada. Ambos países somos hermanos, una familia“.

“Somos dos países iguales”, concordó Federik, atento a la conversación. “Escuchamos la misma música, vemos los mismos programas en la tele, compartimos problemas, la corrupción. Nos entendemos”.

3 días en un búnker, 16 personas en total

Recién casados en el cruce fronterizo de Tijuana-San Ysidro, entre México y Estados Unidos, el 25 de marzo de 2022.

BBC Mundo
Los recién casados Artem y Kate, de 23 años, estaban de luna de miel en Madrid cuando supieron que Rusia invadió su país.

Artem y Kate, de 23 años, hacían fila con las mascarillas puestas. Desarrollador inmobiliario él, cuidadora de niños ella, también son de Odesa.

Pero a ellos la invasión los agarró fuera del país: en Madrid, de luna de miel. Y optaron por no volver.

También a Alex, un hombre de mediana edad con los ojos claros y el pelo muy corto. Él estaba trabajando en Pensilvania, EE.UU.

Su esposa y sus dos hijos, de 9 y 15 años —que ahora hacían cola junto él—, estaban en ese entonces en Glevakha, a 15 kilómetros de la base aérea de Vasilkov que Rusia atacó con misiles.

Y se decidió a sacarlos de allí.

“Salieron el 26 de febrero y pasaron una semana en distintos lugares de Ucrania. Permanecieron tres días en un búnker, un garaje, 16 personas en total“.

Luego cruzaron la frontera hacia Rumanía. Allí les esperaba Alex.

Ya reunida, la familia viajó a Polonia.

Alquilaron un apartamento en Gdansk por unos días que pagaron “a un precio como de Nueva York”, y cuando supo de la excepción al Título 42, vio que la solución pasaba por viajar a México.

“Yo tengo pasaporte estadounidense, pero ellos no. Como no estamos casados, hasta ahora no podía traerlos, pero con el permiso humanitario se nos abrió una oportunidad”.

Viacheslav en el cruce fronterizo de San Ysidro el 25 de marzo de 2022.

BBC Mundo
Viacheslav viaja solo. Su mujer y su hija de 2 años se quedaron en Haití, con la familia materna.

A eso aspira también Viacheslav.

Casado con una haitiana a la que conoció en su ciudad Kropyvnitskyy, a donde ella había llegado a estudiar medicina, la guerra los agarró de viaje.

Tras dos años de pandemia sin poder salir del país, habían ido a visitar a la familia de su esposa a Haití y a presentarle a la hija que tuvieron en Ucrania. De allí, fueron a las islas Turcas y Caicos, y fue donde los agarró la invasión.

Decididos a no regresar a su país, él tomó rumbo a México, para aprovechar la coyuntura y probar a establecerse en EE.UU.

Su esposa y la niña se quedaron en Haití, ya que México exige visa de entrada a los haitianos.

Fue la última historia que escuchamos del lado mexicano de la frontera.

Nos avisaron que pronto iban a dejar pasar a otro grupo de ucranianos, así que nosotras también nos dispusimos a hacer fila.

Tres banderas

Era larga pero iba rápido. En menos de media hora cruzamos la puerta giratoria, mostramos la visa y el pasaporte a los agentes migratorios y nos vimos fuera del edificio del CBP, observando la bandera de EE.UU., la de California y la de McDonald’s ondear una al lado de la otra.

La bandera estadounidense ondea junto a la de California y la de McDonald's junto al cruce fronterizo de San Ysidro el 25 de marzo de 2022.

BBC Mundo
La bandera estadounidense ondea junto a la de California y la de McDonald’s.

Al poco rato cruzó Alex, con dos maletas, pero sin familia.

Su esposa y sus dos hijos tardarían dos horas en salir por la puerta, con sendos sellos que les permiten quedarse hasta un año en territorio estadounidense.

Junto a ellos salieron también la madre e hija de Donetsk, acompañadas siempre del abogado, y las dos mujeres con tres niños originarios de Odesa.

Natalie Moores, una abogada estadounidense de origen ucraniano esperaba allí para echarles una mano y ponerlos en contacto con la Jewish Family Service de San Diego, una de las organizaciones que asisten con el alojamiento y el transporte.

“Empecé a hacerlo el 7 de marzo, de forma voluntaria, y desde entonces vengo todos los días, como si fuera un trabajo”, le contó a BBC Mundo.

“Veía imágenes de la guerra en la televisión y pensé que, como hablo ucraniano, ruso e inglés, les podía ayudar. Ahora a veces les acompaño en el cruce, otras les espero de este lado”.

Viacheslav también logró cruzar. Lo encontramos sentado, con frío, comiéndose un sándwich.

“Quiero quedarme y tratar de traerlas. Buscar trabajo”. Lo intentará en Miami, donde vive una tía de su mujer.

Posó para la foto bajo la bandera estadounidense, sosteniendo su pasaporte ucraniano.

Nos preguntó si los tranvías iban hacia San Diego y se marchó.


*Texto y fotos: Leyre Ventas. Con el reporteo de Liliet Heredero.

*Nombre ficticio.


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