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Cuartoscuro Archivo
Exigen apicultores mayas declarar zona de emergencia en la península por mortandad de abejas y deforestación
Los apicultores piden restringir el uso desmedido de agroquímicos, prohibir las fumigaciones aéreas y frenar la tala.
Cuartoscuro Archivo
7 de enero, 2019
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A Marco Antonio Cupul Ku, del ejido Dzonot Carretero en Yucatán, las fumigaciones aéreas le destruyeron sus 91 colmenas en un solo día. A Luis Alberto Cahuich, de José María Morelos, Quintana Roo, una fumigación reciente en un campo vecino le acabó sus apiarios. En la misma situación están cientos de apicultores de la zona maya.

De acuerdo a datos de la Alianza Maya por Las Abejas de la Península de Yucatán, más de 326 colmenas han muerto en la región durante 2018 por fumigaciones aéreas. Cada colmena puede albergar de 25 mil hasta 50 mil polinizadores.

Desde hace años, mayas de la región han advertido que los pesticidas están matando a las abejas y que la Península de Yucatán es la zona más afectada por esto, pero también por la deforestación de la selva. Cada año se deforestan 600 mil hectáreas.

“Se está tirando selva para la siembra de soya transgénica o sorgo. Como estos son monocultivos y son muy grandes, generan un montón de plagas, entonces necesitan usar más agro tóxicos, y ahí vienen las fumigaciones con avionetas o helicópteros, que matan a miles de polinizadores y otros insectos”, afirma Leydi Pech, delegada de la Alianza Maya por Las Abejas de la Península de Yucatán.

A partir de 2012 apicultores y pobladores de la región iniciaron pláticas para resistir al embate de los agroquímicos y la deforestación y formaron esta alianza peninsular, que agrupa a productores de 200 pueblos.

La lucha ha incluido lograr que la Suprema Corte de Justicia de la Nación emitiera una orden que prohíbe la siembra de soya transgénica en Campeche (aunque los pobladores aseguran que ésta se sigue sembrando de forma ilegal) hasta foros para intercambiar experiencias, de los que se derivó una propuesta de política pública, que presentan a las nuevas autoridades del gobierno federal.

Ante funcionarios de la SADER, SEMARNAT, COFEPRIS, SEGALMEX, CONAFOR, INECC, INPI, Procuraduría Agraria y CIBIOGEM, los apicultores piden declarar a la península de Yucatán como zona de emergencia y expusieron que uno de los temas prioritarios es que se frene de tajo la deforestación en el sureste mexicano.

También solicitaron que se prohíba el uso de plaguicidas que afectan a las abejas (Neonicotinoides y Fipronil), una medida ya aprobada en otros países desde hace años, y que se desarrolle una verdadera política para fomentar la agricultura ecológica.

Leydi Pech, quien se dedica a la meliponicultura y es delegada de la Alianza Maya por Las Abejas, subrayó que no quieren subsidios, sino conformar una alianza apícola que busca igualdad y justicia, dignificar la actividad de los apicultores y no recursos económicos ni fines partidistas.

Los apicultores de la Alianza Maya por Las Abejas de la península de Yucatán entregaron a las dependencias del nuevo gobierno una serie de recomendaciones para vincular los proyectos a implementar con el presupuesto 2019.

Entre las propuestas están: apoyo para abrir el mercado nacional a la miel mexicana, en el marco de la nueva política alimentaria del país, incluyéndola por primera vez en la canasta básica de México y en el consumo en las escuelas.

Los apicultores señalaron que actividades tradicionales como la Milpa Maya, con semillas nativas y policultivos generan néctar y polen que benefician a la actividad. Sobre los nuevos programas como el de Sembrando vida, que propone reforestar el sureste, consideraron que pueden ser útil para aumentar la producción apícola. Para ello, proponen que se reforesten también especies que proveen néctar y polen a las abejas, y que la apicultura se considere dentro del programa.

Lamentaron que el sector apícola no haya sido tomado en cuenta como debería en la propuesta de asignación del presupuesto de egresos, a pesar de qué genera más de 800 millones de pesos a las comunidades mayas. “Para 2019, este sector no tiene presupuesto. Pero varias de las cosas que estamos pidiendo no necesitan dinero, solo voluntad política, como lo de detener las fumigaciones aéreas que implica sólo la revisión de la norma para cancelar los permisos y lo mismo con la tala de la selva”, señala Pech.

Durante la reunión, Víctor Suárez, subsecretario de autosuficiencia alimentaria de la Secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), reconoció que “hoy hay en la península de Yucatán una situación de emergencia, que exige medidas de emergencia”.

Admitió que la apicultura no es solo una actividad para producir miel, “es un sistema que produce y reproduce diversidad, que está asociada a la conservación de la milpa, y la milpa maya puede producir los alimentos que se requieren y ser una barrera contra la deforestación”.

Dijo también que la propuesta de las y los apicultores es pertinente y obliga al nuevo gobierno a establecer una verdadera coordinación interinstitucional e intersectorial con la participación de los campesinos para el diseño y la implementación de las políticas públicas. “Vamos a tener la oportunidad de, juntos, encarar los problemas de raíz”.

Las pláticas entre los apicultores y las autoridades continuarán para el siguiente año con la intención de ir concretando acuerdos con las diferentes dependencias involucradas. Leydi Pech adelantó que la siguiente reunión será con funcionarios de la Semarnat, después de la segunda semana de enero de 2019.  

Los apicultores plantean cuatro estrategias claves:


• Articulación territorial de políticas y participación efectiva de las y los apicultores
• Disminución de amenazas derivadas del crecimiento de la agricultura convencional e industrial (uso de plaguicidas y deforestación)
• Capacitación, innovación tecnológica e investigación acorde a las necesidades
• Comercialización de la miel y productos de la colmena y valor agregado, con acceso al mercado nacional

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg

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Refinería Dos Bocas: el polémico cambio de AMLO a favor del petróleo como motor económico
La idea es aumentar su producción de gasolina y reducir la importación del combustible que representa, en promedio, el 70% del consumo nacional.
12 de mayo, 2019
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Es uno de sus proyectos más polémicos. El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, anunció que su gobierno construirá una refinería en el puerto de Dos Bocas, Tabasco, en el sureste del país.

La decisión se toma después que se declaró desierta la licitación a consorcios internacionales para llevar a cabo el proyecto.

Las propuestas que se presentaron, dijo López Obrador, superaban las condiciones de construir la planta de refinación en tres años y con un costo promedio de US$8.000 millones.

Así, en adelante la construcción queda a cargo de la empresa del estado Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Secretaría de Energía.

El anuncio de López Obrador revivió una controversia iniciada en la contienda electoral de 2018, cuando el ahora mandatario anunció sus planes para Pemex.

Pero más allá de la polémica, algunos ven en la construcción de Dos Bocas el primer paso en un viraje de la política energética del país.

A diferencia de los últimos gobiernos que incluyeron en su agenda el apoyo a proyectos de energías renovables, AMLO, como se conoce en México al presidente, tiene como prioridad la extracción de petróleo.

El gobierno de México construirá una nueva refinería en Tabasco, en el sureste del país.Derechos de autor de la imagenAFP
Image captionLa última refinería que se construyó en México fue en Salina Cruz, Oaxaca, inaugurada en 1979.

Una estrategia contraria a la de muchos países del mundo explica José Alberto Lara Pulido, director del Centro Transdisciplinar Universitario para la Sustentabilidad (Centrus) de la Universidad Iberoamericana.

“Teníamos una trayectoria en los últimos años de cumplir las metas sobre cambio climático. México se distinguía por eso”, asegura el académico a BBC Mundo.

“Pero creo que las prioridades de este gobierno son distintas, nos alejamos de esa trayectoria”.

“Energías fósiles”

Aunque oficialmente se mantiene el respaldo al uso de energías renovables, la política energética del gobierno de AMLO parece privilegiar la extracción de hidrocarburos, coinciden especialistas.

El objetivo es, insiste el director de Petróleos Mexicanos Octavio Romero Oropeza, asegurar la autosuficiencia energética como principio de seguridad nacional.

Así, además de construir la planta en Dos Bocas, el plan contempla modernizar las seis refinerías que actualmente existen en el país.

La idea es aumentar su producción de gasolina y reducir la importación del combustible que representa, en promedio, el 70% del consumo nacional.

La política energética de AMLO contempla reducir la importación de gasolina.Derechos de autor de la imagenAFP
Image captionLa política energética de AMLO contempla reducir la importación de gasolina.

En marzo pasado, la compra de gasolina en mercados internacionales fue de 440.000 barriles al día, según datos de la Secretaría de Energía.

“Es una contradicción, un absurdo que tengamos petróleo crudo y estemos comprando gasolinas”, insiste López Obrador.

Otra parte de la estrategia es aumentar la inversión pública en Pemex, especialmente en el área de exploración de nuevos yacimientos.

En abril pasado se extrajo un promedio de 1,7 millones de barriles de petróleo al día. La meta es que dentro de tres años la producción sea de 2,4 millones diariamente.

En el caso del sector eléctrico, la propuesta es aumentar el presupuesto en la gubernamental Comisión Federal de Electricidad (CFE).

También se pretende poner en funcionamiento la controvertida central termoeléctrica en Huexca, Morelos, que es rechazada por las comunidades vecinas.

Y adicionalmente el plan contempla aumentar las compras de carbón mineral para generar electricidad.

“Le pone énfasis a las fuentes fósiles de energía, por ahí va su apuesta”, dice el director del Centrus.

Pemex, el motor de México

Manuel López Obrador.Derechos de autor de la imagenREUTERS
Image caption“Vamos a transformar a Pemex y vamos a transformar a México”, dijo AMLO en marzo.

En el fondo, dicen especialistas, con la nueva estrategia López Obrador pretende que la extracción de hidrocarburos y la generación de electricidad se conviertan en el motor de la economía mexicana.

El presidente lo reconoció en marzo pasado durante la celebración por los 81 años de la expropiación petrolera.

“Estamos ante un nuevo paradigma, vamos a transformar a Pemex y vamos a transformar a México”, dijo.

“Vamos a rescatar esta industria tan importante para el desarrollo del país, va a ser palanca para el desarrollo de México”.

Sin embargo, algunas de las decisiones de AMLO preocupan a especialistas. Una de ellas es la determinación de que el gobierno se encargue de construir la refinería en Dos Bocas.

Y antes también cuestionaron que la Secretaría de la Defensa Nacional se responsabilice de la obra del nuevo aeropuerto internacional, en la Base Aérea Militar de Santa Lucía.

En los últimos cinco gobiernos esta clase de proyectos solían encargarse a corporaciones privadas.

Académicos como Carlos Elizondo Mayer-Serra, del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), encuentran rasgos de una política estatista en las decisiones.

AMLO saluda al equipo de bomberos que trabaja en la refinería de Pemex en Veracruz.Derechos de autor de la imagenREUTERS
Image captionPara analistas, AMLO quiere aplicar un modelo económico similar al de los años 60.

En un artículo publicado en la revista Letras Libres, el especialista asegura que López Obrador parece aplicar un modelo económico similar al de los años 60.

En esa época la economía del país creció a un promedio de 6% anual. A ese período se le conoce como Desarrollo Estabilizador donde la inversión pública permitía el desarrollo de grandes proyectos donde participaba el sector privado.

López Obrador coincide. El Desarrollo Estabilizador “ya se está poniendo en práctica, es que la inversión pública sea básicamente capital semilla y se complemente con la inversión privada”, dijo a finales de febrero ante el Consejo Coordinador Empresarial.

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