close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Archivo / Cuartoscuro

Muertes maternas y condenas por aborto, la realidad de la salud reproductiva en México

GIRE presenta un análisis de los temas que el Estado debe atender para garantizar el acceso a la justicia reproductiva de las mujeres. A continuación cinco casos que revelan los vacíos legales y de justicia en México.
Archivo / Cuartoscuro
Por César Reveles
16 de noviembre, 2018
Comparte

El panorama en México para las mujeres con relación a su vida reproductiva es desalentador. A diario enfrentan situaciones como la falta de acceso a seguridad social; criminalización para aquellas que deciden abortar; violencia obstétrica cotidiana, y las fallas estructurales del sistema de salud, que las coloca en un contexto de vulnerabilidad y desigualdad a comparación del resto de la población.

En el informe La pieza faltante. Justicia Reproductiva, el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), presenta, a través de diversos testimonios, los obstáculos que sortean las mujeres para el ejercicio pleno de sus derechos humanos en materia de salud reproductiva.

El trabajo aborda cinco problemáticas “cuya atención es urgente para avanzar hacia la justicia reproductiva de las mujeres”, lo cuales son: embarazo adolescente; penalización del aborto; violencia obstétrica; muerte materna, y seguridad social incompleta.

Con el análisis de estos puntos GIRE pone en relieve la gravedad de temas como el elevado número de niñas y adolescentes embarazadas, afectadas por un contexto grave de violencia sexual; el limitado acceso a servicios anticonceptivos, y la violencia obstétrica en el embarazo, parto y posparto.

A continuación presentamos los casos que ejemplifican el contexto actual, así como los datos y los temas prioritarios a atender para cada una de las problemáticas.  

Embarazo adolescente

En 2015, a sus 17 años, Marimar fue víctima de una violación sexual y resultó embarazada. Acompañada de sus padres denunció los hechos y acudió al Hospital General de Cuernavaca “Dr. José G. Parres”.

Los médicos le informaron que el producto presentaba una malformación congénita, lo cual implicaba un alto riesgo para el embarazo por lo que Marimar solicitó una interrupción del mismo.

Pero el hospital, a través del Comité de Bioética, negó el servicio. Esto a pesar de que la normativa vigente garantiza el acceso al aborto en caso de violación.

La decisión fue impugnada ante un juez federal a quien se solicitó que se constataran las violaciones a derechos humanos que derivaban de la negación del servicio. La impugnación no procedió a favor Marimar por lo que se interpuso un recurso de revisión en la SCJN.

El 4 de abril de 2018, la SCJN otorgó el amparo a Marimar. Actualmente la menor y sus padres son reconocidos como víctimas de violaciones a derechos humanos y la Comisión Ejecutiva de Atención y Reparación a Víctimas de Morelos (CEARV) tendrá que garantizar la medida de reparación del daño.

El caso de Marimar refleja los obstáculos tanto médicos como legales que las adolescentes en situación de embarazo deben sortear.

Durante 2017 el INEGI registró en México a 390 mil 89 mujeres que fueron madres antes los 20 años; entre éstas, 9 mil 748 eran menores de 15 años, y 380 mil 341, tenían entre 15 y 19 años.

Actualmente, según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el embarazo adolescente es la segunda causa de muerte a nivel mundial entre las adolescentes de 15 a 19 años.

Para GIRE, el embarazo adolescente puede relacionarse “con los altos índices de violencia sexual y falta de acceso a servicios como el aborto, así como la escasa información y nulo acceso a anticonceptivos para todas las personas”.

Registros de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de la Relaciones en los Hogares (ENDIREH) revelan que en México el 10.09% de las adolescentes que tuvieron un embarazo fueron víctimas de violencia sexual.

Para una adolescente, el embarazo puede obstaculizar su desarrollo psicosocial, sus oportunidades educativas y laborales, así como mantenerla en situación de pobreza y mala salud.

La situación de vulnerabilidad se acentúa en otros grupos, como el de las personas indígenas o con discapacidad para quienes, por motivos de discriminación, es más difícil acceder tanto a información sobre métodos anticonceptivos como a los propios métodos.

Desde 2015, el gobierno federal emprendió programas como la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (ENAPEA), para disminuir y/o erradicar los embarazos en adolescentes pero los esfuerzos no han sido suficientes.

Esto se debe, entre otras cosas, a que la ENAPEA si bien reconoce la violencia sexual como una causa de embarazo temprano, no contempla como acción prioritaria garantizar el acceso a la anticoncepción de emergencia y la interrupción legal del embarazo por violación.

Por tanto GIRE plantea que para combatir los altos índices de embarazo adolescente se requieren medidas integrales que reconozcan el carácter multifactorial del fenómeno, en especial las relacionadas con prevención y atención de la violencia sexual, y el acceso a métodos anticonceptivos.

“El embarazo adolescente, además de ser un asunto de salud pública, es una cuestión de justicia reproductiva, que refleja un conjunto de acciones y omisiones por parte del Estado relacionadas con diferentes derechos humanos, incluyendo el derecho a la salud, a una vida libre de violencia y al libre desarrollo de la personalidad”, concluye para este tema.

Penalización del aborto

En mayo de 2018, Pilar de apenas 15 años, supo que estaba embarazada. La razón: dos meses antes, durante sus vacaciones en Cuetzalan, Puebla, fue víctima de abuso sexual por parte de su tío.

Pilar denunció los hechos en un Ministerio Público de Ciudad de México. Las autoridades le dijeron que no podían atender su caso porque había ocurrido en otra entidad, pero le informaron que, por tratarse de una violación sexual, tenía derecho a interrumpir el embarazo si así lo deseaba.

Con 10 semanas de embarazo, Pilar regresó a Puebla para interponer la denuncia penal e interrumpir su embarazo. Las autoridades poblanas comenzaron la investigación sobre el abuso sexual pero le negaron su solicitud para interrumpir el embarazo, argumentando que el aborto no era legal en Puebla.

Al mismo tiempo le dieron información falsa asegurando que en ningún lugar de Puebla le practicarían la interrupción del embarazo, y que si intentaba hacerlo en CDMX, el juez las cuestionaría e incluso podría criminalizarla. A pesar de las amenazas, Pilar regresó a la capital del país y con la asesoría de GIRE  accedió a la interrupción legal del embarazo (ILE).

Posteriormente, acompañada de su madre, presentó una queja ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Puebla por las violaciones a derechos humanos cometidas por el personal del ministerio público de Teziutlán, Puebla, al omitir los derechos que tenía Pilar como víctima de una violación sexual.

La resolución de la queja se encuentra pendiente y GIRE continúa asesorando a Pilar y su familia en el reclamo de la reparación de los daños.

En México, la única entidad que permite el aborto por voluntad de la mujer hasta las 12 semanas de gestación, es Ciudad de México. En el resto de los estados, solo se puede acceder al aborto en casos de violación o por ciertas causales como riesgo a la salud o alteraciones graves en el producto.  

El que cada estado defina, con base en sus códigos penales, condenas por abortar constituye un hecho de discriminación jurídica, pues las mujeres no debería tener más o menos derecho de acceder a un aborto legal, de acuerdo con su lugar de residencia.

En la última década, algunos estados ampliaron el número de causales legales para acceder a un aborto seguro, pero el desconocimiento de las autoridades y del personal de salud sobre el tema, limita o impide el acceso que las mujeres para este procedimiento.

Actualmente los códigos penales de todo el país contemplan la violación como causal de exclusión; 29 estados establecen como causal que el aborto sea resultado de una conducta imprudencial o culposa; 23, que exista peligro de muerte de la mujer; 15, que la mujer enfrente riesgo a su salud, y 16, que el producto presente alteraciones congénitas graves.

Los estados con marcos normativos muy poco accesibles y en donde prácticamente es imposible lograr acceder a este proceso son: Sonora, Querétaro, Baja California, Guanajuato, Oaxaca y Puebla. Casos contrarios son: Ciudad de México, Michoacán, Tlaxcala y Baja California Sur.

Los estados que castigan el aborto con condenas de cárcel de hasta 5 años son: Baja California, Morelos, Puebla, Oaxaca, Sonora y Tamaulipas.

Entre enero de 2007 a diciembre de 2016 los procesos penales por el delito de aborto suman 4 mil 246 denuncias. 53 personas se encuentran en prisión definitiva, además de 531 juicios penales; 228 sentencias, y 83 personas en prisión preventiva.

Mientras que el número total de mujeres atendidas por interrupción legal del embarazo a nivel nacional, entre abril de 2007 y octubre de 2018, en instituciones de salud asciende a 202 mil 308.

Así, la despenalización del aborto es una deuda del Estado y un tema prioritario para la próxima administración, en particular “para aquellas mujeres que enfrentan mayores condiciones de marginalidad y las consecuencias de un Estado que las persigue o las deja morir”, concluye GIRE.  

Violencia obstétrica

La violencia obstétrica se define como la forma específica de violencia institucional que pueden sufrir las mujeres durante la atención del embarazo, parto y posparto.

Este fue el caso de Sandra, que a sus 31 años, llevaba su control prenatal en la Unidad Médica Familiar (UMF) 33 del IMSS, en Tonila, Jalisco.

A las 38 semanas de gestación se presentaron los dolores de parto y acudió a dicha unidad médica, pero fue trasladada al Hospital General de Zona, en Ciudad Guzmán, Jalisco porque presentaba presión alta.

Fue ingresada en urgencias y permaneció dos días hasta que una médica le notificó que ya no tenía líquido amniótico, horas después fue ingresada al quirófano. Sin previo aviso ni explicaciones, la doctora responsable le informó que le practicaría una cesárea.

Acto seguido le preguntó a Sandra “si ya había hablado con su esposo sobre no tener más hijos”, a lo que ella contestó que no, al escucharla la doctora la tachó de “irresponsable”., salió del quirófano y le aseguró a los familiares de Sandra que por motivos de salud, no era conveniente que tuviera otro embarazo y que incluso ella ya había firmado el consentimiento para una Oclusión Tubaria Bilateral (OTB), un procedimiento anticonceptivo permanente.

Su esposo, confiado en la versión de la médica, firmó el documento de autorización. Enseguida la doctora regresó y, en un contexto de presión e intimidación, aprovechó que Sandra tenía fuertes contracciones para conseguir su firma antes de la cesárea.

En octubre de 2017, Sandra, acompañada por GIRE, interpuso una queja ante la CNDH por la atención inadecuada del personal médico la atendió y la manera en que consiguieron su consentimiento para que se le practicara la OTB. La queja se encuentra en espera de una resolución.

En México, según cifras de la ENDIREH 2016, de las 8.7 millones de mujeres que tuvieron al menos un parto entre 2011 y 2016, el 33.4 % refirió haber sufrido maltrato por parte de quienes las atendieron y el 13.1 % de estas mujeres reportaron anticoncepción o esterilización forzada.

Las agresiones o acciones más comunes contra las mujeres son: gritos o regaños; retraso en la atención; presión para aceptar un método anticonceptivo; anestesia denegada; firma involuntaria de papeles, y ser aislada de su bebé por más de 5 horas.

En los últimos 5 años, los estados con mayor número de casos de violencia obstétrica son: Ciudad de México (36.5 %), Estado de México (36 %), Querétaro (34.6 %), Tlaxcala (34.2 %) y Morelos (33.7 %). Las instituciones médicas con más quejas de este tipo son: el IMSS (40.8 %); clínicas públicas de los estados (38.7 %); centros de salud (34.7 %), y hospitales del ISSSTE (30.7 %).

GIRE argumenta que los casos de violencia obstétrica presentan patrones comunes, como las fallas estructurales y sistémicas del sistema de salud. Por lo que las acciones inmediatas a tomar son: la implementación de legislación y políticas públicas que permitan a las mujeres acceder a servicios de salud de calidad, así como la creación de mecanismos para acceder a la justicia y a una reparación integral ante violaciones a derechos humanos.

Muerte materna

De 2012 a 2016, en México han fallecido 4 mil 283 mujeres, lo que equivale a 857 al año, por causas prevenibles, durante el embarazo, parto o el posparto (hasta 42 días después del parto), lo cual se conoce como muerte materna.

Son muertes que pueden evitarse pues sus causas están regularmente relacionadas con fallas estructurales en el sistema de salud, como la insuficiencia de recursos humanos, técnicos y de infraestructura; la saturación del personal, así como el ejercicio inadecuado del gasto en salud.

Gelleli es un caso más de las muertes que pudieron evitarse. Con 24 años cursaba su segundo embarazo, en la semana 40 comenzaron los dolores de parto por lo que la joven mazateca acudió a la Casa de Salud del municipio de Jalapa de Díaz, Oaxaca.

De ese lugar la mandaron al Hospital General de Tuxtepec. Acompañada por Martín, su pareja, buscó ayuda para trasladarse, pues la Casa de Salud de Jalapa no tenía ambulancia.

A las 6 de la tarde la pareja llegó al hospital de Tuxtepec, pero Gelleli fue atendida hasta las 8 de la mañana del día siguiente. Horas después los médicos informaron a Martín que realizarían una segunda operación porque en la cesárea le habían perforado una arteria, y Galleli tenía una hemorragia interna.

Sin dar más detalles y a sabiendas de que Martín no sabe leer ni escribir, el personal del hospital hizo que el joven firmara una hoja de consentimiento informado, advirtiendo que si no lo hacía, Gelleli moriría.

El siguiente reporte fue hasta la mañana siguiente diciendo  que Gelleli necesitaba ser otra operación debido a que la hemorragia no cedía. Los familiares no se aceptaron que se hiciera porque los médicos señalaron que la intervención “implicaba una alta posibilidad de que ella muriera en la sala de operaciones y, en caso de sobrevivir, no había garantía de mejoría”. Un día después Gelleli falleció.

Este caso es acompañado por GIRE y actualmente está en trámite ante la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca.

Gelleli pertenecía a una comunidad indígena, un sector que por lo regular es atendido en centros de salud en malas condiciones, sin intérpretes de lenguas locales y con actitudes discriminatorias por parte del personal. Tan solo en 2015, el 11.2 % del total de muertes maternas en México corresponden a la población indígena.

2012 fue el año con más muertes maternas con 960; para 2013 bajó a 861; en 2014 hubo 872; en 2015 se registraron 768, y para 2016 aumentó de nueva cuenta a 812.

Según cifras del Subsistema de Información sobre Nacimientos en 2015, las dependencias médicas con más casos de muerte materna fueron: el Seguro Popular (53.7 %); el IMSS (22.6 %), y el ISSSTE (3.6 %).

En 2016 los estados con mayor número de casos fueron: Campeche, CDMX, Guerrero, Hidalgo y Oaxaca.

GIRE plantea que es prioritario que el Estado garantice el acceso universal a servicios de salud obstétrica de calidad para las mujeres sin importar su derechohabiencia u origen además de asegurarse de que el personal médico respete el marco normativo vigente en materia de atención del embarazo, parto y posparto.

Seguridad social incompleta

Germán y Nadia tienen un hijo de 5 años. Germán tiene un empleo formal, y es derechohabiente del IMSS. Nadia se dedica al hogar, por lo que no tiene seguridad social.

En 2016 Germán ubicó las guarderías más cercanas a su casa y preguntó los requisitos para meter a su hijo en alguna de ellas.

Descubrió que el artículo 201 de la Ley del Seguro Social, se lo impediría, pues solo contempla el acceso a este servicio para hombres viudos o divorciados con la patria potestad de sus hijos o hijas.

La negativa del servicio le fue confirmada en el Departamento de Guarderías de la Jefatura de Servicios de Prestaciones Económicas y Sociales del IMSS, pero le dijeron que recibiría la solicitud para acceder al servicio de estancias infantiles del seguro social como padre trabajador asegurado.

Sin embargo, la petición fue negada, por lo que Germán promovió un juicio de amparo contra las autoridades responsables de la negativa y por la inconstitucionalidad de los criterios de acceso a la misma.

Un Juzgado en materia de trabajo, en Ciudad de México, le concedió el amparo contra la disposición discriminatoria y así el Departamento de Guarderías otorgó el servicio a Germán en las mismas condiciones en las que lo brinda a las mujeres trabajadoras aseguradas.

El acceso a la seguridad social es un derecho humano reconocido a nivel mundial pero en México el acceso a este derecho está condicionado a que las personas cuenten con un trabajo formal.

Actualmente el 59.1 % de los habitantes están empleadas de manera informal; siendo el sector femenino el más afectado pues 29 de cada 100 mujeres ocupadas pertenecen al sector informal.

Como consecuencia de esto, un alto porcentaje de mujeres no cuenta con acceso a servicios de atención a la salud, como en el caso de Nadia y por ende no tienen acceso a todos los derechos que establece la ley.

Aunque se afilien a otros esquemas como el Seguro Popular, carecen de acceso a prestaciones como licencias de maternidad, licencias de paternidad y estancias infantiles.

A nivel nacional el 54.8% de las mujeres mexicanas están afiliadas al Seguro Popular; el 42.36% al IMSS, y el 9.56% al ISSSTE.

De 2015 a septiembre de 2018, GIRE ha registrado, documentado y acompañado 59 casos relacionados a la negación de acceso a estancias infantiles y licencias de maternidad ambas problemáticas relacionadas con la falta de seguridad social. Solo tres de estos casos han sido resueltos por la SCJN, a favor de los afectados.

GIRE argumenta que para garantizar el acceso a los derechos de estas mujeres será necesario constituir un sistema de seguridad social universal que abarque a todas las personas trabajadoras, tanto en esquemas de trabajo formal como informal.

Además se deben eliminar las disposiciones discriminatorias de la legislación hacia grupos particulares, como los esquemas de derechohabiencia restrictivo vigentes ahora.

De manera general y tras la revisión de estos cinco temas eje, GIRE concluye que su atención debe ser “urgente para avanzar hacia la justicia reproductiva de las mujeres en México”.

La atención de los pendientes de cada tema es responsabilidad del poder ejecutivo; del legislativo, y de las instituciones de salud federales y locales. Solo el trabajo conjunto logrará un cambio positivo para el contexto actual de las mujeres en México con relación a su salud reproductiva a partir de mecanismos y la garantía de sus derechos humanos.

Los datos que sustentan el informe La pieza faltante. Justicia Reproductiva fueron obtenidos mediante mil 856 solicitudes de acceso a la información del periodo 2012 a 2017, y los casos expuestos han sido acompañados por GIRE en su búsqueda por la justicia y por una reparación integral por violaciones a sus derechos humanos.

El informe completo puedes consultarlo aquí. 

 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Getty Images

Por qué deberías definir con tu pareja qué es una infidelidad

Pese a su prevalencia, muchas parejas no hablan de las infidelidades. Los psicólogos sugieren que deberíamos tener conversaciones mucho más abiertas sobre el tema.
Getty Images
2 de julio, 2019
Comparte

Mike Pence se niega a cenar solo con ninguna mujer que no sea su esposa. Para el vicepresidente estadounidense es un signo de respeto hacia su esposa, Karen, y una regla guiada por sus fuertes convicciones religiosas.

Lo que para algunos es una solución para los hombres que no pueden controlarse, otros lo consideran condescendiente, sexista e insultante. (Sin embargo, no es una actitud tan extraña: en un estudio, alrededor del 5.7% de las personas encuestadas pensaban que comprar comida para alguien del sexo opuesto se puede considerar un acto de infidelidad).

Cualquiera que sea tu opinión sobre las justificaciones de Pence, al menos él y su esposa tienen límites claros sobre lo que consideran apropiado hacer con personas del sexo opuesto. Eso es más de lo que pueden decir muchas parejas heterosexuales.

Prevalencia

Mucha gente no tiene claro lo que significa ser infiel, y se subestima enormemente la probabilidad de que ocurra algún tipo de traición. Tampoco tienen mucha idea de cómo lidiarían con una infidelidad si ocurriera (la reacción de muchas personas es sorprendente).

La falta de comunicación y comprensión está causando mucha angustia, y muchos psicólogos sugieren que deberíamos tener conversaciones mucho más abiertas sobre la infidelidad.

Descubrir cuántas personas son o han sido infieles es un desafío, sobre todo porque los investigadores dependen de las confesiones honestas de los infieles. Como resultado, las estimaciones de infidelidad pueden variar enormemente y a menudo se ven afectadas por la forma en que se recopilan los datos.

Pareja comiendo una hamburguesa.

Getty Images
Alrededor del 5,7% de las personas encuestadas pensaban que comprar comida para alguien del sexo opuesto es un acto de infidelidad

En el extremo superior de las estimaciones, el 75% de los hombres y el 68% de las mujeres admitieron haber sido infieles de alguna manera, en algún momento, en una relación (aunque investigaciones más actualizadas de 2017 sugieren que hombres y mujeres tienen tasas similares). Una de las tasas más bajas de infidelidad publicadas es del 14%, un número considerable.

Sin embargo, solo el 5% de las personas cree que su pareja ha sido infiel o lo será en algún momento de su relación, lo que significa que incluso las estimaciones más conservadoras sugieren que sucede con mucha más frecuencia de la esperada. Quizás confiamos demasiado en nuestras parejas.

“Aquellos que generalmente no estamos deprimidos tenemos una idea muy exagerada de que sucederán cosas buenas y una sensación demasiado baja de que sucederán cosas malas”, dice Susan Boon, de la Universidad de Calgary, en Canadá.

“Una posibilidad es que la baja presunción de que nuestras parejas nos engañarán es una manifestación de eso. Alternativamente, cuando estás en una relación, podría ser útil tener fe en la pareja porque sería poco saludable monitorear su comportamiento todo el tiempo”.

Qué significa ser infiel

Este es uno de los problemas: la infidelidad significa diferentes cosas para diferentes personas.

Los investigadores pueden predefinir qué constituye ser infiel, pero todo el mundo tiene una interpretación diferente, por lo que los entrevistados podrían no estar de acuerdo con ellos.

“La gente sobreestima el grado en que otros aprueban y se involucran en una infidelidad”, dice Boon.

“No estoy segura de por qué la gente no habla de ello teniendo en cuenta la frecuencia con la que lo ves en películas o canciones. Parte de esto es que no somos conscientes de la variabilidad de los estándares. Suponemos erróneamente que lo que yo considero como una infidelidad es lo que consideras tú también”.

Hombre quitándose anillo de casado.

Getty Images
En el extremo superior de las estimaciones, el 75% de los hombres y el 68% de las mujeres admitieron haber sido infieles de alguna manera, en algún momento, en una relación.

Alrededor del 70% de las personas no han discutido con sus compañeros lo que cuenta como infidelidad. ¿La descarga de una aplicación de citas cuenta, por ejemplo?

Entre el 18% y el 25% de los usuarios de Tinder están en una relación mientras usan la aplicación de citas. Presumiblemente, quedar con personas que conoces en Tinder cuenta. Como era de esperar, los usuarios de Tinder que ya están en relaciones tienen más probabilidades de tener sexo casual.

Las personas que respondieron a la pregunta sobre si creían que su pareja había sido infiel alguna vez, eran libres de interpretar la infidelidad de la forma que eligieran. Tal vez eso hace que la estadística del 5% sea aún más sorprendente. Para algunas personas, ser infiel puede incluir solo sexo, pero para otras ya lo es coquetear con alguien.

Con la libertad de interpretar la infidelidad como deseemos, aún así somos muy optimistas al pensar que nunca nos sucederá.

Infidelidad emocional

Definir la infidelidad emocional es particularmente difícil. Un lugar donde pueden ocurrir transgresiones emocionales es en el puesto de trabajo, donde los intereses personales y profesionales se superponen y resultan en relaciones cercanas. Por tanto, es posible que se presenten oportunidades para transgredir, desde amistades inocuas a algo más íntimo.

En un estudio, investigadores entrevistaron a mujeres sobre sus actitudes hacia las relaciones en el lugar de trabajo. A estas mujeres, todas entre los 30 y 40 años y comprometidas en relaciones, se les preguntó cuándo sentían que las líneas entre las relaciones apropiadas e inapropiadas en el lugar de trabajo se difuminaban.

“No puedo mentir, espero verlo en el trabajo”, dijo una entrevistada. “Te sientes como una colegiala estúpida, sabes, como cuando te enamoras de alguien y lo ves y ‘¡oh!’ te emocionas”.

Pareja con sus teléfonos en cama.

Getty Images
Entre el 18% y el 25% de los usuarios de Tinder están en una relación mientras usan la aplicación de citas.

Las entrevistadas concluyeron que la intimidad física no es necesaria para provocar sentimientos de infidelidad emocional. Retener información, confiar en otra persona, incluso pensar en la otra persona si te impide pensar en tu pareja es suficiente. Estas son todas cosas que podrían suceder teniendo en cuenta la cantidad de tiempo que pasamos en el trabajo y la naturaleza de establecer relaciones cercanas con los compañeros de trabajo.

Los entrevistados hablaron de “salvaguardar las relaciones”: predefinir reglas básicas sobre qué es y qué no es apropiado. También dijeron que la elección de confiar en sus parejas era importante para mantener una relación saludable.

El comportamiento de parejas amigas puede ser esclarecedor en cuanto a tus propias actitudes sobre la infidelidad. Cuanto mayor sea la proporción de amigos que crees que han sido infieles en sus relaciones, es más probable que hayas sido infiel en el pasado y tienes más probabilidades de decir que podrías serlo de nuevo en el futuro. Tendemos a rodearnos de personas igualmente adúlteras o no adúlteras.

¿Admitirlo?

Está claro que la mayoría de las personas en relaciones monógamas piensan que engañar es moralmente incorrecto. Pero, si alguien ha sido infiel, ¿es mejor admitirlo?

Cuando los investigadores hacen esta pregunta, las personas tienden a decir que sí. De hecho, más del 90% de las personas encuestadas dicen que querrían saber si su pareja las había engañado.

Una investigación sugiere que la importancia de parecer leal y puro es una razón clave por la cual las personas hacen esos juicios morales. De hecho, mantener la lealtad es más importante que proteger los sentimientos de alguien.

Pareja.

Getty Images
La infidelidad es la causa número uno de divorcio en Estados Unidos.

Pero si lo más importante era no causar daño, entonces la gente diría que mantener el asunto en secreto era más ético que confesar.

Si en realidad es o no lo mejor que podemos hacer es otro asunto. La infidelidad es la causa número uno de divorcio en Estados Unidos.

Admitir el engaño claramente dañará los sentimientos de tu pareja, pero varía mucho la forma cómo reacciona la gente.

Greg Tortoriello, psicólogo de la Universidad de Alabama, en EE.UU., ha estudiado los efectos de lo que se percibe como un fracaso, particularmente en gente cuya personalidad hace que reaccionen mal ante el fracaso. Un ejemplo son los narcisistas, que buscan la aprobación de los demás y son muy conscientes de cómo se presentan en público.

“Evaluamos dos tipos de narcisistas: narcisistas grandiosos y narcisistas vulnerables“, dice Tortoriello.

“Un narcisista grandioso tiene un sentido inflado de autoestima vinculado a una mayor autoestima, mientras que un narcisista vulnerable es sensible a los juicios de otros y generalmente tiene una menor autoestima. En ambos casos, las amenazas leves pueden activar un comportamiento agresivo”.

En un estudio realizado por Tortoriello, los participantes imaginaron que su pareja estaba involucrada en varios tipos de infidelidad. Algunas de las infidelidades imaginarias estaban basadas en experiencias emocionales -tu pareja habla tarde por teléfono con otra persona y responde a su mensaje en lugar de al tuyo- y otras eran sexuales.

“Los narcisistas grandiosos querían afirmar su poder y control sobre sus relaciones cuando existía una amenaza de infidelidad emocional”, dice Tortoriello. “Esto tomaba la forma de amenazas verbales, amenazas físicas y vigilancia”.

Los narcisistas vulnerables pasaron más tiempo preocupándose y tenían más emociones negativas después de la infidelidad emocional.

Mujer

Getty Images
Rasgos de la personalidad como el narcisismo pueden influir fuertemente en cómo las personas responden a una infidelidad.

En términos clínicos, los diagnósticos de narcisismo como un trastorno patológico tienden a ser extremos: o eres narcisista o no lo eres. La mayoría de los psicólogos del comportamiento, como Tortoriello, ven el narcisismo como una escala: todos tenemos algunas de estas cualidades en mayor o menor grado.

En este estudio, observó específicamente a personas que estaban por encima del promedio en estos rasgos pero que no eran patológicamente narcisistas.

“Si estás en una relación con una de estas personas y la engañas sexualmente, parece que tratarán de afirmar el dominio y eso se manifestará en conductas bastante destructivas, pero se complica más con la infidelidad emocional”, dice Tortoriello.

“Es posible que los narcisistas vulnerables no comuniquen que existen estas preocupaciones en torno a la relación y que se genere una confusión. Si tuviera que proponer algo, diría que encontrar formas de cultivar la comunicación, específicamente en estas relaciones donde hay muchas emociones negativas interiorizadas, es importante”.

El perdón es más probable cuando el engaño es un incidente aislado y cuando se ofrece una disculpa.

Sin embargo, Tortoriello y Boon reiteran que las personas reaccionan de manera muy diferente en situaciones hipotéticas y en la realidad. “Por unanimidad, la gente dice que romperían con alguien por una infedilidad, pero no es la manera en la que responde la gente en la realidad”, dice Boon. “A veces es el fin de los matrimonios, pero no siempre”.

Tortoriello ha comenzado a pensar en recopilar datos de la vida real y está interesado en explorar la versión de los eventos de los dos miembros de la pareja. ¿Nuestras parejas creen que estamos siendo más infieles que nosotros? ¿Ven engaño donde otros ven flirteo inofensivo?

Una cosa a considerar es que, aunque la prevalencia de la infidelidad durante toda la vida es alta -es probable que le ocurra a muchas personas en algún momento-, las probabilidades de que se dé en un año en particular probablemente sean bastante bajas.

Por eso no parece particularmente apremiante hablar de eso ahora.

Puedes leer la nota original en inglés en BBC Future.


https://www.youtube.com/watch?v=WHVHsbI4oYs&t=

https://www.youtube.com/watch?v=d4L-tZXPhxY

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

¡Muchas gracias!


Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.