Visitar penales de Michoacán para encontrar a sus hijos: historias de la caravana por los desaparecidos

Durante la caravana hubo 66 posibles identificaciones de reos a víctimas y se ofrecieron pistas de al menos 51 desapariciones.

Caravana desaparecidos Michoacán
Provenientes del todo el país y de la región de tierra Caliente del estado, más de 200 personas marcharon por la cuidad de Apatzingán clamando el regreso de sus seres queridos. Cuartoscuro

Luego de ocho años de no saber nada de su hijo desaparecido, la señora Ana Luisa Romo obtuvo una pista. Un interno del penal “mil cumbres”, como se le conoce a la cárcel michoacana David Franco Rodríguez, le dijo que la última vez que vio al muchacho trabajaba en un taller mecánico de la colonia El Magisterio en Tacámbaro, Michoacán.

Apoyada por elementos de la Policía Municipal de Tacámbaro y familiares de personas desaparecidas, Ana Luisa siguió el rastro, sin embargo, luego de varias horas de búsqueda y tras preguntar en dos talleres mecánicos sus dueños dijeron desconocer a su hijo Noé Antonio, quien salió de su casa en Coahuila a visitar a su novia el 27 de junio de 2010 y nunca más regresó.

Ahora corresponde a la Procuraduría General de Justicia de Michoacán y a la Fiscalía General del Estado de Coahuila seguir con la pista ofrecida por el interno del penal, tras el paso de la cuarta Caravana Internacional de Búsqueda en Vida de Personas Desaparecidas, ocurrida entre el 5 y 16 de noviembre pasado y que visitó los municipios de Morelia, Tacámbaro, Lázaro Cárdenas, Apatzingán, Uruapan, La Piedad y Zamora.

No fue el único caso donde familiares de personas desaparecidas que participaron en la caravana obtuvieron pistas sobre el posible paradero de sus seres queridos.

Michoacán ha sido declarado por el Comité de Familiares de Personas Detenidas Desaparecidas en México (COFADDEM) Alzando Voces, como un “hervidero” de desapariciones forzadas a manos de policías estatales y ministeriales. Fue por eso que los integrantes de este comité solicitaron a las autoridades estatales que, en el transcurso de la caravana, les permitieran el ingreso a los diferentes centros penitenciarios para hablar con los internos y pedirles apoyo para localizar a sus desaparecidos, además de realizar diferentes actos públicos en las cabeceras de los municipios visitados.

Caravana desaparecidos Michoacán
Durante la caravana, familiares visitaron el Centro de Reinserción Social David Franco Rodríguez.

En el caso de los penales, la dinámica fue que cada uno de los internos se pusiera en fila para ver las fotografías de los cientos de desaparecidos. Si el interno reconocía alguno se acercaban a los encargados de documentar y le hacían preguntas para saber qué tan seguro estaba de haberlo visto y si pasaba el filtro le pedían toda la información necesaria para realizar una búsqueda. Cuando un reo estaba seguro al 100 % se trataba de un “posible positivo” o “pp”.

Durante la Caravana hubo 66 posibles positivos y se ofrecieron pistas de al menos 51 desapariciones que no estaban contempladas. Además de Noé Antonio, otro caso fue el de Irma Claribel Lamas, desaparecida en 2008 en Torreón, Coahuila. Un interno aseguró conocer a la chica y saber el paradero, por lo que las autoridades abrieron una carpeta de investigación para corroborar los datos dados por esta persona y, en el mejor de los casos, asegurar el regreso de la joven con su familia.

Indolencia y molestias

El puerto de Lázaro Cárdenas, Michoacán, está en el lugar 26 de los 50 municipios más violentos de México según el informe de agosto del 2018 del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). Aquí nunca llegaron las autodefensas, nunca hubo un reacomodo de fuerzas tras el control que mantenían los Caballeros Templarios en 2013.

Los asesinatos a mano armada y las desapariciones son comunes a todas horas del día. A pesar de ello, cuando la caravana arribó a esta ciudad los únicos que los recibieron con gusto fueron los miembros de la diócesis local y otros familiares de personas desaparecidas que viven ahí y que con su llegada rompieron el silencio y se armaron de valor para denunciar públicamente sus casos.

“Sentimos que mucha gente nos mira mal, nos dicen cosas, la verdad es que uno espera más apoyo de una ciudad en esta situación, pero ya vimos que no; aquí las cosas están muy mal y la verdad no vemos que la gente reaccione”, dijo Patricia López Rodríguez, coordinadora de la caravana en Michoacán.

La indiferencia no solo fue de la gente de esta ciudad. En el Centro de Readaptación Social (CERESO) de La Mira, en Lázaro Cárdenas, hubo un desencuentro con su director, Alberto Padilla Ontiveros, quien con apenas dos meses al frente del penal no supo actuar para facilitar el acceso a las familias.

Alberto Padilla fue un agente del Ministerio Público en el grupo de antisecuestros al que el colectivo COFADDEM acusó de haber sido “omiso”, al investigar varios de los 386 casos de desaparición que han documentado desde el año 2000.

Entre los casos que documentó el comité y que estaban bajo investigación del entonces agente Padilla está el de José Francisco Paredes Ruiz, desaparecido el 26 de septiembre del 2007 cuando regresaba de un homenaje por el 42 aniversario del asalto al Cuartel Madera encabezado Arturo Gámiz en Chihuahua.

“Es una persona omisa completamente, que no tenía ni la intención ni el interés de investigar los casos de desaparición forzada que le presentábamos y no hacía su trabajo”, acusó Cristina Erandeni Paredes Lachino, hija de José Francisco y fundadora de COFADDEM.

Caravana desaparecidos Michoacán
Los familiares de las víctimas también visitaron el Servicio Médico Forense de Morelia.

“En lugar de investigar teníamos que estarlo presionando y hacía juicios de valor, por ejemplo, nos preguntaba qué movimiento subversivo nos financiaba porque viajábamos mucho y me acusaba de ser revoltosa al exigir la aparición con vida de mi padre”, aseguró Cristina.

Sin embargo, Padilla negó que no se haya hecho nada por resolver los casos de desaparición forzada y señaló que en su momento se hizo un esfuerzo para que las averiguaciones previas (nombre de las carpetas de investigación en ese entonces) fueran investigadas a fondo.

Alberto Padilla fue el único director de penal que exigió los nombres de los presos que dieron posibles positivos, rompiendo la secrecía que prometió la caravana para evitar represalias en contra de las personas privadas de la libertad, y cuando no quisieron dárselos se volvieron a confrontar.

Una semana después de concluida la caravana las consecuencias no se han hicieron esperar: el jueves 22 de noviembre apareció colgada una manta sobre un muro de una escuela primaria en el puerto de Lázaro Cárdenas, con un mensaje amenazante que advertçia a sus integrantes que no eran bienvenidos en aquella ciudad.

La Iglesia al frente

El recorrido de la caravana en Michoacán fue posible gracias a la participación de las distintas diócesis locales y la arquidiócesis estatal. A diferencia de lo que ha ocurrido en las precedentes de Guerrero, Morelos, Oaxaca y Coahuila, en donde la estructura católica no se hizo presente de manera contundente, en el caso michoacano fueron las parroquias y los sacerdotes quienes encabezaron la sensibilización de la sociedad.

“Este es un momento decisivo y definitorio para la iglesia michoacana, en las próximas semanas veremos hacia dónde se inclina”, dijo Martín Cabezas Jáuregui, encargado de la Dimensión de Justicia, Paz, Reconciliación, Fe y Política de la Pastoral Social de Cáritas en Michoacán.

Por su parte, la doctora Mariana Ponce Quezada, jefa de la Unidad de Identificación del Servicio Médico Forense (Semefo) de Michoacán, dijo que aun cuando es la primera caravana que les toca atender, ya que la unidad se formó en 2017, van a tomar en cuenta los diversos elementos que debe traer cada expediente de identificación para hacer las confrontas adecuadamente, esto ante la crítica de familiares de personas desaparecidas que públicamente han denunciado que los expedientes están incompletos.

Quienes integraron la caravana señalaron constantemente, durante el recorrido, que los expedientes de personas no identificadas no contenían los datos necesarios para una confronta certera, y pidieron que se dieran las causas de muerte, las tallas de los cuerpos y que coincidieran las fotografías de la ropa con las descripciones que se leían. A pesar de estos señalamientos y de la molestia que se originó en varias ocasiones, se dijo abiertamente que es el estado en él han encontrado mejores condiciones de los expedientes.

Caravana desaparecidos Michoacán
Durante la Caravana hubo 66 posibles positivos y se ofrecieron pistas de al menos 51 desapariciones que no estaban contempladas.

Por su parte, el alcalde de Zamora, el morenista Martín Samaguey (único alcalde que recibió a la caravana) expresó su preocupación por la situación de inseguridad que vive el municipio y la región, que como La Piedad, son escenario de la disputa del territorio a manos de grupos del narcotráfico.

“Lamentablemente las circunstancias que vivimos todos, son de preocupación e intranquilidad, vivimos mucha inseguridad, sin embargo, en este ambiente tenemos que seguir trabajando”, expresó.

Close
Comentarios