Comunidades indígenas de Oaxaca exigen la prohibición total de la minería en el estado
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro Archivo

Comunidades indígenas de Oaxaca exigen la prohibición total de la minería en el estado

Indígenas de 52 comunidades realizaron un juicio popular contra el Estado para exigir que se cancelen de manera definitiva las 322 concesiones de mineras existentes en la entidad, pues ponen en riesgo el territorio y los bienes naturales.
Cuartoscuro Archivo
10 de diciembre, 2018
Comparte

En octubre pasado se llevó a cabo un juicio popular contra el Estado y las empresas mineras que han violado los derechos de los pueblos originarios e impactado el medio ambiente en Oaxaca.

Los pueblos indígenas exigen en el dictamen emitido durante el Juicio Popular una moratoria a nivel estatal que prohíba la actividad minera en todo el territorio del estado; la cancelación definitiva de las 322 concesiones existentes, así como de los 41 proyectos mineros vigentes en la entidad.

Las empresas juzgadas por los indígenas, los pasados 11 y 12 de octubre fueron: Altos Hornos de México, Fortuna Silver Mines, Comisión Federal de Electricidad, entre otras.

También demandaron a una serie de autoridades, principalmente a los visitadores de la Procuraduría Agraria (por el acoso a los pobladores); las secretarías de Economía, Medio Ambiente y Gobernación; la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA); la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) y diversas autoridades locales, por otorgar permisos de explotación que ponen en riesgo el territorio y los bienes naturales, especialmente el agua, recurso del que las mineras usan hasta un millón y medio de litros diarios, según el informe.

Los indígenas, integrantes de 52 comunidades oaxaqueñas integradas por 16 grupos culturales, también realizaron una serie de asambleas durante un año.

En dichas asambleas documentaron las principales afectaciones provocadas por los proyectos mineros, que van desde explotación laboral en condiciones paupérrimas, desaparición de manantiales, discriminación, desaparición de lenguas maternas, enfermedades pulmonares de trabajadores, contaminación en los principales ríos y arroyos, polarización social y división del tejido comunitario, entre las más importantes.

Un informe de la organización internacional Oxfam da cuenta de 22 casos en que las concesiones mineras otorgadas por los gobiernos locales y federal han impactado el medio ambiente, la vida comunitaria e incluso han cobrado vidas en los pueblos ubicados en los valles centrales, principalmente zapotecos.

El caso más reciente y que sirvió como punta de lanza para la realización del juicio popular son las concesiones vigentes en el municipio San José del Progreso, algunas de las cuales vencen hasta el año 2052 y fueron otorgadas por la Secretaría de Economía sin consulta previa a las comunidades, según el informe.

El proyecto “San José”, operado por la empresa Minera Cuzcatlán, filial de la canadiense ‘Fortuna Silver Mines’, ha dejado un saldo de cuatro asesinatos derivados del conflicto minero entre 2009 y 2012, además de ocho personas heridas por arma de fuego en ese mismo periodo y el constante uso de grupos armados para hostigar a los defensores de la tierra, advierte el reporte.

También hay afectaciones a la salud y la seguridad de la población: explosiones, derrames en la presa; la emisión constante de un polvo fino proveniente de una planta trituradora de rocas y disminución del agua potable. “La gente está preocupada por lo que está respirando. Nunca se hizo una consulta pero la comunidad se da cuenta que la mina ha empezado a operar porque baja el nivel de los pozos.

El proyecto entró sin un proceso previo de consentimiento informado y su efecto concreto y más tangible es la división comunitaria que se genera porque no hay un proceso de aceptación de la mina; algunos dicen que sí, otros que no, la mina se va con los que dicen que sí dejando fuera a los otros y todo el proceso es sumamente turbio”, explicó a Animal Político el coordinador de Proyectos de industrias extractivas y derechos humanos de Oxfam México, Roberto Stefani.

Y el supuesto beneficio económico y de desarrollo en la región no ha llegado a sus habitantes, quienes sólo han recibido una ínfima parte de las ganancias generadas por la explotación de sus tierras: el proyecto San José, por ejemplo, dejó en 2014 dos mil 124 millones de pesos, de los cuales la empresa solo pagó el 2% a las comunidades. El empleo prometido por los proyectos que llevan “progreso” a esos pueblos tampoco se ha visto reflejado: el proyecto mencionado solo emplea el 5.3% de la población total municipal, según el reporte.

En los últimos 30 años gobiernos estatales y federales han otorgado concesiones a empresas nacionales y extranjeras sin consultarlos, situación que se agravó en los gobiernos de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña; por lo que decidieron seguir el ejemplo de otros pueblos latinoamericanos que sufrían la misma problemática y realizaron el primer juicio popular contra el Estado y las empresas que extraen plata y oro, principalmente.

Desapariciones, amenazas, ecosistemas rotos

El 7 de octubre de 2018 se registró un desbordamiento de los jales del proyecto minero “San José” que afectó directamente al río El Coyote en la comunidad de Magdalena Ocotlán. Un letrero advierte a la población que no consuma agua del pozo de la comunidad porque se encuentra cerca de este río. Desde entonces, las personas no han podido usar el pozo, que es el principal del municipio, según Roberto Stefani.

En la comunidad de Silacayoapilla, de habitantes principalmente mixtecos, el Movimiento Agrario Indígena Zapatista (MAIZ) demanda en el Juicio Comunitario a la minera Autlán por la desaparición de Sergio Rivera Hernández, uno de sus miembros, desde agosto pasado en el estado de Puebla.

En la comunidad La Ventosa, del municipio de Juchitán, la Cooperativa Cruz Azul tiene dos concesiones vigentes. “En conjunto con sus operadores, comenzó a dividir a los campesinos vecinos del cerro del Eustaquio, negociando y ofreciendo dinero. Varios defensores han sido amenazados de muerte y tienen temor por sufrir alguna agresión directa”, refieren los testimonios citados en el informe.

Esa comunidad denuncia también el impacto ambiental: cada día se puede observar una gran cantidad aves y murciélagos muertos que son golpeados por las aspas eólicas, lo que ha disminuido la presencia de aves en la zona y provoca la falta de polinización de árboles frutales, flores y cultivos; las bases de los aerogeneradores en la etapa de construcción han provocado sequía con sus excavaciones profundas que han roto las venas del manto freático, desviándolas o secándolas por completo.

El efecto de estos daños no sólo es ambiental sino social: la población migra en búsqueda de trabajo y abandona el campo, también porque los terrenos que rentan las empresas se vuelven propiedad privada durante la vigencia del contrato, limitando el acceso a los trabajadores de la empresa. “Los campesinos no pueden trabajar más su tierra, ni pastar a los animales o si quiera ir a recoger leña o plantas medicinales, los caminos son vigilados por seguridad privada que colocan plumas de peaje para obstruir el libre tránsito de los pobladores”, puntualiza el reporte.

Otro caso que generó demandas es el de Santiago Niltepec, donde las concesiones mineras amenazan el río del mismo nombre y todo el sistema de arroyos que desembocan en éste y que a su vez terminan en el Sistema Lagunar Ikoots. Esto amenaza la soberanía alimentaria en la región, ya que al contaminarse las lagunas se anula una de las principales fuentes de alimento para los habitantes del Istmo, que son los productos marinos. “Un fuerte factor que facilita la llegada de los proyectos mineros es la presencia de caciques vinculados históricamente con las élites priistas del estado de Oaxaca, así como las redes de corrupción que se han tejido en torno al control de los gobiernos locales”, argumenta la demanda presentada por la Asamblea Popular del Pueblo de Niltepec.

Stefani asegura que en México ningún proceso minero ha tenido una consulta previa a los pueblos, como mandatan los tratados internacionales de Naciones Unidasfirmados por México. “Todas las consultas son sobre cosas que ya están en marcha, no hay casos de consulta realmente previa, libre e informada. En México hay proceso de consulta en cada proyecto, pero hasta ahora no han sido consultas reales, han sido trámites”, señala el investigador de Oxfam.

Según datos de la Subsecretaría de Minería de 2017, en México se encuentran registrados 988 proyectos mineros operados por empresas con capital extranjero. En Oaxaca, hasta 2017 se encontraban registrados ante la Secretaría de Economía 41 proyectos mineros impulsados por 38 empresas de origen canadiense, estadounidense, peruano, australiano y mexicano.

Y el aporte de esta industria a las finanzas públicas es “irrisorio”, apunta el informe de Oxfam: apenas el 0.35% de los ingresos que recibe el gobierno federal por pago de impuestos, según cifras de la organización FUNDAR: Es decir, que el gobierno federal no recauda ni siquiera el 1% de sus ingresos a través de la minería, en contraste con lo rentable que resulta la actividad para las empresas.

Por todo ello, los defensores de la tierra en Oaxaca rechazan cualquier proyecto minero en todo el estado; demandan una serie de reformas legales que garanticen el respeto a los derechos de los pueblos indígenas establecidos en tratados internacionales de los que México es parte, y exigen a la Secretaría de Economía suspender la emisión de títulos de concesión minera en los territorios de las comunidades y ejidos.

De acuerdo con solicitudes de información citadas en el informe, desde enero de 2002 y hasta abril de 2016 la Secretaria de Economía ha otorgado 25 mil 716 títulos de concesión minera en todo el país, siendo los gobiernos de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto donde se ha emitido el mayor número de concesiones para proyectos de exploración y explotación de minerales en territorio de pueblos y comunidades: alrededor de 10 millones de hectáreas del país han sido concesionadas principalmente para empresas registradas en Canadá, Estados Unidos, Perú, Australia y México.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Naomi Seibt.

Naomi Seibt, la "anti-Greta Thunberg" que aboga en contra del "alarmismo" medioambiental

Como Greta Thunberg, Naomi Seibt es joven, blanca, elocuente y europea, pero las similitudes se acaban ahí. Esta alemana de 19 años considera que el cambio climático es algo neutro, que no afecta al planeta: "El clima siempre está cambiando".
Naomi Seibt.
2 de marzo, 2020
Comparte

“Por muchos años fui una alarmista medioambiental. Me creí toda esta narrativa de que el cambio climático estaba destruyendo el planeta (…) pero luego de hacer un poco de investigación, decidí que ya tenía una visión propia y sólida sobre el asunto”.

Así explica Naomi Seibt la transición que la llevó a unirse a Heartland, un influyente Think Tank conservador con sede en las afueras de Chicago, Estados Unidos, partidario del capitalismo y del libre mercado.

Presentada como la “anti-Gretapor Heartland, esta adolescente alemana de 19 años se ha convertido en otra voz de los escépticos del cambio climático.

Como Thunberg, Seibt es joven, blanca, elocuente, originaria de un país rico de Europa Occidental, bastante madura para su corta edad y habla inglés perfectamente. Pero las similitudes se acaban ahí.

“Soy una libertaria. Generalmente no quiero alinearme con ningún partido”, dice Naomi Seibt a BBC Mundo, sin negar su estrecha relación con miembros de Alternative für Deutschland (AfD), un partido de extrema derecha alemán que milita en contra de la inmigración, el islam y la Unión Europea.

Su visión con respecto al medioambiente también difiere de la de Thunberg, quien fue nombrada en 2019 como la “persona del año” por la prestigiosa revista Time, por su lucha contra el cambio climático, convirtiéndose en la más joven de la historia en recibir la distinción.

“En realidad, el dióxido de carbono es un gas de efecto invernadero menor”, dice Seibt, asegurando que el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático alega que el efecto de calentamiento (causado por las emisiones) de CO2 es alto basándose en sus propios modelos de computación y no en datos reales.

“Creo que eso es un gran problema porque se le está diciendo a la gente que todo esto está basado en la ciencia, incluso a científicos y políticos”, agrega.

Contactado por BBC Mundo, Greenpeace España no quiso comentar sobre esta joven ni sobre sus ideas.

“Pensamos que este debate está superado (…) es nuestra política no entrar a valorar opiniones negacionistas que van en contra de la evidencia científica“, aseguró Ana Martínez, gerente de comunicaciones de la organización.

Naomi Seibt.

Naomi Seibt
Naomi Seibt recibe un “modesto sueldo” por parte de Heartland, una organización que mantiene estrechos lazos con la administración Trump.

El plan para contrarrestar los objetivos de reducción de CO2

Con un “modesto sueldo” según ella misma dice, Seibt trabaja desde diciembre para Heartland, una organización que ha sido acusada de emprender una campaña para contrarrestar los esfuerzos que realiza Alemania para regular las emisiones de dióxido de carbono en el mundo.

En una entrevista con el diario británico The Guardian, Connor Gibson, investigador de Greenpeace Estados Unidos, acusó a Heartland de “canalizar dinero anónimo estadounidense (para promover) la negación climática en otros países”.

“Se apoya en medios de comunicación para fomentar estrategias de equivalencias falsas para intentar normalizar creencias radicales. La negación del clima no es un delito sin víctimas, y es hora de que los responsables rindan cuentas”, prosigue.

Según el sitio británico Desmog, dedicado a denunciar lo que considera campañas de desinformación sobre el cambio climático, dice que Heartland es “uno de los más notorios grupos que niegan la ciencia del cambio climático en Estados Unidos y ha recibido fondos de ExxonMobil y grandes fundaciones conservadoras”.

Y The Washington Post reporta que, durante La Conferencia de Madrid sobre el Cambio Climático, celebrada en diciembre, dos empleados encubiertos de CORRECTIV, una redacción alemana sin fines de lucro, contactaron a James Taylor, director del Centro Arthur B. Robinson para Política Climática y Ambiental de Heartland, haciéndose pasar por donantes de la industria automotriz.

Los periodistas encubiertos le ofrecieron a Taylor medio millón de euros (US$543.000) que él aceptó inmediatamente presentando un elaborado plan para combatir el afán de las autoridades alemanes de limitar el cambio climático.

Según dijo Taylor a The Washington Post, su respuesta habría sido la misma si hubiera conocido la verdadera identidad de los periodistas.

En esa propuesta enviada por el Centro Arthur B. Robinson describía a Naomi Seibt como “la estrella” de un “Foro de Realidad Climática” organizado por Heartland en paralelo a la cumbre de Madrid.

Contactado por BBC Mundo, Taylor describe a la joven alemana como una “estupenda mensajera de la libertad humana en el mundo”.

“Es una joven adulta muy inteligente y articulada, con una visión muy perspicaz de mejorar las condiciones (de vida) en Europa y en el resto del mundo. Creo que sería maravilloso si la gente escuchara su mensaje”, prosigue.

Pero, ¿cuál es exactamente su mensaje?

Greta Thunberg.

Getty Images
Naomi Seibt dice que le gustaría conocer a Greta Thunberg “más allá de sus opiniones sobre el cambio climático y lo que dice frente a las cámaras”.

“No creo que los humanos estén causando el cambio climático”

Naomi cree que Thunberg y otros activistas medioambientales están provocando “histeria innecesaria” exagerando la crisis climática.

“No me considero a mí misma una negadora del cambio climático, porque si me preguntas si creo en el cambio climático, por supuesto que te voy a decir que sí (…) el clima siempre ha estado cambiando durante millones y miles de millones de años”.

“Mira hacia afuera, el clima ha estado cambiando todo el tiempo durante el transcurso de este año”, agrega.

“Hemos tenido glaciaciones. Hemos tenido tiempos calurosos, tiempos fríos. Todo está relacionado con la rotación del Sol, relacionado con la forma en que el Sol afecta la temperatura del planeta”.

Cuestionada sobre si considera que el cambio climático es algo positivo, la joven se defiende: “No estoy diciendo que sea positivo o negativo. Es neutro. El clima siempre está cambiando. Es algo natural (…) Lo que no creo es que los humanos estén causando el cambio climático”, afirma.

Seibt también desmiente las acusaciones de formar parte de un plan para hacerles contrapeso a las autoridades de su país en la lucha contra el cambio climático.

“Ya no me veo como una activista puramente alemana, por así decirlo”, dice y agrega que su activismo ahora está dirigido a la comunidad internacional.

Donald Trump.

Getty Images
Heartland, la organización para la que trabaja Naomi Seibt, tendría vínculos estrechos con la administración Trump.

Nexos con Donald Trump

Fundada en 1984 y financiada principalmente por donantes anónimos, Heartland, la organización que ahora ayuda a difundir el mensaje de la “anti-Greta”, mantiene estrechos lazos con miembros de la administración Trump, según reporta The Washington Post.

De acuerdo a documentos obtenidos por el diario estadounidense, William Happer, quien se desempeñó como director del Consejo de Seguridad de la Casa Blanca entre 2018 y 2019, habría solicitado la ayuda de Heartland para promover sus ideas de que las emisiones de CO2 deberían considerarse beneficiosas para la sociedad.

“Creemos que la administración Trump en general está haciendo un muy buen trabajo con respecto a la política energética, medioambiental y climática”, dice James Taylor de Heartland a BBC Mundo.

“Nos complace proporcionar información y asesoramiento siempre y cuando estén contentos en recibirla”, agrega sobre los miembros del gobierno estadounidense y confirma tener contacto con “algunos” de ellos.

Si bien Naomi Seibt no conoce todavía personalmente al presidente Donald Trump, dice que “estaría feliz de conocerlo algún día” y al mismo tiempo desestima que existan vínculos entre el mandatario y la organización para la que trabaja.

“Tal vez en términos de puntos de vista, porque él también ha sido considerado como un negador del cambio climático”.

El deseo de Seibt de conocer a Trump se puede cumplir este sábado. La “anti-Greta” participa en Conservative Political Action Conference (Conferencia de Acción Política Conservadora), cuyo discurso de cierre lo hará Donald Trump.

Manifestación de seguidores de AfD en Berlín.

Getty Images
Naomi Seibt no niega mantener una estrecha relación con miembros de Alternative für Deutschland (AfD), un partido de extrema derecha alemán.

“Estoy segura de que Greta es una chica muy agradable”

Con respecto a su “rival” Greta Thunberg, asegura no tener ningún problema con ella ni con la narrativa general de la lucha contra del cambio climático.

Pero lamenta que solo se muestre un lado del asunto.

“Lo que veo es que la mayoría de las personas en las calles, protestando y hablando sobre el cambio climático, políticos y celebridades, no tienen idea de lo que realmente está pasando. No investigan sobre la ciencia detrás de esto. Si lo hicieran, estoy feliz de discutir con ellos”.

Además, dice estar “segura” de que Greta es una chica “muy agradable” e “interesante”.

“Me gustaría conocerla más allá de sus opiniones sobre el cambio climático y lo que dice frente a las cámaras, porque ella es mucho más que eso. No es solamente propaganda (contra) el cambio climático” agrega.

Igualmente, confiesa que aunque no le gusta que se refieran a ella como la “anti-Greta”, dice que si sirve para hacerse conocer y transmitir su voz por el mundo, bienvenido sea.

“No me considero como una anti-Greta y no quiero convertirme en una especie de marioneta del lado opuesto”.

Mientras que Greta Thunberg tiene 4 millones de seguidores en Twiter, Naomi Seibt -que abrió su cuenta en febrero de 2020- tiene 11.900.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=UtuieuqZq7M

https://www.youtube.com/watch?v=2UdkGCpO8eU

https://www.youtube.com/watch?v=6AMWU9EbdCU

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.

close
Información verificada del COVID-19 #CoronavirusFacts