Una de cada 3 cámaras de videovigilancia falla en CDMX; los desperfectos en altavoces aumentan 300%
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Cuartoscuro Archivo

Una de cada 3 cámaras de videovigilancia falla en CDMX; los desperfectos en altavoces aumentan 300%

De 2013 a la fecha han sido robadas más de 200 cámaras. Los costos de reparaciones subieron más de 67% en 2018.
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8 de enero, 2019
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Entre enero y septiembre del año pasado 1 de cada 3 cámaras del sistema de videovigilancia de la Ciudad de México presentó alguna falla ocasionada por diversos motivos, desde obras viales hasta sobrecargas de voltaje. A su vez, 1 de cada 4 altavoces también sufrió algún desperfecto, lo que representó un incremento de más del 300% en anomalías en estos dispositivos respecto a 2017.

Datos oficiales del Gobierno capitalino, obtenidos por Animal Político a través de solicitudes de transparencia, arrojan que desde 2013 el sistema de videovigilancia de la ciudad acumula 39 mil 765 fallas. En 2018, se registraron en promedio 30 fallas al día, 18 en las cámaras y 12 en los altavoces.

La mayoría de estos desperfectos se ha solucionado con trabajos de mantenimiento, que tan solo el año pasado tuvieron un costo de 748 millones de pesos,  un 67.5 % por encima de lo que se había requerido en 2017.

Hasta septiembre pasado había 804 sistemas de videovigilancia, entre cámaras y altavoces, que seguían sin funcionamiento debido a los desperfectos. Y el pasado 30 de diciembre la jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum dijo que la cifra de cámaras sin funcionar era de más de 800.

La nueva administración de la Ciudad de México anunció que se trabajará en mejorar la calidad de imagen y conexión del sistema de videovigilancia, tras la renegociación de un contrato con Teléfonos de México.

A las fallas se suma el problema de los robos. De 2013 a la fecha más de 200 cámaras han sido robadas, de acuerdo con el reporte oficial.

Historial de fallas, en ascenso

El reporte entregado por el Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano de Ciudad de México (C5) indica que entre enero y septiembre de 2018 se registraron fallas en 7 mil 975 sistemas de videovigilancia conocidos como STV.

STV es el nombre técnico con el cual se denomina al dispositivo compuesto por una cámara y su poste de instalación, y que en la mayoría de los casos también está acompañado de un altavoz y botón de pánico.

El reporte detalla que se detectaron fallas en 4 mil 826 cámaras de vigilancia. Si se toma en cuenta que en la ciudad hay 15 mil 310 cámaras instaladas en total, significa que el 31.5% de ellas ya presentaba algún desperfecto hasta septiembre, y eso sin contar las que se hayan sumado entre octubre y diciembre. Esto significa que aproximadamente 1 de cada 3 cámaras ha presentado alguna anomalía.

El número de fallas registradas en 2018 equivale a un promedio de 18.4 cámaras descompuestas cada 24 horas. En comparación con 2017 donde el promedio de cámaras descompuestas fue de 15.7 dispositivos al día, es un incremento de un año al otro de 17.2%.

Cabe señalar que entre 2017 y 2018 el número de cámaras instaladas en la ciudad fue el mismo, por lo que este incremento en los desperfectos no está relacionado con un incremento en el total de equipos en servicio. De hecho en 2016 el promedio diario de fallas en las cámaras, aun con menos equipo en funcionamiento, fue mayor con 19 casos al día.

Animal Político también solicitó los datos sobre desperfectos en los altavoces. La información proporcionada arroja que de enero a septiembre se registraron fallas en 3 mil 149 equipos en total. Si se toma en cuenta que, en total, hay 12 mil 354 altavoces instalados en la ciudad, según los datos oficiales, significa que se han presentado fallas en al menos 1 de cada 4 equipos.

En el caso de los altavoces el incremento de los desperfectos es significativamente mayor. Mientras que en 2017 el promedio era de apenas 3.1 fallas diarias, para 2018 ese promedio diario creció a 12, lo que significa un alza del 300%. Es decir, se cuadruplicaron de un año al otro los desperfectos registrados en los altavoces.

El mal funcionamiento en los altavoces instalados en la ciudad quedó evidenciado el 19 de julio de 2018, luego de que varias personas señalaron que no escucharon la alerta sonora tras registrarse un fuerte sismo. En respuesta a otra solicitud de información, el C5 informó a Animal Político que en total se registró un mal funcionamiento en 1 mil 481 equipos.

A partir de dicho evento el gobierno de la ciudad implementó pruebas periódicas mensuales en los altavoces de los STV, con la finalidad de reforzar la supervisión y detección de desperfectos en los mismos.

¿Cuáles son las principales causas de los desperfectos en los altavoces y las cámaras?

Se pidió al Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano de Ciudad de México un desglose sobre este tema pero no se proporcionó. En cambio solo se hizo referencia de forma genérica a varias causales sin precisar cantidades.

“Las fallas presentadas en cámaras y/o altavoces se debieron a algunas de las siguientes causas: cámara, router, poste, obra  pública, energía (cambio de voltaje), enlace de datos, botón de auxilio; por mencionar algunos mismos que no constituyen una falla definitiva del STV toda vez que son atendidas a través de mantenimiento correctivo”, señaló en su oficio de respuesta el C5.

Pero contrario a lo señalado en ese párrafo, el C5 sí reportó que durante 2018 fueron reemplazados 1 mil 612 cámaras de videovigilancia que registraron fallas y ya no pudieron ser reparadas.

Además, en los últimos cinco años el gobierno también ha tenido que reemplazar 208 cámaras de los STV que se han perdido a causa de robos.

Se disparó costo del mantenimiento

Para atender y prevenir fallas en las cámaras y altavoces de la ciudad el gobierno capitalino indicó que, como parte del programa de servicio integral a los STV se proporciona un mantenimiento preventivo y correctivo a los componentes de los equipos. Esto a partir del año 2015, toda vez que en el 2013 y 2012 no se proporcionó este servicio.

La información proporcionada arroja que en 2018 el costo del referido mantenimiento a cámaras y altavoces ascendió a 748 millones 800 mil pesos. En comparación con los 446 millones 847 mil pesos que se destinaron un año antes, fue un incremento del 67.5% en el presupuesto requerido de un año a otro.

Entre 2015 y 2017 el presupuesto anual para el mantenimiento se había mantenido en una proporción similar. En 2015 se asignaron 411 millones 947 mil pesos; en 2016 fueron 473 millones 937 mil pesos; y en 2017 los ya mencionados 446 millones 847 mil pesos. Es hasta 2018 cuando el costo se elevó significativamente.

¿Cuántas cámaras y altavoces hay, y dónde están?

En 2012 la ciudad contaba con 8 mil 310 cámaras de videovigilancia, cantidad que se fue incrementando progresivamente hasta llegar a 2017 a 15 mil 10 cámaras instaladas, según la información oficial. Ello significa que en este periodo de cinco años el número de cámaras instaladas en las calles de la ciudad creció 84%.

El 2018 fue el primero de los últimos seis años en que no se instalaron más cámaras de seguridad en la capital, ya que de acuerdo con el C5 se concluyó con la ampliación del Sistema Integral de Videovigilancia que se tenía programado originalmente.

La alcaldía de Iztapalapa es la que concentra el mayor número de cámaras en sus calles con 2 mil 293, seguida de Gustavo A. Madero con 2 mil 27 equipos; Cuauhtémoc con 1 mil 640; Venustiano Carranza con 1 mil 70; Miguel Hidalgo con 1 mil 69; Coyoacán con 999; Benito Juárez con 932; Tlalpan con 846; Azcapotzalco con 783; Iztacalco con 764; Tláhuac con 573; Xochimilco con 464; Magdalena Contreras con 339; Cuajimalpa con 269 y Milpa Alta con 221.

En cuanto a los altavoces, el número de equipos instalados se duplicó en los últimos seis años. La ciudad pasó de contar con 6 mil 474 equipos en 2012 a 12 mil 354 altavoces en 2017. En 2018 no se instalaron más equipos.

Iztapalapa también es la alcaldía con más altavoces con 1 mil 837. Le siguen Gustavo A. Madero con 1 mil 601; Cuauhtémoc con 1 mil 274; Miguel Hidalgo con 883; Coyoacán con 874; Venustiano Carranza con 840; Álvaro Obregón con 803; Benito Juárez con 698; Tlalpan con 685; Azcapotzalco con 682; Iztacalco con 607; Tláhuac con 455; Xochimilco con 408; Cuajimalpa con 223 y Milpa Alta con 200.

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COVID-19: el gráfico que te ayuda a evaluar el riesgo de contagio en una reunión social

Científicos de la Universidad de Oxford y MIT advierten que hay que considerar distintos factores como la ventilación del local o el volumen de voz de los asistentes, entre otros.
9 de octubre, 2020
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¿Cuán seguro es atender a un evento o reunión en medio de la pandemia de covid-19?

Con el número de casos todavía en aumento en todo el mundo, puede que te preguntes cuán prudente es asistir a esa reunión familiar o a ese cumpleaños que te invitaron.

Un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Oxford, en Reino Unido, y del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), en Estados Unidos, quiere ayudar al público a evaluar el riesgo en cada situación.

Para eso, idearon una tabla que clasifica el riesgo según la cantidad de asistentes, si usan o no mascarillas, la actividad que hacen (si hablan, cantan, gritan o están en silencio) y el nivel de ventilación del local.

El artículo original fue publicado en el British Medical Journal (Revista Médica Británica).

“El riesgo de infección está determinado por muchos factores y todos ellos están conectados. Aún no hay ningún estudio que determine el riesgo absoluto, pero queremos empoderar a la gente para que evalúe el riesgo relativo a cada situación“, dice a BBC Mundo Lydia Bourouiba, directora del laboratorio de dinámica de fluidos en la transmisión de enfermedades de Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) y una de las autoras del estudio.

Gráfico de evaluación de riesgo

BBC

Por ejemplo, si te invitan a un karaoke en un salón cerrado donde la gente estará gritando y cantando, lo recomendable es quedarse el mínimo tiempo posible y asegurarse de que habrá poca gente. Sin olvidarse de usar la mascarilla.

O quizás puedes sugerir una reunión con los mismos amigos en un sitio abierto, donde sea posible mantener una mayor distancia entre los asistentes. Evita la música alta para que no te veas obligado a gritar.

Distancia, ventilación y tiempo

Estudios más recientes muestran que los virus pueden dispersarse en gotitas en el aire hasta seis u ocho metros, dependiendo de la situación. Por eso, los investigadores argumentan en el artículo que los dos metros de distancia recomendados debe ser, en algunos casos, la distancia mínima – no la máxima – a mantener con alguien.

“La regla de los dos metros no consideraba el cuadro total de la exhalación de partículas suspendidas en el aire y de cómo estas se mueven. Hoy sabemos que no es solo porque mantienes esos dos metros de distancia que estás seguro”, dice Bourouiba.

Una mujer con mascarilla en la calle.

Getty Images
Si vas a un evento social, la mascarilla puede reducir el riesgo de contagio.

Ahí entran otros factores considerados en el gráfico, como la duración del evento o el tiempo que uno permanece en contacto con los asistentes.

¿Pero qué es exactamente un período corto o largo? Según la investigadora, aún es difícil contestar a esa pregunta.

“Algunas agencias de salud están considerando que más de 15 minutos es un período largo. Pero no hay justificación científica para apoyar esa cifra. Por eso decidimos no especificarlo en la tabla”, explica.

De la misma manera, definir si un evento tiene una ocupación alta o baja, según Bourouiba, no depende sólo de cuántas personas hay en local.

También es importante saber si hay suficiente aire fresco y que los asistentes no estén dentro de la zona de respiración ajena. Es decir, tiene que haber más de 25 centímetros de distancia entre la boca y la nariz de uno (que respira de forma normal) y del otro.

“Cada persona debe tener al menos 10 a 15 litros de aire fresco por segundo. No tenemos cómo calcular eso en nuestro día a día, pero esa es una medida importante para los dueños de espacios de eventos, de restaurantes, de oficinas, etc. Ellos tienen que saber si esos espacios necesitan ser ampliados o renovados”, advierte.

Restaurante

Getty Images
En un restaurante, por ejemplo, no basta con tener la ventana abierta, hay que tener en cuenta hacia dónde circula el aire, dice la experta.

Lo más importante, dice Bourouiba, es garantizar la circulación de aire limpio, de preferencia que venga de afuera. “No es suficiente con mover el aire, como hace un ventilador o el aire acondicionado. Hay que renovarlo para diluir las partículas que exhalamos en el aire nuevo.”

Por esa razón, es mejor estar en espacios abiertos o con ventanas que permitan que el aire circule. Y aún así, es importante fijarse en cómo circula.

“En un restaurante, por ejemplo, si hay clientes delante de una ventana abierta, el aire pasará siempre por esas personas llevándose consigo sus gérmenes y posiblemente transmitiéndolos a otras personas”, dice la investigadora del MIT.

¿Qué hacer en cada situación?

Según Lydia Bourouiba, se deben tener algunos cuidados básicos en cada situación de la tabla:

  • Riesgo bajo– Intenta mantener al menos dos metros de distancia y usa la mascarilla. “No porque estés a dos metros significa que puedes quitarte la mascarilla y no porque lleves la mascarilla significa que puedes estar más cerca de la gente”, dice.
  • Riesgo mediano – Sé más riguroso con la regla de los dos metros. Si es posible, toma un poco más de distancia dependiendo de los otros factores.
  • Riesgo alto – Dos metros debe ser la distancia mínima, aunque lo ideal es estar más alejado y usar una mascarilla de buena calidad.

“Sabemos que es complicado, pero intentamos organizar la información de manera que todo el mundo lo entienda, desde la familia que quiere organizar una barbacoa hasta el gerente de la oficina. Todos tendremos que manejar estas situaciones.”, concluye la científica.


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