¿Cómo funcionará el sistema que sustituye a las fotomultas en la CDMX? Van 10 puntos clave
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¿Cómo funcionará el sistema que sustituye a las fotomultas en la CDMX? Van 10 puntos clave

El próximo secretario de Movilidad de CDMX aclara 10 puntos clave sobre el nuevo sistema. Adelanta que se requerirán reformas al Reglamento de Tránsito y que no se descartan nuevos contratos.
Cuartoscuro
29 de noviembre, 2018
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El lunes pasado la jefa de Gobierno electa de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum anunció la transformación del sistema de fotomultas en el denominado sistema de fotocívicas, con el cual se seguirán utilizando los radares de velocidad y cámaras para detectar a conductores infractores, pero la sanción ya no será económica sino cívica: desde cursos de capacitación, hasta horas de trabajo comunitario.

Como ya se detalló públicamente, la escala de sanción se basa en un sistema de 10 puntos que cada coche con placa tendrá en un inicio. Incurrir en una falta vial implicará la pérdida de uno o varios puntos, así como un castigo según la escala ya revelada. Si se pierden todos los puntos, el conductor tendrá que cumplir 10 horas de trabajo comunitario o no podrá verificar su auto.

Pero tras el anuncio quedaron algunas dudas, desde cuándo comienza a funcionar este sistema específicamente, cómo se podrá enterar una persona de los puntos que ha perdido por infracciones, qué pasa con las multas económicas ya aplicadas y que no se han pagado, qué reformas a la ley se necesitan para que las fotocívicas sean legales, entre otros.

Para ello Animal Político platicó con el próximo secretario de Movilidad de Ciudad de México, Andrés Lajous, quien dio respuesta a varias de estas inquietudes. A continuación las respuestas.

¿Cuándo arranca el nuevo sistema de fotocívicas?

Lajous dijo que la implementación será gradual y la puesta en marcha completa tomará los primeros cien días de la nueva administración, que arranca el próximo 5 de diciembre.

Se iniciaría primero en los puntos donde no se estime necesario mover los radares y cámaras ya instalados, sin embargo, habrá equipos que se cambiarán a intersecciones de mayor incidencia y esos tardarán más en funcionar.

¿Cómo sabrás si tu auto ha perdido ya puntos por infracciones?

Habrá tres formas con las cuales un conductor podrá enterarse si su automóvil ya ha perdido puntos por infracciones.

La primera será por correo tradicional. Se enviarán las notificaciones en papel a los titulares registrados con la placa del coche en cuestión para hacerle de su conocimiento la emisión de una infracción. También se enviarán de forma aleatoria reconocimientos a quienes no hayan perdido un solo punto.

La segunda será por una notificación vía mensaje o llamada al celular. Esto aplicará para las personas que voluntariamente entreguen sus datos –incluido su número telefónico– al gobierno capitalino como parte de un registro para, entre otras cosas, conmutar multas económicas ya aplicadas previamente.

La tercera será a través de un micrositio web que se desarrollará para que las personas puedan consultar, con el número de su placa, los puntos que se hayan perdido. En ese mismo sitio se podrán conocer y realizar otras acciones relacionadas con las fotocívicas como agendar una fecha para un curso de capacitación o trabajo comunitario.

¿Se pueden recuperar puntos perdidos?

Sí. Lajous explicó que cumpliendo con los talleres de capacitación en línea o con el taller presencial, según corresponda al nivel de infracciones cometidas, se podrán recuperar puntos perdidos y con ello, se hará más difícil perder los 10 disponibles por cada placa de auto.

¿Qué pasa si una persona decide ignorar la sanción cívica que se le imponga, por ejemplo cumplir con un taller de capacitación?

La consecuencia obvia, explica el próximo secretario de Movilidad, es que no podrás recuperar los puntos perdidos y se irán acumulando. A partir del tercer punto perdido se colocará una alerta sobre el auto para que, al momento de verificar, seas notificado de que tienes que acreditar las sanciones a las que te hiciste acreedor o no podrás finiquitar dicho trámite.

No se prevé, de momento, alguna otra consecuencia para quien incumpla con la sanción cívica.

¿Qué pasa con las multas ya aplicadas antes?

Lajous confirmó que las multas económicas que ya se hayan aplicado tienen que pagarse. Pero una opción que dará la nueva administración es conmutar el monto total a pagar hasta en un 50%, a cambio de que el infractor acepte proporcionar su número telefónico, número de licencia, dirección personal, entre otros.

Dicha información permitirá al gobierno capitalino construir una base de datos confiable sobre automovilistas de la cual, indica Lajous, se carece hoy en la capital.

¿Por qué los puntos se restan a los coches y no a la licencia del conductor?

Lajous reconoció que, idealmente, los puntos deberían aplicarse a la licencia de conducir y no a la placa del automóvil. Ello permitiría, por ejemplo, suspender la licencia de manejo del potencial infractor en caso de reincidencias graves, una medida que está contemplada en el Reglamento de Tránsito desde hace varios años.

Pero esto no puede realizarse dado que actualmente no se cuenta con una base de datos confiable de licencias y por tanto no puede llevarse a la práctica.

“En el Registro Vehicular tampoco tenemos certidumbre sobre la calidad de sus datos, sin embargo, hay una suerte de padrón vivo que es el de la verificación y que es en el que está basada la tenencia y las multas (…) Idealmente serían puntos asignados a la suspensión de la licencia y ahí los tienes asignados pues sí, pero hoy no tenemos consistencia en esa base de datos para ello”, dijo el próximo funcionario.

Lajous añadió que con la información que voluntariamente entreguen los automovilistas a cambio de conmutar sus multas, se espera avanzar en la conformación de una base de licencias.

¿Por qué se dará a conocer la ubicación de las cámaras y radares pero no del alcoholímetro?

El próximo gobierno anunció que se hará pública la ubicación de los radares y cámaras del sistema de fotocívicas, para que los automovilistas conozcan dicha información y sean precavidos. Pero Lajous precisó que en el caso de otros programas, como alcoholímetro, no se harán público los puntos de revisión.

¿Cuál es la diferencia? De acuerdo con Lajous es la naturaleza de ambos programas. Con el de fotocívicas se busca atacar los puntos de mayor incidencia de infracciones de tránsito y por ende salvar vidas, motivo por el cual no hay razón para mantener en secreto dichos sitios. El objetivo es que en dichos puntos baje la ocurrencia de situaciones de riesgo.

“El alcoholímetro sucede sobre todo en las noches y los viajes en la noche no son tan programados. Muchos de los accidentes de tránsito que suceden en el día pasan en los mismos lugares porque son viajes concentrados y es difícil en el hábito diario cambiar de ruta por un radar de velocidad. En el alcoholímetro la distribución espacial del tráfico es completamente distinta, hay mucha facilidad de cambiar de ruta dependiendo de donde crees que está el alcoholímetro. Por eso ahí no debemos hacerlo público”, explicó.

¿Cuánto le costará a la ciudad el nuevo sistema?

Aún no se sabe. Lajous reconoció que se tendrá que invertir dinero en temas como el cambio de sitio de cámaras y radares y su instalación, la contratación de personal para los cursos, el desarrollo del micrositio, entre otros. Señaló que en cuanto esto se tenga preciso se dará a conocer.

¿Ya no habrá contratos para operar las cámaras? ¿Cómo se costeará entonces?

Uno de los puntos más criticados del sistema de fotomultas es que desde 2015 el gobierno capitalino entregó a empresas privadas la operación y mantenimiento del mismo. Con ello se ahorraba el costo de los equipos pero a cambio, las compañías involucradas se quedaban con una parte del pago de cada multa. De acuerdo con el gobierno electo, eso generaba una política orientada a la recaudación de dinero, no a la prevención.

En ese sentido se cuestionó a Lajous si se firmarán nuevos contratos para la operación del sistema de radares y cámaras, pues el actual concluye el 31 de diciembre. El próximo secretario de Movilidad dijo que eso es algo que analizará la Secretaría de Seguridad Pública para tomar la determinación más adecuada, pero siempre en función del nuevo enfoque de las fotocívicas.

“Hay que considerar algo. Si vemos el total de fotografías que se toman actualmente una de las cosas que llama la atención es que le toman foto a todos los coches que pasan frente a la cámara y luego los policías hacen la depuración. Entonces uno se pregunta cuáles son los costos de operación del sistema actual, y son costos de operación basados en que toman muchísimas más fotos de los que parecen haber detectado”, detalló.

André Lajous insistió en que el problema no es contratar a un tercero para que te brinde un servicio. Lo primordial, asegura, es que el gasto que hagas sea racional y acorde con la lógica de la política pública que se busca.

¿Se requieren reformas legales para que funcionen las fotocívicas?

La implementación del sistema de fotocívicas sí requerirá llevar a cabo algunas modificaciones al Reglamento de Tránsito, así como a la Ley de Cultura Cívica.

Lajous explicó que se planteará al Congreso local dichas modificaciones con el objetivo de que puedan ser discutidas y aprobadas en el próximo periodo de sesiones que iniciará al arranque de 2019.

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Cómo una joven encontró a su familia 26 años después gracias a una foto en WhatsApp

Una niña que quedó huérfana en el genocidio de 1994 en Ruanda ha encontrado a sus familiares gracias a las redes sociales. Esta es su historia.
24 de septiembre, 2020
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Grace Umutoni de niña, a la izquierda, y en una imagen actual.

Grace Umutoni
“¿Me conocen?” Grace Umutoni publicó fotos de cuando era niña en las redes.

Para Grace Umtoni lo ocurrido ha sido “un milagro” obra de las redes sociales.

Umtoni quedó huérfana cuando solo tenía dos años. En 1994 sus padres fueron víctimas del genocidio que se cobró miles de vidas en Ruanda. Años después, ha podido encontrarse con algunos familiares.

La mujer, que no conocía su verdadero nombre, publicó fotos suyas de niña en grupos de WhatsApp, Facebook y Twitter el pasado abril con la esperanza de que miembros de su familia la reconocieran y pudiera reunirse con ellos.

Sus intentos anteriores, a través de cauces más formales, no habían dado resultado.

Todo lo que esta enfermera de 28 años sabía de su historia es que la habían llevado a un orfanato en Kigali, la capital ruandesa, después de encontrarla en el barrio de Nyamirambo. También fue acogido allí su hermano, de 4 años, que murió después.

En Ruanda hay miles de niños como ella, que perdieron a sus padres entre las 800,000 víctimas que se estima dejó la matanza sistemática de miembros de la etnia tutsi y hutus moderados en cien días de genocidio.

Muchos siguen buscando a su familia.

Después de que publicara sus fotos, aparecieron algunas personas que dijeron ser parientes suyos, pero pasaron meses hasta que apareció alguien que de veras parecía serlo.

Antoine Rugagi había visto las fotos en WhatsApp y se puso en contacto con ella para decirle que se parecía mucho a su hermana, Liliose Kamukama, muerta en el genocidio.

“El milagro por el que había estado rezando”

“Cuando lo vi, yo también noté que nos parecíamos”, le dijo Umtoni a la BBC.

“Pero solos las pruebas de ADN podían confirmar si éramos parientes, así que nos hicimos unas en Kigali en julio”.

Umutoni viajó desde el distrito de Gakenke, donde vive, mientras que Rugagi llegó desde Gisenyi, en el oeste, para que pudieran recoger los resultados juntos.

Grace Umutoni y su tío Antoine Rugagi .

Grace Umutoni
Grace Umutoni y Antoine Rugagi viajaron a Kigali para recoger los resultados de su prueba de ADN.

Resultó ser un gran día para ambos, ya que las pruebas revelaron un 82% de posibilidades de que ambos fueran famlia.

“Estaba impactada. No pude contener mis ganas de expresar mi felicidad. Todavía hoy pienso que estoy en un sueño. Fue el milagro por el que siempre había rezado”, cuenta Umtoni.

Su recién hallado tío le contó que el nombre que le pusieron sus padres tutsis era Yvette Mumporeze.

También le presentó a varios parientes de la rama paterna de la familia, como su tía Marie Josée Tanner Bucura, que lleva meses atrapada en Suiza a causa de la pandemia.

Grace Umutoni y su madre.

Grace Umutoni
Grace Umutoni y su madre, Liliose Kamukama, en una imagen de un álbum familiar.

Ella estaba convencida de que Grace Umtoni era su sobrina antes incluso de conocer el resultado de las pruebas genéticas por el parecido de la mujer de la foto de WhatsApp con el de la niña de los álbumes de la familia.

“Era claramente la hija de mi hermano Aprice Jean Marie Vianney y su esposa, Liliose Kamukama. A los dos los mataron en el genocidio”.

‘Pensamos que ninguno había sobrevivido’

La señora Bucura le contó también el nombre completo de su hermano, que llegó con ella al orfanato, Yves Mucyo, y que había tenido otro hermano, Fabrice, de un año.

El genocidio comenzó horas después de que el avión que transportaba a los presidentes de Ruanda y Burundi, ambos de la etnia hutu, fuera derribado en la noche del 6 de abril de 1994.

Milicias hutus recibieron la instrucción de dar caza a los miembros de la minoría tutsi. El suburbio de Nyamirambo, en Kigali, fue uno de los primeros en ser atacado.

Muchas de personas murieron a machetazos en sus casas o en barricadas levantadas para impedir el paso de quienes trataban de escapar. Algunos lograron ponerse a salvo en iglesias y mezquitas.

La señora Bucura dijo que alguien cómo una mujer agarraba del brazo al pequeño Yves y se lo llevaba corriendo de allí, pero no consiguieron más información. De su hermana no se supo nada.

El genocidio terminó meses después, cuando los rebeldes tutsis del Frente Patriótico Ruandés, liderado por el hoy presidente Paul Kagame, se alzó con el poder.

Cráneos en el Memorial del Genocidio en Kigali.

Reuters
Muchos murieron por golpes de machete, como se aprecia en los cráneos conservados en el Memorial del Genocidio en Kigali.

“Pensamos que ninguno había sobrevivido. Incluso los recordábamos cuando cada abril llegaba el aniversario del genocidio”, explica Bucura.

Umtoni no había podido averiguar sobre su familia y lo único que le contaron es que Yves murió al llegar al orfanato como resultado de las heridas que sufrió por las balas de las milicias hutus de las que huía.

Cuando tenía cuatro años, la niña fue adoptada por una familia tutsi del sur de Ruanda que le dio el nombre de Grace Umtoni.

“Los responsables de mi escuela me ayudaron y volví al orfanato en Kigali para preguntar si había algún rastro de mi pasado, pero no había nada”, dice.

“He vivido siempre en la pena de ser alguien sin raíces, pero seguí rezando por un milagro”.

“Por bien que me tratara la familia adoptiva, no podía dejar de pensar en mi familia biológica, pero tenía muy poca información para siquiera empezar a buscar”.

Ahora tiene curiosidad por saber más de sus padres. Han planeado una gran reunión familiar con parientes que llegaran de diferentes lugares del país y del extranjero, aunque el coronavirus ha obligado a aplazarla.

Entretanto, le han presentado a algunos de sos familiares a través de WhatsApp y ha descubierto que tiene un hermano mayor en Kigali, fruto de una relación anterior de su padre.

“Estamos agradecidos con su familia adoptiva”

Desde 1995, casi 20.000 personas se han vuelto a reunir con sus familias gracias al Comité Internacional de la Cruz Roja.

Su portavoz para Ruanda, Rachel Uwase, asegura que aún siguen recibiendo peticiones de ayuda de gente a la que el genocidio separó de su familia.

En lo que va de 2020, son 99 las personas que se han reencontrado con sus familiares.

Para la señora Bucura, descubrir que su sobrina había sobrevivido es algo que agradece.

“Estamos agradecidos con la familia que la adoptó, le dio un nombre y la crió”.

La joven mantendrá el nombre que le dio su familia adoptiva ya que es el que la ha acompañado la mayor parte de su vida.

Pero le tendrá siempre gratitud a las redes sociales por haberla ayudado a encontrar un sentido de pertenencia.

“Ahora hablo frecuentemente con mi nueva familia”, cuenta.

“He pasado toda mi vida con la sensación de que no tenía raíces, pero ahora me parece una bendición tener tanto a mi familia adoptiva como a la biológica, ambas pendientes de mí”.


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https://www.youtube.com/watch?v=QkzsUZOK6-0

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