Negligencia de Procuraduría retrasó la búsqueda de una niña desaparecida en Tlaxcala: CNDH
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Negligencia de Procuraduría retrasó la búsqueda de una niña desaparecida en Tlaxcala: CNDH

La CNDH emitió la recomendación 83/2018 por la desaparición de la niña Karla Tezmol; la Procuraduría de Tlaxcala retrasó la emisión de una ficha para su búsqueda 21 días.
Especial
7 de enero, 2019
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La Procuraduría de Tlaxcala fue negligente en la búsqueda de Karla Tezmol, una niña de 11 años que desapareció en el estado en 2016, señaló la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) en la Recomendación 83/2018. Las autoridades locales tardaron 21 días en emitir una Alerta Amber para localizar a la menor.

De acuerdo con la recomendación, la Procuraduría General de Justicia de Tlaxcala violó el derecho humano de acceso a la justicia en agravio de los familiares de Karla, y del interés superior de la niñez de la menor, quien fue raptada en el camino de su casa a la escuela, el 13 de enero de 2016.

Cámara registra el rapto de Karla Tezmol en Tlaxcala, pero la procuraduría pierde el video

Sin embargo, la Alerta Amber fue emitida 21 días después de que sus familiares reportaron la desaparición, el 4 de febrero del mismo año.

La CNDH documentó que, luego de que la niña desapareció en el municipio de San Pablo del Monte, Tlaxcala, sus padres presentaron una denuncia ante la Procuraduría estatal, “autoridad que no emitió la ‘Alerta AMBER Tlaxcala’, como lo establecen los protocolos en caso de desaparición de personas menores de edad. Y únicamente inició un Acta Circunstanciada” y omitieron entregar a la familia una copia de su declaración.

Además, al presentar la denuncia, la Procuraduría prohibió a la familia difundir la fotografía de Karla, “para no obstaculizar” el trabajo de las autoridades. Finalmente, y ante la falta de resultados para su localización, dieron aviso a las autoridades de la Fiscalía General de Justicia de Puebla, por la desaparición y probable comisión del delito de trata de personas en agravio de la menor.

Los casos de trata de personas en Tlaxcala, impunes desde hace más de ocho años

Tras una investigación iniciada el 19 de febrero de 2016, la CNDH confirmó que las autoridades de la Procuraduría de Tlaxcala actuaron “indebida y tardíamente” en el caso, pues retrasaron 21 días la emisión de la Alerta AMBER para localizar a Karla, “sin justificar el motivo por el cual se consideró que los elementos que arrojaba la citada denuncia no eran suficientes para presumir la comisión de un hecho delictivo”.

También incumplieron con diversos lineamientos de actuación establecidos en el Protocolo de Investigación Ministerial de los Delitos Relacionados con Desaparición de Mujeres, y omitieron tomar en consideración la desaparición de la niña como posible víctima de trata de personas.

La CNDH señaló que cuenta con evidencias que permiten acreditar violaciones a los derechos humanos mencionados, por lo que pide al gobernador de Tlaxcala que en coordinación con la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas y Ofendidos del estado brinde la reparación integral a los familiares de Karla y les dé atención psicológica por el tiempo que lo requieran.

Aumenta la desaparición de niñas en Tlaxcala, pero la Procuraduría no las busca ni investiga

El organismo nacional solicitó a la Procuraduría de Tlaxcala que continúe con la integración y perfeccionamiento de la Averiguación Previa 4, para que se practiquen a la brevedad las diligencias tendientes al esclarecimiento de los hechos, a efecto de continuar con la búsqueda y localización de Karla y determinar, en su caso, la probable responsabilidad penal que corresponda.

La Comisión pidió a las autoridades locales colaborar con la investigación contra las autoridades involucradas en los hechos, capacitar a los funcionarios públicos encargados de ejecutar la “Alerta AMBER Tlaxcala” para no realizar su trabajo “anteponiendo estigmas o estereotipos” e instruir que se modifique dicho protocolo para simplificar su activación.

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¿Cómo contarán la pandemia de COVID los libros de historia?

Por muy tentador que sea predecir un vuelco total del comportamiento social, las lecciones del pasado sugieren que es poco probable.
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6 de septiembre, 2021
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Después de casi dos años -y de un extraordinario parón mundial cuyo impacto aún no está claro- es inevitable que muchos escriban sobre la COVID-19 durante las próximas décadas.

Ahora que entramos en un largo período de reflexión, los estudiosos de las artes y las humanidades tienen mucho que ofrecer, especialmente una vez que la intensidad de la cobertura científica y médica ha empezado a disminuir.

Al principio, cuando muchos de nosotros nos confinábamos y nos preocupábamos por cómo íbamos a salir de la pandemia, el único capítulo de cualquier libro sobre la COVID que cualquiera de nosotros quería leer era el de la vacuna.

¿Habría una y funcionaría? Pero la descripción técnica de esta preciosa intervención médica en las próximas publicaciones será concisa y breve. La historia más completa está en otra parte.

Lo que verdaderamente importa

La historia médica de las plagas es fascinante, pero rara vez es la cuestión crítica. No sabemos con certeza qué fue la epidemia ateniense del siglo V a. e. c., ni la devastadora del siglo II y III e. c.

La peste de los siglos VI a VIII e. c. en el imperio romano es objeto de discusión, pero probablemente se trataba de varias infecciones diferentes. Sabemos cómo se propagó la peste negra, pero eso no es lo más interesante.

Lo más interesante es cómo reacciona la gente ante las epidemias y cómo los escritores describen sus reacciones.

Vacuna contra la covid-19

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Hoy estamos centrados sobre todo en el aspecto científico de la pandemia, pero seguramente esto perderá importancia en el futuro.

El relato del historiador y general griego Tucídides (460-400 a. e. c.) sobre cómo respondieron los atenienses a la virulenta plaga del siglo V influyó directa o indirectamente en la forma en que muchos historiadores posteriores las describieron.

Estableció la pauta para una narración de los síntomas junto con el impacto social.

Atenas y la peste

Atenas estaba en el segundo año de lo que se convertiría en más de 20 años de conflicto con su rival Esparta.

La peste se extendió rápidamente y mató con rapidez: los síntomas comenzaban con fiebre y se extendían por todo el cuerpo.

Pericles

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Tucídides dijo que la pérdida de su gran estadista Pericles (495-429 a. e. c.) a causa de la peste alteró la naturaleza de su liderazgo.

Algunos atenienses fueron diligentes en el cuidado de los demás, lo que normalmente les llevó a la muerte, pero muchos simplemente se rindieron, o ignoraron a la familia y a los muertos, o persiguieron los placeres en el tiempo que les quedaba.

Es discutible hasta qué punto la peste cambió a Atenas: no detuvo la guerra ni afectó a su prosperidad.

Lo que sí dice Tucídides es que la pérdida de su gran estadista Pericles (495-429 a. e. c.) a causa de la peste alteró la naturaleza de su liderazgo y eliminó algunos de sus rasgos moderadores.

Queda implícito que los atenienses pueden haber abandonado su tradicional piedad y respeto por las normas sociales.

Esta fue la generación que produciría el cuestionamiento más radical del papel y la naturaleza de los dioses, de lo que sabemos del mundo y de cómo debemos vivir.

Pero también condujo a un renovado sentido del militarismo y a una eventual catástrofe: la derrota de Atenas ante Esparta y la pérdida de su imperio.

Las pandemias y su impacto

La tentación es decir que las pandemias lo cambian todo.

El historiador bizantino Procopio (500-570 e. c.), que sobrevivió a la aparición de la peste en el siglo VI, estaba al tanto de esto.

Niña en una clase virtual

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Es tentador decir que todo ha cambiado a causa de la pandemia, ¿pero es realmente así?

Todo el mundo se volvió muy religioso durante un tiempo, pero luego, en cuanto se sintió libre, volvió a su antiguo comportamiento.

La peste fue un símbolo evidente de la decadencia del sistema, pero la gente se adapta.

¿Estaba el mundo bizantino tan fatalmente debilitado por la peste y su resurgimiento que fue incapaz de resistir la embestida de los árabes en el siglo VII?

Esto puede ser cierto en parte, pero la peste precedió significativamente a la conquista árabe, hubo tanta continuidad como alteración visible en su cultura y en la vida de las ciudades. Además, el mundo árabe tuvo sus propias pestes. La historia no es tan sencilla.

¿Y qué hay de nuestra pandemia? Por muy tentador que sea predecir un vuelco total del comportamiento social, las lecciones del pasado sugieren que es poco probable.

Los fuertes lazos de la sociedad han sobrevivido bien.

Quizá la peor consecuencia sea el retroceso en el progreso de los países en desarrollo.

Eso y las repercusiones a largo plazo sobre la salud mental y la educación en todo el mundo son excepcionalmente difíciles de calibrar, aunque esta será la pandemia más estudiada de nuestra historia. Y serán los estudiosos de las artes y las humanidades y los científicos sociales quienes realicen gran parte de este incisivo trabajo, y ya lo están haciendo.

La ciencia de la pandemia

Entonces, ¿qué nos dice la historia que sería lo útil? Que hay que investigar más y profundizar en el conocimiento.

Niña con mascarilla

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La historia de la COVID no será solo la descripción del virus. Será la complejísima historia de cómo esta enfermedad se cruzó con nuestro comportamiento social y cómo decidimos responder ante ello.

Por eso la historia de la COVID no será solo la descripción del virus y la vacuna, o el misterio de si vino de un murciélago o de un laboratorio.

Será la complejísima historia de cómo esta enfermedad se cruzó con nuestro comportamiento social y cómo decidimos responder como individuos y familias, comunidades y políticos, naciones y organismos mundiales.

Lo que los mejores historiadores desde Tucídides nos han dicho es que la biología de la enfermedad es inseparable de la construcción social de la enfermedad y la salud.

Y también vemos que los humanos somos muy malos a la hora de pensar en las consecuencias.

Una de las consecuencias potenciales más interesantes de esta pandemia es la relación entre la política y la ciencia.

Investigadores en el laboratorio

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La ciencia no habla con una sola voz, rara vez ofrece respuestas fáciles o inequívocas y se resiste al corto plazo.

La peste ateniense puede haber impulsado a los pensadores a ser más radicales al cuestionar las visiones tradicionales de la vida, la muerte y el papel de los dioses.

Y la Peste Negra se considera a menudo como un cambio de juego en términos de religión y filosofía, y que fomentó cambios en la ética médica y mejoras en la atención social.

Incluso cambió la balanza sobre el valor del trabajo, pero todavía tenemos que ver si nuestra pandemia ha hecho incursiones duraderas en los patrones de trabajo en las oficinas o virtualmente.

Esta última pandemia ha mostrado lo mejor y más esencial de la ciencia, pero también la ha colocado incómodamente en el centro de la toma de decisiones políticas.

Junto con la crisis climática, mucho más peligrosa, la pandemia ha animado a los políticos a afirmar que “siguen la ciencia”.

Pero la ciencia no habla con una sola voz, rara vez ofrece respuestas fáciles o inequívocas y se resiste al corto plazo.

Cómo se desarrolle la conversación entre la política y la ciencia, y cuáles sean sus consecuencias, podría ser una de las sorpresas de este momento tan extraño.

A largo plazo, la comprensión de las repercusiones de este virus -y de los retos culturales, sociales y económicos más amplios en los que se inserta- requerirá que despleguemos una visión más generosa y holística de la ciencia.

Sólo así podremos escribir el relato de esta pandemia que su fuerza disruptiva exige.

*Christopher Smith es director ejecutivo del Consejo de Investigación de Artes y Humanidades, Escuela de Clásicos, Universidad de St. Andrews, Reino Unido.

*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original.


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