Qué es la doctrina Estrada: la antigua práctica diplomática de México que guiará la política exterior de AMLO
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Qué es la doctrina Estrada: la antigua práctica diplomática de México que guiará la política exterior de AMLO

Promulgada en 1930, la doctrina Estrada colocó los principios de libre autodeterminación de los pueblos y de no injerencia como elementos rectores de la diplomacia de México.
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24 de enero, 2019
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Una de las cosas más llamativas de la proclamación de Juan Guaidó como “presidente encargado” de Venezuela ha sido el respaldo internacional que tan rápidamente cosechó.

Inmediatamente le expresó su apoyo el gobierno de Estados Unidos y tampoco tardó en reconocerlo como jefe del Estado el llamado “Grupo de Lima”, aunque con un gran ausente: México.

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador anunció que sigue reconociendo a Nicolás Maduro como el legítimo presidente de Venezuela.

Y es que aunque con Enrique Peña Nieto, México trabajó para convencer a otros países de que abandonaran el apoyo al gobierno de Maduro, López Obrador retomó la política exterior de no intervención.

Esa había sido la norma de oro que orientó la política exterior de México durante la mayor parte del siglo XX, la doctrina Estrada, que aunque fue dejada de lado, ahora está de vuelta.

Juan Guaidó

Reuters
Guaidó se ha convertido en el líder de la oposición más prominente del momento.

Promulgada en 1930, la doctrina Estrada colocó los principios de libre autodeterminación de los pueblos y de no injerencia en los asuntos internos de otros países como elementos rectores de la diplomacia de México.

Esta práctica, que posteriormente fue consagrada en la Constitución mexicana, está recuperándose con la llegada al poder del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

Pero regresa envuelta en la polémica.

Las muestras de su recuperado vigor comenzaron a hacerse evidentes, por ejemplo, con la decisión este martes de desmarcarse de la línea mayoritaria del Grupo de Lima y seguir reconociendo a Maduro.

Ya antes, AMLO había invitado al presidente Maduro a su toma de posesión.

Ese gesto significó una clara ruptura con la política que venía aplicando Peña Nieto; durante la última etapa de su gobierno México había sido uno de los países que había impulsado a través del Grupo de Lima una postura más dura ante el gobierno de Maduro al que cuestionaban.

La confirmación oficial de la renovada vigencia de esta práctica diplomática llegó en una reciente comparecencia del subsecretario mexicano para América Latina y el Caribe, Maximiliano Reyes Zúñiga, ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de ese país.

El alto funcionario fue cuestionado expresamente sobre la vigencia de la doctrina Estrada, especialmente ante “la práctica de autoritarismo y violación constante de derechos humanos” por parte de los gobiernos de Venezuela y Nicaragua.

Maximiliano Reyes Zúñiga

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Maximiliano Reyes Zúñiga es el subsecretario mexicano para América Latina.

Reyes respondió que la norma sigue siendo plenamente vigente. Y este martes lo volvió a demostrar con el caso de Guaidó.

Diplomacia sin juicios

Pero, ¿por qué es tan polémica? La doctrina Estrada toma su nombre del entonces secretario de Relaciones Exteriores, Genaro Estrada Félix, quien expuso sus bases en un comunicado publicado el 27 de septiembre de 1930.

Allí básicamente establecía que su país no se pronunciaría sobre la legitimidad de los gobiernos de otros países ni los calificaría.

“México no se pronuncia en el sentido de otorgar reconocimientos, porque considera que ésta es una práctica denigrante que, sobre herir la soberanía de otras naciones, coloca a éstas en el caso de que sus asuntos interiores puedan ser calificados en cualquier sentido por otros gobiernos, quienes, de hecho, asumen una actitud de crítica al decidir, favorable o desfavorablemente, sobre la capacidad legal de regímenes extranjeros”, señala el texto.

El documento restringe las acciones que puede tomar el gobierno mexicano a lo siguiente: “Mantener o retirar, cuando lo crea procedente a sus agentes diplomáticos, y a continuar aceptando, cuando también lo considere procedente, a los similares agentes diplomáticos que las naciones respectivas tengan acreditados en México, sin calificar, ni precipitadamente ni a posteriori, el derecho que tengan las naciones extranjeras”.

Genaro Estrada, sentado a la cabeza de la mesa

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Genaro Estrada, sentado a la cabeza de la mesa, sentó unos principios que marcaron la política exterior de México por décadas.

La aplicación de la doctrina Estrada, considerada como un corolario al principio de no intervención, le permitió a México mantener relaciones estables y duraderas con países del mundo de ideologías muy diversas y, en especial, con aquellos surgidos de procesos revolucionarios.

Así, por ejemplo, México fue el único país de América Latina que no rompió relaciones con Cuba durante la crisis que llevó a la expulsión de la isla de la Organización de Estados Americanos en 1962.

“En la práctica, la doctrina Estrada se materializó en el hecho de que México no expresaba su postura respecto a la calidad del gobierno contraparte, en términos de si era democrático o no. México no establecía adjetivos en ese sentido”, señala Juan Pablo Prado Lallande, profesor e investigador sobre Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Puebla, en conversación con BBC Mundo.

“Eso era justamente para no interferir en los asuntos internos de otro Estado pero con el objetivo principal de ser tratado con reciprocidad. Ahí está clave. Es una doctrina espejo: lo que yo hago es lo que solicito y espero de otros”, agrega.

Y es que la doctrina Estrada surgió como una operación de diplomática defensiva que trataba de librar a México de la necesidad de buscar el reconocimiento de gobiernos extranjeros, algo que era práctica habitual a inicios del siglo XX pero que resultaba costoso para los países débiles pues con frecuencia tenían que hacer difíciles concesiones a las grandes potencias.

En el caso de México, la nueva orientación era particularmente importante pues desde la revolución de 1910 había tenido numerosos gobiernos que habían llegado al poder por procesos no constitucionales y se habían visto sometidos a estas situaciones.

Porfirio Díaz.

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Porfirio Díaz tuvo que hacer concesiones para obtener el reconocimiento de Estados Unidos.

Varios gobiernos postrevolucionarios como el de Álvaro Obregón pero también prerrevolucionarios, como el de Porfirio Díaz, se enfrentaron a la necesidad de buscar el reconocimiento de Estados Unidos y de tener que acceder a ciertas exigencias de la vecina potencia.

Teoría y práctica

Pero aunque los principios de libre autodeterminación y no injerencia regían formalmente la política exterior de México, a lo largo del siglo XX hubo algunas excepciones a la doctrina Estrada.

“En los años 70, México participó de manera activa en la caída del mandatario Anastasio Somoza en Nicaragua. El gobierno del presidente José López Portillo sí expresó su sentir sobre la calidad democrática del gobierno de Somoza y promovió la revolución que llevó a los sandinistas al poder. Entonces, se adujo que esta actitud buscaba promover la paz y estabilidad regional coincidente con el interés nacional”, señala Prado.

En esa misma década, México retiró a su embajador en Chile tras el derrocamiento del presidente Salvador Allende como había hecho varias décadas antes ante el ascenso de Francisco Franco en la Guerra Civil Española.

Sin embargo, hay que destacar que decisiones como el retiro o el nombramiento de embajadores forman parte del tipo de medidas que se pueden tomar en el marco de la doctrina Estrada, siempre y cuando no se emitan juicios sobre la legitimidad de los gobiernos de los otros países.

José López Portillo

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El presidente José López Portillo apoyó la lucha de los sandinistas contra Anastasio Somoza.

Pero si esta práctica diplomática surgió inicialmente como una táctica defensiva para evitar la indebida injerencia extranjera en los asuntos internos mexicanos, muchos expertos señalan que luego se convirtió en una herramienta útil para evitar también las críticas legítimas a carencias del país como, por ejemplo, en el tema de las violaciones a los derechos humanos.

A inicios de este siglo, con la presidencia de Vicente Fox, del Partido Acción Nacional (PAN), México puso a un lado la doctrina Estrada.

“Con la llegada del PAN al poder, un partido que tiene en su doctrina promover valores del orden liberal, se modificó esta práctica diplomática, lo que afectó las relaciones con Cuba”.

“En el gobierno de Felipe Calderón se modificó la Constitución y se incluyó como un principio de la política exterior de México la defensa de la democracia y la promoción de los derechos humanos. Y eso se mantiene pero también el principio de autodeterminación y de no intervención”, agrega Prado.

Más zanahoria que garrote

Aunque a primera vista pueda parecer contradictorio tratar de defender los derechos humanos al tiempo que se evita emitir juicios sobre los gobiernos que los pueden estar violando, Prado señala que se trata de principios complementarios.

Su opinión parece coincidir con la expresada por el subsecretario para América Latina y el Caribe, Maximiliano Reyes Zúñiga, en su comparecencia ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, quien señaló que la doctrina Estrada no choca “de ninguna manera” con la vigilancia que hace México sobre el tema de los derechos humanos.

Pero, ¿y cómo aplica esto para el caso de las relaciones entre el gobierno de AMLO con Venezuela?

Nicolás Maduro.

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Nicolás Maduro asistió a la toma de posesión de AMLO pero el presidente mexicano no acudió a la suya.

Aunque sus críticos han acusado al gobierno de AMLO de tener una postura ambigua ante Venezuela, Reyes aseguró que el país está dispuesto a tomar parte de cualquier mecanismo de diálogo que permita buscar una solución a la situación que vive.

En el caso de Venezuela, el funcionario (quien también habló de Nicaragua) señaló que con la decisión de enviar al encargado de negocios a la toma de posesión de Nicolás Maduro, el pasado 10 de enero, se buscaba “mandar un mensaje“.

“Tenemos una distancia y una observancia muy clara de lo que está sucediendo en ese país”, afirmó.

“México de ninguna manera renuncia a su preocupación y a su observancia por la situación humanitaria que se está viviendo en Venezuela, por el laceramiento que hay en los derechos humanos y la ausencia de democracia, que a todas luces es evidente”, agregó.

Prado considera que se trata de una estrategia acertada.

“Ese acto tiene una doble intención. Se le reconoce, se tiende un lazo de comunicación, no se interviene en asuntos internos pero también se señala que la relación bilateral depende de lo que ocurra en ese país”, señala.

“Es decir, México no está respaldando en todo sentido al régimen de Maduro sino que expresa su voluntad de contribuir a la resolución de la crisis política y humanitaria a través del diálogo político”.

El experto valora el esfuerzo del gobierno de AMLO de defender la no intervención y de promover un diálogo con Caracas.

La actitud de parte de México es acertada para contribuir a la resolución de las crisis políticas y humanitarias pero falta que el regimen en efecto realicen lo que les compete. Es decir, México hace su parte pero falta que la contraparte haga la suya”, advierte el experto.


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Cuartoscuro

14 mujeres fueron asesinadas en México durante el #8M, segunda cifra más alta en lo que va de 2022

La cifra incluye los 11 asesinatos de mujeres contabilizados por el gobierno federal en su reporte diario y otros tres ocurridos en Atlixco, Puebla, que fueron confirmados hasta la mañana de este miércoles.
Cuartoscuro
9 de marzo, 2022
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En plena conmemoración por el #8M, 14 mujeres fueron asesinadas en el país a lo largo de la jornada, en lo que representa la segunda cifra más alta para un solo día en lo que va de 2022.

Los 14 asesinatos incluyen los 11 consignados en el reporte diario que elabora el gobierno federal —con base en información de medios de comunicación o “fuentes abiertas”—, así como tres ocurridos en Atlixco, Puebla, durante la noche del martes. Los crímenes cometidos en Puebla, donde también fueron asesinados seis hombres, no alcanzaron a quedar registrados en el informe de las autoridades federales porque se dieron a conocer hasta la mañana de este miércoles.

Lee: 9 personas son asesinadas en Atlixco, Puebla

Por estado, los demás homicidios dolosos de mujeres ocurridos en el reciente Día Internacional de la Mujer se distribuyeron así: Chihuahua, uno; Colima, uno; Guanajuato, dos; Michoacán, uno; Morelos, dos; Nuevo León, uno; Sonora, dos, y Tamaulipas, uno.

Lo que se sabe acerca de las víctimas

Las tres mujeres asesinadas en Puebla fueron atacadas en una vivienda de la colonia Francisco I. Madero de Atlixco, al igual que los seis hombres. Hasta ahora, ninguno ha sido identificado por las autoridades.

La mujer asesinada en Chihuahua estaba con su pareja cuando ambos fueron agredidos, según El Heraldo de Juárez, que no detalla las identidades de ambos. Lo mismo ocurre con la víctima de Colima y las dos registradas en Guanajuato, pues medios locales reportan los crímenes pero no identifican a quienes fueron asesinadas.

En Michoacán, la víctima fue una mujer que viajaba en un taxi con otras personas y a quien tampoco se identifica. 

En Morelos, los reportes de prensa consignan el asesinato de una mujer de 80 años baleada por dos personas a bordo de una motocicleta, así como el de una bebé de cuatro posiblemente asesinada por sus padres, ya detenidos.

La mujer asesinada en Nuevo León sí está identificada. Se trata de Lidia Rodríguez, de 60 años, quien fue agredida en su casa. Hasta ahora, no hay detenidos.

De las víctimas contabilizadas en Sonora no hay nombres. Se trata de dos mujeres jóvenes cuyos cuerpos fueron hallados en fosas clandestinas, reportó Excélsior.

En Tamaulipas, la víctima fue Mireya “N”, quien murió en un hospital tras ser baleada por su esposo, ya detenido.

En lo que va de 2022, el día con más mujeres asesinadas fue el 3 de febrero. En esa fecha se contabilizaron 15 víctimas, según una revisión de Animal Político a los reportes diarios del gobierno federal.

También en lo que va del año, 16 días han terminado con 10 asesinatos de mujeres o más y ni una sola jornada ha cerrado con saldo blanco.

Las cifras preliminares y las oficiales

Aunque es elaborada por el gobierno federal, la información de los reportes diarios no se considera oficial sino preliminar, dado que está basada en notas de prensa. Por ello, tampoco diferencia qué asesinatos de mujeres son feminicidios u homicidios en razón de género, y cuáles son homicidios derivados de otras causas.

Esos reportes diarios son independientes del informe que cada mes presenta el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), que se basa en las carpetas de investigación abiertas por las fiscalías de las 32 entidades del país y en el que los feminicidios sí tienen una categoría aparte.

Ayer, en las marchas en las que decenas de miles de mujeres participaron en todo México, un elemento común fue el reclamo por un alto a la violencia en su contra y a la impunidad.

Las consignas “¡Vivas nos queremos!” y “¡Ni una más, ni una más, ni una asesinada más!” estuvieron entre las que más se escucharon en las manifestaciones. Tan solo en la Ciudad de México, las autoridades capitalinas estiman que 75 mil mujeres asistieron a la marcha que se dirigió al Zócalo.

Este lunes, previo al #8M, ciudadanas hicieron volar un dirigible por la zona centro de la capital, que exhibía los mensajes “10 feminicidios diarios” y “Ninguna en el olvido”. Cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) actualizadas a 2020 indican que en México en promedio se cometen 10.8 asesinatos de mujeres al día.

Los asesinatos de mujeres ocurridos ayer superan ese promedio. El 2020 es el año con la mayor cifra anual de homicidios dolosos de mujeres y feminicidios del que haya registro.

Lee más: En 2020 mataron a 100 personas al día, el año más violento

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