Festival en el Zócalo: con danzas y rituales religiosos, indígenas entregan bastón de mando a AMLO
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Festival en el Zócalo: con danzas y rituales religiosos, indígenas entregan bastón de mando a AMLO

Al hacer la entrega, representantes indígenas le dijeron que el bastón de mando deberá guiarlo en la forma de gobernar y le pidieron considerar a los pueblos originarios en los planes de gobierno durante su sexenio.
Presidencia
1 de diciembre, 2018
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En medio de danzas, música y rituales indígenas, pueblos originarios y la comunidad afromexicana entregaron de manera simbólica el bastón de mando al nuevo presidente, Andrés Manuel López Obrador, y le pidieron ser tomados en cuenta en los planes de su administración, la cual comenzó desde este 1 de diciembre.

Al hacer la entrega, representantes indígenas le dijeron que el bastón de mando deberá guiarlo en la forma de gobernar y le pidieron considerar a los pueblos originarios en los planes de gobierno.

“Los pueblos indígenas y afromexicanos venimos con todo respeto pero con una gran responmsbailidad a depositar en su manos el bastón de mando, que le sirva a usted para mandar obedeciendo al pueblo. Tenemos mucha esperanza de que México vivirá a partir de hoy una transofrmación”, dijo la mujer que entregó el mando.

“Los hermanos indígenas venimos a decirle: aquí está el bastón de mando, aquí está el simbolo con el que usted conducirá a nuestro pueblo, queremos ser tomadas y tomados en cuenta en los planes que usted tenga durante estos seis años, queremos manifestar a usted nuestro compromiso”, expresó.

El Bastón de Mando de la Gubernatura Nacional Indígena (GNI), que representa a más de 10 millones de personas de diferentes estados y etnias que componen los pueblos originarios, fue bendecido desde el viernes con humo de copal y buenas intenciones para el presidente.

Durante la ceremonia para bendecirlo, representantes de 68 pueblos originarios pidieron esta vez sí ser tomados en cuenta y trabajar unidos en beneficio del país; además pidieron a los cuatro rumbos (norte, sur, este y oeste) por el Ejecutivo Federal.

El gobernador de los pueblos indígenas Hipólito Arriaga explicó que el Bastón de Mando, elaborado en madera de cedro en Tlaxcala, es la máxima distinción que, de acuerdo con los usos y costumbres de los pueblos originarios, se entrega a las primeras autoridades.

La ceremonia estuvo marcada con danzas, música e incluso rituales religiosos, los cuales cosistían en “purificar” al nuevo presidente y en los cuales incluso se le pidió a la virgen de Guadalupe que lo “libere de todos los males”.

En medio de un mensaje de López Obrador, el cual duró más de hora y media, asistentes al evento abandonaron poco a poco la plancha del Zócalo capitalino.

El festejo multicultural

Cerca de 160 mil personas se congreraron en el Zócalo capitalino como parte del festival multicultural organizado para celebrar el inicio de la llamada “Cuarta Transformación”, de acuerdo con un reporte de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina.

Al lugar llegaron personas de todas las edades que buscaban cualquier resquicio de sombra que les permitiera refrescarse durante la espera, algunos llegaron desde las primeras horas de este sábado.

Raúl del Campo, de Las Peras, Oaxaca, dice que él llegó hasta la capital del país alentado por la idea de que el nuevo presidente es la única opción que tiene el país para salir adelante.

Primer día de la Presidencia de López Obrador

Casi 120 mil personas arribaron al Zócalo para escuchar a López Obrador.

Durante estas horas grupos de huastecos y sones amenizaron la espera de los asistentes, junto con un grupo de “chinelos” bailarines. Participaron grupos de música y danzas tradicionales, así como musicales y cantantes de lenguas originarias.

Entre los participantes estuvo la Banda de niños de Tlaxiaco, Oaxaca; Parachicos de Chiapa de Corzo, Chiapas; Kúrpites, Viejitos y Aguadoras de Michoacán; Chinelos de Morelos, Pastoras de Querétaro, Diablos de Teloloapan, Tigrada de Chilapa y Toro de Petate, de Guerrero; Fariseos y Seris, de Sonora; Mujeres Nahuas, de la Ciudad de México, así como Jarochos de Veracruz, entre otros.

“Hoy estamos de fiesta”

“Hoy mexico está de fiesta. Ganó la democracia y ganó la lucha de 12 años”, dijo en entrevista Lidia Rodríguez, una joven estudiante de 19 años, quien pidió al nuevo gobierno que abra nuevos espacios educativos y más universidades para aumentar las posibilidades de estudio a miles de jóvenes.

La joven también hizo un llamado a que las nuevas autoridades presenten especial atención a los feminicidios que azotan al Estado de México, en especial al municipio de Ecatepec.

“Las mujeres necesitamos la ayuda de Lopez Obrador, porque en Ecatepec estamos viviendo un infierno donde se roban y matan a las mujeres”, aseguró la joven estudiante.

Carlos, que va arriba de una bicicleta y sostiene en una mano una sombrilla con los colores del arcoíris, más una pancarta que reza “no más violencia”, dice que también acudió al zócalo a “festejar la democracia” y a mostrar su optimismo acerca de un cambio de rumbo en la política del país.

“Del nuevo gobierno necesitamos que haya un alto a la violencia. Un alto a las extorsiones, a los secuestros y a los asesinatos. Necesitamos que ya se acabe la guerra y se sustituya por una cultura de la Paz”, dice.

No obstante, el hombre de 43 años matiza que, a pesar del ambiente festivo, los mexicanos también deben de estar atentos a las nuevas políticas que proponga el Ejecutivo.

“La expectativa en Andrés Manuel es muy alta. Espero que cumpla la mayoría de las cosas que prometió. Aunque ya ha habido algunas en las que se nos está echando para atrás, como en la cuestión de la defensa nacional. Lo que está planteando es mantener la cultura bélica y el ejército en las calles, y eso no me gusta”, explica.

Asistentes al festival del Zócalo

Asistentes al festival del Zócalo

Por su parte, Jorge Santiago, que lleva una pancarta que dice: “Ya tenemos presidente y 4a transformación. Ahora nos toca a nosotros”, comenta que, aunque las expectativas en el nuevo mandatario son altas, también la sociedad debe poner de su parte para lograr cambios.

“Estamos mal acostumbrados a poner muchas expectativas en los demás, en un solo presidente. Pero creo que tenemos que ser nosotros como sociedad los que tenemos que actuar. Ya dimos un primer paso eligiendo un cambio, pero ahora tenemos que seguir activos, participando en las decisiones del país”, comenta.

En cuanto a cuáles deberían ser las dos prioridades del nuevo gobierno, Jorge asegura que mejorar la economía y reducir la violencia. Aunque ambas cosas, señala mientras un dragón chino pasa a su lado con una comparsa y un grupo de chinelos, están relacionadas.

Plancha del Zócalo capitalino durante el mensaje del presidente.

Plancha del Zócalo capitalino durante el mensaje del presidente.

“Economía y seguridad van de la mano. Si estamos tranquilos en seguridad, la economía nos debe de empujar con mejores empleos. Y una sociedad más equilibrada, con más oportunidades laborales, y más justa, nos va a conducir a una sociedad más en paz, con más estudios, y más preparada. Estos dos ejes son fundamentales para que Mexico renazca”, concluye.

Con información de Manu Ureste, Itxaro Arteta y Notimex.

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Clare Freer

Parosmia: desde que tuve COVID-19, la comida me da ganas de vomitar

Muchas personas descubren que las cosas no huelen bien después de padecer COVID y que la mayoría de los alimentos huelen y saben repugnantes.
Clare Freer
26 de febrero, 2021
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Muchas personas con COVID-19 pierden temporalmente el sentido del olfato.

A medida que se recuperan, este por lo general regresa, pero algunos descubren que las cosas huelen diferente y algunas que deberían oler bien, como la comida, el jabón y sus seres queridos, huelen repulsivamente.

El número de personas con esta afección, conocida como parosmia, aumenta constantemente, pero los científicos no están seguros de por qué ocurre o cómo curarla.

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BBC

Clare Freer termina llorando cada vez que intenta cocinar para su familia.

“Me mareo con los olores. Un olor podrido invade la casa en cuanto se enciende el horno y es insoportable”, describe.

La mujer de 47 años de Sutton Coldfield, Reino Unido, ha estado padeciendo parosmia durante siete meses y dice que muchos olores cotidianos le resultan repugnantes.

Las cebollas, el café, la carne, las frutas, el alcohol, la pasta de dientes, los productos de limpieza y los perfumes le dan ganas de vomitar.

El agua del grifo tiene el mismo efecto (aunque no el agua filtrada), lo que dificulta el lavado.

“Ya ni siquiera puedo besar a mi pareja”, dice.

Clare contrajo COVID-19 en marzo del año pasado y, como muchas personas, perdió el olfato como resultado.

El sentido regresó brevemente en mayo, pero en junio Clare empezó a rechazar sus comidas para llevar favoritas porque tenían un aroma rancio y cada vez que algo entraba en el horno había un olor abrumador a productos químicos o algo quemado.

Desde el verano lleva una dieta de pan y queso porque es todo lo que puede tolerar.

“No tengo energía y me duele todo”, cuenta. También la ha afectado emocionalmente. Dice que llora la mayoría de los días.

“Aunque la anosmia no fue agradable, pude seguir con mi vida normal y seguir comiendo y bebiendo”, dice Clare. “Viviría con eso para siempre, si eso significara deshacerme de la parosmia”.

Clare disfruta de un día de mimos con su hija mayor: el perfume ahora huele repugnante para ella.

Clare Freer
En esta foto se la puede ver a Clare Freer disfrutando de un día de mimos con su hija mayor. Ahora el perfume de sus seres queridos huele repugnante para ella.

El médico de cabecera de Clare dijo que nunca antes se había encontrado con un caso así.

Asustada y desconcertada, buscó respuestas en Internet y encontró un grupo de Facebook con 6.000 miembros creado por la organización benéfica de pérdida de olores AbScent.

Casi todos habían comenzado con anosmia derivada de la COVID-19 y terminaron con parosmia.

“Los descripciones comunes de los diferentes olores de parosmia incluyen: muerte, descomposición, carne podrida, heces“, dice la fundadora de AbScent, Chrissi Kelly, quien creó el grupo de Facebook en junio después de lo que describe como un “maremoto” de casos de parosmia por COVID-19 .

La gente usó frases como “aguas residuales con sabor a fruta”, “basura empapada y caliente” y “perro mojado rancio”.

A menudo, luchan por describir el olor porque no se parece a nada que hayan encontrado antes y eligen palabras que transmiten su disgusto.

Alrededor del 65% de las personas con COVID pierden el sentido del olfato y el gusto y se estima que alrededor del 10% de ellos desarrollan una “disfunción olfativa cualitativa”, es decir, parosmia u otra afección, fantosmia, cuando huele algo que no se encuentra en el lugar.

Si esto es correcto, 6.5 millones de personas de los 100 millones que han tenido COVID-19 en todo el mundo pueden estar experimentando parosmia prolongada por COVID.

Short presentational grey line

BBC

La doctora Jane Parker, científica especialista en sabor de la Universidad de Reading, Reino Unido, estaba estudiando la parosmia antes de la pandemia, cuando era una condición aún más rara.

Una teoría sobre el origen de los olores horribles que experimentan las personas que viven con parosmia es que solo perciben algunos de los compuestos volátiles que contiene una sustancia y que huelen peor de forma aislada. Incluso podría aumentar su intensidad.

Por ejemplo, el café contiene compuestos de azufre que huelen bien en combinación con todas las demás moléculas que le dan al café su aroma agradable, pero no cuando se huele solo.

Consultando con varias personas del grupo de Facebook AbScent parosmia, Parker y su equipo han descubierto que la carne, las cebollas, el ajo y el chocolate provocan habitualmente una mala reacción, junto con el café, las verduras, la fruta, el agua del grifo y el vino.

Jarra de café.

Getty Images
Para la mayoría de las personas que padecen de parosmia, el café sabe muy mal.

Muchas otras cosas huelen mal para algunos de los voluntarios y nada huele bien para todos ellos “excepto quizás almendras y cerezas”.

Ellos, y otros con parosmia, describen repetidamente algunos malos olores, incluido uno que es químico y ahumado, uno que es dulce y enfermizo, y otro descrito como “vómito”.

La investigación de Parker también ha encontrado que los malos olores pueden permanecer con los parósmicos, como se les llama, durante un tiempo inusualmente largo.

Para la mayoría de las personas, el olor a café permanecerá en sus fosas nasales durante unos segundos. Para los parósmicos, podría quedarse durante horas, incluso días.


Consejos para afrontar la parosmia

  • Consume alimentos a temperatura ambiente o fríos
  • Evita los alimentos fritos, carnes asadas, cebollas, ajo, huevos, café y chocolate, que son algunos de los peores alimentos para los parósmicos.
  • Prueba alimentos suaves como arroz, fideos, pan sin tostar, verduras al vapor y yogur natural.
  • Si no puedes tolerar la comida, considera batidos de proteínas sin sabor

Fuente: AbScent


Barry Smith, líder británico del Consorcio Global para la Investigación Quimiosensorial, dice que otro descubrimiento sorprendente: “lo bueno es malo y lo malo es bueno”.

“Para algunas personas, los olores de los pañales y del baño se han vuelto tolerables, e incluso agradables”, describe.

“Es como si los desechos humanos ahora huelen a comida y la comida ahora huele a desechos humanos”.

Baño.

Getty Images
“Para algunas personas, los olores de los pañales y del baño se han vuelto tolerables, e incluso agradables”.

Entonces, ¿qué causa la parosmia?

La hipótesis predominante es que resulta del daño a las fibras nerviosas que transportan señales desde los receptores en la nariz hasta las terminales (glomérulos) del bulbo olfatorio en el cerebro.

Cuando estos vuelven a crecer, ya sea que el daño haya sido causado por un accidente automovilístico o por una infección viral o bacteriana, se cree que las fibras pueden volver a adherirse a la terminal incorrecta, dice Parker.

“¡Están en la sala de reuniones equivocada! Esto se conoce como cableado cruzado y significa que el cerebro no reconoce el olor y quizás está programado para pensar en él como un peligro”, detalla.

La teoría es que, en la mayoría de los casos, el cerebro, con el tiempo, corregirá el problema, pero Parker se muestra reacio a decir cuánto tiempo llevará.

“Debido a que muy pocas personas tenían parosmia antes de la COVID-19, no se estudió mucho y la mayoría de la gente no sabía qué era, por lo que no tenemos datos históricos. Y tampoco tenemos datos para COVID-19 porque eso podría llevar años”, asegura.

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BBC

Aparte de esperar a que el cerebro se adapte, no hay cura, aunque AbScent cree que el “entrenamiento del olfato” puede ayudar.

Consiste en oler regularmente una selección de aceites esenciales uno sobre otro, pensando en la planta de la que se obtuvieron.

Clare Freer ha estado haciendo esto y dice que el limón, el eucalipto y el clavo de olor han comenzado a oler levemente como deberían, pero que no registra nada en el caso de la rosa.

Algunos parósmicos han adaptado su dieta para hacer más llevadero vivir con la enfermedad.

Dos hermanas, Kirstie, de 20 años, y Laura, de 18, de Keighley, Reino Unido, están haciendo lo mismo, aunque tomó un tiempo descubrir cómo llevarlo a cabo y al mismo tiempo vivir en armonía con sus padres.

Una vez, las hermanas tuvieron que correr por la casa y abrir las ventanas, cuando sus padres llegaron con pescado y papas fritas, “porque el olor es horrible”, describe Laura.

Sus padres, en cambio, se han cansado de las especias picantes con las que cocinan las hermanas, para enmascarar los sabores desagradables y darles lo que para ellas es un toque de sabor.

Kirstie (derecha) y Laura en el cumpleaños número 18 de la última que no pudo comer su pastel.

BBC
Kirstie (derecha) y Laura en el cumpleaños número 18 de la última que no pudo comer su pastel.

“Algunas personas nos dicen que simplemente debemos alimentarnos y comer de todos modos. Lo intentamos, pero es muy difícil comer alimentos que saben podridos“, dice Kirstie.

“Y luego, durante los próximos tres días, tendré que vivir con ese olor que se filtra en mi sudor. Es uno de los olores más angustiantes y me siento sucia constantemente”, detalla.

Ahora se han dado cuenta de que los alimentos de origen vegetal saben mejor y disfrutan de platos como la boloñesa de lentejas y el risotto de calabaza.

“La carne es un alimento que ahora evitamos. Encontrar buenas recetas que nos gusten ha hecho que sea mucho más fácil de afrontar”, afirma Kirstie.

“Hemos tenido que adaptarnos y cambiar nuestra forma de pensar porque sabemos que podríamos estar viviendo con esto durante años y años”, se resigna.

La pérdida del olfato a menudo afecta la salud mental

Jane Parker señala que la pérdida del olfato ocupa un lugar muy bajo en la lista de prioridades para quienes enfrentan la pandemia, pero ella y Barry Smith dicen que a menudo afecta la salud mental y la calidad de vida.

“Es sólo cuando pierdes el sentido del olfato que te das cuenta de cuánto fue parte de la esencia de tu experiencia”, explica Smith.

La conexión humana, el placer y los recuerdos están ligados al olfato, señala.

“Te dicen que se sienten aislados de su propio entorno, ajenos. Ya no encuentran ningún placer en comer y pierden esa cercanía tranquilizadora de poder oler a las personas que aman”, describe.

Mientras que Clare Freer extraña los días en que le gustaba el olor de su esposo cuando salía de la ducha, Justin Hyde, de 41 años, de Cheltenham, en el suroeste de Reino Unido, nunca ha olido el aroma de su hija nacida en marzo de 2020.

Justin no asistió al festival de carreras de caballo de su ciudad en el mismo mes, pero conoce a personas que sí lo hicieron, y no mucho después contrajo el virus, perdiendo el sentido del gusto y el olfato.

Justin Hyde

Justin Hyde
Justin Hyde ya no disfruta de una visita a una cervecería al aire libre porque no puede tolerar el sabor de la cerveza.

Tuvo una recuperación de los sentidos en julio, pero luego el café comenzó a oler extraño, y rápidamente las cosas empeoraron.

“Casi todos los olores se volvieron extraños”, puntualiza. “Los huevos me repelen físicamente y no puedo disfrutar de la cerveza o el vino, ya que tienen un sabor que simplemente llamo COVID”.

Al igual que Kirstie y Laura, él descubrió que algunos platos sin carne son comestibles, incluido el curry de verduras, pero no habrá más visitas a las cervecerías mientras dure su parosmia y ni desayunos con alimentos fritos.

“Todos esos placeres que damos por sentado han desaparecido desde que tuve COVID. Siento que estoy roto y ya no soy yo“.


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