Entre escoltas y camionetas blindadas, el último día de Peña Nieto como presidente de México
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Cuartoscuro

Entre escoltas y camionetas blindadas, el último día de Peña Nieto como presidente de México

El nuevo gobierno analizará opciones para la seguridad del exmandatario y su familia tras la desaparición del Estado Mayor Presidencial.
Cuartoscuro
2 de diciembre, 2018
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El expresidente Enrique Peña Nieto se fue de la misma forma en que hace seis años llegó al poder: rodeado de escoltas y camionetas blindadas.

Pero esta vez, a diferencia de aquel 1 de diciembre de 2012, lo hizo con un gesto adusto y serio, tras una jornada en la que tuvo que escuchar a su sucesor felicitarlo por “no haber interferido en las elecciones”, pero luego criticarlo durante más de una hora por una gestión que, dijo, estuvo marcada por “la corrupción y la impunidad”.

El ultimo día de Peña Nieto como presidente contrastó con el primero de Andrés Manuel López Obrador desde el inicio. El hoy presidente emanado de Morena salió de su casa en el sur de la Ciudad de México a bordo del coche sedán en el que se ha desplazado en todo el proceso de transición. Y lo hizo rodeado de cientos de personas que querían tomarse una foto con él o saludarlo.

Peña Nieto también salió de su casa en Lomas de Chapultepec rodeado de personas. Pero no se trataba de una muchedumbre reunida para festejarlo, sino de una docena de integrantes de su cuerpo de seguridad cuya prioridad era conducirlo a una de las seis camionetas tipo suburban blindadas que conformaban el convoy en el que dejó el lugar.

Los únicos espontáneos afuera de la casa del expresidente eran dos mujeres y un hombre, que intentaron saludarlo y desearle buena suerte.

Antes de abordar los vehículos, y sin detener demasiado el paso, el hoy expresidente concedió unas palabras a los reporteros de tres televisoras. Lo hizo flanqueado por el general Roberto Francisco Miranda, jefe del Estado Mayor Presidencial, el cuerpo militar de seguridad que acompañó a Peña Nieto desde el día uno de su gobierno.

“Quiero tiempo para pensar… para reinventarme”, dijo cuándo se le preguntó qué haría tras dejar el poder.

La jornada de ayer marcó también el regreso de Peña Nieto a su casa (o una de ellas); la ubicada en Avenida de las Palmas 1325 en la colonia Lomas de Chapultepec. Esto tras haber dejado la Residencia Oficial de los Pinos que desde ayer, y por decisión del actual gobierno, dejó de ser casa de los presidentes del México, para convertirse en un espacio abierto al público.

Dejar Los Pinos para trasladarse a la casa de las Lomas estaba en los planes de Peña y su familia casi desde el arranque del sexenio, pero con una diferencia: a donde tenían previsto llegar inicialmente no era la casa de Avenida de las Palmas sino otra ubicada del otro lado de la manzana, la de la calle Sierra Gorda, conocida popularmente como la Casa Blanca.

Ese inmueble fue el que Angélica Rivera, la exprimera Dama, presentó a la revista ¡Hola! como la casa a la que se mudarían. Hoy en cambio, esa vivienda luce abandonada.

Luego de desayunar con su familia y esperar a su escolta, Peña Nieto dejó la casa de Avenida de Las Palmas a las 10:25 de la mañana. Esto para dirigirse al último evento oficial como presidente de México: la sesión del Consejo General en el Palacio Legislativo de San Lázaro.

El trayecto era de aproximadamente 19 kilómetros, de poniente a oriente de la capital del país. El convoy de camionetas de Peña Nieto lo cumplió en unos 20 minutos, a velocidad constante, sin detenerse, en solitario. No hubo aquí ciclistas que lo acompañaran, personas saludando en las calles o corriendo para regalarle flores, todas estas estampas del otro recorrido, el de su sucesor.

La espera y la despedida

En el Congreso, Peña Nieto fue recibido por una comisión de diputados encabezada por Fernando González Noroña, uno de los políticos más críticos de su sexenio. Noroña había prometido que no realizaría protesta física ni verbal al presidente saliente. Y cumplió con ello. Eso no libró a peña de incidentes, pues un grupo de personas del otro lado de la avenida Congreso de la Unión le gritó “¡ratero!”, “¡fuera!” y “¡asesino!”.

Ya dentro del recinto legislativo, el expresidente tuvo que esperar casi 20 minutos para que iniciara el evento por un ligero retraso en la llegada de López Obrador. Por primera vez en seis años, el arranque no dependía de la llegada de Peña Nieto.

Lo que pasó después es historia conocida, transmitida en vivo a nivel nacional. Peña Nieto se quitó la banda presidencial a las 11:23 de la mañana para entregársela al diputado Porfirio Muñoz Ledo, presidente de la mesa directiva de la Cámara de Diputados quien, a su vez, se la entregó a López Obrador. Así, con ese gesto, uno dejó de ser presidente y el otro comenzó a serlo.

En el discurso que vino después, López Obrador dedicó los cinco minutos iniciales para agradecer a Peña Nieto no haber intervenido en las elecciones pasadas y haber respetado “la voluntad del pueblo” en las urnas.. El reconocimiento se cerró con un aplauso. Y fue el único momento terso.

La hora y 15 minutos restantes del discurso del hoy presidente fue de ataque a las políticas implementadas en el pasado, con el gobierno de Peña Nieto como uno de los actores protagonistas. Obrador criticó en especial las reformas estructurales, consideradas por su predecesor como uno de sus grandes logros, pero que él calificó como un error que no benefició al país.

Durante todo el discurso, Peña Nieto intentó mantenerse inexpresivo, moviéndose ocasionalmente en su silla. Pero en varias ocasiones, el expresidente se llevó las manos al rostro, a veces para rascarse, otra para cubrir su ojos. También se remojaba los labios constantemente. Gestos discretos pero denotaban un grado de incomodidad del hoy exmandatario.

Hubo un momento en el cual peña Nieto hizo un apunte en un papel y dirigió una palabra a Martí Batres, el senador de Morena que hoy preside el Senado. Esto ocurrió justo después de que López Obrador hiciera referencia al crecimiento de la deuda pública en el país y que hoy suma más de 10 billones de pesos.

Al concluir el discurso, Peña Nieto estrechó la mano de Obrador y le deseó suerte. Después salió del Congreso acompañado por la comitiva de los legisladores que lo recibió. Se retiró de la zona en el mismo convoy de camionetas en el que llegó, acompañado por el mismo cuerpo de seguridad.

Pero esta vez su partida no fue por la parte central del Palacio de San Lázaro, por donde entró aún siendo presidente. Peña se retiró por un acceso lateral del edificio del Congreso, rodeado todavía de su cinturón de seguridad. Lo hizo en silencio y ya sin la banda presidencial.

¿Qué sigue para EPN?

Por la mañana, cuando caminaba los escasos metros que recorrió de la puerta de la casa de Avenida de las Palmas al convoy de camionetas blindadas, Peña fue cuestionado sobre qué haría después de dejar de ser presidente. Esto fue lo que dijo:

“Lo que quiero es tener tiempo para pensar y reinventarme… Hoy voy a estar con mi familia, con mi esposa y con mis hijos. Habré de estar con ellos departiendo solo en el núcleo familiar, así será con ellos”, dijo.

En días pasados, Peña Nieto adelantó que deseaba retirarse de la política al menos por un tiempo. Su esposa, Angélica Rivera, mencionó recientemente en una entrevista con la periodista Pati Chapoy que se tomarían un “descanso”. Ambos confirmaron que su objetivo es continuar viviendo en México.

En cuanto a la seguridad del presidente Peña Nieto, la información proporcionada por las autoridades es que continuaría acompañado por algunos elementos del Estado Mayor Presidencial pero esto no será definitivo, pues la política del nuevo gobierno es que los militares ya no cumplan esta función con los expresidentes.

Autoridades federales indicaron que existe la posibilidad de que elementos de otra corporación federal colaboren con la seguridad de Peña Nieto y su familia, en un esquema más discreto. No se prevé que se den detalles públicos sobre esto.

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Cómo saber si tu celular ha sido hackeado y qué puedes hacer para evitarlo

Algunos consejos útiles para estar pendiente si hackean tu teléfono y minimizar cualquier riesgo.
11 de julio, 2021
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¿Te dura muy poco la batería del teléfono? ¿Consumes tus datos en pocos días?

No te asustes. Quizás sea hora de cambiar de terminal o ajustar tu plan de datos.

Pero ojo, esos síntomas también pueden indicar que un hacker manipula tu celular.

Una brecha de seguridad en tu teléfono puede comprometer tu identidad, privacidad y recursos sin que te enteres.

Y es que los métodos de los hackers cada vez son más efectivos e indetectables.

Por suerte para todos, hay signos para sospechar si nos han hackeado el teléfono y algunos consejos para evitarlo.

¿Cómo saber si te han hackeado el teléfono?

Como te dijimos al principio, si tu teléfono consume datos de navegación demasiado rápido, esta podría ser una señal de alarma.

“Es cierto que hay muchas razones para un alto consumo de datos (por ejemplo, usar más alguna aplicación). Pero si usas el teléfono de la misma forma y tu consumo de datos se ha disparado, es tiempo de investigar”, recomienda Norton, empresa estadounidense de seguridad informática.

Norton, además, pide estar atentos al consumo de batería. Si tus hábitos con el teléfono no han cambiado y la carga te dura menos de lo normal, puede ser que tu teléfono haya sido hackeado.

Persona sosteniendo un teléfono sin batería.

Getty Images

Kaspersky, otra compañía líder en seguridad informática, da otro posible síntoma de hackeo.

“Un teléfono hackeado puede estar dando toda su potencia de procesamiento a las aplicaciones sospechosas del hacker. Esto puede causar que tu teléfono se ralentice. Otros signos pueden ser congelamientos o reinicios inesperados”, apunta Kaspersky.

Tanto Kaspersky como Norton coinciden en seguir también de cerca cualquier actividad inesperada en tu teléfono.

Estas pueden ser aplicaciones repentinas que no recuerdes haber instalado o llamadas o mensajes que no hayas hecho.

Kaspersky aconseja revisar tus cuentas de correo y redes sociales. Puede ser signo de peligro si te piden modificar la contraseña o te aparecen localizaciones de acceso inusuales.

“Cuando un hacker entra en tu teléfono, tratará de robarte el acceso a tus cuentas más valiosas“, dice la compañía, fundada en Rusia.

Persona con teléfono poniendo nombre de usuario y contraseña.

Getty Images
Al margen del peligro de hackeo, conviene no tener las contraseñas apuntadas en tu teléfono. Es vital mantener tus cuentas más valiosas bien protegidas.

¿Cómo evitar una brecha de seguridad en tu teléfono?

Tu terminal puede ser hackeado de varias formas.

Debes tener cuidado al descargarte aplicaciones, ya que algunas de ellas pueden contener virus. Lo ideal es elegir aplicaciones de las tiendas de Google o Apple, por ejemplo.

“Si recibes un correo o texto de una persona que no conoces, evita clicar en cualquier link o descargar un archivo adjunto. Estos también pueden incluir malwares”, apunta Norton.

“Es muy fácil para los hackers conectarse a tu teléfono usando wifi o bluetooth, así que desactívalos si no lo necesitas porque el ataque puede llegar sin aviso“, aconseja por otro lado la empresa de seguridad McAfee.

“Si te hackean en un espacio público, si apagas el teléfono puedes detener al hacker. Este es un método de prevención efectivo”, añade.

Persona revisando su teléfono en medio de varias personas caminando.

Getty Images
Las redes públicas de wifi pueden ser escenario de potenciales ataques de hackers.

A lo recomendado, Kaspersky también aconseja mantener tu teléfono todo el tiempo contigo y no perderlo de vista, no guardar contraseñas en tu dispositivo y mantener todas tus aplicaciones actualizadas.

¿Cómo actuar si ya te han hackeado el teléfono?

Si a pesar de seguir los consejos un hacker ha conseguido manipular tu teléfono, es importante tener claros los pasos para deshacerte del atacante.

Primero, Norton recomienda avisar a tus contactos de que tu teléfono fue hackeado. Así pueden evitar hacer click en cualquier link sospechoso que reciban de ti.

Acto seguido, debes desinstalar cualquier aplicación sospechosa.

Persona tocando la pantalla de su teléfono.

Getty Images
Atento a cualquier aplicación que aparezca en tu teléfono y no recuerdes haberla instalado.

También conviene activar algún software antimalware en tu terminal que detecte y ataque el agente malicioso que lo infecta.

Resetear tu teléfono puede ser otra solución, aunque esto también implicaría borrar tus datos y archivos.

Por último, es vital que cambies todas tus contraseñas. Es muy posible que esta información se haya comprometido durante el ataque.


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