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José Antonio lleva 10 años desaparecido y sus padres advierten a AMLO: no habrá perdón sin justicia

Los padres del ingeniero pidieron al presidente implementar estrategias para identificar los restos de los 40 mil desaparecidos en el país.
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Hace 10 años, el 25 de enero de 2009, el ingeniero José Antonio Robledo Fernández platicaba con su novia por teléfono celular, mientras conducía su camioneta por calles de la ciudad de Monclova, Coahuila. El joven volvía de Monterrey, a donde había acudido para comprar una marcadora de pintura para jugar gotcha, y al pasar junto a la sucursal local de la refaccionaria AutoZone, le comentó a su novia que en el lugar había un auto deportivo estacionado, digno de admiración.

Segundos después, su novia escuchó a través de su teléfono celular cómo el ingeniero era abordado violentamente por desconocidos, obligado a detener la marcha y golpeado.

Instantes después, la llamada telefónica se cortó.

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Desde entonces, nada ha vuelto a saberse de José Antonio Robledo Fernández, quien se encontraba en Monclova realizando una comisión de trabajo para la constructora ICA Fluor Daniel, de la que era empleado en el Proyecto Fénix (obra que implicó la ampliación de instalaciones de la empresa Altos Hornos de México en Coahuila, con una inversión de mil 300 millones de dólares).

“La razón de que desaparecieran a Toño, mi hijo, fue para castigarlo –explica el señor José A. Robledo, padre del ingeniero–, porque tuvo la mala fortuna de enterarse de los malos manejos de ICA en el Proyecto Fénix”, específicamente, detalló, del contubernio de directivos de ICA con Los Zetas, grupo criminal al que no sólo le permitían lavar dinero con la obra del Proyecto Fénix, sino también extorsionar a proveedores y contratistas.

“En el transcurso de estos 10 años –explicó a su vez Guadalupe Fernández, mamá del ingeniero–, se ha integrado una investigación de 30 tomos, en los cuales hay suficientes pruebas de que el grupo delictivo Los Zetas y la empresa ICA Fluor Daniel estaban coludidos.”

De hecho, subrayó, hay pruebas de que la obra se realizaba “con maquinaria pesada que ICA le rentaba a ‘El Pepillo’, líder estatal de Los Zetas.”

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En estos 10 años que han pasado desde el rapto y desaparición forzada del ingeniero José Antonio Robledo Fernández, cuatro personas han sido vinculadas a proceso por los hechos, incluidos dos empleados de ICA Fluor Daniel: el jefe de seguridad de la empresa (quien falleció a principios de 2018) y un chofer de la constructora, al que le encontraron 142 dosis de cocaína y una ametralladora al momento de ser capturado.

Sin embargo, denunció el padre del ingeniero víctima de desaparición forzada, durante todo este tiempo se ha garantizado impunidad para uno de los principales ejecutivos de ICA, Raúl Alberto Medina Peralta (gerente del Proyecto Fénix) quien, según la denuncia, está directamente involucrado en los hechos.

“Yo le pido al fiscal general de la República, al doctor Alejandro Gertz Manero, que le ponga interés a todos los casos de secuestro y desaparición forzada que hay en México –señaló el señor José A. Robledo–, pero hoy le pido muy especialmente atención para el caso de mi hijo, ya que la actuación de la dependencia que ahora encabeza ha tenido mucha consideración con los directivos de ICA, específicamente con Raúl Alberto Medina Peralta quien, 10 años después, sigue gozando de impunidad”.

Un ejemplo, explicó, retrata esa impunidad: aunque desde el año 2009 los padres del ingeniero señalaron a Raúl Alberto Medina como el responsable de la desaparición, no fue sino hasta este 2019 (una década después) que las autoridades convocaron al ejecutivo de ICA, para carearse con los padres de la víctima.

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Un fénix cubierto de ollín

El 25 de enero de 2009, luego de escuchar a través de su teléfono celular cómo el ingeniero José Antonio Robledo era golpeado por personas que lo abordaron intempestivamente, cortándose luego la llamada que sostenían, su novia intentó inmediatamente recuperar la comunicación telefónica con él, pero todos sus intentos fueron vanos.

Preocupada, la joven se comunicó entonces con el jefe de José Antonio, es decir, con Raúl Alberto Medina Peralta, gerente del Proyecto Fénix, en el que el ingeniero víctima de desaparición forzada se encargaba de verificar que contratistas y proveedores cumplieran con los términos de sus contrataciones.

La novia le narró a Medina Peralta como el ingeniero fue atacado mientras hablaban por teléfono, le dijo que el ataque acababa de ocurrir frente a la sucursal de AutoZone de Monclova, y le dijo que a partir de ese momento dejó de ser posible contactar a José Antonio.

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Según el testimonio de la joven, el ejecutivo de ICA le pidió no preocuparse y, sobre todo, que no informara a su familia, asentada en la Ciudad de México, para evitar que el secuestro fuera denunciado a las autoridades, bajo el argumento de que eso pondría en riesgo la vida de José Antonio.

Tal como denunciaron los padres del ingeniero, ese ejecutivo de ICA convenció a la novia de no alertar de los hechos a nadie, sin embargo, un día después la novia determinó que esa no era una solución aceptable, y decidió informar del rapto a la familia de José Antonio.

“Luego de que la novia nos avisó –narró el papá del ingeniero– nosotros le marcamos a ese mismo directivo de ICA, y el nos dijo que no fuéramos a Monclova, que no tenía caso, nos dijo: ‘en unas horas lo sueltan, ya sucedió antes con dos ingenieros más’.”

Los padres del ingeniero, no obstante, ignoraron las palabras del ejecutivo de ICA y decidieron acudir a Monclova en busca de su hijo.

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“Cuando llegamos –siguió el padre de José Antonio– nos entrevistamos con el personal de ICA Fluor Daniel, y ahí, el jefe de seguridad de la empresa, Joaquín Benito del Ángel Martínez, nos dijo que a él lo habían ‘escogido’, esas fueron sus palabras, para ser el contacto con Los Zetas”, revelación por la cual, señalaron, el jefe de seguridad de la empresa fue reprendido por el gerente del proyecto Fénix.

Después de la reprimenda, “el gerente del Proyecto Fénix, Raúl Alberto Medina Peralta, nos dijo que Los Zetas se habían comunicado con su jefe de seguridad (Joaquín Benito del Ángel), para decirle que tenían a nuestro hijo. Que se lo llevaron porque iba en una camioneta llamativa, con lentes de sol y hablando por teléfono… además, dijo que se lo llevaron porque traía un arma.”

Sin embargo, destacó el padre de la víctima, nada de eso explica los hechos: por un lado, la camioneta en la que se transportaba el ingeniero José Antonio Robledo Fernández no era llamativa, tenía cinco años de antigüedad y, por otro lado, no portaba ningún arma, lo que llevaba en su auto era una marcadora de gotcha, es decir, un artefacto deportivo que lanza pelotitas con pintura mediante aire a presión, mismo que no llevaba a la vista de nadie, porque apenas lo acababa de comprar.

Hasta la fecha, denunciaron los padres de José Antonio, la empresa ICA no ha querido revelar qué canales de comunicación se utilizaron para entablar contacto con el grupo criminal Los Zetas, ni cuál fue el contenido explícito de esas comunicaciones.

“Sólo nos dijeron que fue de ‘boca en boca’, el gerente del Proyecto Fénix nos dijo: ‘Así se usa aquí, es un pueblo chico’.”

Luego, dos días después de los hechos, narró el padre de José Antonio, ICA Fluor Daniel les informó, nuevamente a través del gerente del Proyecto Fénix, “que ellos no tenían ninguna responsabilidad, porque los hechos ocurrieron en día inhábil, mi hijo no traía vehículo de la compañía, y no estaba haciendo ninguna encomienda de la compañía, por eso se deslindaron y nos dijeron que le hiciéramos como quisiéramos”.

Sin embargo, explicó el padre del ingeniero víctima de desaparición forzada, los registros proporcionados por la empresa de telefonía celular con la que el ingeniero José Antonio tenía contratado su servicio, revelaron que un día después del rapto, la empresa ICA Fluor Daniel sostuvo seis llamadas telefónicas, con quienes tenían en su poder el teléfono del ingeniero desaparecido.

Las conversación, detalló, fueron de corta duración, la mayoría de alrededor de 40 segundos, y la más larga fue de dos minutos.

Tres de esas comunicaciones fueron entabladas desde las oficinas de ICA Fluor Daniel en la Ciudad de México, y otras tres llamadas se hicieron desde las oficinas de dicha constructora en Monclova, Coahuila.

No obstante, los padres del ingeniero desaparecido denunciaron que en estos 10 años transcurridos, “en ICA Fluor Daniel nunca nos quisieron entregar sus registros telefónicos. Aludieron un sinfín de cosas, y nunca entregaron esa información, nunca reconocieron que desde sus instalaciones se mantuvo comunicación” con las personas que raptaron a su hijo, y que tenían en su poder su teléfono celular.

Derecho de piso

En septiembre de 2008, es decir, cuatro meses antes de la desaparición forzada de José Antonio Robledo Fernández, el ingeniero tenía encomendado verificar que los proveedores y contratistas convocados por ICA Fluor Daniel para la obra del Proyecto Fénix cumplieran con los encargos que se les realizaban, así como con los requisitos legales preestablecidos para las asignaciones de dichos trabajos.

En esa labor, explicaron los papás del ingeniero, él se percató que muchos contratistas y proveedores no cumplían ya sea con los requisitos requeridos para ser considerados, o con las encomiendas que se les asignaban, irregularidades que él reportó a sus superiores, quienes le ordenaron pasar por alto esas irregularidades, ya que dichos proveedores y contratistas pagaban “derecho de piso”, es decir, entregaban una parte de sus ingresos a Los Zetas.

Tal como José Antonio comentó a su padre antes de su desaparición, “el encargado de cobrar (a esos contratistas y proveedores) para que pudieran trabajar en el Proyecto Fénix era el empresario Carlos Enrique Haro Villarreal”, cuya empresa de seguridad privada brindaba vigilancia a la obra de la constructora ICA Fluor Daniel.

Con dolor, el padre del ingeniero desaparecido lamentó que “fui yo quien tuvo la mala idea de aconsejarle a Toño que informara de esos hechos a su jefe en la Ciudad de México, es decir, a Raúl Alberto Medina Peralta, gerente del proyecto”.

En septiembre de 2008, detalló, ese ejecutivo de ICA Fluor Daniel fue a Monclova, “y Toño se acomidió a llevarlo de regreso, para platicarle lo que había visto, y cuando se lo dijo, el gerente del proyecto lo felicitó y le agradeció… Toño no sabía que esa sería su condena”.

Días después, el ingeniero José Antonio Robledo Fernández le informó a su padre que ya había informado a su jefe en la Ciudad de México sobre lo que había visto, y que lo había felicitado.

Cuatro meses después, el 25 de enero de 2009, José Antonio Robledo Fernández fue desaparecido de manera forzada.

Favores pagados

Una semana después del rapto de José Antonio, y estando ya sus padres en Monclova, Coahuila, en donde formularon denuncias ante la entonces Procuraduría de Justicia del Estado (hoy Fiscalía), al hotel en el que se hospedaban llegaron, de madrugada, tres personas que preguntaron por ellos.

Se trataba de Joaquín del Ángel Benito Martínez, jefe de seguridad de ICA Fluor Daniel; Carlos Arturo Jiménez Encinas, alias El Plátano (presunto operador financiero del principal líder de Los Zetas, Omar Treviño Morales), y José David Galindo Flores, quien en ese entonces fungía como procurador de la Defensa del Trabajo en Monclova, Coahuila.

Estas personas, detalló el padre del ingeniero víctima de desaparición forzada “nos dijeron: ‘somos de la última letra del abecedario’. Y como yo no entendí a qué se referían, me dijeron concretamente: ‘Somos de Los Zetas”.

En el lobby del hotel, “estos tipos nos mostraron que ya llevaban toda la información que nosotros habíamos incluido en la denuncia que habíamos presentado en la Procuraduría estatal, y nos dijeron que si queríamos volver a ver a nuestro hijo ya no fuéramos con ninguna autoridad, porque ellos controlaban a las autoridades municipales, estatales y federales de Monclova, Saltillo y Monterrey”.

Por ese vínculo con Los Zetas, la Procuraduría General de la República detuvo a Joaquín Benito del Ángel Martínez, jefe de seguridad de ICA, en mayo de 2011, y ya estando preso, en una investigación distinta por el delito de trata de personas con fines de explotación sexual, este mismo empleado de ICA fue identificado como “cobrador” de Los Zetas.

Específicamente, fue señalado como “el enlace para el cobro de la seguridad de ICA, y para hacer llegar el pago a (Carlos Enrique) Haro (Villarreal)”.

Durante los seis años y medio que permaneció sometido a juicio, el jefe de seguridad de ICA nunca reveló cuál fue el motivo por el cual desaparecieron de manera forzada al ingeniero José Antonio Robledo Fernández, ni tampoco su paradero. Guardó silencio todo ese tiempo y, finalmente, el 13 de septiembre de 2017 fue puesto en libertad de forma ilegal por el juez federal Ubaldo García Armas.

Dicho juez liberó al jefe de seguridad de ICA bajo un argumento sin sustento jurídico: alegó que al ser detenido en 2011, los papás de José Antonio no fueron formalmente notificados del arresto, por lo cual, todo el juicio era inválido y lo puso en libertad.

Una semana después, el juez fue removido (y puesto al frente de un juzgado federal en Michoacán, donde sigue laborando sin mayor consecuencia hasta la fecha), y la libertad que decretó en favor de Joaquín Benito del Ángel fue revocada, sin embargo, se dio a la fuga, por lo que una nueva orden de captura fue emitida en su contra.

Medio año después, en marzo de 2018, Joaquín Benito del Ángel fue localizado en el área de cuidados intensivos de un hospital del IMSS, en donde recibía atención médica por un cuadro de cáncer terminal.

“¿Yo me pregunté, entonces, cómo es que esta persona estaba afiliada al Seguro Social? –explicó el papá de José Antonio–. Pues bueno, investigamos, y comprobamos que la empresa ICA recontrató a Joaquín Benito del Ángel tan pronto como fue liberado, le dieron un sueldo alto, y luego le dieron un aumento de 50%”.

ICA Fluor Daniel contrató de nuevo a su jefe de seguridad a pesar de que estaba prófugo de la ley, “y yo me pregunto –cuestionó el papá del ingeniero raptado– ¿qué haría ese señor, que ICA le debía ese favor tan grande?”.

Joaquín Benito del Ángel Martínez murió dos meses después de haber sido localizado por las autoridades, en mayo de 2018, sin revelar qué fue lo que hicieron con el ingeniero José Antonio Robledo.

Epílogo: el presente

Para refrendar el compromiso de búsqueda de su hijo, el pasado viernes 25 de enero de 2019, al cumplirse 10 años de la desaparición, sus padres convocaron a una conferencia de prensa en la que, cobijados por otras madres de personas víctimas de desaparición forzada, aclararon que su estrategia de búsqueda es en campo, pero sobre todo, en tribunales, porque “a través de la justicia estamos buscando la verdad”.

Por ello, señaló la señora Guadalupe Fernández, mamá de José Antonio, “hoy pedimos al presidente de la República voluntad política en la implementación de estrategias integrales, que lleven a buscar y a encontrar, en vida y en muerte, a las 40 mil 180 personas desaparecidas en México, incluyendo a los 43 normalistas de Ayotzinapa y a los migrantes que cruzaron nuestro país sin llegar a su destino”, fundamentada en una campaña nacional de búsqueda e identificación.

“Queremos que se cotejen los datos de quienes buscamos, con los de decenas de miles de cuerpos depositados en Servicios Médicos Forenses, restos humanos localizados por los mismos familiares en fosas clandestinas, miles de indicios que tienen nombre, apellido, y una familia que busca recuperarlos”.

Por ello, concluyó el señor José A. Robledo, papá del ingeniero víctima de desaparición forzada, “nosotros tenemos esperanzas en que el nuevo gobierno federal llegue al fondo (…) tenemos confianza en que este gobierno sí actúe pero, sinceramente, aquí le pido al presidente (Andrés Manuel López Obrador) que antes de pedirnos que perdonemos, que haga justicia, antes de perdonar queremos saber quiénes fueron”.

Y remató: “Si en nuestro país sólo se castiga 2% de los delitos, cómo le vamos a hacer, ¿hay que perdonar al otro 98% de los delincuentes a los que nunca van a capturar? Es pregunta…”

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Silver Screen Collection/Getty Images

Blackface de Trudeau: por qué se considera racista pintarse la cara de negro

Las imágenes del primer ministro canadiense Justin Trudeau con la cara pintada de negro al estilo "blackface" dieron la vuelta al mundo y lo obligaron a pedir disculpas. ¿Qué es esta práctica y por qué se considera ofensiva?
Silver Screen Collection/Getty Images
20 de septiembre, 2019
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Pintarse la cara de negro para disfrazarse de Aladino o del rey Baltasar podría parecer una broma inocente o una tradición inofensiva, pero puede interpretarse como un acto racista e insultante, sobre todo en Estados Unidos.

El escándalo que acaba de protagonizar el presidente de Canadá Justin Trudeau, quien aparece en unas fotos y videos de hace años disfrazado de esa guisa en una fiesta de “Las mil y una noches” y en varias actuaciones, es un ejemplo de la polémica que despierta esta tradición.

Este tipo de maquillaje se conoce como blackface(cara negra)o brownface (cara marrón) y normalmente se lo suele aplicar una persona de raza blanca para parecer negra.

“Oscurecer tu rostro sin importar el contexto o las circunstancias es siempre inaceptable por el historial del racismo vinculado a esta práctica”, declaró este jueves el mandatario canadiense.

“Debería haberlo entendido entonces y nunca debería haberlo hecho”.

Justin Trudeau en balckface

Globe and Mail, Global News, Time Magazine
Las imágenes de Trudeau han provocado gran polémica en Canadá.

La práctica no es nueva.

De hecho, tiene unos 200 años y en varios países del mundo —algunos en Latinoamérica— todavía se sigue haciendo.

Sin embargo, son muchos los historiadores, activistas y políticos que se han pronunciado al respecto en varias ocasiones para criticar una costumbre que definen como un insulto racista.

¿De dónde viene el “blackface”?

Se cree que comenzó en Nueva York, EE.UU., hacia el año 1830.

Tanto en Estados Unidos como en Europa, el blackface servía para entretener a los blancos con espectáculos basados en estereotipos negativos sobre los negros y en burlas sobre sus expresiones, acentos y apariencia.

Billy Van, the monologue comedian, 1900.

Strobridge & Co. Lith/Wikimedia Commons
En “El monólogo cómico”, 1900, el actor canadiense Billy Van se ve transformado por maquillaje “blackface”.

Muchos actores y cómicos llevaban a cabo las representaciones sobre escenarios a los que los negros ni siquiera podían acceder.

Más adelante, a lo largo del siglo XX, se usó para representar a personas de raza negra en el cine, pues era raro que éstas recibieran papeles protagonistas.

Es el caso del primer largometraje sonoro sincronizado de la historia, “El cantante de jazz” (1927), en el que el actor estadounidense de origen lituano Al Jolson hace de un judío que para poder interpretar canciones de jazz se pinta la cara de negro. Muchos consideraban a Jolson el “rey del blackface“.

También se veía en televisión y en el teatro.

La BBC incluso tenía su propio programa —The Black and White Minstrel Show (el espectáculo de variedades en blanco y negro)— que emitió por más de 20 años, desde 1958 hasta 1978.

Bob Hunter, Les Rawlings, Ted Darling, Dai Francis en "The Black and White Minstrel Show".

BBC
La BBC tenía un programa en el que los actores usaban “blackface”. Se emitió durante 20 años, hasta 1978.

Era un show muy popular que tuvo audiencias de 16 millones de espectadores en su mejor momento y que incluso ganó el prestigioso premio del Festival de la Rose d’Or de Montreux, Suiza, en 1961.

A medida que crecieron los movimientos para erradicar la discriminación racial y favorecer la lucha por los derechos humanos, el blackface fue perdiendo fuerza y comenzó a verse como algo vergonzoso.

¿Por qué es tan ofensivo?

El blackface es ofensivo porque promociona estereotipos errados y se originó para que una mayoría blanca se mofara de un grupo minoritario que luchaba por recuperar sus derechos civiles tras siglos de esclavitud.

“El blackface es una tradición fundamentada en el racismo, que consiste en gran parte en el miedo a los negros y en reírse de ellos”, le explicó a la BBC Kehinde Andrews, profesor de Estudios Negros en la Universidad de Birmingham y fundador de la Organización de la Unidad Negra de Reino Unido.

“Es un problema que existe desde hace mucho tiempo (también) en Europa. Desde los tiempos de Shakespeare en adelante, puede verse esta figura de gente blanca “ennegrecida”. Es interpretada o como un demonio, un peligro o una forma de burlarse de la gente”.

La actriz estadounidense Judy Garland (1922 - 1969) usó "blackface" para interpretar a Judy Bellaire en "Everybody sing", 1938.

Silver Screen Collection/Getty Images
La actriz estadounidense Judy Garland (1922 – 1969) usó “blackface” para interpretar a Judy Bellaire en “Everybody sing”, 1938.

Las representaciones blackface eran inexactas, hirientes y muy ofensivas, pero muchos blancos lo veían —y algunos aún lo ven— como una forma aceptable de entretenimiento.

“Todas estas representaciones en las que se hace burla de las personas negras y de su cuerpo, buscan reforzar la ideología racista”, declaró recientemente el historiador panafricanista español de origen colombiano Antumi Toasijé.

Hay quien dice que quienes lo practicaban no trataban de ofender o de ser racistas.

Sin embargo, sus críticos creen que no comprender la dimensión histórica de dolor y vergüenza vinculada al blackface no es una excusa.

“El uso del blackface es una práctica desactualizada que ya no se ve tanto estos días, lo cual demuestra que las actitudes públicas han avanzado desde hace entonces, y que las representaciones vulgares de personas negras deben considerarse inaceptables”, le dijo a la BBC en Holman, un activista de la organización británica Show Racism the Red Card.

Pero todavía se hace.

¿Dónde se practica hoy día?

Pueden encontrarse varios ejemplos en Europa.

En Holanda, en diciembre de cada año San Nicolás visita a los niños acompañado de su sirviente Zwarte Piet (Pedro “el Negro”), un personaje con labios rojos, una peluca rizada y la cara pintada de negro.

Un comité de la ONU le pidió a Países Bajos que se deshicieran del personaje, pero el gobierno holandés “desestimó” la solicitud.

Protestas en Holanda

AFP/Getty Images
La figura de Zwarte Piet (Pedro “el Negro”) en Holanda despierta controversia.

En España hay una tradición similar que sigue vigente: es habitual que las personas blancas se pinten la piel de negro para desfilar como Baltasar en la cabalgata de Reyes Mayos, un desfile típico de carrozas en la noche del 5 de enero.

En 2014, la entonces alcaldesa de Madrid, Ana Botella, defendió esta costumbre tras recibir algunas varias críticas: “Si tuviéramos un concejal negro, no habría desde luego ningún inconveniente en que tuviéramos un rey negro”.

Una foto de otro exalcalde de la ciudad, Alfredo Ruiz Gallardón, disfrazado del rey Baltasar en 2006 fue muy polémica.

Alfredo Ruiz Gallardón disfrazado de Baltasar.

Carlos de Andres/Getty Images
Esta imagen del exalcalde de Madrid, Alfredo Ruiz Gallardón disfrazado de rey Baltasar generó polémica.

También ocurre en la cabalgata de Reyes de Alcoy, Alicante, al Este del país, en la que desfilan els negrets (los negritos). Se celebra desde 1885 y es Bien Turístico Nacional.

En Bélgica ocurre lo mismo con los noriauds (los reyes negros). Además, durante el festival folclórico de Ducasse, en la ciudad de Ath, una fiesta de gigantes y dragones, un hombre se pinta la cara de negro todos los meses de agosto para representar al “Salvaje”.

Han pedido varias veces que se retire sin éxito ese personaje.

En el festival folclórico belga Ducasse un hombre se pinta la cara de negro para representar al "salvaje".

KENZO TRIBOUILLARD/Getty Images
“El Salvaje” es representado por un hombre con “blackface” durante un popular festival belga. Esta foto se tomó en agosto de este año.

¿Y en América Latina?

Un personaje muy popular de la televisión peruana llamado “El Negro Mama”, interpretado por el actor Jorge Benavides con cara pintada y gruesos labios, fue denunciado por racismo por la organización no gubernamental Lundú y por otros grupos benéficos.

En 2013, el canal Frecuencia Latina recibió una multa de US$26.000, pero se sigue emitiendo.

El negro mamá

YouTube
Muchos en Perú consideran ofensivo al “Negro Mama”.

En Latacunga, Ecuador, en septiembre se celebra la fiesta de la Mamá negra (o fiesta de la Virgen de la Merced), en la hay un hombre disfrazado de mujer con la cara pintada de negro. También ha recibido críticas por considerarse racista.

Durante el carnaval de Uruguay, hay comparsas de negros y de “lubolos”. Estos últimos son blancos pintados de negros. Es una tradición que tiene años.

En Colombia la tradición del Son de Negro (o “los negritos”) del carnaval de Barranquilla también tiene historia. Para pintarse la piel, mezclan polvo mineral con aceite de oliva. Antes la pintura se lograba con carbón molido.

https://www.instagram.com/p/B2ZoQ94pNZ8/

Y en México hubo polémica recientemente en el programa televisivo “La Parodia” por una representación de Yalitza Aparicio, la actriz indígena protagonista de la película “Roma”, con el rostro pintado y una protésis para agrandar su nariz.

https://twitter.com/YekaRosales/status/1099836425904697344

Otros ejemplos recientes de “blackface”

En la comedia del director cubano “Tres viudas en un crucero”, inaugurada en Miami, EE.UU., en enero de 2018, había un personaje blackface. Tras una denuncia en el Miami Herald, ese personaje fue modificado.

Y en febrero 2019, la cantante Katy Perry eliminó dos artículos de su gama de zapatos porque muchos se quejaron de que el diseño era racista por asemejarse a rostros blackface.

Ella dijo que “lamentaba” lo ocurrido y que nunca quiso causar dolor.

zapatos de Katy Perry shoes.

Katy Perry Collection
Estos zapatos de Katy Perry fueron eliminados de la colección por su parecido al “blackface”.

Antes de eso, en diciembre de 2017, el futbolista francés del Barcelona Antoine Griezmann había sido criticado por disfrazarse de jugador de baloncesto usando esa técnica.

Al principio, defendió su decisión diciendo que era un tributo a los Trotamundos de Harlem , pero después eliminó la foto de Twitter y se disculpó.

En mayo de 2018, la supermodelo estadoundiense Gigi Hadid pidió perdón por una portada en la que usaba maquillaje muy oscuro que algunos consideraban que se asemejaba al blackface.

La revista, Vogue Italia, respondió a las críticas: “Comprendemos que el resultado ha generado cierto debate entre nuestros lectores y nos disculpamos sinceramente si hemos podido ofender”.


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