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Cuartoscuro
Sistema de salud en México: avanza la cobertura, pero la esperanza de vida no crece como en otros países
Tres millones de personas que viven en comunidades aisladas no tienen acceso físico a ningún tipo de servicio de salud. Otros 19 millones no son beneficiarios de ningún servicio médico público. Y solo quienes pagan altos precios por esto pueden garantizar su derecho al bienestar.
Cuartoscuro
6 de diciembre, 2018
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A pesar de los avances registrados en materia de cobertura financiera y acceso a los servicios de atención sanitaria, entre 2005 y 2015 la esperanza de vida en México creció poco comparado con el resto de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Mientras que el aumento promedio de ese indicador fue de 3.4 años en las naciones integrantes del organismo, en México fue de apenas 1.7 años. El segundo más bajo solo después de Lituania.

La radiografía que hizo el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) en su Estudio Diagnóstico del Derecho a la Salud 2018 contiene numerosas explicaciones para este fenómeno. Si bien es cierto que la cobertura médica avanzó en México –en 2008, 38.4 % de la población carecía de acceso a servicios de salud y para 2016 ese porcentaje se redujo a 15.5 %– todavía hay 19 millones de mexicanos que no cuentan con cobertura para atención médica por parte del Estado.

Lo que se avanzó en ese campo se debe en buena parte a la afiliación al Seguro Popular de los sectores de menores ingresos. En 2016, señala el estudio del CONEVAL, 79.7 % de quienes se ubicaban en el decil I se encontraban afiliados a este sistema. Pero ese avance en cobertura no garantiza el acceso a servicios oportunos y de calidad.

Lo que las personas tienen más cerca en todos los casos son los consultorios de las farmacias, que han demostrado una eficiencia en cuento a cobertura mucho más alta y ordenada que la del Estado. Los mexicanos tardan en promedio 22.8 minutos en llegar al consultivo adyacente a una farmacia contra 28.8 para los centros de salud y hasta 53.4 minutos a los hospitales e instituciones públicas.

Al tiempo promedio que un mexicano puede tardar en llegar a un hospital público hay que agregarle el tiempo de espera para recibir consulta en las áreas de urgencias, documenta el informe de acceso a la salud en México. En 2010 los pacientes esperaban en promedio 23.4 minutos, para 2017 ese lapso se alargó hasta 30.2 minutos. La ineficiencia se elevó sobre todo en ciertas entidades donde los tiempos fueron mayores: Aguascalientes (51.3 minutos), Estados de México (46.9 minutos), Hidalgo (45.7 minutos), Tlaxcala (42.1 minutos) y Baja California Sur (40.7 minutos).

La brecha en la infraestructura presente entre sectores es muy grande en México. Por cuestiones geográficas y de distancia, en 2018, 30.9 % del total de las localidades del país estaban aisladas. Sus habitantes, un total de 3,137,271 personas, no tenían por esa razón acceso físico a ningún servicio de salud. En cambio, el estudio del Coneval documentó que en 2014 el sector particular contaba con más de 69 % de las unidades hospitalarias para una población afiliada a seguros privados de tan sólo 3.2 millones. El Seguro Popular y el IMSS tenían 18.3 y 6.3 % de unidades hospitalarias, respectivamente, para otorgar atención médica a una población afiliada de 55.6 y 43.4 millones.

El diagnóstico del Programa Nacional de Infraestructura 2014-2018 menciona que se han presentado debilidades en la planeación integral del sistema de salud lo que ha ocasionado problemas para financiar la operación, con carencias en el equipamiento, recursos humanos, gastos de operación y mantenimiento de unidades médicas.

Poco gasto y mal distribuido

De acuerdo con el estudio del CONEVAL, México es el tercer lugar entre los países miembros de la OCDE que menos recursos asigna para la salud, 5.8 contra 9 % del promedio en 2016. Además, la evidencia sugiere que los recursos disponibles no siempre se usan de la forma más eficiente para lograr beneficios. Una de las razones que contribuyen a este problema es la fragmentación del sistema médico.

Cada uno de los esquemas de aseguramiento cuenta con su propia estructura de gobierno y rendición de cuentas, y sólo ofrece acceso a sus afiliados a través de redes independientes de prestadores de servicios financiados por esquemas distintos. Como resultado, existe una coordinación limitada para recaudar ingresos adicionales y para garantizar que los recursos se asignen de forma equitativa entre las distintas instituciones.

La falta de recursos humanos capacitados afecta también en la calidad de la atención. En 2015, la relación de médicos por cada 1,000 habitantes fue de 2.4, mientras que el promedio de la OCDE se situó en 3.4. La relación de personal de enfermería por cada 1, 000 habitantes fue de 2.8, mientras que el promedio de la OCDE fue de 9. La disparidad por estados en disponibilidad de personal médico especializado es hasta de cinco veces. En 2014, Chiapas contaba con 0.4 de estos por cada mil habitantes, mientras que la ciudad de México contaba con casi 2.

También se ha documentado que 44 % de los médicos especialistas se concentran en el sector privado; mientras que la Secretaria de Salud e IMSS suman juntos, 45.6 % , he ahí una de las razones para la saturación de ambas instituciones, de acuerdo el informe.

La falta de personal sanitario capacitado y su ineficiente distribución llevan a que la fuerza laboral en salud se sobreutilice y a situaciones de sobreexplotación, causante del fenómeno de burn out: los médicos residentes que trabajan períodos recurrentes de 24 horas consecutivas cometen 36 % más errores graves que aquellos que trabajan 16 horas consecutivas, tienen el doble de fallas en el trabajo nocturno por problemas de atención, sufren 61 % más de accidentes con material punzo-cortante y tienen el doble de riesgo de sufrir un accidente vehicular cuando conducen a casa después de 24 horas de trabajo.

Ante este panorama, el CONEVAL identifica seis retos principales para lograr avanzar en la garantía plena del derecho a la salud en México:

1) mejorar la calidad y eficiencia del gasto en salud definiendo criterios claros para una asignación equitativa y resolutiva de las necesidades prioritarias de atención de la población

2) aumentar la infraestructura en salud con especial énfasis en el primer nivel de atención. Así como mejorar la distribución de las unidades de atención médica con base en las necesidades de la población, priorizando a las comunidades rurales y de difícil acceso geográfico (y con ello disminuir las brechas entre regiones) –con estrategias como Telesalud, unidades médicas móviles u otras intervenciones que acerquen los servicios a la población en condición de aislamiento.

3) aumentar la generación de recursos humanos para la salud, atendiendo la calidad en la formación del mismo y generando mecanismos para incentivar su distribución territorial con relación a las distintas necesidades en toda la extensión del país con especial atención a las zonas detectadas con insuficiencia de personal calificado

4) mejorar la calidad en los servicios de atención a la salud, considerando en lugar central al paciente, sus necesidades, expectativas y preferencias; y seguir promoviendo el uso de la evidencia para la formulación de la política sanitaria y la mejora continua de los servicios de salud,

5) promover la planeación de políticas públicas enfocadas en la prevención y promoción de la salud con atención especial a las necesidades de grupos sociales en desventaja así como de regiones prioritarias.

6) contribuir de forma prioritaria a reducir la incidencia de la epidemia de obesidad y sobrepeso, con especial atención en el grupo de niños, niñas y mujeres adultas.

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Getty
Los países y Papas que han pedido perdón por crímenes y abusos históricos
Mediante una carta México solicitó a España que pida disculpas por los abusos que se cometieron durante la Conquista. España rechazó el contenido de la carta, pero ¿qué otros países sí han pedido perdón por hechos ocurridos hace muchos años?
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27 de marzo, 2019
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Después de que Andrés Manuel López Obrador les solicitara al rey Felipe VI de España y al papa Francisco que pidan perdón por los abusos cometidos durante la Conquista se armó revuelo a ambos lados del Atlántico.

El gobierno de España respondió con un comunicado que rechaza “con firmeza” el contenido de la carta de AMLO.

Mientras en México, los partidos de la oposición acusaron a AMLO de querer distraer la atención de otros asuntos.

“Este es un tema electoral al 100 % y verdaderamente se me hace vergonzoso este tipo de peticiones cuando deberíamos estar viendo los temas importantes del país”, dijo ante la prensa Mauricio Kuri,coordinador del conservador Partido Acción Nacional (PAN, centro-derecha) en el Senado.

En BBC Mundo recopilamos algunos casos en que países o Papas que sí han pedido que se les perdone por hechos cometidos hace muchos años.

Los casos en América

Chile a los mapuches

“Hemos fallado como país”, decía en junio de 2017 la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, en referencia a las políticas de reconocimiento político y cultural de los pueblos originarios.

“Quiero solemne y humildemente pedir perdón al pueblo mapuche por los errores yhorrores cometidos o tolerados por el Estado en nuestra relación con ellos y sus comunidades”.

Con estas palabras, Chile inauguraba un nuevo marco de relaciones con la comunidad indígena más grande del país y la Araucanía, la zona del sur del país de la que son originarios.

El objetivo era crear una comisión que escuchara las reivindicaciones territoriales para proponer soluciones concretas tras años de conflicto.

Sin embargo, el reconocimiento no trajo la paz, la comunidad mapuche y el Estado siguen enfrentados.

Canadá a los pueblos inuit

A mediados del siglo XX, más de 5.000 inuit, es decir, la mitad de la población total del Ártico oriental canadiense, fueron evacuados forzosamente por padecer tuberculosis.

Los inuit son los pueblos originarios que habitan la región del Ártico.

Durante un brote de la enfermedad a mediados de siglo, muchos se vieron obligados a ir al sur de Canadá para recibir tratamiento.

Fue entre las décadas de los años 40 y los 60. Entonces, la tuberculosis era un grave problema entre la población inuit y registraban algunas de las tasas más altas del mundo.

Pero separados de sus familias e incapaces de hablar su idioma, muchos fueron enterrados en tumbas sin nombre.

El pasado mes de marzo, en un viaje oficial a Iqaluit, la ciudad inuit del ártico canadiense, el primer ministro Justin Trudeau pidió disculpas por lo que calificó de “comportamiento colonial”.

“Durante demasiado tiempo, la relación del gobierno con los inuit ha sido una de dobles estándares y de un tratamiento injusto y desequilibrado. Canadá debe cargar con esa culpa y vergüenza”.

Tres Papas a las comunidades indígenas

Juan Pablo II fue el primero, pero Benedicto XVI y el papa Francisco también han reconocido los atropellos cometidos por la Iglesia católica en su intento de evangelizar América Latina.

El más reciente fue en julio de 2015, cuando en un viaje oficial a Bolivia, el papa Francisco pidió expresamente perdón a los pueblos originarios por los crímenes “durante la llamada conquista de América”.

El primer Papa latinoamericano pedía disculpas formalmente por ese periodo oscuro de la era colonial.

“Alguno podrá decir, con derecho, que cuando el Papa habla del colonialismo se olvida de ciertas acciones de la Iglesia”, dijo.

“Les digo, con pesar: se han cometido muchos y graves pecados contra los pueblos originarios de América en nombre de Dios”, añadió Francisco en su discurso en Santa Cruz durante el II Congreso Mundial de Movimientos Populares en Bolivia.

Sus predecesores también tuvieron palabras de arrepentimiento.

En octubre de 1992, Juan Pablo II pidió en Santo Domingo a los indígenas que perdonasen las injusticias cometidas contra sus antepasados, mientras que Benedicto XVI afirmó en 2007 que “el recuerdo de un pasado glorioso no puede ignorar las sombras que acompañaron la obra de evangelización del continente latinoamericano”.

“No es posible olvidar los sufrimientos y las injusticias que infligieron los colonizadores a las poblaciones indígenas, a menudo pisoteadas en sus derechos humanos fundamentales”, dijo entonces.

Estado Unidos por la esclavitud y la segregación

Estados Unidos expresó su pesar por la esclavitud mediante dos resoluciones: una por parte de la Cámara de Representantes en 2008 y otra en 2009 por parte del Senado.

Ambas instituciones se disculparon con los afroamericanos en nombre del pueblo de EE.UU. por los errores cometidos contra ellos y sus antepasados bajo la esclavitud, y las muchas décadas de segregación que siguieron.

Aunque hubo poca oposición a las declaraciones, el hecho de que ambas cámaras del Congreso no lograran ponerse de acuerdo en una sola resolución, expone uno de los principales problemas cuando se trata de pedir perdón.

Las disculpas del Senado incluyeron un descargo de responsabilidad que decía que la resolución no podía usarse para reclamar una compensación financiera a EE.UU. por la esclavitud o la segregación.

A esto se opusieron algunos miembros del grupo de representantes negros de la Cámara, quienes estaban haciendo campaña para lograr pagos a los descendientes de esclavos.

El presidente en ese momento, Barack Obama, recibió con agrado las disculpas del Congreso, pero nunca pidió que se pagara una indemnización mientras él estaba en el cargo.

Las personas con historias familiares como la de Obama demuestran lo difícil que sería la compensación: la historia familiar de su madre blanca incluye tanto a dueños de esclavos como a al menos a un esclavo, mientras que su padre negro nació en Kenia y llegó a EE.UU. mucho después de que la esclavitud hubiera terminado.

Si se autorizaran las compensaciones, ¿quiénes tendrían que pagar y quiénes recibirían los pagos?

Los problemas sobre si las disculpas deben incluir una compensación financiera han impedido que muchos líderes admitan formalmente la culpa.

Los casos en Europa

Reino Unido por su rol en la hambruna en Irlanda

Poco más de 150 años después de que comenzara la hambruna irlandesa en 1845, el entonces primer ministro británico, Tony Blair, dijo: “Aquellos que gobernaron en Londres en ese momento le fallaron a su gente”.

Alrededor de un millón de personas murieron y dos millones emigraron cuando la plaga arrasó con la cosecha de papa de Irlanda y el Parlamento británico tardó en eliminar las restricciones a la importación de alimentos.

El discurso de 1997 llegó en un momento en que mejoraban las relaciones entre Reino Unido e Irlanda (que no se independizó hasta 1922) y se firmó el Acuerdo de Viernes Santo, que buscaba resolver muchos de los problemas de los dos países respecto a Irlanda del Norte.

Los críticos se han quejado de que las palabras de Blair no fueron una disculpa completa y formal.

Si bien no se ha hecho ninguna oferta de compensación a Irlanda por la hambruna, Reino Unido ha pagado a personas que fueron gobernadas por los británicos más recientemente.

En 2013, el gobierno se disculpó y acordó un paquete de compensación de US$25 millones para los kenianos que fueron torturados durante la revuelta de Mau Mau en la década de 1950.

Alemania Occidental por el Holocausto

A diferencia de los casos anteriores, Alemania Occidental acordó rápidamente pagos de compensación después de la Segunda Guerra Mundial por las acciones de la Alemania nazi.

En 1951, el canciller Konrad Adenauer dijo: “Se han cometido crímenes indecibles en nombre del pueblo alemán, lo cual hace un llamado a una indemnización moral y material”.

Los pagos a Israel y a los sobrevivientes del Holocausto, que comenzaron en 1953, totalizaron más de US$70.000 millones.

Tal vez sorprendentemente, en este caso, son algunas de las víctimas las que se han quejado de que se haya pagado una indemnización.

Los opositores opinaban que si Israel aceptaba dinero de Alemania Occidental, sería el equivalente a perdonar a los nazis por sus crímenes.

Parte del dinero, pagado a Israel como compensación por el costo de reasentar judíos desde Europa, ayudó al país en sus primeros años de existencia.

Japón indeciso

Otros países no han sido tan decididos.

Aunque Japón firmó acuerdos posteriores a la Segunda Guerra Mundial con Corea del Sur y China, que incluían paquetes financieros, en ocasiones sus relaciones con sus vecinos se han ido a pique.

El primer ministro japonés, Shinzo Abe, ha sido criticado por ser ambiguo sobre si Japón fue “agresivo” durante el conflicto.

Abe ha visitado y enviado ofertas a un santuario que honra a los criminales de guerra.

Pero también ha acordado paquetes de compensación para mujeres coreanas que fueron utilizadas como esclavas sexuales por soldados japoneses durante la Segunda Guerra Mundial.

Al igual que muchos políticos, al primer ministro Abe le ha resultado difícil equilibrar los sentimientos nacionalistas de su país y las buenas relaciones con líderes extranjeros.


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