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Archivo / Cuartoscuro
Se debe consultar y pedir permiso para construir Tren Maya primero a pueblos indígenas: comunidades
Integrantes del Consejo Regional Indígena expusieron que ni las encuestas ni los rituales ni mucho menos los derechos de vía eximen al gobierno federal de informar y consultar cuanto antes a las 82 comunidades indígenas potencialmente afectadas por el proyecto del Tren Maya.
Archivo / Cuartoscuro
Por Claudia Ramos
17 de diciembre, 2018
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Comunidades mayas representadas en el Consejo Regional Indígena advirtieron que los primeros que deben ser consultados y a quienes deben pedir permiso para la construcción del Tren Maya son a las 82 comunidades indígenas que van a ser afectadas por el megaproyecto, condición que aún no se da.

En referencia al Ritual de los Pueblos Originarios para pedir a la Madre Tierra su aprobación para la construcción del Tren Maya, que encabezó este domingo el presidente Andrés Manuel López Obrador en Palenque, Chiapas, y que se realizó de manera simultánea en Edzná y Becán, Campeche; Chichén Itzá, Yucatán; Tenosique, Tabasco, y Tulum, Quintana Roo, lamentaron que se utilicen los rituales indígenas como un “show folklórico” y turístico a partir de un concepto de desarrollo que va en contra de los principios de las comunidades.

“Nosotros lo que decimos es que en la encuesta de opinión nacional que hicieron y en dónde dicen que el 80 y tantos por ciento están de acuerdo con el proyecto, los verdaderos afectados no fueron consultados ni están presentes. Y este tipo de ceremonias no cumple con la mística real de nuestros pueblos y sólo se presta a un show de tipo turístico y no a un verdadero proceso místico. Para eso se requieren muchas cosas, no únicamente que uno se vista, se ponga el incienso o se entregue el bastón de mando, que tampoco se da a cualquiera”, advirtió Romel González Díaz, vocero del Consejo.

“Se está construyendo una película no real únicamente para decir que ya estamos de acuerdo con el proyecto y no es cierto. Se trata de crear una imagen de que el pueblo maya está de acuerdo con este proceso y no es así”, precisó.

González Díaz especificó que el problema central radica en la insistencia del presidente Andrés Manuel López Obrador en decir que la construcción del Tren Maya ya inició, y que organice “encuestas de opinión nacionales” y ceremonias rituales para dar el banderazo de salida, cuando las comunidades indígenas afectadas aún no cuentan con información ni una explicación real de cómo va se va a dar el proyecto porque no hay estudios ambientales ni de ningún tipo.

En entrevista, explicó que en la única reunión que los integrantes del Consejo han sostenido con el titular del Fondo Nacional de Turismo (FONATUR), Rogelio Jiménez Pons, y en otras dos con su equipo, no se pudo avanzar en ese sentido. Estas tres reuniones son las únicas en las que han participado y a petición expresa del Consejo.

“La información que nos dieron es parcial, limitada y controvertida, no científica, y sin fundamento de estudio de impacto. Aunque dicen que nos están escuchando, un poco se molestaron por las críticas que hicimos a su proceso.

“Por ejemplo, respecto a la estación que aún no saben si van a poner en Xpujil, Plan de San Luis o Conhuas, les cuestionamos de dónde van a traer agua si es el primer problema de Calakmul y la red que se extrae de tres pozos de la comunidad de Centenario, cercana a la Laguna de Silvituk, en condiciones óptimas sólo tiene capacidad para 10 mil personas. Cómo le van a hacer si quieren construir ciudades y además sostener la carga de turismo de 8 mil personas. Y la respuesta fue totalmente limitada e insuficiente, diciendo que va a haber estudios especializados sobre eso. Eso marca una ausencia de información terrible. Yo no puedo hacer una propuesta de proyecto si no sé siquiera de dónde voy a traer agua”, manifestó.

Lo mismo sucede con las afirmaciones del presidente respecto a que “no van a tumbar un solo árbol”, cuando sólo del tramo de Carillo Puerto a Bacalar y de Bacalar a Xpujil existen extensas áreas de bosque que tendrían que desaparecer, igual que en Halachó, Yucatán, abundó.

“Hay tramos que están en línea recta con la zona arqueológica de Xpujil, la de Becán, la de Chicanná, la de Balamkú y al otro extremo está la de Calakmul. Para poder cruzar ahí vas a tocar la zona núcleo de la reserva de la biósfera y lo que está diciendo López Obrador no tiene congruencia. Debería informarse mejor y que su equipo no le mienta de los impactos que va a tener el proyecto”, consideró.

En opinión del Consejo, “lo que está mal” con la administración de López Obrador es que al no proporcionar información o “inventar cosas” se minimiza y discrimina el pensamiento de las comunidades como indígenas y su concepto de desarrollo.

“Algo que nos queda claro, y que se lo hicimos ver a Rogelio Jiménez Pons y su equipo, es que el concepto que nos traen del supuesto desarrollo no es el de nosotros. Siguen pensando en la lógica de que ellos nos vienen a traer el desarrollo y la civilización, conceptos que violentan la libre determinación de los pueblos, porque es el proyecto de un arquitecto y de un grupo de personas que no conocen la región. Nosotros como comunidades indígenas tenemos la capacidad de tomar decisiones como sujetos de derecho colectivo, donde se nos reconoce de tú a tú y se puede determinar la forma de desarrollo que queremos”.

Para los integrantes del Consejo lo más grave es que a la reuniones de Jiménez Pons y su equipo invitan a “poquitas comunidades” y no a las que se requiere por la magnitud del proyecto, en la lógica de que el derecho de vía y la infraestructura ya existente no hace necesario consultar a las comunidades ni realizar estudios de impacto ambiental. “El que exista un derecho de vía no implica que no vaya a ver afectación ambiental y social adicional y que por lo tanto no se deba consultar”.

En el Consejo Regional Indígena están representadas 34 comunidades de Calakmul, cuatro comunidades del municipio de Candelaria y cuatro comunidades de la Península de Atasta.

 

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

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Yaba, la droga sintética (y muy barata) que conmociona a un país
Yaba es una mezcla de metanfetamina y cafeína que está causando estragos en Bangladesh, con centenares de miles de adictos y cientos de personas muertas en enfrentamientos con la policía.
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25 de abril, 2019
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Centenares de miles de personas en Bangladesh se han vuelto adictas a yaba, una mezcla de metanfetamina y cafeína que se vende barata en forma de pastillas rojas o rosadas.

La respuesta de las autoridades ha sido férrea, con cientos de personas muertas en supuestos incidentes de “fuego cruzado”.

“Me mantenía despierto durante siete, ocho, hasta diez días a la vez. Consumía yaba en la mañana, tarde, noche y hasta entrada la noche. Trabajaba hasta la madrugada sin irme a la cama”.

Mohamed era un adicto. Después de estar despierto durante tanto tiempo caía exhausto.

“Perdía el conocimiento. Completamente fuera de acción. Después de dos o tres días, me despertaba, comía y me iba otra vez a la cama. Pero, si tenía yaba, la consumía. Si te queda tan sólo una pastilla, seguro que la tomas”.

La adicción de Mohammed a yaba empezó en el trabajo en la capital, Daca.

Cita: "Te vuelves más sociable... Disfrutas más la música, los cigarrillos y el sexo".

BBC

“Teníamos un negocio de importación con Japón, así que teníamos que trabajar durante la noche por la diferencia horaria. Uno de mis colegas me contó sobre yaba. Me dijo que si la tomaba me ayudaría a mantenerme despierto, tener más energía y trabajar duro en la mañana y hasta tarde en la noche”.

Al principio, Mohamed experimentó las beneficios que su colega le describió. Pero no por mucho tiempo. Mohamed empezó a comportarse erráticamente y casi tuvo un colapso total.

“En las primeras etapas del consumo de yaba hay muchos efectos positivos. Todo queda realzado con yaba”, comenta el doctor Ashique Selim, psiquíatra especializado en adicción.

“Te vuelves más sociable… Disfrutas más la música, los cigarrillos y el sexo. En Bangladesh hay una relación muy poco saludable entre yaba y el sexo. Te mantienes despierto durante más tiempo, tienes más energía, te sientes más confiado. Si dejas de consumir yaba, no hay síntomas de abstinencias, no es como el alcohol o la heroína. Pero son los efectos de yaba los que son realmente adictivos. Es una droga muy, muy peligrosa”.

Yaba apareció por primera vez en Bangladesh en 2002 y su uso y abuso se incrementó continuamente desde entonces.

Se produce ilegalmente en cantidades industriales en Myanmar (Birmania), de donde se trafica hacia Bangladesh por la remota zona sureste del país, donde la frontera sigue parcialmente el río Naf.

Mapa de Myanmar y Bangladesh

BBC

Fue a través de este río que cientos de miles de desesperados refugiados rohingya huyeron hacia Bangladesh en 2017 escapando del ejército birmano.

Ahora, casi un millón de refugiados desamparados viven en campamentos improvisados en esa región y los traficantes han logrado transformar a algunos en mulas -frecuentemente mujeres- que transportan bolsas de pastillas escondidas dentro de sus vaginas.

Los expertos sospechan que los traficantes han encontrado una oportunidad comercial que no pueden dejar de aprovechar.

Es una época de rápido crecimiento y Bangladesh es una de las economías más pujantes del mundo, así que los traficantes están introduciendo grandes cantidades de yaba y vendiéndolas barato para crear un mercado cautivo.

Anecdóticamente, parece que el consumo es más prevalente entre la generación de emprendedores ambiciosos que se están beneficiando del boom económico.

“Yo era completamente dependiente”, recuerda Mohamed.

Su esposa, Nusrat, que en ese entonces cuidaba de un bebé recién nacido, dice que su comportamiento se volvió cada vez más impredecible.

Mohammed y su esposa Nusrat

BBC
Mohammed y su esposa Nusrat

“Solía llegar a casa y culparme de todo en cuanto a la comida, amistades, mi trabajo… Eso era muy inusual y no es como él es en realidad”, explica.

Después de que encontró unas pastillas de yaba en la casa, decidió enfrentar a Mohamed al respecto.

“Me gritó. Lo traté de convencer de que buscara algún tipo de tratamiento, pero lo seguía negando. Decía: ‘No confías en mí, quieres irte con otro, quieres separarte de mí’. Pasé un tiempo difícil. Y, al mismo tiempo, sabía que podía hacer cualquier cosa -hasta matarnos”.

Según el psiquíatra Ashique Selim, yaba cumple un papel singular en Bangladesh, una nación donde el alcohol no está libremente disponible y la bebida frecuentemente se ve con desaprobación.

“Me llegó un paciente que llevaba una vida bastante convencional. Sus padres eran muy conservadores. Así que cuando sus amigos salían a tomarse un par de cervezas, él no podía hacerlo porque no quería regresar a casa oliendo a trago. Entonces, en sus 30, se topó con yaba. No hubo cambios visuales en su apariencia y no había olor alguno. Y cuando consumía pequeñas dosis no sufría efectos al día siguiente”.

Policías detienen los mototaxis cerca de Bazar de Cox

BBC
Policías detienen a los mototaxis cerca de Bazar de Cox.

Pero los consumidores tienen problemas intentando mantener el hábito en el aspecto puramente recreativo.

Y es la amplia disponibilidad de la droga, y el caos que está causando, lo que ha provocado que el gobierno de Bangladesh endurezca el castigo contra la posesión de yaba y declare una política de “tolerancia cero”, una medida que algunos alegan incluye ejecuciones sumarias por parte de las fuerzas del orden.

“Estaba regresando de la mezquita, cuando vi una cantidad de policías frente a mi puerta”, recuerda Abdur Rahman, que vive en Teknaf, una localidad en el núcleo del comercio de yaba en el distrito suroriental Bazar de Cox.

“Entraron en mi casa y encontraron a mi hijo, Abul Kalam, en el baño. Lo aprehendieron y lo esposaron. Les pedí: ‘Por favor, suéltenlo, ¿qué ha hecho?’. El policía me respondió: ‘Si usted sigue hablando, le vamos a pegar un tiro'”.

Abul Kalam acababa de cumplir una sentencia de cárcel por tráfico humano, no de drogas. Fue retenido en la comisaría durante cinco días antes de que su padre recibiera noticias muy malas.

Abdur Rahman

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Abdur Rahman

“La policía me dijo que mi hijo había muerto en un enfrentamiento armado”, cuenta.

Abul Kalam murió el 9 de enero, a alguna distancia de la comisaría, en lo que lo que la policía describió como un incidente de fuego cruzado. Los medios informaron que otro hombre murió junto a él, y que 20.000 pastillas de yaba y cinco armas fueron recuperadas en el lugar de los hechos”.

Una organización de derechos humanos estima que en 2018, en los primeros siete meses de los operativos antidrogas del gobierno, casi 300 personas murieron en Bangladesh.

La prensa local frecuentemente escribe las palabras “fuego cruzado”, entre comillas, para reflejar la amplia sospecha de que estos enfrentamientos armados algunas veces son montajes.

Pero el superintendente de la policía, A B M Masud Hossain, niega que haya una política de disparar a matar contra aquellos sospechosos de estar en el tráfico de yaba.

¿Cómo, entonces, explica las circunstancias en torno a la muerte de Abul Kalam?

“Algunas veces, cuando salimos en operativos, nos enfrentamos a traficantes de yaba. Creo que ese fue uno de esos incidentes”, expresa.

“Después de que arrestamos a alguien lo llevamos a la comisaría. Luego, tras recopilar información durante el interrogatorio, iniciamos el operativo. Así que, cuando llegamos a los criminales, algunas veces se enfrentan a la policía con armas. Así que, tal vez murió en ese momento”.

E l superintendente de la policía de Bazar de Cox, A B M Masud Hossain

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“Le puedo asegurar que no hay una lista de fuego cruzado”, dice el superintendente de la policía A B M Masud Hossain.

Además tiene una explicación de por qué se da que todas estas muertes siempre parecen seguir el mismo patrón.

“Pueda ser que se trate de las mismas historias, pero los incidentes siempre ocurren así. De manera que ¿para qué contaría otra historia?”.

En febrero, el superintendente organizó un extraordinario evento público en Teknaf. En un ambiente carnavalesco, frente a una muchedumbre de miles, 102 hombres lugareños -todos sospechosos de ser traficantes de yaba- se rindieron ante las autoridades.

Entre ellos estaban los familiares de un parlamentario local de la gobernante Liga Awami, y de otros funcionarios electos. 30 armas y paquetes que contenían 350.000 pastillas de yaba fueron desplegadas ceremonialmente.

Los hombres que se habían entregado fueron alineados en fila frente a un podio adornado con flores, donde el ministro de Interior, Assaduzaman Kahn, le entregó a cada uno un gladiolo.

“El país entero está inundado de yaba, hasta los estudiantes de escuela y universidad dependen de ella”, dijo el ministro.

102 hombres se entregan a las autoridades en Teknaf

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En un ambiente carnavalesco, 102 hombres se entregan a las autoridades en Teknaf.

Luego se dirigió a los hombres que se habían entregado y que, hasta hoy en día, todavía se encuentran encarcelados.

“Su sola presencia hoy es garantía para todos nosotros de que seremos capaces de erradicar la yaba de Teknaf y del resto del país”.

Sonaba como si esos sospechosos de traficar con yaba se habían entregado voluntariamente. Pero un hombre denuncia que su hermano, Shawkat Alam, se entregó únicamente porque temía por su vida.

“La policía hizo una lista de todas las personas que iban a estar en fuego cruzado, o algo por el estilo”, asegura Mohamed Alamgir. “Y cuando mi hermano supo de eso, estaba tan atemorizado que se entregó”.

El superintendente de la policía A B M Masud Hossain rechaza la acusación de que les aplicaron presión.

“Le puedo asegurar que no hay una lista. Siempre procuramos arrestarlos”.

Añade que, desde la rendición de febrero, el tráfico de yaba en el distrito de Bazar de Cox ha decaído casi 70%.

Un guardia fronterizo encuentra yaba en un autobús cerca de Teknaf

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Un guardia fronterizo encuentra yaba en un autobús cerca de Teknaf.

En 2018, las autoridades de Bangladesh se incautaron de 53 millones de pastillas de yaba en todo el país. El valor total de este comercio ilegal se estima en más de US$1.000 millones al año.

No hay datos confiables sobre el número de personas dependientes de drogas en Bangladesh. El Departamento de Control de Narcóticos (DCN) estima que hay cuatro millones de adictos, pero las ONG colocan esa cifra en cerca de los siete millones. De esos, se cree que casi un tercio usa yaba.

Los efectos eufóricos de yaba en Mohamed pronto se tornaron en episodios negativos.

“Estaba constantemente confundido y sentía que alguien me escuchaba, que alguien me observaba”.

La paranoia no es algo inusual entre los que consumen yaba.

A medida que su vida se descontrolaba, Mohamed fue llevado a la fuerza a un centro de rehabilitación en plena noche por unos extraños contratados por su familia.

Fue traumático, pero se siente agradecido ahora. Pasó cuatro meses en tratamiento y ha estado alajado de la droga durante más de un año. Además funge de voluntario en la misma clínica, en parte para evitar una recaída.

“Ahora creo que está listo para conseguir empleo”, dice Nusrat, su esposa. “Pero nunca lo presiono. Y si dice que necesita ayuda, aquí estamos todos para él”.

Mohammed y Nusrat

BBC
Mohammed y Nusrat

La adicción de Mohamed a yaba puso profundamente a prueba la relación de esta pareja.

“Pero nuestros lazos se han fortalecido”, sostiene Nusrat. Mohamed está de acuerdo.

“Tengo más fe en ella. ¡Sé que no me va a abandonar!”, afirma.


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