Programa de austeridad revela las malas condiciones laborales de más de 50% de empleados del IMER
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Juan Pablo Zamora/ Cuartoscuro.com

Programa de austeridad revela las malas condiciones laborales de más de 50% de empleados del IMER

Pagos hasta el día siete del siguiente mes, cero prestaciones, falta de información y un trato déspota son algunos de los problemas que se denuncian.
Juan Pablo Zamora/ Cuartoscuro.com
17 de diciembre, 2018
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Más de la mitad de los trabajadores del Instituto Mexicano de la Radio (IMER) no saben si tendrán empleo después del 1 de enero. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ordenó a todas las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal (APF) suspender la contratación de personal en plazas de carácter permanente, eventual y de contrataciones de prestación de servicios profesionales por honorarios.

La medida generó una ola de incertidumbre entre los trabajadores de la radio pública quienes empezaron a manifestar en redes sociales que sus contratos eran anuales, con fecha de término de este próximo 31 de diciembre y que nadie les estaba dando información respecto a si conservarían su empleo después del primero de enero o no.

Oscar Sarquiz, quien tiene siete años trabajando para el IMER como colaborador, entregando facturas y sin ninguna prestación ni derecho, estima que en esa situación puede estar hasta 70% de los empleados, de acuerdo a la información que se ha intercambiado entre los trabajadores, y que los directivos que salieron por el cambio de administración no les proporcionaron información alguna respecto al futuro de su situación laboral.

Los trabajadores del IMER que no son de base tienen un plazo mortal: el 31 de diciembre próximo cuando terminan sus contratos. “La inquietud generalizada es porque no nos dan una fecha para recontratar a quien se vaya a recontratar. Y el director de radiodifusoras y varios subdirectores ya no están. Los últimos días solo hemos visto cerrada la puerta de la oficina del director, está acéfalo esto, y no sabemos cuándo llegará el nuevo ni quien va a ser”, explica.

El conductor de diversos programas en Horizonte y Radio IMER señala que la comunicación con las autoridades siempre ha sido muy deficiente, “no nos dan informes puntuales de nada”, y las condiciones de trabajo de más de la mitad de los empleados del IMER son precarias, sin ningún tipo de prestación. “Siempre ha habido una marcada diferencia. Para quienes tienen contratos de base hay hasta pavos de regalo en Navidad y rosca de Reyes, para el resto de nosotros nada”.

Ni pagos a tiempo. Sarquiz, lo mismo que varios de sus compañeros a través de redes sociales, señala que no les han pagado noviembre ni diciembre. “No podría decir que hay un retraso porque usualmente nos pagaban el mes a más tardar el día 7 del mes siguiente, pero el IMER se reserva la potestad de pagar hasta el día 20 del siguiente mes y esa fecha todavía no llega”.
Sarquiz dice que toda la situación de incertidumbre en la que están la mayoría de los trabajadores en el IMER es la grosería final para un sector mayoritario de trabajadores que para el Instituto nunca han merecido estar informados de su situación. “Nunca nos decían nada, nos trataban de forma despectiva. Todo esto se debería aprovechar para regularizar nuestra situación porque somos trabajadores y no trabajadores de segunda”.

Ana Cecilia Terrazas, quien fue directora del IMER de 2009 a 2013, dice que la radio pública siempre ha tenido colaboradores, porque el presupuesto que les asigna Hacienda no es suficiente para mantener funcionado las emisoras 24 horas todos los días solo con el personal de base.

“Hay un número de plazas que te autoriza Hacienda y un número de honorarios asimilables. Pero cuando tienes un medio que opera 24 horas, trabajadores de base con un tope de jornada laboral y no tienes presupuesto autorizado para horas extra, pues hay que recurrir a los freelancers”.

Hasta el 2003 que dejó el cargo, la plantilla para las 32 emisoras que funcionaban entonces era de 900 trabajadores, de los cuales 200 eran colaboradores. Actualmente el IMER sólo cuenta con 18 emisoras.

De acuerdo con Terrazas, aun teniendo poco presupuesto para contratar trabajadores de fijo, no hay razón para tener a los empleados en la situación de incertidumbre que ahora están viviendo.

La ex funcionaria cuenta que en su administración planeaban con anticipación para evitar esa zozobra. El director de administración renovaba contratos de acuerdo a lo que había para pagar y se guardaba el dinero necesario para cubrir al personal, asegura.

“Es verdad, Hacienda nunca da lo necesario, pero el otro problema es que no se previó qué iba a suceder con estos trabajadores. ¿Pues qué estaba haciendo el director de finanzas? ¿Cómo es que ahora no hay director? Yo me esperé hasta dejar el cargo en manos del nuevo. Pero mis colegas saltaron del barco cuando vieron olas”.

Los presupuestos de Hacienda provocan que el esquema de contratar trabajadores por honorarios se repita en todas las dependencias de gobierno. “Todo cultura está lleno de freelancers: IMCINE, Canal 11 y Canal 22, aunque cada uno está viviendo una situación diferente porque sus reglamentos y su naturaleza jurídica son distintos”, confirma Terrazas.

Por ahora los empleados del IMER se están organizando para redactar una carta en donde mostrarán su desconcierto y la situación de incertidumbre en la que están. La misiva planean entregarla al presidente de la República y otras autoridades.

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NOOA

La Niña está de regreso: qué es y qué significa para el clima en América Latina

El fenómeno climático responsable de crudos inviernos y grandes sequías en todo el mundo ha llegado nuevamente y sus efectos se sentirán por varios meses.
NOOA
18 de octubre, 2021
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La Niña está de vuelta por segundo año consecutivo.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos anunció el jueves que el fenómeno climático responsable de crudos inviernos y grandes sequías en todo el mundo ha llegado nuevamente y hará sentir sus efectos por varios meses.

Según la NOAA, tras un periodo de relativo equilibrio atmosférico desde inicios de año, La Niña se intensificará durante las próximas semanas y no comenzará a debilitarse hasta la primavera de 2022, lo que puede tener un impacto en las lluvias, el final de la temporada de huracanes y la intensidad del próximo invierno boreal.

“Las condiciones de La Niña se han desarrollado y se espera que continúen con un 87% de probabilidad entre diciembre de 2021 y febrero de 2022“, indicó la agencia.

De acuerdo con el comunicado, los expertos comenzaron a notar que el evento climático se aproximaba en el último mes, cuando detectaron varios factores que apuntaban a su desarrollo entre ellos:

  • temperaturas de la superficie del mar por debajo del promedio en el Pacífico ecuatorial
  • anomalías térmicas en la mayor parte del Océano Pacífico central y oriental
  • anomalías en vientos del este en niveles bajos y en los vientos del oeste en los niveles superiores de la atmósfera.

Aunque generalmente los signos de su activación comienzan a detectarse en el verano boreal, ahora, como ocurrió en 2017, La Niña comenzó a manifestarse entrado el otoño.

“Nuestros científicos han estado rastreando el desarrollo potencial de La Niña desde este verano, y fue un factor en el pronóstico de la temporada de huracanes por encima de lo normal que hemos visto desarrollarse”, dijo Mike Halpert, subdirector del Centro de Predicción del Clima de la NOAA.

Pero ¿qué es la Niña y cómo afecta al clima de nuestro planeta y a América Latina?

La Niña

Para entender qué es La Niña es preciso explicar el fenómeno más general en el que se engloba: el llamado evento ENOS o El Niño-Oscilación del Sur.

El Niño es un patrón climático que causa un debilitamiento de los vientos alisios en el hemisferio sur del Pacífico.

Esos vientos, cuando son normales, arrastran las aguas superficiales desde las costas hacia el océano y esto provoca que las aguas frías de las profundidades surjan allí.

Cuando El Niño está activo, el agua del océano en la zona ecuatorial está más caliente.

BBC
Cuando El Niño está activo, el agua del océano en la zona ecuatorial está más caliente.

Esa agua fría es lo normal en la zona ecuatorial de la costa de Sudamérica.

Cuando esos vientos alisios se debilitan cesa ese proceso, al agua caliente se acumula y se produce un aumento de la superficie del mar en la costa de Perú y Ecuador, principalmente.

Ahora bien, cuando los alisios son muy fuertes y se refuerza la subida de esa agua fría en la zona ecuatorial y la temperatura del mar está por debajo de lo normal, comienza a manifestarse el fenómeno de La Niña, que viene a ser un patrón climático opuesto a las condiciones de El Niño.

Generalmente, entre las dos fases, ocurre un periodo llamado “zona neutra” (en la que nos encontrábamos hasta hace poco) en la que ninguno de los dos eventos están notablemente activos y las temperaturas están sobre el promedio.

¿Cuáles son sus efectos?

Los efectos de La Niña y el Niño, que van desde sequías a inundaciones, de lluvias intensas a huracanes, dependen siempre de la zona de la oscilación: puede producir indistintamente sequías en Latinoamérica, nevadas intensas en la zona norte de Estados Unidos o sequías en Australia o en las islas del Pacífico.

Y aunque siguen patrones, esto no implica que cada vez que se activen las condiciones se manifiesten de la misma manera: ningún evento de La Niña es como otro.

Aunque los pronósticos más certeros para la actual temporada se conocerán a finales de este mes, la NOAA y otras organizaciones meteorológicas de América Latina prevén “una La Niña de intensidad moderada“.

Esto, sin embargo, no predice por sí mismo las condiciones en las que se manifestará dado que datos históricos revelan que ha habido casos de sequías más severas en eventos débiles o moderados de La Niña que en eventos fuertes a intensos.

En años anteriores, el fenómeno se ha manifestado muy débil, aunque desde 2020 se comenzaron a experimentar síntomas de un potencial fortalecimiento como fue la larga temporada de huracanes del Atlántico, condiciones de sequía en América del Sur y fuertes lluvias en Centroamérica y el norte de Suramérica.

Cómo afectará a América Latina

Generalmente, La Niña se manifiesta en dos formas totalmente diferentes en América Latina: lluvias intensas y abundantes, aumento del caudal de los ríos y posteriores inundaciones en Colombia, Ecuador y el norte de Brasil; y en condiciones de sequía en Perú, Bolivia, el sur de Brasil, Argentina y Chile.

Varios de estos últimos países viven desde el pasado año una intensa sequía, que ha afectado los cultivos, ha secado ríos e impactado la generación hidroeléctrica.

Ahora se teme que La Niña retrase aún más la temporada de lluvias en el Cono Sur y haga de 2022 un año aún más seco.

Mientras, en el noreste de América del Sur han ocurridos deslaves en varios países y en otros, como en Colombia, las represas se encuentran en un 86% de capacidad, casi el doble de los niveles de hace un año, lo que es considerado históricamente alto.

Río Paraná

Getty Images
La sequía ha afectado a varios países de América Latina y ha “secado” ríos como el Paraná.

La NOAA ha señalado que La Niña puede influir en los últimos meses de la actual temporada ciclónica en el Atlántico, que ha sido particularmente activa.

En México, las autoridades meteorológicas indicaron que una nueva activación del evento podría traducirse en una extensión del periodo de lluvias hasta finales de noviembre, así como precipitaciones intensas en algunas partes del país en las que no son frecuentes y luego, un invierno más seco.

En Centroamérica, por su parte, el Comité Regional de Recursos Hidráulicos había pronosticado desde el verano que La Niña podría traer a la región “condiciones más lluviosas que lo normal”, principalmente en la frontera de México con Guatemala, el sur de El Salvador; la parte central de Honduras y en el Pacífico de Costa Rica y Panamá.

La Niña anterior ocurrió durante el invierno de 2020-2021 y con anterioridad, entre 2017 y 2018.

El último evento El Niño tuvo lugar entre 2018 y 2019.


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