Granaderos y vendedores ambulantes: la pastorela para reír en tiempos de paz y amor
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Granaderos y vendedores ambulantes: la pastorela para reír en tiempos de paz y amor

Pastorela Urbana estará del 15 al 25 de diciembre, con excepción del 24, en el Foro Rodolfo Usigli, ubicado en Héroes del 47 122, San Diego Churubusco, alcaldía de Coyoacán.
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22 de diciembre, 2018
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Granaderos, policías corruptos y un grupo de inocentes pastores se enfrentan a sus más oscuros deseos, comandados y apoyados por un divertido e indeciso ángel, que tiene la misión de llevarlos hasta la estrella de Belem, a pesar de los diversos obstáculos que los llevarán a un final inesperado.

De eso trata la Pastorela Urbana, una historia que en este 2018 celebra 20 años de ser una opción para pasar en familia y amigos estas fechas decembrinas. Aquí, más que conocer al niño anunciado por el ángel, los personajes mantienen momentos de introspección sobre actos.

“La mayoría de las pastorelas tradicionales son de versos o barrocas, las modernas -que manejan el contexto contemporáneo- hacen un uso y abuso de la violencia y las malas palabras con el albur y el doble sentido. Nosotros lo eliminamos al máximo, somos más creativos, más exigentes y le apostamos a la comedia fina, a la inteligencia del público, a las referencias históricas y cotidianas de la ciudad de lo que vive la gente todos los días”, dice en entrevista el dramaturgo y director de la pastorela, Javier Nieto.

Policías, burócratas, vendedores ambulantes y todas aquellas personas que vemos a diario, dan vida a cada uno de los escenarios de la pastorela que, a pesar de ser un contexto urbano y contemporáneo, es totalmente familiar.

El proyecto nace de la admiración que Javier Nieto tiene por las pastorelas, cuenta que desde niño lo llevaban a la iglesia a verlas. “Me divertían mucho, me di cuenta que las pastorelas de la Ciudad de México no son familiares, son pastorelas con un uso y abuso del doble sentido donde si se ríe el papá o el abuelo pero el niño se aburre o no entiende”.

De ahí la idea de hacer un guión diferente: “Creo que la ciudad merece algo mejor, merece una pastorela con clase, entonces me di a la tarea de escribir esta pastorela más humana y de juntar a un grupo increíble de actores encabezados por la fantástica Fernanda Tapia, Dagmar Ruíz, Claudia Acosta en esta Pastorela Urbana que cumple su vigésima temporada”.

La parodia de un espejo social

En Pastorela Urbana, los personajes pueden recordar a algún vecino, amigo o familiar, pues una de las misiones fue retratar los defectos y virtudes de las personas.

“Aspiro a que seamos una sociedad activa, crítica, esperanzada; que seamos los fundadores de una ciudad más generosa; una sociedad menos cruel con los que menos tienen o menos tenemo; una sociedad donde podamos estrechar nuestros lazos y seamos compartidos y mejores personas. Esa es mi aspiración, que la gente esté mejor y que siempre sin importar qué tan mal estemos, siempre hay manera de salir adelante”, detalla.

Los pastores de esta historia guardan personalidades diferentes pero con aspectos en común. “Los que tienen más vicios y errores son los pastores, esa sociedad un poco atolondrada, un poco ingenua, un poco sumisa, creo que es el verdadero mal que tenemos que atacar, el dejar de ser una sociedad apática y ser partícipes activos para mejorar nuestra querida Ciudad de México”, dice el director.

Pastorela Urbana no es una puesta en escena política, sin embargo mantiene referencias de personajes de la vida nacional. “Se ha ido adecuando sexenio con sexenio. Lo de las alcaldías ahora, el nuevo régimen de izquierda que tenemos, lo adecuamos”, menciona Javier, quien año con año adecúa el contexto de la historia pero sin que sea el trasfondo de la pastorela.

La descarta como una pastorela política, pues la considera como un acto familiar con la que “quiero que se vengan a divertir y que nos veamos reflejados como sociedad”.

El ángel que quería ser diablo

“Me pensaba muy traviesa y muy canija pero estos ángeles no son de tentaciones, son cábula citadinos como el chofer de microbús, el granadero, entonces, ahora sí me reflejé más en llevar a buen término las cosas”, dice Fernanda Tapia, quien interpreta al ángel en la historia.

La actriz considera que su personaje cae en algunos defectos de humanidad, “siendo parte también de las injusticias”, al empeñar sus alas o estafarlo. “En otras pastorelas, el ángel es intocable, aquí, a ese pobre ángel le dan hasta por debajo de las piedras”.

Con el ánimo de rescatar las tradiciones, Tapia señala que en Pastorela Urbana, el público verá “la eterna lucha entre el bien y el mal, nada más que aquí, en lugar de ver pastores van a ver vendedores ambulantes en una ciudad grande y van a ver un final muy alternativo con un Dios muy pacheco, un ángel muy chambón y a unos diablos que se parecen mucho a nuestra policía, y a todas esas cosas que no han funcionado”.

Pastorela Urbana estará del 15 al 25 de diciembre, con excepción del 24, en el Foro Rodolfo Usigli, ubicado en Héroes del 47 122, San Diego Churubusco, alcaldía de Coyoacán. Doble función, sábado de 19:00 y 20:30, domingo a las 18:30 a las 20:00 horas. El costo de los boletos es de 400 pesos. Niños menores de seis año no pagan boleto.

 

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Cómo la pandemia ha dañado nuestra vida sexual (y qué podemos hacer para remediarlo)

La pandemia ha hecho mella en la vida sexual de las parejas: ¿por qué las relaciones íntimas se están debilitando?
27 de abril, 2021
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Antes de la pandemia, muchas parejas vivían como “dos barcos que pasan en la noche”, considera la terapeuta sexual Emily Jamea, de Houston, Texas (EE.UU.).

Algunas parejas, que antes estaban sobrecargadas de compromisos fuera de casa, descubrieron que los confinamientos relacionados con la pandemia les ofrecían un respiro muy necesario.

Al principio, estar atrapados en casa les permitió bajar el ritmo y dedicar más tiempo a los momentos íntimos.

“Inicialmente, la pandemia dio a la gente la oportunidad de volver a conectar de una manera que quizás antes sólo podían hacer en vacaciones”, dice Jamea.

Sin embargo, a medida que la pandemia avanzaba, empezó a “pasar factura” a las relaciones íntimas, sostiene. “Para la mayoría de las parejas, el deseo sexual cayó en picado”.

Los estudios realizados en todo el mundo cuentan una historia similar.

Las investigaciones llevadas a cabo en Turquía, Italia, India y EE.UU. en 2020 apuntan a un descenso de las prácticas sexuales, tanto en pareja como en solitario, y es directamente atribuido al confinamiento.

“Creo que gran parte de la razón es que mucha gente estaba demasiado estresada”, afirma Justin Lehmiller, psicólogo social e investigador del Instituto Kinsey (EE.UU.), quien realizó el estudio.

Para la mayoría, los confinamientos durante la pandemia crearon una atmósfera de incertidumbre y miedo.

Muchos experimentaron una ansiedad sin precedentes relacionada con la salud, inseguridad económica y otros cambios vitales importantes.

El estrés provocado por estos factores -por no hablar de los problemas que surgen al pasar demasiado tiempo con otra persona en un espacio cerrado y reducido- contribuyó al marcado descenso de la vida sexual de las parejas.

En cierto modo, el mundo de la covid-19 ha demostrado ser tóxico para la sexualidad, así que ¿seremos capaces de volver a nuestra normalidad sexual cuando se disipe el estrés de la pandemia, o nuestras relaciones habrán sufrido un daño duradero?

Dos fases en el deseo

Como observó Jamea, muchas parejas disfrutaron de un breve impulso en su vida sexual al principio de los aislamientos.

Rhonda Balzarini, psicóloga social y profesora adjunta de la Universidad Estatal de Texas (EE.UU.), describe este repunte inicial del deseo sexual como una fase de “luna de miel”, en la que las personas reaccionan de forma más constructiva al estrés.

“Durante esta fase, la gente tiende a colaborar. Puede ser cuando vas a la casa de tu vecino y le dejas papel higiénico en la puerta cuando lo necesita”, cuenta Balzarini.

Pareja

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Muchas parejas disfrutaron de un breve impulso en su vida sexual al principio de los aislamientos, pero luego eso cambió, dicen los expertos.

“Pero con el tiempo, a medida que los recursos se vuelven más escasos, la gente se estresa más y la energía se agota, la desilusión y la depresión tienden a hacerse presentes. Cuando eso empieza a suceder, es cuando se puede empezar a ver que las parejas tienen problemas”.

Balzarini observó este patrón en los participantes, mayores de 18 años, en un estudio sobre 57 países que ella y su equipo llevaron a cabo durante la pandemia.

Al inicio de la misma, observaron que factores como la preocupación económica estaban asociados a un mayor deseo sexual entre las parejas.

Sin embargo, con el paso del tiempo, a medida que las personas informaron de un aumento de los factores de estrés relacionados con la pandemia -como la soledad, el estrés general y las preocupaciones específicas de la covid-19-, también informaron de una disminución del deseo sexual hacia sus parejas.

Según Balzarini, lo más importante de este estudio es la relación entre el estrés, la depresión y el deseo sexual. Al principio de la pandemia, los factores de estrés podrían no haber “desencadenado la depresión” todavía, explica.

Pero cuando esos factores de estrés se prolongaron, la gente se agotó. El estrés se correlaciona con la depresión, y “la depresión afecta negativamente al deseo sexual”, dice.

Además de las tensiones cotidianas provocadas por la pandemia, la mayor amenaza del virus se cernía sobre nosotros, ya que las tasas de mortalidad y hospitalización aumentaban en todo el mundo.

Este peligro, siempre presente, contribuyó sin duda a matar el ánimo de las parejas.

“Los terapeutas sexuales dicen algo parecido a ‘dos cebras no se aparean delante de un león'”, cuenta Jamea.

“Si hay una inmensa amenaza ahí mismo, eso envía una señal a nuestro cuerpo de que probablemente no es un buen momento para tener sexo”. Por esa razón, “el aumento del estrés conduce a un bajo deseo o a una dificultad para que se produzca la excitación”, asevera.

pareja entrelazada

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“Una de las claves para mantener el deseo en una relación a largo plazo es tener cierta sensación de misterio sobre tu pareja y cierta distancia”, cuentan los expertos.

Demasiada cercanía

Aunque Balzarini oyó hablar de parejas que se duchaban juntas durante el día o se bañaban a media tarde al principio de la pandemia, esas experiencias más sensuales de lo normal acabaron “perdiendo su atractivo”, explica.

Dejaron paso a las crecientes exigencias cotidianas, como el desorden en el hogar, y las parejas empezaron a criticarse mutuamente.

Lehmiller lo describe como el “efecto de sobreexposición”, que da lugar a que “los pequeños hábitos de tu pareja empiecen a ponerte de los nervios”.

Balzarini recuerda que alguien le contó que nunca se había dado cuenta de lo ruidosa que era la masticación de su pareja hasta que empezaron a compartir todas y cada una de las comidas durante el confinamiento.

beso

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Algunas personas engañaron por primera vez a sus parejas durante la pandemia, según los estudios.

Este aumento del tiempo de convivencia también puede mermar seriamente la excitación sexual.

“Una de las claves para mantener el deseo en una relación a largo plazo es tener cierta sensación de misterio sobre tu pareja y cierta distancia”, dice Lehmiller. “Cuando te ves todo el tiempo… la sensación de misterio se desvanece”.

Separados de su vida social y profesional anterior a la pandemia, las personas también pueden empezar a perder el sentido de sí mismos, lo que puede afectar a la confianza y el rendimiento sexual.

Especialmente las mujeres han tenido que dejar de lado sus carreras durante la pandemia, ya que las tareas domésticas, el cuidado de los niños y la educación en casa han recaído desproporcionadamente sobre ellas.

“Eso fue muy duro para muchas mujeres”, explica Jamea.

“ son una parte tan importante de la identidad, y llevamos todo lo que somos al dormitorio. Si no sabemos quiénes somos, de repente, puede parecer que no hay nada que aportar”.

¿Podemos recuperarnos?

Sin embargo, el sexo no está necesariamente condenado. Los investigadores del Instituto Kinsey sugieren un comportamiento específico para mejorar la vida sexual de las parejas: agitar las cosas. Uno de cada cinco participantes en el estudio probó algo nuevo en la cama, y eso ayudó a reavivar el deseo y la intimidad.

“Las personas que probaron cosas nuevas fueron mucho más propensas a reportar mejoras”, asegura Lehmiller.

Entre las nuevas actividades que ayudaron a mejorar la vida sexual de la pareja se encuentran “probar nuevas posturas, poner en práctica las fantasías, practicar juegos sexuales y dar masajes”, según el estudio.

Pero para los que tienen relaciones en las que la actividad sexual ha disminuido durante el último año y no se ha recuperado, ¿habrá daños duraderos? Depende, dicen los expertos.

Otra pareja

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Algunos pueden no recuperarse “por sufrir una falta de conexión tan prolongada”, considera Lehmiller.

Algunos pueden no recuperarse “por sufrir una falta de conexión tan prolongada”, considera Lehmiller.

Su investigación también demostró que algunas personas engañaron a sus parejas por primera vez durante la pandemia, una indiscreción de la que puede ser difícil recuperarse.

Otros seguirán sufriendo las pérdidas de empleo relacionadas con la pandemia, así como las tensiones financieras que se ciernen sobre las relaciones y que pueden también causar fricciones.

Pero, para muchos, hay esperanza. Con más gente vacunándose, los negocios están reabriendo, y algunos trabajadores están volviendo a la oficina.

“La gente está empezando a volver a su antigua rutina”, relata Jamea. Ella está viendo los efectos positivos de esta situación en las parejas de su consulta.

Cualquier tipo de vuelta a la “normalidad” es un buen indicador para las parejas cuyas luchas comenzaron durante la pandemia.

“Es posible que algunas de estas parejas, una vez que la pandemia esté controlada… vuelvan a ser como antes”, dice Lehmiller.

“Ese factor de estrés se ha eliminado y su vida sexual mejorará”.

Este artículo se publicó originalmente en ingles en BBC Worklife.


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