A quiénes beneficia el aumento del salario mínimo y qué consecuencias tiene
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A quiénes beneficia el aumento del salario mínimo y qué consecuencias tiene

Este lunes el presidente anunció un incremento de 88 a 102 pesos, pero el beneficio directo solo será para un pequeño sector de la sociedad.
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Por César Reveles
18 de diciembre, 2018
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El aumento al salario mínimo de 88.36 a 102.68 pesos y en estados fronterizos a 176.72 pesos, que se implementará a partir del 1 de enero de 2019, beneficiará directamente solo a los trabajadores asalariados que ganan uno o menos de dos salarios mínimos, más no a todos los trabajadores que pagan impuestos y cuentan con prestaciones, según expertos.

En México, de acuerdo con cifras del IMSS, hay alrededor de 8 millones de trabajadores que ganan entre uno y no más de dos salarios mínimos. Ellos son quienes verán un beneficio directo en sus ingresos a partir del próximo 1 de enero.

Lee: ¿Para qué alcanza con el salario mínimo? Una persona requiere 99.51 pesos diarios para cubrir sus necesidades

La situación será distinta para los trabajadores que ganan 3 o más salarios mínimos. El aumento en su sueldos dependerá, en gran medida, de las condiciones contractuales y/o la renegociación que logren con su patrón, toda vez que su sueldo cumple con el mínimo establecido por la ley.

En entrevista para Animal Político, los economistas Manuel Molano y Jorge Andrés Castañeda; director adjunto, y coordinador de proyectos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), respectivamente, explican que aunque este incremento no impactará de forma negativa en la inflación del país, sí puede traer otras consecuencias para pequeñas y medianas empresas, además de incrementar la informalidad laboral.

Advierten que las pequeñas y medianas empresas, que se dedican a la producción y manejan este tipo de salarios, podrían verse afectadas pues aunque la producción siga siendo la misma ellos tendrán que aumentar salarios y pagar más cuotas.

“Esta situación podría obligarlos a pasar a la informalidad para evitar la obligación de incrementar sueldos”, agregan.

Explican que los empleados que ganan más de tres salarios mínimos podrían renegociar su contrato o llegar a un acuerdo con su patrón para que se les otorgue un aumento proporcional.

“En algún momento este sector de trabajadores tendrá que verse beneficiado pero sí dependerá mucho de que la empresa acceda a un ajuste”.

Quienes no recibirán ningún beneficio por el aumento son los 30.5 millones de personas que trabajan en el sector informal (cifra registrada por el Inegi hasta el segundo trimestre de 2018).

Igualmente los trabajadores que reciben sus pagos por honorarios quedan fuera del grupo beneficiado.

Respecto a los efectos negativos que el aumento del salario podría traer a la inflación del país, los expertos aseguran que el incremento no perjudicará pues “la inflación es un fenómeno monetario independiente a los cambios generados en el mercado laboral”.

El presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que este aumento aumentará el consumo porque van a mejorar los ingresos, y las condiciones sociales y laborales en el país, aseveró, este lunes durante el anuncio.

“Podría darse un fenómeno migratorio”

Con relación al aumento al salario en los estados fronterizos a 176.72 pesos, Manuel Molano y Jorge Andrés Castañeda, plantean que será interesante observar el efecto migratorio que provocará en esa zona del país.

“El hecho de que en los estados del norte el incremento sea de más del doble puede ser atractivo para la población del centro y sur del país, quienes al ver que en su entidad ganarán 70 pesos menos, decidirán mudarse y laborar en aquella zona”, detalla Castañeda.

Esta situación pondrá a prueba la capacidad de esos estados para ofrecer trabajo y absorber a quienes decidan llegar.

“Se daría un fenómeno migratorio del centro y sur del país hacia el norte. Consideramos que esta decisión, en parte, es para llenar posiciones de trabajo en la maquila manual, y un incentivo para que un buen número de personas se vayan a la frontera”, añade Molano.

El aumento del salario mínimo no combatirá la pobreza

Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) en México hay 53.4 millones en situación de pobreza, y 9.4 millones en pobreza extrema.

En entrevista, Mario Alberto Becerra Pocoroba, exdiputado y exintegrante de la Comisión de Hacienda, asegura que la medida “no cambiará en absoluto la situación de pobreza extrema” en el país.

Luisa María Alcalde, secretaria del Trabajo, dijo que con este aumento se ubica al salario mínimo a la par de la línea de bienestar individual.

De acuerdo con el Coneval, la línea de bienestar es el valor total de la canasta alimentaria y de la canasta no alimentaria por persona al mes. En México, 50 millones de personas perciben ingresos económicos inferiores al costo de una canasta alimentaria.

El también catedrático de la Escuela Libre de Derecho resalta el hecho de que Andrés Manuel López Obrador es el primer presidente en implementar un incremento de esta magnitud apenas iniciando su periodo.

“No existe ninguna cláusula o estatuto que dicte que los presidentes deben esperar un cierto periodo para aumentar el salario mínimo, pero sí es lo recomendable para observar el comportamiento del mercado antes de tomar una decisión”, explica Becerra Pocoroba.

En el sexenio de Felipe Calderón el salario mínimo registró un aumento de 13 pesos con 66 centavos y con Enrique Peña Nieto incrementó alrededor de 28 pesos a lo largo de su administración.

Ambos expresidentes realizaron el aumento de forma gradual y paulatina.

Sin embargo, un aumento tan significativo, como el presentado este lunes por el presidente López Obrador, no garantiza la disminución del índice de pobreza pues para garantizar esto, deberían de atenderse otros problemas como la informalidad y el desempleo.

Por su parte, los académicos del IMCO explican que “hay una correlación muy alta entre informalidad y pobreza, entre más informal eres más pobre eres, y menos acceso tienes a muchos servicios, por lo que un aumento del salario mínimo no solucionará el problema de la pobreza”.

Canasta básica no aumentaría

Los tres expertos coinciden en que no tendría porque haber aumentos en los precios de los productos de la canasta básica.

“En el caso de que haya aumentos serían únicamente en los productos de manufactura, toda vez que su mano de obra sería la beneficiada y por ende los precios de sus productos también crecerían. No así con los productos de canasta básica”, explica Castañeda.

En general los tres especialistas consideran el aumento como un signo positivo, que quizá no tuvo que haber sido tan “radical” y más bien de una forma paulatina además de hacer una diferenciación por tamaño de empresas entre las más grandes y las más chicas.

Finalizan diciendo que se trata de una medida que tiene costos y beneficios e implicaciones a las cuales habrá que dar seguimiento durante los próximos meses.

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COVID: por qué las vacunas de células T podrían ser la clave para la inmunidad a largo plazo

Algunas vacunas de células T ya están entrando a la etapa de ensayos clínicos. En el futuro, estas vacunas podrían ayudar al mundo a convivir con la COVID en forma más segura.
14 de enero, 2022
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Dado que la variante ómicron ha aumentado rápidamente las infecciones por covid, la atención se centra una vez más en los anticuerpos, y con razón.

Los anticuerpos desempeñan un papel fundamental en la lucha contra los virus y son importantes para evitar que el coronavirus infecte nuestras células.

Esta es la razón por la que algunos países han montado campañas de vacunación de refuerzo en respuesta a los recientes aumentos repentinos de covid, con el fin de incrementar los niveles de anticuerpos.

Pero hay un problema. Los anticuerpos contra la covid no persisten tan bien, de ahí la necesidad de refuerzos.

De hecho, si bien estas inyecciones adicionales mantienen una buena protección contra la covid grave, se estima que las personas que reciben una tercera dosis de la vacuna de Pfizer verán caer su protección contra el desarrollo de síntomas de covid (de cualquier grado) del 75 % al 45 % durante las diez semanas siguientes a su refuerzo.

Los científicos han cuestionado si recargar permanentemente los anticuerpos, solo para verlos disminuir pronto, es una estrategia sostenible.

Si queremos desarrollar una inmunidad duradera a la covid, tal vez sea el momento de analizar nuevamente nuestra respuesta inmunitaria más amplia.

Los anticuerpos son solo una parte de nuestro intrincado y entrelazado sistema inmunológico. Específicamente, tal vez sea hora de que nos concentremos en las células T.

Cómo funcionan las diferentes células inmunitarias

Cuando el cuerpo está infectado, digamos con un virus, responde produciendo glóbulos blancos llamados linfocitos. Los tipos principales de linfocitos son las células B, que producen anticuerpos, y las células T, que apoyan la producción de anticuerpos de células B o actúan como células asesinas para destruir el virus.

Algunas células T y células B también se convierten en células de memoria de larga duración que saben qué hacer si se encuentran con la misma infección nuevamente.

Las células B y las células T “ven” el virus de diferentes maneras.

En términos generales, las células B reconocen las formas en el exterior del virus, creando anticuerpos que se traban o acoplan con ellas (un poco como dos piezas de rompecabezas que coinciden).

Ilustración de anticuerpos (en blanco) uniéndose a las proteínas Spike del virus que causa covid.

Science Photo Library
En esta ilustración se ve a los anticuerpos (en blanco) uniéndose a la proteínas del virus que causa covid.

En cambio, las células T reconocen fragmentos de los aminoácidos que componen el virus, incluyendo fragmentos que normalmente se encuentran en su interior.

Cada virus tiene muchas características únicas, tanto por dentro como por fuera. La respuesta inmune de una persona puede acabar produciendo una variedad de células T y células B que, entre ellas, atacan una amplia gama de esos rasgos.

Esto a veces se llama “amplitud de respuesta“. Una buena amplitud de respuesta involucra a muchos linfocitos diferentes que ven diferentes partes del virus, lo que hace que sea muy difícil para el virus ocultarse completamente.

Ómicron preocupó a muchos investigadores porque una parte clave de su estructura externa a la que se dirigen los anticuerpos, la proteína espiga o spike (en rojo en la primera imagen arriba), tiene muchas mutaciones, lo que reduce la capacidad de los anticuerpos para unirse al virus y neutralizarlo.

Sin embargo, debido a que las células T se enfocan en otras partes del virus, es posible que tales mutaciones no impidan identificarlo.

De hecho, datos preliminares que aún están pendientes de revisión por pares, sugieren que éste es el caso.

Esto es tranquilizador, porque la proteína espiga del virus ha cambiado mucho durante la pandemia, lo que sugiere que siempre podría estar mutando fuera del alcance de los anticuerpos.

Sin embargo, las células T deberían ser menos susceptibles a la mutación viral. Las células T diseñadas para combatir la covid también parecen durar mucho más en el cuerpo humano que los anticuerpos.

Pero, ¿tienen las células T tienen un efecto importante?

Ya sabemos mucho sobre el papel crítico de las células T en otras infecciones virales.

Este conocimiento sugiere que, contra la covid, una buena respuesta de las células T no solo es necesaria para ayudar a las células B a producir anticuerpos, sino que también debería crear células T asesinas que puedan reconocer ampliamente el coronavirus, protegiendo contra múltiples variantes.

Todavía se está recopilando evidencia sobre la covid y las células T. Sin embargo, gradualmente se está volviendo más claro que las células T parecen jugar un papel importante en esta enfermedad.

Una mujer es vacunada contra la covid

Getty Images
Los anticuerpos contra la covid no persisten tan bien, de ahí la necesidad de vacunas de refuerzo.

Se ha demostrado que la generación de células T ampliamente reactivas, que reconocen una variedad de características virales, está asociada a una fuerte respuesta contra la enfermedad.

En particular, la generación de buenas cantidades de células T asesinas ampliamente reactivas parece hacer que la covid sea menos grave.

Por el contrario, una respuesta deficiente de las células T se asocia con peores resultados para los pacientes. De hecho, se ha descubierto que algunas personas que han tenido covid grave tienen defectos persistentes en su respuesta de células T.

Muchos estudios que demuestran la eficacia de las células T en el caso de la covid tienen una característica común: la necesidad de una amplia gama de respuestas, con células T (y células B) que reconozcan múltiples características del virus. Se cree que esta podría ser la clave para experimentar una enfermedad más leve.

Esta amplitud podría incluso extenderse más allá de este coronavirus específicamente. El virus que causa covid es un betacoronavirus, y hay varios betacoronavirus que ya nos infectan, incluidos los que causan el resfriado común.

Las características compartidas entre estos virus que causan el resfriado y la covid pueden significar que las células T que ya teníamos contra el resfriado nos están protegiendo ahora contra la covid. Se están descubriendo indicios de esto tanto en adultos como en niños.

¿Qué significa esto para las vacunas?

Muchas de las vacunas diseñadas hasta la fecha, incluidas las de Moderna, Pfizer y AstraZeneca, se han centrado en un solo objetivo principal del coronavirus: su proteína espiga.

Estas vacunas han sido tremendamente efectivas en la generación de anticuerpos. También estimulan una respuesta de células T a la proteína espiga.

Pero ahora que entendemos más sobre el papel de las células T, la importancia de tener una respuesta amplia de estas células y el problema de la disminución de anticuerpos, tal vez deberíamos considerar reenfocar nuestras estrategias de vacunas y dirigirlas a generar células T y a apuntar a más de una proteína.

Mujer estornudando

Getty Images
Si queremos desarrollar una inmunidad duradera a la covid, tal vez sea el momento de analizar nuevamente nuestra respuesta inmunitaria más amplia.

Hay investigaciones en esta dirección. Se han completado los primeros ensayos clínicos de vacunas que pueden desencadenar respuestas de células T auxiliares y asesinas mucho más reactivas, y varias otras vacunas de células T también están entrando a la etapa de ensayos clínicos.

Estas vacunas de células T podrían ser la clave para fortalecer la inmunidad existente y generar una protección duradera contra síntomas graves generados por variantes del virus que causa covid.

Si esto es así, esas vacunas serían una contribución fundamental para ayudar al mundo a convivir con la covid en forma más segura.

*Este artículo se publicó originalmente en The Conversation. Puedes leer la versión original aquí.

Sheena Cruickshank es profesora de ciencias biomédicas en la Universidad de Manchester en Reino Unido.


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