La música tiene el poder de sanar: Mon Laferte
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Antonio Cruz

La música tiene el poder de sanar: Mon Laferte

Hoy en día, en Chile ocupa el número uno en ventas en las plataformas digitales. Su sexto álbum, Norma, ya suena fuerte.
Antonio Cruz
Por Antonio Cruz
23 de diciembre, 2018
Comparte

Norma Monserrat llegó al puerto de Veracruz, caluroso, húmedo, melancólico, y encalló en el “rinconcito donde hacen su nido las olas del mar”, ese rinconcito de patria que Agustín Lara dice que sabe sufrir y cantar. En julio de 2007, el calor apabullaba a los paseantes del malecón; se guarecían en un bar. Música sonando al fondo y un canto hipnótico de sirena los atrapaba. Al caer la tarde, Norma tomaba su guitarra; bajo la luna y con alma de pirata, sabía sufrir y sabía cantar.

Su voz devoró al puerto, elevó su enorme tesitura y, al poco tiempo, “Tu falta de querer” fue himno de rupturas amorosas, estandarte del desamor y éxito mundial.

Desgarradora y poderosa, Norma se apoderó de otro nombre y se reconstruyó a sí misma: Mon Laferte, la artista chilena más escuchada en Spotify.

Actualmente ocupa el número uno en ventas en su país en esta era digital. Es la cantante chilena con más nominaciones en una sola entrega de los Grammy (cinco en la edición 2017), y ganadora por mejor canción alternativa. Su último y sexto álbum de estudio, Norma, relata de manera conceptual las etapas en una relación de pareja. A propósito del disco, con Newsweek México tuvo esta conversación.

“Monserrat soy yo, soy una cantautora, soy el personaje que me inventé de artista. Me llamo Norma Monserrat, no me gustaba que me dijeran Norma de niña, mi mamá y mi abuela se llaman Norma, no quería llamarme como ellas, se me hace un nombre muy rígido. Cuando empecé a cantar, muy jovencita, me preguntaron: ¿cuál es tu nombre? Y me dije: es el momento para quitarme Norma y empecé a presentarme como Monserrat, que es esta parte de mí más artista, más libre, la que viaja, la que se fue de viaje muy joven”.

—¿Qué vamos a encontrar en Norma?

—Para empezar, encuentras definitivamente el barrio, de manera inconsciente todas mis composiciones son muy a lo que oí cuando era niña; por ejemplo, “El beso”  tiene un arreglo llevado hacia la salsa, tiene también sonidos de cumbia tradicional chilena. El disco tiene también algo de México, tiene danzón, sonido que descubrí en los salones de baile de la Guerrero, en la capital. Vas a encontrar barrios si lo escuchas.

Envuelta entre ropas negras y un gran peinado alto, Mon Laferte mira con añoranza hacia la nada, mueve suave sus manos al ritmo cadencioso de su voz, apacible, lenta y melódica, y reflexiona: “Norma es un crecimiento, creo que muchos artistas y yo tenemos este deseo de seguir aprendiendo y crecer, es un proceso que nunca acaba. No me parece que como compositor o creador alcances una madurez o un límite y ya, hasta ahí. Siento que uno todo el tiempo está aprendiendo fórmulas nuevas en armonía y lírica, que claro, no soy la misma que componía canciones a los 21, que ahora a mis 35.

“También soy muy influenciable; cuando escucho discos termino por querer hacer lo que estuve oyendo, me la pasé escuchando mucho mambo y salsa, Pérez Prado, Yma Sumac y Carmen Miranda. Al final terminé por querer hacer un álbum que sonara así”, revela.

—¿Mambo?

—Creo que es la mejor canción del álbum, tengo un aprendizaje, fue la que me tomó más tiempo componer. Fui moviendo piezas y cambiando palabras hasta que encontré lo que daba el mensaje que quería. Un mambo no me daba el tiempo para decir todo lo que quería sobre celos, por eso surgió la idea de rimar, de “rapear”, así puedo decir un chingo de cosas. Fue la excusa perfecta para incorporar música y sonidos más actual hasta usar una base de trap.

—¿Mon tiene celos?

—No tanto, la verdad. En un sentido general no soy celosa, pero quisiera no sentir nada de celos, es difícil.

—En tu canción “Si alguna vez”, hablas de encontrar ese amor fuerte de antaño. Si tuvieras de frente a ese amor adolescente, a ese amor intenso que todos tuvimos y se perdió, ¿qué le dirías?

—Siempre me acuerdo de mi primer amor, y tengo tantas ganas de encontrármelo algún día. Yo tenía 12 años y duré un año con él. Me encantaría saber de él, saber qué ha pasado con su vida. Esa canción es la más bonita del disco, tiene un deseo de sanar, cómo quisiera que las relaciones humanas fueran sanas. Pero no son así, en un sentido a veces las relaciones terminan mal.

—¿Te has preguntado “por qué me fui a enamorar de ti”?

Mon suspira, hace una pausa, se crea un silencio en la sala de entrevista: “Varias veces. Soy muy enamoradiza, no siempre uno se enamora de la persona correcta, o te enamoras de alguien cuando no deberías, sí, me ha pasado muchas veces. Tengo mucho amor que dar”.

—¿A través de la música podemos sanar?

—Yo creo que la música tiene ese poder, a mí me sana. Escucho música todo el tiempo, depende de mi estado de ánimo como cuando tengo ganas de llorar pongo las canciones más cortavenas y se produce algo ahí. Quisiera que mis canciones emocionen, estremezcan y den sentido. No sé si con mi música le pasa eso al alguien, pero si sucede es todo lo que quiero.

—¿Hay algo que hayas descubierto en la música actualmente que te asombre o escuches continuamente y con obsesión?

—Este año en mis top de Spotify había un compositor de bolero que se llama José Antonio Méndez, me voló la cabeza. Lo descubrí por accidente en un vinilo, compré un disco y venía otro, la portada decía otra cosa, pero venía su disco. Conecté de una manera superbonita con su poesía y su voz”.

—¿”La chica de rojo” de 2003 ya no se parece a Norma?

—Claro, por supuesto, creo que yo del 2003, del 2001 y del 87 somos bastante parecidas, pero obviamente uno cambia, no es el mismo siempre, vamos cambiando con las experiencias, creo que soy mejor persona que antes. El origen y esencia de las personas siempre queda. La chica que empezó a querer tocar a los 13 años con su primer novio es la misma, tengo las mismas ganas ahora, quiero seguir tocando la guitarra, componer canciones, tener novio.

—¿Cuándo fue la última vez que te perdiste en el color canela de una piel?

—¡Pues no hace mucho, eh! —fija la mirada en el techo y ríe a carcajadas.

—¿En algún momento escucharemos un reguetón de Mon Laferte?

—Me parece que es buenísimo, yo bailo reguetón en la fiesta, pero hay una cosa rebelde en mí que no me permite hacerlo de forma burda solo por que está de moda y para aferrarme a estar dentro de la industria. No tengo nada en contra del género, tiene un ritmo increíble, pero no lo haría así como tal porque no quiero seguir la corriente nada más para estar de moda y vender discos.

—¿Qué sigue para Mon Laferte, qué falta?

—Seguir tocando, me gusta mucho tocar, amo estar de gira. Ahora con este álbum estoy muy emocionada, siento nervios de entrar a ensayar las canciones, tocar con los nuevos músicos que se incorporan. La propuesta visual de esta gira es diferente a las otras y tiene que hacer match con las canciones de los discos anteriores, todo eso me genera mucha emoción.

—¿Norma es tu mejor disco?

—Yo creo que a todos los artistas nos pasa que el último disco es el que más nos gusta, pero yo sigo sintiendo un cariño particular por Volumen 1, es el disco que me dio a conocer con la gente y que fue un disco que hice casi saliendo de las cenizas. Pero creo que Norma es el disco mejor logrado.

—¿Una última presentación?

—¡Ahhhh! Superdifícil, ¡ay no, qué difícil! Pero creo sería cualquier canción, pero alguna donde esté sola con mi guitarra. Dónde es lo difícil porque tengo el corazón dividido, entre mi ciudad natal, Valparaíso, Viña del Mar, están ahí lugares que recuerdo mucho, los miradores, el barrio, el mar de Viña, lugares donde compuse mis primeras canciones y, por otra parte, México, toda mi etapa adulta ha sido aquí en la ciudad, es muy difícil elegir, hoy mi vida es aquí, este es mi hogar.

—¿Veracruz?

—El día que vuelva el puerto y pise el malecón voy a llorar. Cuando llegué (a México), tocaba en un antro llamado La Casona, sentía que estaba en una película porque en Chile no hay ambientes tropicales de calor, palmeras y sudar de noche. Vivía como en una película con una cantante de bar.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

'No me veo regresando a trabajar 5 días a la semana': los cambios de actitud laboral por la pandemia

La pandemia ha impulsado modalidades de trabajo flexibles que pueden hacer que los empresarios tengan que adaptarse a la situación.
1 de abril, 2021
Comparte
Lee Harman and family

Lee Harman
Lee y Louise esperan que al compartir el cuidado de los niños a partes iguales sean un buen modelo para sus hijos.

Cuando Lee Harman preguntó por primera vez si podía pasar de una semana laboral de cinco días a una de cuatro, estaba nervioso, preguntándose qué pensarían sus colegas.

“En la construcción predominan los hombres”, señala. “Trabajar a tiempo parcial es algo que simplemente no se hacía”.

Ahora pertenece al creciente número de profesionales que han reducido su horario.

Lee, 38 años, es ingeniero civil en la empresa Skanska Costain Strabag.

En el último año ha descubierto que una semana laboral más corta es una gran ventaja.

“Así puedo gestionar mejor mis niveles de energía”, dice este padre de tres hijos.

“Un puesto de alto nivel requiere cierto grado de contemplación y espacio para pensar. Me viene muy bien, y a todo el equipo también”.

No me veo volviendo a la forma en que trabajaba antes”, afirma.

Lee cree que, debido a la crisis de covid-19, mucha gente se ha dado cuenta de que las cosas se pueden hacer de otra manera.

Los colegas han empezado a preguntarle por su experiencia, planteándose si podrían hacer lo mismo.

Trabajadores desde casa

Getty Images
Encuestas y experimentos en distintas partes del mundo muestran que existe un anhelo por poder compaginar la vida personal y profesional de otro modo.

Tendencia a reducir las horas de trabajo

Puede que los altos cargos de Goldman Sachs sigan insistiendo en una semana de 95 horas, pero parece que cada vez están más lejos de la mayoría.

Encuestas y experimentos en distintas partes del mundo muestran que existe un anhelo anhelo por reducir la jornada laboral y la consideración de que trabajar a tiempo parcial no debe ser un obstáculo para hacer carrera. Un deseo que ya se percibía antes de la pandemia, pero que el modo de trabajar durante la misma ha impulsado considerablemente.

Por ejemplo, de los 2.300 trabajadores de Microsoft en Japón que en 2019 probaron a reducir su jornada semanal un día, el 92% aseguró sentirse más feliz y menos estresado con ese horario. Similares resultados mostró el experimento en Perpetual Guardian, una empresa neozelandesa.

Y una encuesta realizada por la consultora de recursos humanos Robert Half en EE.UU. mostró que el 66% de los trabajadores afirmaba querer trabajar menos de cinco días a la semana.

Otra encuesta realizada el mes pasado a 2.000 adultos de Reino Unido reveló que el 72% cree que los trabajadores a tiempo parcial deberían tener las mismas oportunidades de progresar en el trabajo que los trabajadores a tiempo completo.

Timewise, que encargó la investigación, explica que hace nueve años una encuesta similar reveló que el 72% creía que “no era posible” tener un trabajo de alto nivel a tiempo parcial.

¿Es un freno reducir la jornada?

Karen Mattison, cofundadora de Timewise, una organización que hace campaña a favor de un trabajo más flexible, asegura que el año pasado se demostró que la gente puede trabajar de forma diferente y que era hora de que los empresarios lo reflejaran en la forma de diseñar y anunciar los puestos de trabajo.

“Durante mucho tiempo hemos visto una disculpa ante el término tiempo parcial: ‘sólo estoy a tiempo parcial’. Ahora sabemos que la inmensa mayoría de la gente en Reino Unido no ve ninguna razón para que los trabajadores a tiempo parcial se vean impedidos de progresar en sus carreras”, explica.

Los trabajadores a tiempo parcial representan ya una cuarta parte de la población activa del país. Pero a menudo existe una compensación entre negociar un horario más corto y tener oportunidades profesionales.

Las madres, en particular, se han dado cuenta de que compaginar el trabajo con las exigencias del cuidado de los hijos ha supuesto un estancamiento en sus carreras, lo que ha socavado los esfuerzos por lograr la igualdad de género en los altos cargos.

Gemma Fleuren

Gemma Fleuren
Gemma Fleuren ha perseguido sus ambiciones profesionales a la vez de las familiares trabajando cuatro días a la semana.

Pero no para Gemma Fleuren.

Su actual trabajo como directora comercial en una empresa de veta de chocolate es el tercero en el que ha negociado una semana laboral de cuatro días.

Y, lejos de ver su carrera frenada, ahora es responsable de un equipo de personas y de una serie de tareas de logística, previsión de ventas y asignación de stock.

El marido de Gemma es bombero y trabaja a turnos los viernes y los fines de semana, por lo que ella se toma los viernes libres para estar con sus tres hijos.

“En puestos anteriores, me dijeron que retirara las fotos de mis hijos de mi mesa, por si enviaban un mensaje a los jefes de que no me tomaba en serio mi carrera”, explica.

Pero cuando la entrevistaron para su actual trabajo, dejó claro que aceptaría el puesto cuatro días a la semana y su empresa la ha apoyado totalmente.

“No hay preguntas sobre cómo organizas tus horas. Te juzgan por lo que consigues”, cuenta.

“El trabajo flexible es para todo el mundo, ya sea porque tienes hijos, un padre anciano que necesita tu ayuda ¡o incluso un pez dorado que necesita de cuidados especiales! El motivo es irrelevante, lo que se espera es que sea para todos”.

Incluso en períodos de mucho trabajo, como el que precede a la Semana Santa, se las arregla para mantener sus días libres.

Pero asegura que es necesario ser disciplinado para decir que no se está disponible en determinados momentos. Y no está segura de poder desempeñar su función con menos de cuatro días.

Una forma de atraer talento

Aunque algunos empresarios están dando ejemplos positivos, muchos todavía no han aceptado que ofrecer flexibilidad ayudará a atraer a los mejores talentos, afirma Timewise.

Un estudio anterior de Timewise reveló que, incluso antes de la pandemia, nueve de cada diez personas querían más flexibilidad en su próximo trabajo.

Sin embargo, en 2020 sólo el 8% de las ofertas de empleo en Reino Unido ofrecían opciones a tiempo parcial.

Mientras tanto, otros países ya están explorando la idea de reducir las semanas de trabajo.

Ardern

Getty Images
La primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, sugirió a los empresarios que consideraran la opción de una semana de cuatro días.

El año pasado, la primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, sugirió a los empresarios que consideraran la opción de una semana de cuatro días porque ayudaría a conciliar la vida laboral y familiar, pero también porque podría impulsar el turismo interno.

España está planeando un proyecto piloto de semana laboral de cuatro días, en parte debido a los retos de la automatización.

Y Suecia ha experimentado con jornadas de seis horas.

Gemma opina que cualquiera que desee trabajar a tiempo parcial debe ser sincero con los posibles empleadores, especialmente si los cazatalentos o los reclutadores no lo apoyan.

“He tenido reclutadores que me han dicho que no están dispuestos a plantear mi patrón deseado de trabajo a su cliente, dejando que mantenga la conversación yo misma o sugiriendo que ceda en mis requisitos para asegurarme una oferta de trabajo”, dice.

“Si el reclutador no quiere tener la conversación, yo me dirigiría directamente al posible empleador para que puedas exponer tu posición con claridad”.

*Todo el contenido del texto es de la autora, excepto los datos de encuestas y experimentos referidos a países distintos del Reino Unido.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=z074SRnf2lY

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.