El combate a la pobreza en el sexenio de Peña fue insuficiente, afirma Coneval
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El combate a la pobreza en el sexenio de Peña fue insuficiente, afirma Coneval

El Consejo publicó su balance de la administración que recién concluyó, destacando que millones de personas salieron de la pobreza extrema pero otros ingresaron a la pobreza moderada.
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El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) concluyó que el gobierno de Enrique Peña Nieto (2012-2018) dejó acciones insuficientes en el combate a la pobreza, pese a ser uno de sus principales compromisos durante el sexenio, tras obtener una medición promedio de 60.9 %.

Este 15 de enero, el organismo alertó que de 2012 a 2016, la pobreza extrema se redujo casi en la misma proporción con la que aumentó la pobreza moderada.

Aunque el Consejo reconoció algunos avances de la administración de Peña Nieto en cuanto a carencias sociales, lo que redujo la pobreza extrema, también destacó el estancamiento en el ingreso de los hogares, lo que elevó la pobreza moderada.

Los datos presentados por Coneval sobre pobreza en México de 2012 a 2016 (última medición multidimensional de la pobreza del Consejo) refieren que 2.1 millones de personas salieron de la pobreza extrema en ese periodo, mientras la pobreza moderada aumentó en 2.2 millones de personas.

Coneval

De esta forma, en el sexenio de Peña Nieto las personas en pobreza pasaron de ser 41.8 millones en 2012, a 44 millones en 2016, y la población en pobreza extrema pasó de 11.5 a 9.4 millones en el mismo periodo.

Para reducir significativamente los índices de pobreza en el país, advierte el Consejo, es necesario mejorar las condiciones de las personas pobres más allá de los satisfactores mínimos de bienestar que arrojan los indicadores de la medición multidimensional de la pobreza, como la alimentación y la salud. Lo que se requiere, agrega el documento, es aumentar el ingreso corriente a un nivel superior al de la línea de pobreza, a la par de disminuir las carencias.

“El desempeño del ingreso laboral ha sido muy errático desde 2005. Si no logramos mejorarlo, bajar esa pobreza moderada va a estar muy complicado, por más política social que uno le ponga”, dijo a Animal Político el secretario ejecutivo del Coneval, Gonzalo Hernández Licona.

El reciente aumento al salario mínimo, agregó el funcionario, podría ayudar a reducir la pobreza sin ser la panacea para lograrlo, pues el aumento apenas es un piso mínimo para alcanzar la línea de pobreza, pero lo que realmente sacaría a las personas de la pobreza es un incremento de su salario.

“Estamos subiendo ese piso, pero no puedes reducir la pobreza a base de puros aumentos al salario mínimo. Tiene que ser por la vía del incremento a la productividad de la economía, a la inversión, a la educación de calidad de las familias. El crecimiento económico te lleva al incremento al salario, pero no viceversa”, puntualizó Hernández Licona.

 

Educación y vivienda, los más rezagados

Los indicadores de Coneval que registraron menores avances durante la gestión de Enrique Peña fueron el combate al rezago educativo y el acceso a vivienda de calidad.

Advierte que el rezago en educación disminuyó solo dos puntos porcentuales, mientras las carencias en acceso a vivienda de calidad solo se redujeron 1.6 %.

En cambio, los indicadores negativos que tuvieron mayor reducción entre 2013 y 2018 fueron las carencias por acceso a seguridad social (casi 6%), la carencia por acceso a servicios de salud (6 %) y la carencia por acceso a alimentación (2.2 %) durante el periodo 2013-2018, ya que en el caso de estos indicadores, el diagnóstico sí abarca todo el sexenio.

El gobierno del priista Enrique Peña no dio importancia al Plan Nacional de Desarrollo ni a los programas sectoriales, institucionales, regionales y especiales que exige la Ley de Planeación, sentencia el reporte, por lo cual el presupuesto no corresponde con la planeación de inicio de gobierno, que termina siendo un mero trámite burocrático, según el Consejo.

“Las metas de 2012 nadie las volvió a pelar. Y el gobierno en el día a día, año con año toma decisiones independientes de ese plan. A lo mejor al Plan Nacional de Desarrollo al principio le echan ganas, pero después deja de ser una ruta para guiar la política pública”, lamentó el titular.

No obstante, el balance reconoce algunos avances como la incorporación de indicadores en la planeación nacional, que permiten dar seguimiento oportuno sobre el avance en el cumplimiento de los objetivos.

“Pareciera que la elaboración y el uso de estos documentos es un mero trámite burocrático”, puntualizó el Consejo.

No obstante, reconoció también algunos avances como la incorporación de indicadores en la planeación nacional, que permiten dar seguimiento oportuno sobre el avance en el cumplimiento de los objetivos.

El Consejo planteó también los retos que tendrá la siguiente administración, encabezada por Andrés Manuel López Obrador, para lograr los objetivos en los que su antecesor se quedó rezagado: establecer en el Plan Nacional de Desarrollo la urgencia de disminuir los niveles de pobreza en el país y diseñar políticas públicas en ese sentido, por lo que se deben generar ingresos suficientes para la población.

Coneval llamó al nuevo gobierno a fortalecer la descentralización para dotar a estados y municipios de herramientas para sumarse a la planeación nacional, con la capacidad de adaptar las intervenciones federales a la realidad y prioridades locales.

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Evolución del coronavirus: El covid-19 se comporta como si fuera una enfermedad de transmisión sexual

Desde el punto de vista evolutivo, el coronavirus se asemeja a una enfermedad de transmisión sexual: la persona infectada continúa viéndose y sintiéndose bien mientras contagia a otros. Y, dado a que en algunos casos provoca cuadros graves y en otros no, es un virus muy difícil de controlar.
Getty Images
18 de junio, 2020
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En el caso de los virus, hay una delgada línea entre la severidad y la transmisibilidad. Si son demasiado virulentos, matan o dejan incapacitado a su huésped, pero esto limita su habilidad de infectar a otros nuevos.

Por el contrario, si hacen poco daño, no pueden generar suficientes copias de sí mismos para volverse infecciosos.

Pero, el SARS-CoV-2, el coronavirus que causa la covid-19, esquiva esta compensación evolutiva.

Los síntomas, por lo general, no aparecen hasta que la persona infectada ha estado propagando el virus durante varios días.

Un estudio del SARS-CoV-2 estimó que la tasa más alta de transmisión viral tiene lugar uno a dos días antes de que la persona infectada comience a mostrar síntomas.

En términos más sencillos, sólo te sientes enfermo cuando el virus ha logrado cumplir con su meta evolutiva: propagarse.

Los virus que son buenos haciendo copias de sí mismos y haciendo que esas copias entren dentro de nuevos huéspedes, son más exitosos y se vuelven más prevalentes hasta la que inmunidad del huésped o medidas de salud pública lo contienen.

Como profesores que estudiamos medicina evolutiva, sabemos que la compensación entre la virulencia y la transmisibilidad ayuda a mantener a un patógeno bajo control.

Prueba de covid

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Entre el 40% y el 45% de las personas infectadas con SARS-CoV-2 son asintomáticas.

La misma destructividad de un virus evita que se propague demasiado.

Esto ha sido el caso con otros patógenos pandémicos, incluyendo el virus de Marburgo, el ébola y el coronavirus original responsable del SARS.

Los brotes que causan consistentemente síntomas severos son más fáciles de acorralar con medidas de salud pública, porque los individuos infectados son fácilmente identificables.

El SARS-CoV-2, sin embargo, puede invadir comunidades sigilosamente, porque muchos individuos infectados no tienen ningún síntoma.

Como una enfermedad de transmisión sexual

Desde este punto de vista, la covid-19 se asemeja a una enfermedad de transmisión sexual.

La persona infectada continúa viéndose y sintiéndose bien, mientras propaga la enfermedad a nuevos huéspedes.

El VIH y la sífilis, por ejemplo, son relativamente asintomáticos por una gran parte del tiempo en que son contagiosas.

Con el SARS-CoV-2, investigaciones recientes indican que el entre el 40% y el 45% de las personas infectadas son asintomáticas.

Y estos portadores son capaces de transmitir el virus por un período más largo.

Hombre en un consultorio médico

Getty Images
Al igual que enfermedades de transmisión sexual, lpersona infectada continúa viéndose y sintiéndose bien, mientras propaga la enfermedad a nuevos huéspedes.

La covid-19 tiene otra similitud con muchas enfermedades de transmisión sexual.

Su severidad no es la misma en todos los huéspedes y por lo general estas diferencias son dramáticas.

Hay evidencia de que la habilidad para luchar contra la infección difiere entre la gente. La severidad entre las cepas del virus también puede ser diferente, aunque aún no hay evidencia sólida al respecto.

Incluso cada cepa de SARS-CoV-2 puede afectar a la gente de diferentes formas, lo cual puede facilitar su propagación.

Hospital

Reuters
El virus es particularmente agresivo con las personas mayores de edad y con ciertas enfermedades preexistentes como diabetes o hipertensión.

El virus SARS-CoV-2 -o cualquier otro patógeno- no cambia deliberadamente lo que hace para explotarnos y usar nuestro cuerpo como vehículo de transmisión, pero los patógenos pueden evolucionar de modo que parezca que están jugando con nosotros.

Estudios muestran que los patógenos pueden expresar virulencia condicional -es decir, que pueden ser altamente virulentos en algunos individuos y menos virulentos en otros- dependiendo de características del huésped como la edad, la presencia de otras infecciones y la respuesta inmunitaria de cada individuo.

Esto puede explicar por qué el SARS-CoV-2 evita el mecanismo de compensación.

En algunos individuos maximiza la virulencia. En otros maximiza su transmisibilidad.

Cómo el SARS-CoV-2 se sale con la suya

La edad, hasta el momento, parece ser un factor crítico. La gente mayor tiende a sufrir infecciones altamente destructivas, mientras que los huéspedes más jóvenes, aunque pueden infectarse de la misma manera, se ven mayormente poco afectados.

Esto puede ser porque distintos huéspedes pueden tener distintas respuestas inmunitarias.

Otra explicación es que, a medida que nos volvemos mayores, somos más propensos a desarrollar otras enfermedades como obesidad e hipertensión, que pueden hacernos más susceptibles al daño provocado por el SARS-CoV-2.

Más allá del mecanismo, este patrón basado en la edad le permite al SARS-CoV-2 salirse con la suya desde el punto de vista evolutivo: devastando a las personas mayores con alta virulencia, pero manteniendo a las personas más jóvenes como vehículos de transmisión.

Hospital

Getty Images
Al ser una enfermedad nueva, todavía hay demasiadas incógnitas sin responder, cómo cuáles son sus efectos a largo plazo, por ejemplo.

Algunos estudios indican que la gente joven es más probable que sea asintomática.

Ambos, los asintomáticos y los presintomáticos pueden transmitir el virus.

¿Qué sabemos entonces de la evolución del SARS-CoV-2? Desafortunadamente, aún no mucho. Hay algo de evidencia de que el virus puede estar adaptándose a nosotros, como nuevos huéspedes, pero hasta el momento no hay evidencia que muestre que estas mutaciones están cambiando al virulencia o transmisibilidad del SARS-CoV-2.

Y como el SARS-CoV-2 puede esquivar la compensación típica entre la virulencia y la transmisibilidad, puede que haya poca presión evolutiva para transformarse disminuir su severidad a medida que se propaga.

De todos los misterios que rodean a la covid-19, una cosa es cierta: no podemos dejarnos llevar por una falsa sensación de seguridad. Como advirtió Sun Tzu en “El arte de la guerra”, conoce a tu enemigo.

Hay mucho más que saber sobre el SARS-CoV-2 antes de cantar victoria.

*Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original en inglés.. Athena Aktipis es profesora asistente de Psicología del Centro de Evolución y Medicina de la Universidad Estatal de Arizona en EE.UU. Joe Alcock es profesor de Medicina de Emergencia de la Universidad de México.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC


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