Transición, mando militar o conflicto civil: los escenarios para Venezuela con un gobierno paralelo
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Transición, mando militar o conflicto civil: los escenarios para Venezuela con un gobierno paralelo

Desde una posible negociación, hasta una intervención militar son algunos de los panoramas que advierten analistas internacionales por la crisis en Venezuela.
AFP
Por Alexander Martínez (AFP)
26 de enero, 2019
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La autoproclamación del opositor Juan Guaidó como presidente interino estrechó el terreno de batalla en Venezuela. Los escenarios vislumbran un punto crítico en el que Estados Unidos y los militares -sostén de Nicolás Maduro- inclinarían la balanza.

Guaidó, jefe del Parlamento de mayoría opositora, dio este paso alegando un vacío de poder, con apoyo de Donald Trump y capitalizando el enorme descontento por el colapso económico.

Maduro, que debido a ello rompió relaciones con la Casa Blanca, enfrenta este careo con la Fuerza Armada y el control institucional de su lado.

Pero también con la base popular diezmada. Durante su gobierno iniciado en 2013, Venezuela cayó en la peor crisis de su historia moderna, con escasez de comida y medicinas, y una inflación que el FMI proyecta en 10,000,000 % para 2019.

Aquí los rumbos que podría tomar la crisis.

Transición

Guaidó plantea un “gobierno de transición” que llame a elecciones y pide a los militares romper con la “dictadura” a cambio de amnistía. Pero la Fuerza Armada dice ser leal a Maduro y que no se prestará a un “golpe de Estado”.

Si la oposición supera sus divisiones y el bloque militar sigue compacto, la “perspectiva de cambio” dependerá de que los adversarios del gobierno moderen sus exigencias y acepten una “transición a largo plazo”, opina Peter Hakim, de Diálogo Interamericano.

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El proceso se simplificaría si los militares apoyan un cambio de gobierno, lo cual demandará amnistías para ellos y funcionarios civiles, varios acusados por Estados Unidos de corrupción, violaciones de derechos humanos y narcotráfico.

La posibilidad de que Trump sancione las exportaciones petroleras de Venezuela -a la que compra un tercio de su producción- acabaría de estrangular la economía y resquebrajaría los apoyos a Maduro, advierte la consultora Capital Economics.

Venezuela posee la mayor reserva petrolera del mundo, aunque su producción cayó a los peores niveles en tres décadas hasta 1.3 millones de barriles diarios (mbd). En 2018 exportó a Estados Unidos unos 510,000 barriles por día, manteniéndose como tercer proveedor.

Maduro atornillado

Aunque muchos esperan que los militares abandonen a Maduro y abracen a Guaidó, “es poco probable que eso suceda” tras el renovado apoyo de la Fuerza Armada, señaló Michael Shifter, de Diálogo Interamericano.

“Si la oposición no se unifica y los militares mantienen el apoyo a Maduro, significaría continuar con el gobierno chavista, seguramente con Maduro en el poder”, indicó Hakim.

El mandatario socialista fue reelegido hasta 2025 en comicios boicoteados por la oposición y desconocidos, además, por la Unión Europea y varios países latinoamericanos.

Con la amenaza de Trump de nuevas sanciones y en default, Maduro podría buscar apoyo financiero de sus aliados China, Rusia e Irán, “más unidos en contrarrestar los intereses de Estados Unidos que por cualquier simpatía hacia Maduro”, comentó Paul Hare, de la Escuela Pardee de Estudios Globales de la Universidad de Boston.

Venezuela envía a China unos 300,000 barriles diarios, en pago de una deuda de unos 20,000 millones de dólares. A Rusia le debe unos 10,500 millones de dólares, según consultoras.

“China y Rusia pueden intentar salvar al régimen, requiriendo algunas reformas económicas serias y la reestructuración del negocio petrolero, e incluso pedir que Maduro se retire y trate de instalar un líder políticamente menos tóxico”, agregó Hare.

Militares al mando

Si la Fuerza Armada retira su apoyo a Maduro y las divisiones persisten en la oposición, los militares podrían tomar el control, “al menos por un tiempo”, sostiene Hakim.

Las soluciones de facto están servidas ante la “falta de un árbitro institucional imparcial”, advierte Benigno Alarcón, experto en seguridad y defensa.

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“Al gobierno y la oposición no les queda más remedio que responder con mucha fuerza; el que no lo haga, tendrá que sentarse a una mesa a negociar su salida”, señaló Alarcón.

Un aumento de la “represión” o un conflicto civil no están descartados y son el “peor escenario”, dice Shifter, al advertir sobre los “peligros que vienen con tener gobiernos paralelos”.

Trump ha dicho que todas las opciones están sobre la mesa, “las más fuertes y las menos fuertes”, aludiendo a una intervención militar.

Negociación

Maduro asegura que está dispuesto a reunirse con Guaidó, pero éste dice que no se prestará a un “falso diálogo”.

Aunque considera ilegítimo el mandato de Maduro iniciado el 10 de enero, la UE no ha reconocido a Guaidó como presidente encargado y promueve un “grupo de contacto” para acercar a las partes.

México y Uruguay también plantean una negociación, que llegaría tras cuatro intentos fallidos.

“El mejor y más realista escenario es una negociación prolongada entre una oposición unida y un gobierno a la defensiva”, estima Shifter.

Según analistas, nuevas negociaciones podrían incluir desde elecciones hasta beneficios para evitar que militares y miembros del gobierno vayan a prisión.

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Rusia y Ucrania: ¿Funcionan las sanciones económicas? Lo que dice la historia sobre el éxito de estas medidas

El uso de diferentes sanciones para castigar a un gobierno u obligarlo a cumplir ciertos objetivos se ha registrado desde la antigua Grecia y se ha adoptado durante siglos.
21 de marzo, 2022
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Las sanciones impuestas a Rusia por Estados Unidos, la Unión Europea, Reino Unido y otros países en respuesta a la invasión de Ucrania siguen una larga historia de uso de sanciones para forzar cambios en el comportamiento de ciertas naciones.

Pero un análisis de medidas del tipo adoptadas en el pasado muestra que no siempre se logra el objetivo.

Además, en determinados casos, se corre el riesgo de que se produzcan consecuencias no deseadas e incluso que el resultado sea contrario al deseado, fortaleciendo al gobierno al que pretenden debilitar y generando un impacto negativo en los derechos humanos, la democracia y otros aspectos.

“Si miras la historia moderna, verás que casi cada vez que un país violó tratados internacionales, o invadió a otro país, o secuestró a ciudadanos de otro país (entre otros ejemplos), se impusieron sanciones”, le dice a BBC News Brasil el economista Paolo Pasquariello, profesor de finanzas de la Universidad de Míchigan, EE.UU.

“Pero la trayectoria (de los resultados) no es muy buena. En las últimas décadas, por citar solo algunos ejemplos, se han impuesto sanciones contra Cuba, Venezuela y Corea del Norte. Pero, en mi opinión, no han producido el resultado deseado”, observa Pasquariello.

Los estudios estiman que solo alrededor de un tercio de las sanciones suelen tener éxito y lograr sus objetivos. Uno de los análisis recientes más completos sobre el tema fue realizado por investigadores de la Universidad de Drexel, con sede en la ciudad de Filadelfia, y confirma esta estimación.

Los investigadores crearon una base de datos con información sobre 1.101 casos de sanciones aplicadas por países, grupos de países u organizaciones intergubernamentales desde 1950, muchas de las cuales siguen vigentes.

Las sanciones se clasificaron según el tipo (comercial, financiera, asistencia militar, armas, viajes y otros tipos) y el propósito (forzar cambios de política, desestabilizar régimenes, prevenir o terminar guerras, proteger los derechos humanos, restaurar la democracia, combatir el terrorismo, resolver conflictos territoriales, entre otros).

El siguiente paso fue analizar el grado de éxito, medido según declaraciones oficiales de los gobiernos o “confirmaciones indirectas en anuncios de prensa internacional”, y teniendo en cuenta que estas declaraciones “pueden ser subjetivas o sesgadas”.

Cuando se incluyen las sanciones aún vigentes, se estima que alrededor del 30% tienen éxito al menos parcialmente.

“Con el tiempo, más y más sanciones fueron calificadas como parcialmente o completamente exitosas, lo que sugiere que las sanciones se han vuelto más efectivas para lograr sus objetivos”, dice el estudio.

Ejemplos históricos

El uso de diferentes sanciones para castigar a un gobierno u obligarlo a cumplir ciertos objetivos se ha registrado al menos desde la antigua Grecia y fue adoptado durante siglos.

A partir de la década de 1950, el período que abarca la base de datos de la Universidad de Drexel, el número de sanciones “aumentó continuamente, y este aumento se ha acelerado desde 2018″, según el análisis.

“Vemos esta tendencia como evidencia de la creciente popularidad de las sanciones como herramienta de la diplomacia coercitiva”, dicen los investigadores.

En promedio, más del 35% de todas las sanciones entre 1950 y 2019 fueron impuestas por EE.UU, el país que más utilizó este tipo de sanciones. El análisis también revela un “aumento significativo y continuo de las sanciones de la UE y la ONU desde principios de la década de 1990”.

Rusia

Getty Images
Cuba enfrenta un embargo económico impuesto por EE.UU.

Hay varios ejemplos de países sujetos a estas sanciones en el período analizado. Sudáfrica fue objeto de sanciones internacionales en la era del apartheid, el régimen de segregación racial que estuvo vigente desde finales de la década de 1940 hasta la década de 1990.

Cuba es objeto de un embargo económico impuesto por EE.UU desde hace 60 años. Irak fue objeto de sanciones tras la invasión de Kuwait en 1990. Corea del Norte e Irán fueron sancionados por sus programas nucleares.

La propia Rusia ya había sido castigada en 2014 cuando invadió Crimea, y muchas de las sanciones impuestas al país en ese momento siguen vigentes.

Sufrimiento de la población

Las sanciones económicas y financieras son las más utilizadas, según la base de datos de la Universidad de Drexel.

Algunas de las medidas están diseñadas para ser lo más específicas posible, castigando solo a ciertas personas. Pero muchos otros, a pesar de ser una alternativa a la acción militar, también causan gran daño y sufrimiento a la población civil, incluidos los ciudadanos que se oponen al gobierno.

Rusia

PA Media
El multimillonario ruso Roman Abramovich, conocido por ser dueño del equipo inglés Chelsea, también fue objeto de sanciones.

Sin embargo, incluso con el impacto a veces devastador, las sanciones no logran su objetivo en alrededor de dos tercios de los casos.

“Por lo general, las sanciones terminan afectando a la mayoría de las personas que viven en estos países”, dice Pasquariello, de la Universidad de Michigan.

“Creo que, aunque esto no se dice explícitamente, el objetivo es realmente dañar a la población del país (objetivo)”.

Según el economista, el propósito es hacer entender a todo el país que sus gobernantes están haciendo algo que las naciones que imponen sanciones consideran incorrecto.

Las sanciones actuales contra Rusia se consideran únicas en el alcance y la velocidad con la que se adoptaron, solo días después de la invasión de Ucrania el 24 de febrero.

Además, se diferencian en que apuntan a una potencia nuclear y a un país que, pese a no ser considerado un gigante económico, tiene un papel geopolítico crucial.

“Las sanciones generalmente se imponen a pequeños actores regionales”, enfatiza Pasquariello, y señala que estos países no son tan importantes para la economía global.

“El caso de Rusia es diferente. Tiene una magnitud y alcance que nunca he visto en otras sanciones en mis 50 años de vida”.

Entre las sanciones ya adoptadas se encuentran las sanciones a los bancos y miembros del gobierno ruso y élite económica, incluida la congelación de activos, restricciones de viaje y la exclusión de los principales bancos rusos del sistema financiero y el sistema de comunicación utilizado para transacciones internacionales.

Otras medidas incluyen restringir las importaciones de petróleo, gas y carbón de Rusia, prohibir la exportación de varios productos al mercado ruso, incluidos los artículos de lujo, gravar la importación de productos rusos y restringir las aeronaves rusas en el espacio aéreo de varios países.

Rusia

Getty Images
McDonald’s fue una de las multinacionales que suspendió actividades en Rusia tras las sanciones.

Grandes empresas del sector privado, como Coca-Cola, McDonald’s, Starbucks y otras, han suspendido sus operaciones en Rusia.

Estas y otras sanciones no solo están sacudiendo y aislando la economía y el sistema financiero de Rusia y sus élites, sino que también afectan a la población en general. El rublo, la moneda rusa, se ha desplomado y la economía se está derrumbando.

“Estas son sanciones económicas devastadoras, que realmente están perjudicando a los ciudadanos rusos”, dice Pasquariello.

“Estamos hablando de 145 millones de personas, muchas de las cuales no pueden sacar dinero de los bancos”.

Los impactos de la crisis económica rusa deberían afectar al resto del mundo, con su alza global en los precios del petróleo y un impacto en la inflación.

¿Éxito o fracaso?

Pero a pesar de este impacto, Rusia continúa con su ofensiva militar y no se sabe si las sanciones ayudarán a Ucrania.

Rusia prohibió la exportación de algunos productos como represalia, impuso sanciones a miembros del gobierno estadounidense y amenazó con nacionalizar los activos de las empresas que se retiraran del país.

También hay temores de que la crisis provoque una profundización de las relaciones con China.

Pasquariello señala que siempre es muy difícil predecir si ciertas sanciones lograrán sus objetivos.

El éxito o el fracaso depende de una combinación de diferentes circunstancias y factores, entre ellos, el grado de integración económica del país objetivo con el resto del mundo.

“Algunos podrían argumentar que ciertas sanciones impuestas contra Irán fueron efectivas para frenar el progreso del desarrollo de armas nucleares y llevar al país a la mesa de negociaciones”, señala, citando un ejemplo en el que los castigos pueden haber tenido éxito.

Las sanciones contra Irán se levantaron después de un acuerdo nuclear negociado durante la administración de Obama en 2015. Su sucesor, Donald Trump, abandonó el acuerdo y reanudó las medidas punitivas.

A principios de este año, el sucesor de Trump, el actual presidente Joe Biden, anunció que aliviaría las sanciones en medio de nuevas negociaciones sobre un acuerdo.

Pasquariello compara a Irán con Corea del Norte, donde la presión internacional ha fallado.

“Corea del Norte ha sido un país aislado del resto del mundo durante décadas y en el que las sanciones no han logrado impedir el desarrollo de armas nucleares”, asegura.

En el caso de Rusia, Pasquariello enfatiza que no se puede analizar un solo factor de forma aislada. Según el economista, el posible impacto de las sanciones debe ser considerado en conjunto con otros aspectos.

“En combinación con el hecho de que Ucrania está aguantando mejor de lo previsto, y que los rusos han sobreestimado claramente su propia fuerza militar”, subraya.

“Creo que todo esto crea una situación muy precaria para (el presidente Vladimir) Putin y las personas que lo rodean”.

Según Pasquariello, queda por ver cuál será la reacción rusa ante esta situación.

“¿Redoblará (su posición)? ¿O vendrá a la mesa de negociación?”, se pregunta.


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