En México hay talento pero no apoyo: jugadoras de americano recurren a ligas amateurs
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En México hay talento pero no apoyo: jugadoras de americano recurren a ligas amateurs

Siendo aún muy joven Xóchitl emigró a EU donde se convirtió en la primera mexicana en jugar futbol americano a nivel profesional, ahora impulsa el deporte en México y sueña con una liga profesional femenil.
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Por César Reveles
30 de diciembre, 2018
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Ante la falta de una liga profesional femenil de futbol americano en México, jugadoras de este deporte tienen que limitarse a participar en ligas amateurs a pesar de tener calidad para competir a nivel profesional.

Uno de estos casos es el de las Thunder Girls, campeonas de la Liga Extrema de Football Arena México (Lexfa), quienes tienen como head coach a Xóchitl “la Tribi” Huerta, exjugadora profesional que apenas vive su primer año al frente de un equipo.

La pasión de Xóchitl, hoy de 46 años, por el futbol americano se remonta a 1989 cuando comenzó a jugar en equipos de tochito a lado de su hermano mayor. Ese mismo año ingresó al equipo de las Águilas Blancas del IPN donde militó hasta el año 2000.

Con hambre de superarse, Xóchitl decidió emigrar a Estados Unidos para integrarse a un equipo profesional y lo logró, jugó en dos ligas profesionales distintas, una en Arizona y la otra en California, convirtiéndose así en la primera mexicana en jugar profesionalmente en Estados Unidos.

De forma indocumentada, “la Tribi” vivió 15 años en Estados Unidos, de los cuales fue jugadora activa durante 10 años, los cinco restantes se vio afectada por lesiones y tres operaciones en ambas piernas.

“Mis compañeras de equipo y coaches (al saber que era indocumentada) siempre me protegían de las autoridades migratorias, gracias a ellas pude mantenerme tantos años por allá”, relata.

En 2015 Xóchitl regresó a México para jugar dos años más y retirarse en 2017 “porque las piernas ya no me daban más”.

Tras su retiro, Huerta, se preparó para ser coach y hace un año recibió una invitación de José Luis Guerrero, propietario de la Thunder Girls, para ser la head coach de un equipo femenil que representó a Ciudad de México en un torneo nacional de 11vs11.

“Fuimos eliminadas en semifinales y de ahí José Luis me invitó a trabajar en la Lexfa dentro de la categoría 8vs8, pero ahora para ser head coach de su equipo, las Thunder Girls, así comenzó mi historia con ellas”, cuenta la exjugadora internacional.

Así, “la Tribi” hizo historia una vez más, pues se convirtió en la primera mujer head coach dentro de la Lexfa.

En su primer torneo al frente de las Thunder Girls logró el título demostrando que el género no tiene que ver con la capacidad para liderar un equipo de futbol americano.

José Luis Guerrero comenta que optó por Xóchitl porque vio en ella a una mujer que sería ejemplo para sus jugadoras, además de que es alguien que “siempre busca el éxito y el logro a través del trabajo”.

Desde su punto de vista, el que no haya más head coach mujeres se debe a que no todas tienen la misma preparación y experiencia de Xóchitl.

Las integrantes de las Thunder Girls dicen que estar bajo la tutela de la primera mexicana en jugar en Estados Unidos es motivo de inspiración, orgullo y aprendizaje diario.

Aunque está feliz por el título obtenido, fruto del trabajo en equipo, Xóchitl se dice insatisfecha y está decidida a alcanzar más metas a corto y mediano plazo.

“Me parece lamentable que existiendo tanto talento de jugadoras y un gran interés en el país por este deporte y no haya una liga profesional femenil, es triste que por el hecho de ser mujeres no confíen en nosotras, en que podemos dar el mismo espectáculo que los hombres y que tenemos las mismas capacidades”, comenta la head coach.

Asegura que todas sus jugadoras tienen las facultades para ser parte de un equipo profesional pero tienen que limitarse a jugar en ligas amateurs ante la falta de espacios.

“En torneos femeniles internacionales de 11vs11 o colegiales, México siempre da pelea a los equipos de Estados Unidos e incluso ha llegado a dominarlos, también se han conseguido terceros lugares, pero ni con esos resultados ha habido apoyo de las autoridades”, lamenta Xóchitl.

La head coach de las Thunder Girls opina que “en todos los estados del país hay jugadoras de primera categoría”, por lo que es necesario crear una liga profesional nacional que las proyecte.

Huerta cree que la creación de una liga femenil solo será posible a través del trabajo de todas las interesadas. “Nosotras mismas tenemos que abrirnos espacios y plantear nuestro proyecto porque por ser mujeres siempre nos van a relegar”.

“Sí hay proyectos de inclusión para ellas”

Si bien el futbol americano en México tiene una gran afición, la liga profesional nacional tiene poca proyección a comparación de otros deportes como el futbol soccer, y una gran parte de la fanaticada prefiere seguir la NFL que acudir a los partidos de los equipos nacionales.

Nuestro país cuenta con dos ligas a nivel profesional una de ellas, y la más antigua, es la Organización Nacional Estudiantil de Fútbol Americano (ONEFA) y por otro lado está la Liga de Fútbol Americano Profesional (LFA).

La ONEFA se creó en 1978 y actualmente está conformada por 22 equipos, todos universitarios, y aunque no tiene división femenil, los equipos pueden conformarse de forma mixta.

En entrevista para Animal Político, Raúl Rivera expresidente de la ONEFA, en el periodo 2016-2018, acepta que si bien no hay una liga profesional femenil, existe apertura para que ellas se integren a equipos profesionales.

“En la ONEFA actualmente hay alrededor de 120 jugadoras en diferentes equipos y que juegan a la par de los hombres, pues nuestro reglamento permite que los equipos sean mixtos, aquí hay barreras por ser mujer”, asegura.

Explica que el hecho de que no exista una categoría femenil en la ONEFA se debe más bien a que cada universidad no cuenta con la cantidad mínima de jugadoras para formar sus selecciones femeniles.

“El problema no es por recursos o apoyo, sino por la cantidad de jugadoras, actualmente solo son 120 mujeres en la ONEFA el día que sean más se pensará en crear una rama femenil, mientras tanto ellas pueden jugar a nivel profesional como equipo mixto”, finaliza.

Para poder jugar en algún equipo de la ONEFA, tanto hombres como mujeres, deben tener menos de 25 años y ser estudiantes de las universidades participantes.

Por su parte, la LFA fue fundada apenas en 2016 y actualmente cuenta con apenas 8 equipos, todos varoniles.

En entrevista, Alejandro Jaimes, comisionado de la LFA, explica que antes de pensar en la creación de una liga femenil, les interesa consolidar el proyecto varonil y a partir de ahí explorar nuevas oportunidades de crecimiento.

“No tiene que ver con una cuestión de género, sino con un proceso normal que llevan todos los deportes, la realidad es que en el caso del futbol americano femenil todavía no existe una base sólida de jugadoras que les permita tener una liga a nivel profesional (…) creo que van por buen camino, pero es una división que tiene que popularizarse más, y ellas están apenas en ese proceso”, comenta Jaimes.

En tanto que Juan Carlos Vázquez, fundador y socio de la LFA, aclara que las puertas no están cerradas para las mujeres en esta liga profesional, “si son jugadoras y tienen las mismas o más cualidades que nuestros jugadores y están a un nivel óptimo para jugar en nuestra liga, son bienvenidas”.

Juan Carlos comenta que en un futuro podrían contemplar la creación de una liga femenil, pero evaluando primero la factibilidad del proyecto.

“Hoy en día hay pocos deportes que puedan ser autosustentables en la rama femenil (…) tendríamos que hacer estudios de mercado, pero si la afición está dispuesta a pagar por ver un juego femenil sin duda lo contemplaremos; sabemos que hay jugadoras con el nivel y que están listas para una liga profesional pero antes tenemos que evaluar otras situaciones”, finaliza.

“Tenemos que cambiar la mentalidad”

Xóchitl Huerta lamenta que se tenga poca fe en la calidad del juego de las mujeres.

La veterana asegura que desde hace años las mujeres vienen pisando fuerte y compitiendo a un gran nivel, pero hacen falta los espacios y las oportunidades.

La head coach dice que todo sería muy distinto si en México hubiera otra mentalidad respecto a lo que hacen las mujeres.

“Yo vengo con la mentalidad de Estados Unidos y me pregunto porque aquí no puede ser igual, allá si confían en las mujeres, hay estadios, hay afición, hay condiciones dignas para las jugadoras y todo esto porque se brinda un buen espectáculo (…) las jugadoras en México tienen el mismo nivel, pero acá no se tiene la confianza”, lamenta.

Ante esta situación, “la Tribi” está consciente de que la única forma de impulsar el futbol americano femenil es no dejando de trabajar y abrirse sus propios espacios.

“Habremos de organizarnos y demostrar que somos capaces de crear nuestra propia liga profesional con base en nuestro talento, siempre trabajando juntas y así, algún día, tener una liga como la de Estados Unidos que cuenta con más de 60 equipos”.

Aunque el futuro inmediato de Xóchitl es con las Thunder Girls, confiesa que sueña con ser head coach de la selección femenil que represente a México en competencias internacionales; estar al frente de un equipo varonil profesional, y volver a emigrar a Estados Unidos pero esta vez para ser la head coach de un equipo femenil profesional.

“El futbol americano es mi vida, es el que me ha formado y me ha hecho fuerte, me ha enseñado todo (…) es el deporte más completo porque si en una jugada das el 97% te pueden lastimar, porque el rival no te perdonará, entonces a cada momento tienes que dar el 100%, por eso el futbol americano para mí, es lo más grande, es mi amor y mi vida”, finaliza “la Tribi”.

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COVID-19: cuál es la mejor forma de reforzar tu inmunidad, ¿con una infección natural o a través de las vacunas?

¿Qué es mejor, la protección que tenemos ante la covid-19 por habernos infectado y superado la enfermedad o aquella que nos proporcionan las vacunas?
27 de agosto, 2021
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Para nuestro sistema inmunológico, las diferencias entre haber adquirido defensas tras una infección natural por coronavirus o haberlo hecho tras la vacuna son marcadas.

¿Pero qué es mejor?

El mero hecho de plantearse la pregunta rayaba la herejía hace un año, cuando contagiarse con covid-19 por primera vez podía ser mortal, especialmente para los ancianos o las personas con problemas crónicos de salud.

Ahora, sin embargo, ya no partimos con inmunidad cero, ya que muchos se han vacunado o han pasado la enfermedad.

Y por ello, se ha vuelto una pregunta relevante que tiene implicaciones en el tema de si los niños deben ser vacunados o si se debe usar el virus o aplicar una tercera dosis a adultos para reforzar la inmunidad, cuestiones ambas polémicas.

“Podríamos estar metiéndonos en un agujero, por mucho tiempo, al creer que solo podemos mantener alejado el covid-19 vacunándonos cada año”, me dijo la profesora Eleanor Riley, inmunóloga de la Universidad de Edimburgo.

El profesor Adam Finn, un asesor de vacunas del gobierno británico, dijo que vacunar en exceso, cuando en otras partes del mundo todavía hay gente a la que no se le ha inoculado ni la primera dosis, es “un poco loco”.

“No solo es injusto, es estúpido”, dijo.

Vacunación en España

Getty Images

La anatomía de la inmunidad

Antes que nada, necesitamos entender un poco tanto las claves del sistema inmunológico como las del virus que este está atacando.

Los elementos fundamentales del sistema inmunológico para hacer frente a la infección son dos: los anticuerpos y las células T.

Los anticuerpos se adhieren a la superficie del virus y lo marcan para que sea destruido.

Las células T pueden detectar cuáles de nuestras propias células han sido infectadas por el virus y destruirlas.

A pesar de todos los problemas que ha causado, el virus es espectacularmente simple.

Tiene la famosa espiga, una proteína que es la llave que usa para abrir la puerta de las células de nuestro cuerpo.

También hay otras 28 proteínas que necesita para secuestrar nuestras células y hacer miles de copias de sí mismo. (A modo de comparación, se necesitan alrededor de 20.000 proteínas para hacer funcionar el cuerpo humano).

Ilustración de anticuerpos atacando el SARS CoV-2.

Science Photo Library
Ilustración de anticuerpos atacando el SARS CoV-2.

Hay cuatro áreas clave para comparar la inmunidad que proporciona una vacuna y la que se desarrolla después de la infección natural con el virus.

1. Amplitud

¿Qué porcentaje del virus aprende a atacar el sistema inmunológico?

Quienes se infectan con el virus generan una respuesta inmune mayor que la que proporciona la vacunación.

Con cualquiera de las vacunas de Moderna, Pfizer u Oxford-AstraZeneca, lo que está aprendiendo el cuerpo es a detectar solo una cosa: la proteína de espiga.

Esta es la parte clave para producir anticuerpos y los resultados, al evitar que la mayoría de infectados tengan que ser hospitalizados, han sido espectaculares.

Pero apuntar a las otras 28 proteínas también les daría a las células T mucho más para atacar.

“Eso significa que si alguien se infectó, es posible que tenga mejor inmunidad ante cualquier nueva variante que surja, ya que tiene inmunidad frente a más proteínas “, dijo el profesor Riley.

Células T

Reuters
El propósito principal de las células T es identificar y matar patógenos invasores o células infectadas.

2. Fuerza

¿Cuál de las dos opciones —vacuna o inmunidad natural— detiene la infección o previene una enfermedad grave?

Sabemos que ha habido casos de personas que contrajeron el virus dos veces (reinfección) y de otras que se vacunaron y aún así desarrollaron la covid-19 (lo que se conoce como infección progresiva).

“Ninguna de las dos te brinda una protección completa contra la infección, pero la inmunidad que obtienes parece protegerte bastante bien de caer gravemente enfermo”, explicó el profesor Finn, de la Universidad de Bristol.

Los niveles de anticuerpos son, en promedio, más altos alrededor de un mes después de la vacunación que de la infección.

Sin embargo, existe un gran abismo en cuanto a anticuerpos entre aquellos que son asintomáticos (que no producen muchos anticuerpos) y aquellos que padecen un ataque severo de covid-19.

La mayor respuesta inmune proviene de personas que contrajeron la enfermedad y luego fueron vacunadas.

Todavía estamos esperando datos sobre lo que sucede al revés.

laboratorio

Reuters
Aunque los anicuerpos son importantes podrían no ser suficientes para evitar la propagación de covid-19.

3. Duración

¿Cuánto dura la protección?

Se ha demostrado que los niveles de anticuerpos disminuyen con el tiempo, aunque esto puede no ser importante para prevenir que enfermes gravemente.

El sistema inmunológico recuerda los virus y las vacunas para poder responder rápidamente cuando se encuentra una infección.

Hay “células T de memoria” que permanecen en el cuerpo, y las células B permanecen preparadas para producir una nueva avalancha de anticuerpos si es necesario.

Existe evidencia de respuestas inmunitarias que duran más de un año después de la infección y los ensayos de las vacunas también han demostrado un beneficio duradero.

“En términos de durabilidad, todavía hay mucho por estudiar”, dijo el profesor Peter Openshaw, del Imperial College de Londres.

Un hombre con mascarilla

Getty Images

4. Localización: nariz o brazo

¿En qué parte del cuerpo está la inmunidad?

Esto importa.

Existe un conjunto completamente diferente de anticuerpos, conocidos como inmunoglobulina As, en la nariz y los pulmones, en comparación con los inmunoglobulina G que medimos en la sangre.

Los primeros son más importante por su papel como barrera contra la infección.

La infección natural ocurre en la nariz, mientras la vacuna se aplica con un pinchazo en el brazo. Por eso, la posición de esos anticuerpos es clave.

Ya se están investigando las vacunas nasales.

El profesor Paul Klenerman, que indaga sobre las células T en la Universidad de Oxford, señaló: “La ubicación de una infección marca la diferencia incluso si es el mismo virus, por lo que esperaríamos diferencias importantes entre la infección natural y las vacunas”.

Vacuna

Getty Images
Las vacunas han transformado la evolución del covid porque han reducido drásticamente las posibilidades de enfermarse gravemente.

¿Entonces, más vacunas o exposición al virus?

Existe una clara evidencia de que los adultos que no han recibido ninguna dosis tendrán defensas inmunitarias más fuertes si se vacunan, incluso si han contraído covid antes.

Pero en este punto hay dos importante cuestiones que plantearse:

  • ¿Los adultos vacunados necesitan una dosis de refuerzo o es suficiente la exposición al virus?
  • ¿Los niños necesitan vacunarse o toda una vida de encuentros con el virus construye una buena defensa inmunológica?

La idea de aumentar la inmunidad poco a poco durante toda la vida no suena radical cuando hablamos de otros virus, como el RSV (virus respiratorio sincitial) o los otros cuatro coronavirus que causan los síntomas del resfriado común.

Cada vez que está expuesto, el sistema inmunológico se fortalece un poco y esto continúa hasta la vejez, cuando el sistema inmunológico comienza a fallar y las infecciones empiezan a ser un problema.

“Esto no está probado, pero podría ser mucho más barato y sencillo dejar que eso suceda que pasar todo el tiempo inmunizando a las personas”, dijo el profesor Finn, quien advierte que podríamos terminar “encerrados en un ciclo de refuerzo” sin saber si era necesario.

Sin embargo, observó que el argumento en los niños “ya se ha demostrado”, ya que “el 40-50% ya se ha infectado y la mayoría no se puso enfermo o muy enfermo”.

Niño en una prueba de covid

Getty Images

Pero hay contraargumentos.

Riley apunta a la covid prolongada en los niños y el profesor Openshaw recuerda el nerviosismo en torno a los efectos a largo plazo de un virus que puede afectar a muchos órganos del cuerpo.

Pero Riley dijo que hay potencial en el uso de vacunas para “aliviar” la covid, seguido de una infección que amplíe nuestra respuesta inmunitaria.

“Realmente debemos considerar: ¿estamos simplemente asustando a la gente en lugar de darle la confianza para seguir adelante con su vida? Ahora estamos preocupando a la gente otra vez“.

Por supuesto, dado que los casos continúan, es posible que no haya muchas opciones.

“Me pregunto si es inevitable”, dijo el profesor Klenerman, pensando en que el virus continuará propagándose. Es probable que entonces veamos un efecto de constante cuestionamiento.


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