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Resurrección, el documental que visibiliza el ecocidio del Niágara mexicano
El trabajo fílmico del director Eugenio Polgovsky muestra el legado milenario del río Santiago en la comunidad de El Salto, en el estado de Jalisco, lo que pasó con él, las enfermedades de la comunidad y su lucha.
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Por Verónica Santamaría
18 de noviembre, 2018
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Enfermedades de la piel. Envenenamiento por hidrocarburos en el agua que han contaminado el río Santiago en Jalisco. Cáncer. Extinción de especies acuáticas y la pérdida de un legado natural, forman parte de las historias y vivencias que los integrantes de la comunidad de El Salto, en esa entidad, narran tras uno de los grandes ecocidios que han marcado el paisaje natural en México.

Resurrección forma parte del último trabajo fílmico del director Eugenio Polgovsky, en él muestra el legado milenario de lo que fuera el río Santiago en la comunidad de El Salto, en el estado de Jalisco.

Por más de cien años este río fue patria y frontera de las personas que viven en esa comunidad. Sin embargo, las construcciones de fábricas en la zona comenzaron a mermar en la contaminación del agua y el desequilibrio ecológico, tanto en la flora y fauna del lugar, lo que llevó a un ecocidio en las cascadas de El Salto de Juanacatlán, así como del río Santiago.

El filme que muestra el ecocidio se estrena el próximo viernes 30 de noviembre en salas de Cinépolis, Cinemex, Circuito Cultural y Cineteca Nacional.

De acuerdo con información de la página del gobierno del estado de Jalisco, referente al municipio de El Salto, el 17 de mayo de 1896 inició la construcción de la fábrica de hilados y tejidos de algodón con capital francés a la que se denominó Compañía Industrial Manufacturera, S.A.

El director del documental Resurrección llegó a esta comunidad tras el llamado de Greenpeace. La asociación detectó la situación del río y, lo invitaron a hacer un registro de lo que pasaba.

Polgovsky “encontró un drama de tal dimensión que un cortometraje no podía abarcar adecuadamente; era algo que quería hacer en un largometraje y ese, digamos, fue el impulso de Resurrección”, dijo en entrevista para Animal Político el productor Julio Chavezmontes.

El trabajo de Eugenio Polgovsky destaca por la manera en que él hacía reflejar la realidad y, aunque no era un periodista ni un científico, “le importó denunciar la situación desde el lado humano e, inclusive, espiritual porque él entendía que con la pérdida del río y de la cascada -conocida como el Niágara Mexicano hace cien años- no solo se había devastado la salud del pueblo y de sus habitantes sino que también se había perdido una forma de vida milenaria”.

Momentos que el director refleja desde el inicio del largometraje donde la memoria colectiva de los habitantes describe cómo fue la vida de sus ancestros alrededor del río y el turismo que llegaron a tener gracias a las cascadas, pero que se perdió con la llegada de un progreso mal entendido. Totalmente destructivo, que redujo a los habitantes del pueblo a una situación de miseria, que los dejó mal pagados, sacrificando absolutamente todo, dijo Chavezmontes.

El envenenamiento del río

El espectador no verá en Resurrección una investigación periodística, sino una serie de testimonios de la gente del pueblo, “no hicimos estudios específicos como tal, pero la gente sí es quien ha hecho esos estudios con científicos que han estudiado las circunstancias del agua en El Salto y Juanacatlán”.

Las principales afectaciones que se presentaron en la población, tras los resultados que realizaron, fueron fallas renales, cáncer y enfermedades en la piel e, incluso muchos han fallecido a causa de la contaminación del agua. “Hay un problema grave en El Salto”.

Y es justo lo que Resurrección transmite durante los 94 minutos que dura el largometraje. Provoca empatía con la situación que enfrentan los habitantes de El Salto donde ellos, a través de esta memoria colectiva hablan y contraponen los paisajes que alguna vez disfrutaron y cómo se han degradado con el tiempo.

Resurrección: un llamado de conciencia

La obra de Polgovsky, transmite la realidad de la gente, la miseria y destrucción de este país. Su obra no tiene matices de explotación ni de morbo al presentar el dolor, ya que, a pesar de las tragedias “nos muestra una gran humanidad ante la tétrica dimensión del país, a partir de la imaginación y construcción de historias diferentes”.

Los avances que el Niágara mexicano ha presentado no son significativos, aunque la lucha de los y las habitantes de la comunidad continúa, visibilizando el ecocidio que representa el daño, tanto al río como a las cascadas. “La gente de El Salto sigue ahí y luchando porque las cosas sean distintas”, dijo el productor.

Ante una fuerte crítica de las grandes fábricas que generan grandes ecocidios como el de El Salto, en Jalisco, Julio Chavezmontes aseguró que “los conglomerados que destruyen la riqueza natural de la tierra de México, saben el terrible costo de lo que están haciendo, no son estúpidos, saben muy bien lo que están provocando”, tal y como sucedió en la historia que Polgovsky presenta.

Eugenio Polgovsky, director mexicano, falleció el pasado 11 de agosto de 2017 en Londres, Inglaterra. Los títulos de su trabajo fílmico incluyen: Los herederos, Trópico de cáncer, Mitote, Un salto de vida, Resurrección, Déficit, De tripas corazón.

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La difícil situación de los miles de médicos cubanos que se quedaron en Brasil tras la llegada de Bolsonaro al poder
Más de 2,500 médicos cubanos decidieron quedarse en Brasil tras retirarse Cuba del programa "Más Médicos" y ahora son considerados desertores por el gobierno de La Habana. BBC Mundo habló con varios de ellos sobre la difícil situación a la que se enfrentan.
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19 de marzo, 2019
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“Antiguamente nos veían como dioses, hoy en día nos ven como nada”.

La doctora cubana Yulia Molina Hernández no sabe qué otras puertas tocar para salir de la situación en la que se encuentra.

Molina llegó a Brasil hace cinco años como parte del programa internacional “Mais Medicos” (Más Médicos), una iniciativa puesta en marcha en 2013 por la entonces presidenta de Brasil Dilma Rousseff para facilitar la atención médica básica en áreas desfavorecidas y remotas del país.

El pasado mes de noviembre, Cuba anunció su retirada del programa por las condiciones impuestas por el nuevo presidente de Brasil, Jair Bolsonaro.

La decisión dejó a más de 8,000 médicos cubanos ante el dilema de regresar a la isla o permanecer en Brasil y ser considerados desertores por el gobierno cubano.

Más de 2,500 optaron por quedarse y ahora denuncian la precariedad en la que se encuentran: no pueden ejercer la medicina y tampoco encuentran otro tipo de trabajos.

“Uno se cansa de ser explotado”

“Realmente liberarme o romper con Cuba -soy de la opinión de que no soy desertora porque nunca me interesó ser militar y nunca lo fui- es algo que ya venía pensando hacía mucho tiempo”, le cuenta la médica Surizaday Fernández a BBC Mundo.

Surizaday Fernández

Surizaday Fernández
La doctora cubana Surizaday Fernández, de 31 años, llegó a Brasil en agosto de 2017.

“Uno se cansa de ser explotado, al final pierdes años de vida, pierdes tiempo de estar con tu familia, pierdes muchas cosas. Tenía la decisión tomada”.

Pese a esto, Fernández, de 31 años, quedó paralizada cuando se enteró de que Cuba se retiraba del programa Más Médicos.

“Iba caminando y me quedé en shock, no sabía si ir para adelante o para atrás. Al ganar Bolsonaro sabía que Cuba nos iba a recoger, pero no imaginé que fuera así”.

Fernández vivía entonces en Cunha Porã, un pequeño municipio en el estado de Santa Catarina, en el sur del país, desde donde se trasladó a otros municipios para poder encontrar empleo.

Ahí empezó su odisea, semejante a la de muchos de sus colegas.

Una difícil búsqueda

Tras el anuncio de la retirada de Cuba del programa Más Médicos, Bolsonaro dijo que los doctores cubanos que quisieran quedarse en el país recibirían asilo y podrían trabajar como médicos si revalidaban su título.

Joan Rodríguez

Joan Rodríguez
Joan Rodríguez está viviendo con otra doctora cubana en casa de una mujer brasileña que no les cobra alquiler.

Sin embargo, la realidad está siendo mucho más complicada, como relata el médico Joan Rodríguez.

“Llegué a Brasil en junio de 2017 y estuve trabajando normal hasta la cancelación del programa. Aguanté dos meses con los ahorros que tenía. A finales de diciembre pasado, el gobierno brasileño creó un edital, que es como una convocatoria pública, para cubrir las 8,500 plazas que el gobierno cubano había sacado.

“Los cubanos pudimos inscribirnos, pero el día antes de poder optar a una plaza se nos eliminó el derecho. Se nos dijo que podíamos ir a las policías federales de cada estado para pedir refugio.

“Nos dieron un papel, la solicitud de refugio, con el que pudimos ir al Ministerio de Trabajo y pedir una cartera de trabajo, que es como el permiso para poder trabajar en Brasil”, explica.

La cartera de trabajo no le ha servido de mucho hasta ahora.

“Cuando caen en cuenta de que somos cubanos y que éramos integrantes del programa Más Médicos, ahí se nos cierran todas las puertas de trabajo“, lamenta.

Jair Bolsonaro, presidente de Brasil

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El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, anunció nuevas condiciones para el programa “Más Médicos” nada más ganar las elecciones presidenciales en su país.

“Muchas personas cuando se enteran de que somos médicos nos dicen que no nos pueden ofrecer trabajo porque nuestro nivel jerárquico es superior.

“Fuimos médicos, sí, pero hoy en estos momentos no somos nada, somos como cualquiera, necesitando trabajo para poder subsistir”, sostiene.

BBC Mundo intentó conocer la posición del Ministerio de Salud de Brasil, pero hasta el momento de publicación de esta nota no obtuvo respuesta.

Mala situación económica

Yulia Molina ha chocado con los mismos obstáculos que Rodríguez.

Yulia Molina y su enfermera

Yulia Molina
Yulia Molina (izquierda) lleva dos años sin encontrar trabajo en Brasil.

Su historia es similar a la de sus colegas, aunque con matices. Ella no salió del programa cuando Cuba lo cerró, sino hace dos años porque estaba embarazada, con una amenaza de embarazo pretérmino, y Cuba le exigía regresar en ese estado.

“Como no quise regresar para no poner en riesgo mi vida ni la de mi hijo, ellos me dieron como desertora. ‘O te vas o te quedas’. Esa fue la opción que me dieron, y me quedé”, le dice Molina a BBC Mundo.

Esta médica de 34 años vive en el nordeste del país, donde la economía no atraviesa su mejor momento.

“La entrada de dinero donde vivo es mucho más pobre porque las cosas son mucho más caras. Lo que compras en el sur por un precio, aquí te lo venden por el doble. Llevo dos años sin trabajar.

“No encuentro trabajo porque soy doctora, me da igual, ¡yo solo quiero trabajar!, ‘pero usted es una doctora’, me dicen.

“Son trabas que nos colocan, sin motivo ninguno. Lo que hay es una xenofobia con cualquier extranjero, no solo con los cubanos. Antiguamente nos veían como dioses, hoy en día nos ven como nada”, expone.

Médicos cubanos regresando de Brasil a Cuba

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Miles de médicos cubanos empaquetaron sus cosas y regresaron a Cuba tras la retirada de su país del programa internacional “Más Médicos”.

Molina se considera afortunada porque al menos su esposo tiene trabajo. Dice conocer a muchos compatriotas que están pasando por situaciones muy delicadas.

“Conozco casos de gente que viven 15 en una casa para poder pagar la renta, alimentándose de la forma menos saludable posible, colegas que están desesperados, muchos pensando en salir en caravanas”.

Objetivo Estados Unidos

Los médicos cubanos con los que habló BBC Mundo coinciden en que la opción de la revalidación del título es prácticamente inalcanzable. El principal obstáculo, cuentan, es que el gobierno cubano les retiene la documentación y sin estos papeles no hay nada que puedan hacer.

Volver a Cuba está fuera de la ecuación. Al ser considerados desertores, estos médicos no pueden regresar a la isla hasta dentro de ocho años. Si el gobierno cubano decidiera hacer excepciones y permitirles el retorno, los doctores temen el trato que recibirían.

Así, Yulia Molina, Joan Rodríguez, Surizaday Fernández y la mayoría de sus colegas paralizados en Brasil tienen la mirada puesta en Estados Unidos.

“El futuro de nosotros es bien incierto. Nos hemos dado cuenta de que en este país no nos podemos quedar. A principios del mes de enero, el senador republicano Marco Rubio llevó la propuesta de reapertura en EE.UU. del parole que Obama cerró en enero de 2017″, señala Rodríguez.

Senadores Marco Rubio y Bob Menéndez

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El pasado mes de enero, los senadores Marco Rubio (izquierda) y Bob Menéndez presentaron una propuesta de resolución para que se reabra el Programa de Permisos para Profesionales Médicos Cubanos.

El parole del que habla el médico es el Programa de Permisos para Profesionales Médicos Cubanos (CMPP, por sus siglas en inglés) que se puso en marcha en 2006 y por el que se le permitía al personal médico cubano que estaba en otros países (es decir, que no estaban en Cuba ni Estados Unidos) solicitar permiso de ingreso en una embajada o consulado estadounidense.

El 12 de enero de 2017, EE.UU. y Cuba firmaron un acuerdo para normalizar su relación en políticas migratorias y el Departamento de Seguridad Nacional estadounidense dio por terminado el CMPP.

Molina tiene la misma esperanza que Rodríguez.

“La única alternativa real sería la apertura del parole que es por lo que estamos luchando hoy en día. Esto no es una historia, no es que estemos fingiendo. Y no es que vaya a mejorar, no es que veamos un mejor futuro en Brasil”.

Doctores cubanos participantes en el programa Más Médicos en Brasil

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Muchos de los médicos cubanos que se quedaron en Brasil no consiguen encontrar empleo, aunque sea en otros sectores.

Por su parte, Fernández tiene claro que no se va a quedar de brazos cruzados.

“Cuando decidí quedarme fuera de Cuba decidí tirar hacia adelante. Asumí que no ejercería la medicina por mucho tiempo, quizá nunca más”, admite.

Yo no voy para atrás ni para coger impulso. Siempre con la esperanza de que el parole se abra y tener la oportunidad de, más adelante, hacer otra formación. En EE.UU. tienen programas de estudio, más posibilidades de empleo, de tener una vida normal, digna.

“Estudié seis años que me costó mi sacrificio, mi esfuerzo y el de mi familia, de más nadie. No admito que una persona venga a tratarme como si yo fuera basura. Yo trabajo en lo que sea, en lo que me toque, pero que se me respete“.


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