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Cuartoscuro

Los y las trabajadoras del hogar sí deben recibir aguinaldo; así pueden calcularlo

La Ley Federal del Trabajo y la Constitución Federal no hacen distinción entre las trabajadoras del hogar y empleados de otros rubros por lo que tienen el mismo derecho de recibir esta prestación.
Cuartoscuro
11 de diciembre, 2018
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El próximo 20 de diciembre es la fecha límite para que los y las trabajadoras del hogar reciban su aguinaldo correspondiente a 2018 por parte de sus empleadores, toda vez que cuentan con los mismos derechos laborales que cualquier empleado de otro rubro.

Tanto la Constitución Política como la Ley Federal del Trabajo no hacen distinción alguna, en sus artículos referentes a esta prestación, entre los trabajadores que prestan un trabajo personal subordinado o aquellos contratados bajo otra denominación.

De acuerdo con el artículo 87 de la Ley Federal del Trabajo “los trabajadores tendrán derecho a un aguinaldo anual que deberá pagarse antes del día 20 de diciembre, equivalente a quince días de salario, por lo menos. Los que no hayan cumplido el año de servicios, independientemente de que se encuentren laborando o no en la fecha de liquidación del aguinaldo, tendrán derecho a que se les pague la parte proporcional del mismo, conforme al tiempo que hubieren trabajado, cualquiera que fuere éste”.

En tanto que el Artículo 123, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece que los contratos laborales deben ser los mismos para “obreros, jornaleros, empleados domésticos y artesanos”, por lo que comparten los mismos derechos y el acceso a las mismas prestaciones, entre ellas, el aguinaldo.

De esta forma, el aguinaldo es un derecho irrenunciable y una prestación laboral independiente de las demás prestaciones legales o contractuales, que el patrón está obligado a pagar a pesar de alegar dificultades económicas de la empresa, casa o la falta de utilidades para cubrirlo.

Cómo calcular el aguinaldo de los y las trabajadoras domésticas

El artículo 87 de la Ley Federal del Trabajo establece que el monto mínimo que debe pagarse a los trabajadores como aguinaldo es el equivalente a 15 días de salario y la fecha límite para hacerlo es antes del 20 de diciembre.

De igual forma los y las trabajadoras del hogar que terminen su relación laboral con sus empleadores antes de dicha fecha, o aquellas que no hayan cumplido aún un año de trabajo al 20 de diciembre, tienen el derecho a la parte proporcional que hayan logrado durante el periodo de tiempo en el que prestaron sus servicios.

Tomando en cuenta lo anterior, para obtener la cantidad que les corresponde de aguinaldo, los y las trabajadoras del hogar deben: multiplicar su salario diario por quince días; este resultado se  divide entre doce meses del año, y a su vez se multiplica por el número de meses laborados por la trabajadora o el trabajador en el año. El resultado es la parte proporcional que recibirán como aguinaldo.

La organización Hogar Justo Hogar, conformado por personas que buscan reconocer y garantizar los derechos laborales de los y las trabajadoras del hogar, plantea el siguiente ejemplo para entender mejor cómo calcular el pago del aguinaldo:

Un trabajador o trabajadora cuya relación de trabajo con un patrón se dio por terminada antes del 20 de diciembre, laboró para su patrón nueve meses, con un salario diario de $100.00.

Aguinaldo 15 días: 1, 500 pesos

Dividido entre 12 meses del año: 125 pesos.

Multiplicado por 9 meses de trabajo: 1,125 pesos.

Aguinaldo que le corresponde: 1,125 pesos.

La cantidad puede ser mayor o menor según el tiempo que haya laborado el o la trabajadora del hogar.

Por su parte la organización Nosotrxs realizó las siguientes infografías para aclarar cualquier duda sobre el derecho a recibir esta prestación.

Los y las trabajadoras del hogar han sido durante años un sector vulnerable por la falta de accesos a ciertos derechos laborales. Apenas el pasado miércoles 5 de diciembre la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) determinó que es inconstitucional excluir a las trabajadoras del hogar del régimen obligatorio del Instituto Mexicano de Seguro Social (IMSS), y que los patrones no estén obligados a inscribirlas.

La SCJN aceptó el proyecto del ministro Alberto Pérez Dayán del amparo directo 9/2018, con el que se determinó que no existe alguna razón constitucionalmente válida por la cual la Ley Federal del Trabajo y la Ley del IMSS excluyan el trabajo doméstico del régimen obligatorio de seguridad social, lo cual, consideraron “provoca una discriminación injusta contra dichas trabajadoras”.

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Mi pesadilla terminó, pero aún quedan muchas mujeres inocentes presas: Evelyn Hernández

BBC Mundo habló con Hernández, quien fue condenada a 30 años de cárcel en El Salvador por un parto extrahospistalario en el que su bebé nació muerto. Tras 33 meses en la cárcel y ser absuelta, ahora se plantea cómo recomenzar su vida.
21 de agosto, 2019
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Evelyn Hernández dice que siente que acaba de despertar de un mal sueño: la pesadilla más terrible y larga de su vida.

Duró tres años, cuatro meses y 13 días, se alargó por inviernos y noches y vio cómo en el camino, en el tiempo que pasaba tras las rejas, ella misma y su cuerpo cambiaban y se iba haciendo adulta.

Comenzó una mañana de abril de 2016, poco después de despertar, cuando un chorro de sangre en sus piernas la llevó a un hospital y, después, a la cárcel.

Tenía entonces 18 años y dice que esa mañana tuvo unos dolores en el vientre que casi la dejan inconsciente.

Sin saber que estaba embarazada, según su testimonio, dio a luz a un feto muerto que la policía encontró horas más tarde en una fosa séptica en el caserío donde vivía, en el Cantón El Carmen, en El Salvador.

Después de que los médicos constataran el parto fue acusada de “homicidio agravado”, en un país donde abortar o dar a luz un bebé muerto fuera de un hospital es considerado un crimen y las mujeres se enfrentan a penas de cárcel de decenas de años.

Evelyn Hernández

Familia de Evelyn Hernández
Evelyn Hernández tenía 18 años cuando tuvo un parto extrahospitalario.

En 2017 le impusieron una condena de 30 años. Pero tras un largo proceso de sentencias anuladas, repetición del juicio, pruebas, argumentos y apelaciones, fue finalmente absuelta a inicios de esta semana.

En total, Hernández pasó 33 meses en prisión.

“Primero sentí que el juez me iba a condenar, pero ya después dijo que no me podía acusar porque él no tenía la certeza de lo que estaban diciendo en mi contra. Me dio mucha alegría, me dieron ganas de llorar”, recuerda en conversación telefónica con BBC Mundo.

“(Sentí que quedaba atrás) el recuerdo del pasado y de todo lo que decían contra mí, sentí que estaba empezando de nuevo”.

Fue la primera vez en la historia de El Salvador en que una mujer condenada por practicar un aborto regresaba a la corte para que se revisara su sentencia y, finalmente, era absuelta de sus cargos.

Su caso abre ahora las puertas de la esperanza para al menos otras 19 mujeres -todas de bajos recursos o provenientes de zonas muy pobres- que cumplen penas de hasta 35 años en el país por casos similares.


El Salvador tiene una de las leyes antiaborto más estrictas del mundo: la interrupción del embarazo es ilegal en todas las circunstancias.

Las que sufren complicaciones del embarazo que dan lugar a abortos espontáneos o mortinatos son habitualmente sospechosas de haberse practicado un aborto y en muchos casos, incluido el de Hernández, el cargo cambia a uno de “homicidio agravado”, que conlleva una pena mínima de 30 años.

A varias de las mujeres acusadas de abortar en El Salvador se les ha conmutado las condenas en los últimos años, pero los veredictos no eran anulados y declaradas absueltas, como sucedió ahora.

Evelyn Hernández

BBC
El caso de Evelyn Hernández recibió gran atención mediática dentro y fuera de El Salvador.

Para muchos en el país centroamericano, la llegada al gobierno del presidente Nayib Bukele, quien prometió tratar de reformar las estructuras más anquilosadas de la nación, fue una esperanza de que las cosas también podrían cambiar en esta área.

Pero cualquier modificación sobre el aborto debe pasar antes por el Congreso, que ni siquiera tiene en agenda su discusión.

“Con la absolución de Evelyn esperamos que se siente un precedente para el caso de estas mujeres que son criminalizadas y, muchas veces, estigmatizadas por la sociedad, los administradores de justicia y la Fiscalía”, le dice a BBC Mundo Teresa Delgado, abogada de la Fundación de Estudios para la Aplicación del Derecho.

“Creemos que la Fiscalía de El Salvador tiene que buscar un ordenamiento de las políticas para establecer el debido proceso sin violentar las garantías constitucionales de estas mujeres. Este fue un paso muy importante, pero queda mucho por hacer”, agrega.


Evelyn Hernández dice que por ahora quiere olvidar, rehacer su vida, e intentar ayudar a otras mujeres que, como ella hasta hace muy poco, solo ven como futuro una prisión.

“Recuerdo ese tiempo con mucho sentimiento y tristeza, porque fue muy duro lo que me pasó. Mal me trataban en la cárcel, me señalaban por el delito que me acusaban”, dice.

En su país, cuenta, las mujeres que han sido juzgadas por un aborto no solo se enfrentan a la Justicia, sino también a la exclusión de una sociedad conservadora donde los valores religiosos forman parte cotidiana de la vida.

“Realmente tenía el temor de que me señalaran cuando me liberaron. Pero siempre dije en mi mente: tengo que poner la cara en alto, porque lo que ellos me señalan no es cierto“.

Hernández cursaba bachillerato cuando conoció al pandillero que asegura fue el responsable de dejarla embarazada en una violación y que la aterrorizó después con sus amenazas.

Ahora tiene 21 años y, después de haber pasado 33 meses en la cárcel y otros seis de libertad condicional, dice que no muy tiene claro qué pasará ahora con su vida.

“Mi plan ahorita es seguir estudiando y terminar mi último año de bachillerato para ir a la universidad. En mis planes antes estaba estudiar enfermería, pero ya no quiero eso. Todavía no sé qué (estudiaré) en la universidad”, afirma.

Su meta por el momento, agrega, es estar con su familia y ayudar a buscar justicia para las otras 19 mujeres que están en una situación similar a la que ella pasó en El Salvador.

“Ojalá que esto sirva para que se vayan dando cuenta de que hay muchas muchachas que todavía están presas por haber pasado por algo parecido a mí”.

“Mi pesadilla terminó, pero aún quedan muchachas inocentes allí. Hay muchas muchachas allá adentro (de la cárcel) que son inocentes”.


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