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Cuartoscuro

#SemáforoEconómico: La pobreza laboral sube en cuatro estados; 39% no puede comprar alimentos con su sueldo

Los estados más afectados por estas carencias, pues el índice aumentó en el último año son Morelos, San Luis Potosí, Durango y Sinaloa.
Cuartoscuro
Por Redacción Animal Político
22 de noviembre, 2018
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El 39.3% de los mexicanos vive en pobreza laboral, esto es, que no puede adquirir la canasta alimentaria con el ingreso proveniente del trabajo de su hogar, según el Índice de la Tendencia Laboral de la Pobreza para el tercer trimestre de 2018, publicado por el Coneval.

Esto afecta a 49 millones 65 mil 511 mexicanos, por ello el #SemáforoEconómico de pobreza laboral está en rojo, ya que el nivel es superior a la meta establecida por el observatorio México, ¿cómo vamos?, de 20.5%.

En la comparación trimestral, la proporción aumentó en 0.8 puntos porcentuales respecto al segundo trimestre de 2018, cuando el nivel fue de 38.5%; al comparar con el mismo trimestre del año anterior, se vio una disminución de 2.5 puntos porcentuales respecto al nivel observado de 41.8%. Además de haber disminuido en la proporción respecto al año pasado, el número de personas en esa situación disminuyó en más de 2.6 millones de personas respecto al tercer trimestre de 2017.

Entre las causas que pueden explicar la disminución anual de la proporción de personas en pobreza laboral se puede considerar el aumento del ingreso laboral per cápita real; entre el tercer trimestre de 2017 y el de 2018 tuvo un aumento de 2.7%, pasando de mil 692.61 pesos a mil 738.78 pesos mensuales por persona, ya ajustando por efectos inflacionarios. En contraste, el valor del ingreso laboral per cápita en el segundo trimestre de 2018 fue de mil 758.72 pesos.

A nivel estatal se observan las disparidades entre estados como Chiapas y Guerrero y estados como Baja California Sur y Nuevo León. A pesar de que en la mayoría de los estados hubo una disminución de los niveles de pobreza laboral respecto al mismo trimestre de 2017, 4 estados vieron una subida en el porcentaje: Morelos, San Luis Potosí, Durango y Sinaloa.

Los estados con mejor desempeño durante el periodo fueron Baja California Sur, Nuevo León y Baja California, donde la proporción de la población en situación de pobreza laboral equivale al 19.7%, 22.9% y 23.4% del total, respectivamente. Cabe mencionar que estos tres estados han estado consistentemente dentro de las 5 entidades con más bajos niveles de pobreza durante los últimos trimestres.

Por otra parte, los estados de Chiapas, Guerrero y Oaxaca tienen los niveles de pobreza laboral más altos a nivel nacional, un problema que persiste en sus territorios; 67.8% de la población en Chiapas vive en pobreza laboral, 65.4% en Guerrero y 64.0% en Oaxaca. Otros estados donde la pobreza continúa estando en niveles altos son Morelos y Veracruz, ya que 55.3% y 50.3% de su población se encuentra en esa situación, respectivamente.

A pesar de que ha habido algunos avances en la disminución de los niveles de pobreza en los últimos años, aún queda un largo camino por recorrer, y es evidente que ciertos estados necesitan mayores impulsos que otros. El ámbito presenta un área de oportunidad para la próxima administración federal, pero sin cimientos fundamentales como el crecimiento económico a tasas altas y sostenidas, será difícil atender de manera permanente el tema de la pobreza en México.

 

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#YoSoyAnimal
G. D. Olmo

Cómo es la vida en la Colonia Tovar, el enclave alemán de Venezuela que resiste a la escasez y la inseguridad

Los habitantes de la Colonia Tovar, un hermoso pueblo fundado en el siglo XIX por colonos alemanes en lo alto de una montaña junto al mar Caribe, viven lejos de la escasez y la inseguridad frecuentes en otros lugares del país.
G. D. Olmo
28 de junio, 2019
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“Vivir aquí es una bendición”, proclama con la más ancha de sus sonrisas José Rivera.

En esta fresca mañana de sábado ha montado en la plaza central del pueblo su bien surtido puesto de frutas.

Frambuesas, duraznos, aguacates, moras… José tiene de todo.

Su puesto despliega más colores que la paleta de un pintor expresionista. Por eso atrae cada fin de semana a los turistas que visitan la Colonia Tovar, a pocos kilómetros de Caracas, en lo alto de un montaña.

Este agricultor de 50 años se dice un privilegiado en la Venezuela de la crisis. Heredó una finca que explota junto al resto de su familia: “Toda la vida nos ha ido bien”, dice.

Relatos como este no abundan en la Venezuela actual.

Pero este lugar no es solo venezolano; es también alemán.

Sí, han leído bien; la Colonia Tovar es alemana.

Paseando por sus calles, repletas de cervecerías de estilo bávaro y restaurantes que sirven una amplia variedad de salchichas con repollo agrio, o contemplando su iglesia principal, dedicada a un santo católico que murió mucho antes de que los europeos tuvieran noticia de la existencia de América, cuesta imaginar que el Caribe queda a poco más de 30 kilómetros.

También el blanco caserío con gruesas vigas de madera que salpica su verde y montañoso paisaje recuerda más a la Selva Negra alemana o a los Alpes italianos que a nada que uno pudiera asociar a la tropical Venezuela.

¿Cómo surgió y sobrevivió esta “Alemania del Caribe”?

Colonia Tovar.
G. D. Olmo

En el mercadillo de los fines de semana los turistas pueden adquirir la fruta que se cultiva en los alrededores, conocida por su gran calidad.

El viejo Ciro Enrique Breidenbach es su cronista y conoce la historia mejor que nadie.

“Hacia 1840, durante el gobierno de José Antonio Páez, había una gran emigración del campo a la ciudad y la producción agrícola de Venezuela estaba cayendo, así que se encargó al militar y geógrafo italiano Agostino Codazzi un plan para atraer colonos alemanes que trabajaran los campos”, cuenta, mientras muestra con delicadeza de entomólogo el original del primer contrato de asentamiento suscrito con uno de estos colonos.

Martín Tovar Ponte, uno de los próceres de la independencia, aportó las tierras a unos 2.000 metros de altura sobre el nivel del mar en las que hoy se asienta la colonia, agraciada por un clima benigno y un suelo fértil que son una de las razones por las que aquí no se da la escasez de alimentos que aqueja a otros lugares del país.

Dos años después, un grupo de 60 familias de la aldea de Endingen, en el actual estado alemán de Baden-Wurtemberg, en apuros tras una época de malas cosechas, aceptaban la oferta de Codazzi e iniciaban una travesía por el Atlántico que les llevaría a las tierras de Tovar.

Nacía así este sitio tan peculiar.

“Codazzi quería mantener a los alemanes aislados de la población local porque temía que el contacto con los venezolanos arruinaría su carácter trabajador”, relata el cronista.

Él mismo, descendiente de alemanes, es un ejemplo vivo de que no lo logró.

Con el tiempo, colonos y autóctonos fueron emparejándose, dando lugar a un excepcional mestizaje germano-venezolano que perdura en la actualidad.

Colonia Tovar.

G. D. Olmo
El cronista de la ciudad muestra un documento con los nombres de los primeros colonos del lugar.

Alemanes en Venezuela

Mariel Rivero, camarera en uno de los mesones típicos de la localidad, está casada con un ciudadano alemán y sus dos hijas tienen el pasaporte de ese país europeo.

“Es muy agradable vivir aquí; la colonia me lo ha dado todo”, cuenta.

Cabellos rubios y ojos azules como los suyos, poco frecuentes en el Caribe, abundan aquí.

Son parte de un legado que los más concienciados de los colonieros, como se conoce a los habitantes de la colonia, tratan de conservar.

Es el caso de Carlos y Tulio Misle, padre e hijo involucrados ambos en proyectos vinculados al origen alemán de la comunidad.

Colonia Tovar.

G. D. Olmo
Mariel Rivero se siente agradecida y sus hijas tienen la nacionalidad alemana.

Tulio viajó a Alemania para formarse y regresó para montar una empresa de producción de vinos y cerveza artesanal que ahora intenta expandir pese al contexto económico adverso en el país.

“Producir aquí una bebida tradicional de la Colonia es un orgullo”, afirma, mientras atiende a los clientes de su negocio.

Carlos, su padre, está empeñado en salvar el alemán coloniero, el habla local resultado de la fusión del español con el alemánico, un raro dialecto del alemán que trajeron consigo los primeros colonos.

“Un grupo de personas comprometidas con el rescate de nuestro acervo cultural llevamos dos años dedicadas a escribir la gramática del alemán coloniero”, cuenta.

Alarmados por un estudio en el que comprobaron que cada vez quedan menos hablantes, se decidieron a “unificar el dialecto para que no se pierda” y han producido un manual para que el curso que viene los más pequeños comiencen a estudiarlo en algunas escuelas del municipio.

Colonia Tovar.

G. D. Olmo
Muchos de los muertos que descansan en este cementerio son de orígenes alemanes.

Uno de los factores que lo han ido arrinconando ha sido el turismo

Pero es también una de las fuentes de riqueza de la Colonia.

Lo sabe bien Ankeith Bracamonte, que hace unos años decidió dejar su puesto de empleado público para fundar una agencia de viajes junto a dos socios.

“El principal atractivo es la gastronomía, que cada fin de semana trae a visitantes, sobre todo de Caracas, pero también de Maracay y Valencia”, indica, refiriéndose a las principales ciudades de Venezuela.

Colonia Tovar.

G. D. Olmo
La gastronomía alemana es uno de los reclamos turísticos de la Colonia Tovar.

La estampa habitual cualquier fin de semana aquí es muy distinta de las colas, protestas o mercados desabastecidos que suelen proyectar los informativos internacionales cuando hablan de Venezuela..

Entre los que se divierten este fin de semana están Armando Nazerdine y sus dos primos. Hijo de inmigrantes libaneses que se instalaron en Venezuela en la década de 1980 huyendo de la guerra en su país, ahora vive en la Isla Margarita, se siente un venezolano más y da gracias por lugares como este.

“Venezuela es tierra de paz y armonía” cuenta, mientras se balancea en el remolque del vehículo rústico que los pasea a él y a otros visitantes por los alrededores de la Colonia.

A bordo va también Dugleilis Sibad, empleada del Estado que ha venido con una amiga desde Valencia a disfrutar del día.

Acaba de degustar una muestra del chocolate elaborado con el cacao criollo, la variedad local, y está de mejor humor incluso que cuando llegó.

“Todo esto es muy bonito. El clima es muy agradable y hay una gran variedad de frutas, verduras y artesanía”, comenta.

Colonia Tovar.

G. D. Olmo
La Iglesia que preside la localidad está dedicada a San Martín de Tours, un santo católico europeo.

Una zona “segura” en Venezuela

El turismo es también una de las claves que explican que, según sus habitantes, la Colonia siga siendo un lugar relativamente seguro pese a ubicarse en el estado Aragua, considerado uno de los más violentos y peligrosos de Venezuela.

Reinaldo, el conductor que pasea a Dugleilis y a Armando, explica por qué: “El asunto de la inseguridad está controlado aquí; quienes trabajamos en el turismo hacemos de patrullas civiles y reaccionamos en cuanto hay algo sospechoso porque no nos interesa que la Colonia Tovar pierda su buena fama”.

Colonia Tovar.

G. D. Olmo
Reinaldo se gana la vida paseando turistas por los alrededores. “Quienes vivimos del turismo velamos por la seguridad”, afirma.

¿Y qué hay de los apagones, la otra lacra que ha hecho insoportable el día a día de muchos venezolanos?

La Colonia también tiene suerte en esto. Al ubicarse en la misma línea que da servicio a Caracas, cuyo suministro prioriza el gobierno, los cortes de electricidad son muy raros aquí.

Y sin embargo, los colonieros no son totalmente inmunes a la crisis.

Inge Hubrig regenta una charcutería que presume de que su fundador, su difunto esposo, elaboró en 1993 la salchicha más grande del mundo.

Vive “tranquilamente” aquí desde hace 39 años, pero ahora ha empezado a ver algo nuevo para ella. “A veces llega gente pobre pidiendo salchichas; yo se las regalo, claro”.

Colonia Tovar.

G. D. Olmo
Inge cuenta que ahora hay gente que se acerca a su negocio a pedir que les regalen comida.

Sentado en el comedor de un coqueto hotel que antes tenía menos habitaciones libres, Esteban Bocaranda, alcalde del municipio Tovar, el que engloba a la colonia, confirma los nubarrones en el horizonte.

“La Colonia permanece viva porque es un centro turístico nacional y, aunque no tenemos manera de medirlo científicamente, hemos notado que llegan menos turistas y algunos negocios han cerrado”, dice.

“También se han ido muchos muchachos y ahora los tenemos regados por toda América”.

El alcalde mira el cielo plomizo a través del amplio ventanal antes de responder a mi última pregunta: “Mire, aquí intentamos permanecer ajenos a lo que pasa en el resto del país”.


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