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Contenido patrocinado por Philip Morris México
La revolución británica de los vaporizadores presume vanguardia regulatoria
En México, la comercialización del cigarro electrónico está prohibida. Sin embargo, en países como Reino Unido, su uso ha contribuido a disminuir el consumo de cigarros y ofrecer alternativas menos riesgosas para la salud de quienes no pueden dejar de fumar.
8 de noviembre, 2018
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Entrar a una feria de vapeo como no fumador es entrar a una dimensión “literal” desconocida. En cambio, para el fumador es un escaparate que le ofrece alternativas para liberarse del cigarro. Frente a sí, encuentra cientos de dispositivos o cigarros electrónicos y, antes de salir, seguro habrá encontrado alguno que le acomode para cortar su relación con el cigarro tradicional, la cual le preocupa y lo ha traído hasta aquí.

La carpa más grande en este tipo de ferias siempre es la de productos provenientes del Reino Unido. No es raro. Es uno de los países más vanguardistas en este tema. Desde 2015, el Departamento de Salud británico (Public Health England) se pronunció en favor del cigarro electrónico—conocido como vapeo— como una medida para frenar el consumo anual de cigarros de 20 mil personas. Del 2014 al 2018, según datos de la principal organización contra el tabaco de Reino Unido, Action on Smoking and Health (ASH),y la empresa de datos y encuestas globales YouGov 2018, la prevalencia de fumadores en ese país ha disminuido más de 20% mientras que el número de vapeadores ha incrementado 18.6%, casi en la misma proporción.

Botón de muestra es el Plan de Control de Tabaco 2018 —avalado por la cámara inglesa de representantes— que incluso recomienda que los cigarros electrónicos sean recetados medicamente para dejar de fumar, pues en ese país los hospitales reciben a 500 mil fumadores cada año que llegan por enfermedades relacionadas con el tabaquismo. De esos, alrededor de 75 mil morirán.

Stephen Charles Brine es un político del partido conservador británico y miembro del parlamento de Winchester que al referirse a los efectos del cigarro electrónico en relación con los índices de mortalidad dijo que las autoridades siempre han enfatizado que lo mejor para los fumadores es dejar de fumar. “Los cigarros electrónicos no están exentos de riesgos a la salud, pero la evidencia sugiere que son significativamente menos dañinos y pueden contribuir a ayudar a los fumadores a dejar el cigarro”, explicó en la sesión parlamentaria del 17 de abril de 2018.

El Colegio Real de Médicos británicos (Royal College of Physicians) incluso afirma que no existen pruebas fundamentadas respecto a que el vapeo sea una influencia negativa para niños y jóvenes. Esto en respuesta a los detractores del vapeo que afirman que los distintos sabores del vapor electrónico resultan atractivos para que a temprana edad se consuma nicotina a través de estos dispositivos.

En un país como México es poco común ver en la calle cigarros electrónicos. Una vez que los conoces, es fácil identificarlos pues los hay desde aquellos muy estilizados hasta otros que parecen frascos de botica. No desprenden humo, aunque algunos vapeadores generan grandes nubes, se trata del vapor producido por el calentamiento del líquido con o sin nicotina.

En Londres, es mucho más común ver esas nubes y a esos consumidores de cigarro electrónico. En las tiendas de esquina se consiguen, sin problema, dispositivos de distintos precios y líquidos para rellenarlos.

Está claro que el camino seguro es no fumar ni usar nicotina y que la evidencia científica respecto a los daños que provocan a la salud las nuevas alternativas sin combustión —desde los cigarros electrónicos hasta los dispositivos que calientan tabaco y no lo queman— aún está en ciernes. Sin embargo, los resultados ya concluyen que éstas producen niveles de químicos 90% más bajos, en promedio, que el humo del cigarro.

En México, sin embargo, aún se cree, equivocadamente, que los cigarros electrónicos son igual de dañinos que el cigarro tradicional, dejando sin alternativas a aquellos fumadores conscientes del riesgo que asumen cada vez que prenden un cigarro.

Con Futuro sin humo queremos que los fumadores adultos puedan consumir productos de tabaco menos riesgosos para su salud que el cigarro. Puesto que estos productos aún no están disponibles en México, nuestra meta es ponerlos a tu alcance para lograr un #futurosinhumo.