Exfuncionarios de Duarte salen de prisión; fiscal que los persiguió enfrenta posible juicio político
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Foto: Cuartoscuro

Exfuncionarios de Duarte salen de prisión; fiscal que los persiguió enfrenta posible juicio político

Diputados de Veracruz analizan hasta cambiar la Constitución estatal para quitar al fiscal Winckler; mientras tanto, hay exfuncionarios vinculados a desvíos que siguen sin ser acusados.
Foto: Cuartoscuro
6 de diciembre, 2018
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En los últimos días y gracias a la obtención de amparos, cuatro exfuncionarios del gobierno de Javier Duarte procesados por presunto desvío de recursos y desaparición forzada de personas, entre ellos su exjefe de la policía Arturo Bermúdez, han salido de la cárcel. En tanto, otros funcionarios como el exfiscal Luis Ángel Bravo están a punto de hacerlo, tras ganar un recurso en contra de su detención.

Al mismo tiempo el fiscal de la entidad, Jorge Winckler, quien encabezó en los últimos dos años los casos y procesos en contra de 50 exfuncionarios duartistas, entre ellos los que han salido libres, enfrenta la posibilidad de ser destituido debido a diversos juicios políticos promovidos en su contra. Además, la mayoría de Morena en el Congreso de Veracruz tiene la intención de removerlo, utilizando un decreto y una posible reforma constitucional.

Algunos de los juicios políticos son promovidos por los propios abogados y acusados de desaparecer personas, como Arturo Bermúdez.

Ayer Jorge Cisneros, el nuevo secretario de Gobierno de Veracruz, advirtió que “todos los duartistas” podrían salir libres por supuestos errores en los casos integrados por la Fiscalía encabezada por Winckler. Y el nuevo gobernador del estado, Cuitláhuac García, calificó de “aberrante” la actuación del fiscal.

Mientras eso ocurre existen exfuncionarios del gobierno de Javier Duarte presuntamente ligados a hechos de corrupción, que hasta ahora no han sido acusados de algún delito. Algunos se convirtieron en legisladores federales tras salir de Veracruz, pero hace meses perdieron el fueron que los protegía como legisladores.

Exfuncionarios a la calle

Tan solo esta semana han recuperado su libertad tres exfuncionarios del gobierno de Javier Duarte que se encontraban presos: el exsecretario de Seguridad Pública Arturo Bermúdez,  el exsecretario de Finanzas Mauricio Audirac, y el excomisionado del Sistema de Aguas Francisco Valencia. Ninguno de ellos está exonerado, pero ganaron amparos para que sigan sus procesos en libertad y no en prisión, como se había decretado originalmente.

Arturo Bermúdez consiguió a través de un amparo que la jueza responsable de su caso modificara la medida preventiva de prisión que se le había impuesto. Esto luego de que se concluyera que el delito de desaparición forzada que se le imputa, aun cuando es de lesa humanidad, no está considerado en la Constitución como parte de los ilícitos que ameritan prisión preventiva automática.

Bermúdez, al igual que una veintena de expolicías de la administración de Duarte, están acusados de haber implementado una supuesta estrategia de combate al crimen, que en realidad consistía en detener ilegalmente a personas (en su mayoría jóvenes) de los cuales no se volvía a saber de ellos.

En el caso del excomisionado Valencia, enfrenta proceso por el presunto desvío de más de 400 millones de pesos destinados a obras hidraúlicas, caso por el cual también se encuentra procesado en Ciudad de México el exgobernador Javier Duarte. Por lo que respecta a Audirac, enfrenta juicio por el posible desvío de más de 2 mil 300 millones del Seguro Popular.

Los jueces federales que revocaron las medidas de prisión oficiosa que se habían dictado en contra de los involucrados, aludieron posibles violaciones a sus derechos humanos. En consecuencia, jueces de Veracruz modificaron dichas medidas por otras que implican firmar periódicamente, o no salir del país, pero ya no la prisión preventiva.

Estos dos últimos casos se suman a otros registrados en las últimas semanas. Por ejemplo, el constructor Cesar Augusto Morando Turrent, quien está acusado de un posible fraude al erario, superior a 75 millones de pesos, en la construcción de una Torre Pediátrica financiada con recursos públicos en el gobierno de Duarte. Turrent consiguió a través de un amparo que se le cambiara la medida de prisión preventiva por domiciliaria.

También en noviembre el exsecretario de Salud de la entidad, José Antonio Nemi Dib, consiguió que se le modificara la medida de prisión preventiva. Nemi se encuentra bajo proceso por cargos de posible corrupción tras haber autorizado recursos para la mencionada Torre Pediátrica, que presentó graves irregularidades en su construcción.

La lista de exfuncionarios liberados crecerá luego de que la defensa del exfiscal de Veracruz, Luis Ángel Bravo, acusado del delito de desaparición forzada, anunció la obtención de un amparo en contra de la orden de aprehensión cumplida en su contra hace unos meses, y de la medida de prisión preventiva automática que se le dictó.

Animal Político cuenta con copia de la resolución de dicho amparo del Segundo Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito, resuelta con voto dividido de dos magistrados a uno, y en la misma se concluyó que la Fiscalía del estado violó la suspensión que tenía a su favor el exfiscal de Veracruz cuando lo detuvo. También se estableció que el delito de desaparición forzada no ameritaba prisión automática.

Se prevé que en las próximas horas una jueza de Veracruz modifique la prisión preventiva y ordene la libertad de Bravo, con lo que sumarían cinco los exfuncionarios de Duarte liberados tan solo esta semana.

Fiscal en la cuerda floja

De forma paralela a la liberación de exfuncionarios del gobierno de Javier Duarte, en el Congreso de Veracruz avanzan diversos recursos para destituir al fiscal general del estado, Jorge Winckler, nombrado durante la gestión del exgobernador Miguel Ángel Yunes para ocupar ese puesto por nueve años.

Aunque el periodo de Winckler concluiría hasta 2025, diputados de la bancada de Morena (que son mayoría en Congreso) sostienen que el fiscal debe ser destituido debido a las fallas en las investigaciones en contra de los funcionarios del sexenio de Javier Duarte, así como en supuestas omisiones en la búsqueda de personas desaparecidas.

La diputada panista María Josefina Gamboa Torales, integrante de la Comisión de Procuración de Justicia y de Gobernación del Congreso de Veracruz, explicó que hay dos vías por las cuales se está intentando proceder en el caso Winckler.

Una de ellas es a través de la promoción de juicios políticos, con los cuales se busca evidenciar el supuesto mal trabajo del fiscal. De acuerdo con la legisladora, se han presentado hasta ahora tres denuncias pidiendo la promoción de juicio político.

La primera denuncia pidiendo juicio político en contra de Winckler es de una organización de nombre ONEA, que acusa a la Fiscalía de no atender a los colectivos de desaparecidos. La segunda es una denuncia del abogado Jorge Reyes Perlata, defensor de una de las personas acusadas de desaparición forzada, que acusa a Winckler y a su fiscal para casos de desaparecidos de haber torturado a su cliente.

Y la tercera denuncia en la que se solicita juicio político al Congreso proviene del propio Bermúdez, quien la hizo llegar a través de sus abogados el pasado 3 de diciembre. En ella el exfeje de la policía de Duarte acusa a diversos funcionarios, entre ellos Winckler, de haberlo presionado y hasta extorsionado para firmar declaraciones prefabricadas e inculpar a otras personas, entre ellas al propio Duarte.

Pero además de estas demandas de juicio político, el Congreso analiza reformar la constitución para poder remover al fiscal. El pasado 29 de noviembre se publicó en la gaceta legislativa una iniciativa, promovida por el diputado de Morena Emmanuel Vargas Barrientos, para modificar el artículo 33 de la Constitución de Veracruz, con la finalidad de que el Congreso pueda remover al fiscal autónomo.

Ese mismo día se publicó en la gaceta de la entidad el decreto número 749, previamente aprobado por el Congreso, en el que se reformó el artículo 67 de la Constitución de Veracruz para darle a los legisladores locales nuevas facultades para nombrar y remover al fiscal.

En una entrevista concedida a medios de comunicación, el diputado presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso de Veracruz, Javier Gómez Cazarín, estimó que aun con la mayoría de Morena les faltaban cuatro votos para poder reformar la constitución y destituir al fiscal.

La diputada Gamboa comentó a Animal Político que, desde su punto de vista, no existe fundamento alguno para remover al fiscal de sus funciones. Dijo que las solicitudes de juicio político carecen de sustento, pues se basan en dichos y hasta notas de prensa.

No obstante acusó que la falta de representatividad que existe en la actual legislatura, con Morena cooptando comisiones enteras, ocasiona que se aprueben reformas a la ligera, y aseguró que hay motivos políticos detrás de este proceso.

“Lo que está pasando en el tema del fiscal es un atentado no solo contra la autonomía de esa institución, sino contra la división de poderes. Y se hacen valer de la falta de representatividad que tenemos en varias comisiones (…) ahora quieren destituir y meter a la cárcel al fiscal que encarceló a los duartistas, y si eso no es una clara protección y complicidad (del gobierno de Morena) con Duarte, y si no es un claro revanchismo con el que lo metió a la cárcel, yo ya no sé qué sea. Es una locura lo que está sucediendo”, concluyó Gamboa.

Exfuncionarios impunes

Varios de los exfuncionarios del gobierno de Javier Duarte continúan sin ser acusados hasta la fecha de alguna irregularidad, pese a su posible vínculo con desvío de recursos. Por ejemplo, hay cinco funcionarios que según la investigación de “Las Empresas Fantasma de Veracruz” encabezaron dependencias desde las que se entregaron recursos a empresas fantasma.

Se trata de Antonio Tarek Abdalá, quien fuera Tesorero de la Secretaría de Finanzas de Veracruz; Alberto Silva Ramos, quien se desempeñó como secretario de Desarrollo Social y coordinador de Comunicación Social; Adolfo Mota Hernández, quien ocupó el cargo de secretario de Educación; Edgar Spinoso Carrera, quien trabajó como Oficial Mayor de dicha dependencia, y Noemí Guzmán Lagunes, exsecretaria de Protección Civil.

Todos ellos contaban con fuero, pues se convirtieron en diputados federales en la pasada legislatura, pero desde septiembre pasado ya no cuentan con él. Tanto la PGR como la Fiscalía de Veracruz cuentan con averiguaciones en las que existen indicios de su posible participación en hechos irregulares, pero no se les ha acusado.

A ello se suman casos de otros exfuncionarios duartistas como Gabriel Deantes o Vicente Benítez, que también ocuparon áreas del gobierno veracruzano señaladas incluso por la Auditoría Superior de malos manejos de recursos, pero en contra de los cuales no se ha procedido.

Colectivos protestan en el Congreso

Luego de la excarcelación de Arturo Bermúdez, diferentes colectivos de búsqueda de personas desaparecidas en Veracruz realizaron una protesta en el Congreso veracruzano, en la que responsabilizaron al fiscal Jorge Winckler de no aportar los elementos suficientes para probar la posible culpabilidad del exsecretario de seguridad en la desaparición forzada de personas en la entidad, durante el gobierno de Javier Duarte.

“Es una desgracia, un golpe bajo a las víctimas, que hayan liberado a Bermúdez Zurita, pero esto es culpa de un mal trabajo jurídico de la Fiscalía. Con todo el tiempo que ha pasado desde que lo detuvieron, ya era para que tuvieran todos los elementos para condenar al señor, y no lo hicieron”, lamentó en entrevista con Animal Político Lucy Díaz, vocera del Colectivo Solecito, quien dijo que los colectivos están analizando la posibilidad de impugnar la decisión de la justicia veracruzana, de que Bermúdez afronte el proceso en su contra en libertad.

“En todo este asunto hay mucho lodo, mucho golpeteo político. Pero, como siempre, somos las víctimas las que estamos sufriendo las consecuencias”, añadió Díaz, que adelantó que las familias solo aceptarán una sentencia condenatoria en el caso de Bermúdez Zurita.

“Para nosotras sería inaceptable cualquier otra cosa que no sea una sentencia firme en contra de Bermúdez Zurita”, concluyó.

Con información de Manu Ureste

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Qué es "tan ping", el movimiento social nacido en pandemia en China y por qué preocupa al presidente Xi Jinping

Los trabajadores jóvenes en China están desafiando las presiones sociales que los impulsan a trabajar hasta que se agoten.
19 de marzo, 2022
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“Sigo deshaciéndome de la energía negativa en mi vida. Creo que en 2022 habrá una mejora con respecto a 2021, pero todavía no quiero hacer nada. Seguiré ‘acostado’. Disfruto este estado”.

Cuando Jeff (no es su nombre real), dejó su ciudad natal de Hangzhou por un trabajo muy bien remunerado como desarrollador de aplicaciones en Pekín hace varios años, igual que muchos jóvenes profesionales chinos, el trabajo se convirtió en su vida.

El poco tiempo libre que tenía fuera del trabajo lo pasaba jugando a lo que él describe como juegos de computadora “sin sentido”.

No desarrolló un círculo social en su nueva ciudad y finalmente dejó de intentarlo.

Pero cuando llegó la pandemia, la vida tal como la conocía se detuvo abruptamente. Como a muchos otros trabajadores, la covid lo hizo reevaluar sus prioridades en la vida.

Cuando hablaba con sus amigos artistas en su ciudad natal, se dio cuenta de que, aunque ellos tenían poco dinero, siempre tenían algo interesante que decir sobre su día y lo que estaban haciendo, mientras que él todo lo que tenía era trabajo.

estudiantes chinos

Getty Images

Cuando su empresa comenzó a despedir personal debido a la pandemia, se vio obligado a trabajar entre 60 y 70 horas a la semana.

Finalmente no pudo más y se tomó un tiempo libre para viajar.

Durante su estancia en la ciudad de Ho Chi Minh en Vietnam, tuvo una epifanía después de ver grupos de ancianos reunidos en un bar cercano simplemente relajándose, charlando y viendo fútbol durante horas.

Su mente seguía volviendo a ellos. ¿Por qué no podía ser como ellos, simplemente relajarse y acostarse?

Y entonces hizo exactamente eso. Regresó a casa y renunció a su trabajo.

Es uno de los muchos ciudadanos chinos que renunciaron o redujeron su compromiso laboral en los últimos dos años.

La idea de “acostarse boca arriba”, o tang ping” en chino, significa tomarse un descanso del trabajo implacable.

El movimiento tang ping despegó durante 2021, ya que muchos sintieron que estaban bajo una presión cada vez mayor para trabajar siempre más y superar a sus compañeros.

joven leyendo acostado

Getty Images
Tang ping es un movimiento de protesta y un estilo de vida.

Cansado de trabajar de lleno

El trasfondo de esta tendencia es un mercado laboral cada vez más reducido en China, lo que significa que los jóvenes ahora están bajo presión para trabajar muchas más horas y están agotados.

La gente “se siente muy apática ahora que tiene que lidiar con el coronavirus y está exhausta. Literalmente, solo quiere acostarse con un libro, o sentarse y mirar televisión, en lugar de mantener el impulso trabajando duro”, dice Kerry Allen, analista de medios de China de la BBC.

Esto significa que si bien la pandemia de covid podría estar disminuyendo, el movimiento tang ping no lo está.

En los sitios de redes sociales chinos, los usuarios publican mensajes que dicen que no quieren volver a ser como eran antes de la pandemia y que ahora tienen la confianza para llevar una vida con un ritmo más lento.

La anterior política china de un solo hijo ha significado que muchos jóvenes profesionales crecieron sin hermanos o hermanas, y esto ha aumentado la sensación de tensión de muchas personas.

Jack Ma

Getty Images
El fundador de Alibaba, Jack Ma, fue criticado por apoyar una cultura de trabajar largas horas.

Los valores tradicionales de poder ser propietario de una casa y tener hijos siguen siendo muy importantes en China.

Sin embargo, muchas personas de entre 20 y 30 años se preocupan de que nunca podrán lograr estas cosas.

Aquellos que son hijos únicos argumentan, por ejemplo, que también tendrán que cuidar a sus padres ancianos y que para muchas personas los precios de las propiedades están cada vez más fuera de su alcance.

En 2019, el magnate tecnológico y fundador del grupo Alibaba, Jack Ma, fue criticado por respaldar la llamada cultura laboral 996 de China, donde la gente trabaja de 9:00 a. m. a 9:00 p.m., seis días a la semana.

El año pasado, el máximo tribunal y el Ministerio del Trabajo del país dictaminaron que estas prácticas eran ilegales.

Sin embargo, si trabajar 996 sigue siendo lo que se necesita para tener éxito profesionalmente, tal vez no sorprenda que algunos jóvenes opten totalmente por no hacerlo.

Las tendencias demográficas significan que es probable que se intensifiquen las presiones sociales sobre los jóvenes.

Para 2035, la OCDE pronostica que el 20% de la población de China tendrá más de 65 años, lo que ejercerá una mayor presión sobre los jóvenes para apoyar a las generaciones mayores.

Jeff, que no quiso ser identificado por temor a una respuesta negativa, describe su propia decisión de abandonar su trabajo y su vida en Pekín como “una protesta silenciosa las reglas actuales. No aceptar cuando la gente te dice que debes aprender más y trabajar más duro”.

Xi Jinping

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El presidente de China, Xi Jinping, advirtió recientemente en contra de “acostarse”.

Esto puede sonar casi subversivo en China. El sentimiento que expresa está tan generalizado que incluso justificó una advertencia explícita del presidente Xi Jinping, en un artículo en el diario del Comité Central del Partido Comunista publicado el pasado octubre.

“Es necesario evitar la solidificación de los estratos sociales, suavizar los canales de flujo ascendente, crear oportunidades para que más personas se enriquezcan, formar un entorno de desarrollo donde todos participen y evitar la ‘involución’ y el ‘aislamiento'”, escribió.

Ninguna de estas tensiones entre generaciones es exclusiva de China.

Tanto en EE.UU. como en Europa, los economistas hablan de una ‘Gran Renuncia’, con millones de trabajadores que se jubilan, renuncian o se niegan a aceptar trabajos que consideran inútiles o poco gratificantes.

Entonces, ¿puede ser el “acostarse boca arriba” la versión china de estas tendencias?

La doctora Lauren Johnston, investigadora asociada del Instituto de China de la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de la Universidad de Londres, dice que la situación en China tiene diferentes causas.

En primer lugar, hay jóvenes migrantes rurales en Pekín o Shanghái, que ahora se dan cuenta de “cuán atrasados están, en términos de poder ganar suficiente dinero para comprar una casa, o competir con los jóvenes de la ciudad que crecieron hablando inglés y vistiendo ropa sofisticada”.

Johnston explica que parte de este grupo ahora puede estar pensando en regresar a sus ciudades de origen y aceptar trabajos peor pagados para poder estar con sus familias.

Por otro lado, están los hijos de padres más ricos y exitosos que no tienen “tanta hambre como los niños super triunfadores de familias más pobres”.

La experta cree que la llamada “cultura del tigre” de China es una barrera adicional, donde los padres se sienten bajo una intensa presión para ayudar a sus hijos a tener logros, algo que la escuela por sí sola no puede hacer.

Sienten que tienen que pagar lecciones adicionales de matemáticas, chino, inglés y música, o prepararse para exámenes de ingreso competitivos.

Estudiantes chinos

Getty Images

Queda por ver cómo se desarrollará todo esto en un momento en que China se enfrenta a un panorama económico difícil: una desaceleración del crecimiento, aumento de la deuda y una posible retracción total del sector inmobiliario del país.

En cuanto a Jeff, después de la presión de sus padres, finalmente consiguió otro trabajo, pero dice que es un empleo mucho menos exigente.

Gana la mitad de lo que solía ganar, pero asegura que tiene mucha más flexibilidad y por ahora planea quedarse.

“Podré seguir haciendo todos mis pasatiempos que descubrí durante mi tiempo de ‘acostado’, como esquiar y escalar rocas. Tengo tiempo para hacer lo que amo, estoy muy satisfecho”.


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