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Prepa de Tamaulipas discrimina a alumno por ser drag queen; luego se disculpa y dice que fue un malentendido

La escuela se disculpó tras la denuncia del joven en redes sociales y aseguró que no fue expulsado, pero él no quiere regresar por el trato que recibió.
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Por César Reveles
10 de enero, 2019
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Daniel, de 17 años, alumno de preparatoria del Instituto Tamaulipas, recibió un trato discriminatorio de las autoridades escolares por vestirse como drag queen: le pidieron, a cambio de no ser expulsado, que tomara terapia psicológica y ocultara sus fotos de redes sociales.

“Me dieron esa solución, mantener mis fotos en privado e ir a terapia psicológica (…) como respondí que no, me dijeron que entonces no podía seguir (en la escuela)”, escribió el alumno en su perfil de Facebook.

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Aunque las autoridades le pidieron disculpas y aseguraron haber llegado a un acuerdo con su madre, Daniel dijo a Animal Político que no regresará a la institución y se reunirá con abogados de la organización Skin Drag Tampico, en la cual ha concursado como drag queen, para decidir si demandará a la escuela. 

En entrevista, el joven relató que todo comenzó por una demanda que él interpuso contra su padre biológico quien no se ha hecho cargo de los gastos de la escuela.

“Mi abogado me pedía una constancia que acreditara mis gastos escolares, por eso me acerque con el director del instituto y él me dijo que, antes de darme el documento, necesitaba platicar conmigo”, contó Daniel.

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En esta plática estuvo presente además del director, la psicóloga de la escuela. Ambos dijeron a Daniel que se habían enterado de que es drag queen por unas fotos compartidas entre los alumnos.

El alumno asegura que ellos entraron directamente a su perfil de Facebook para ver las imágenes.

“Con anterioridad yo había platicado con la psicóloga por algunos problemas familiares que afectaban mi estado de ánimo y en ese momento le comenté que yo era drag queen. Estoy seguro que ella le informó al director sobre esto”, dijo Daniel.

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En la plática con las autoridades escolares, además de la sugerencia de recibir atención psicológica, el director lo cuestionó por vestirse de mujer y mencionó que el hecho de aparecer como drag queen podría relacionarse con el delito de tráfico sexual.

“Imaginemos que mi hija va en esta escuela y hay un chico que hace lo que tu haces (…) yo no me voy a enojar pero si preocupar por la clase de vida que lleva ese chico y más por las enfermedades que hay”, dijo el director, según la versión de Daniel.

“Todo fue un malentendido”, instituto se disculpa

En entrevista para Animal Político, Rafael Juárez, director del Instituto Tamaulipas asegura que la situación con Daniel fue un malentendido y que nunca fue suspendido de la escuela.

El director acepta que tuvieron una plática con el joven pero que este miércoles ya llegaron a un acuerdo con su madre y le informaron que Daniel no fue expulsado, además de que la institución ya cubrió el pago de inscripción correspondiente a este ciclo escolar.

Al ser cuestionado sobre la expulsión y la petición de recibir apoyo psicológico, el director dice que “todo fue un malentendido, sí tuvimos una plática con él donde tratamos situaciones internas que no pueden darse a conocer, al final el alumno nunca fue dado de baja y ya llegamos a un arreglo con su mamá para que regrese a clases, ella quedó muy satisfecha”.

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El director del Instituto Tamaulipas prefirió no dar más detalles sobre la conversación con el menor de edad y dijo que espera que regrese y continúe con sus estudios.

La dirección general de la institución pidió una disculpa a través de un comunicado e invitó a Daniel a regresar a clases.

“En el Instituto Tamaulipas no se tienen prácticas de discriminación de ninguna índole: ni por preferencias de credo o religión, ni por preferencias políticas, ni por diferencias sociales, de raza, ni por algún tipo de capacidad diferente: mental, psicológica o motora, ni por las diferentes preferencias sexuales”, expuso la escuela en el comunicado.

La institución “ofrece una disculpa pública y privada” a Daniel “por un mal manejo de la comunicación interna”.

Rechaza el arreglo

A pesar de las disculpas y el arreglo al que, asegura la institución, llegaron con su mamá, Daniel dice que no regresará a la escuela.

“He recibido apoyo de algunos de mis compañeros pero no quiero saber más de la institución, me trataron mal y me hicieron sentir incómodo, no podría regresar a una escuela que te discrimina por tus preferencias sexuales”, dijo.

El alumno añadió que está en espera de la asesoría legal que le brindarán los abogados de la organización Skin Drag Tampico.

“Una vez que platique con ellos decidiré la forma legal en la que actuaré, mientras tanto buscaré otras opciones educativas porque definitivamente no regresaré al instituto”, finaliza Daniel.

El Instituto de Tamaulipas, que ofrece secundaria y preparatoria, está incorporado a la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), sin embargo en esta universidad, hasta el momento, desconocen el caso.

“Si los padres del joven deciden interponer una queja pueden hacerlo con nosotros, el instituto solo está incorporado a la UAT pero no depende de nosotros, sin embargo las quejas si podemos analizarlas y actuar en caso de ser necesario”, informó la universidad en entrevista.

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Joshua vs Andy Ruiz: qué es el 'sportswashing' y por qué acusan a los boxeadores de prestarse a esa práctica

Mientras Anthony Joshua se prepara para luchar contra Andy Ruiz en el "Choque en las dunas", Amnistía Internacional sugiere que los sauditas están tratando de "blanquear" su reputación a través del deporte.
7 de diciembre, 2019
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Existen muchos grandes eventos deportivos en Arabia Saudita: por ejemplo, la pelea de Anthony Joshua contra Andy Ruiz tiene atento al mundo del boxeo este fin de semana.

Al combate, hay que sumar la primera carrera de la temporada de Fórmula E, que fue en Riad el pasado noviembre, y los planes de organizar una nueva carrera de F1 allí.

También se anunció recientemente que la Supercopa de España, con el nuevo formato de cuatro equipos también se celebrará en Arabia Saudita durante los próximos tres años.

Una decisión que ha sido muy criticada, con la ministra española de Deportes en funciones, María José Rienda, diciendo que el gobierno no apoyaría la celebración de competencias “en países donde no se respetan los derechos de las mujeres”.

Una declaración clave para entender cómo y por qué Arabia Saudita es el último país en ser acusado de sportswashing o blanqueo de imagen deportivo”: la práctica de usar eventos deportivos para cambiar la percepción pública de un país.

Término nuevo, estrategia antigua

El término “sportwashing”, que combina las palabras en inglés “sport” (deportes) y “washing” (lavar), fue acuñado en 2015.

Pero entonces se usaba para Azerbaiyán, país con riqueza petrolera pero también un historial de violaciones de derechos humanos.

Chelsea celebrando

Etsuo Hara
La final de la Liga Europa se celebró en Bakú, Azerbaiyán, a pesar de muchas quejas.

Ese año, después de haber patrocinado al Atlético de Madrid, Azerbaiyán apostó por mejorar su imagen con el deporte.

Invirtieron dinero en la organización de los “Juegos Olímpicos Europeos” y un año después organizó su primera carrera de Fórmula 1, inicialmente bajo el nombre de Gran Premio de Europa pero luego simplemente se llamó el Gran Premio de Azerbaiyán.

Bakú también se hizo con la final de la Liga Europa 2019.

Y ahora, cuando se busca el nombre del país en internet, te encuentras, por ejemplo, éxitos de la F1 o de atletismo, haciendo que las violaciones de los derechos humanos bajen de posición.

Cuando el nombre del país aparece en las noticias, suele ser más en el contexto de grandes eventos deportivos y figuras de alto perfil.

Y, sutilmente, esperan los estrategas, ver a estas figuras jugando en ese país transmite al público la señal de que las cosas no pueden ser tan malas allí.

La palabra puede ser nueva pero la práctica no. La Sudáfrica del apartheid participó en muchos esfuerzos para organizar eventos deportivos, incluido una carrera de F1 en la década de 1980 que fue muy controvertida.

Deporte en vez de abusos

Ahora, según sugiere Amnistía Internacional, Arabia Saudita está haciendo lo mismo. La organización defensora de los derechos humanos no quiere que pase a un segundo plano el historial “abismal” de ese país.

Se han implantado fuertes restricciones a la libertad de expresión y a los derechos de las mujeres, al igual que el uso de la pena de muerte para delitos no reconocidos como crímenes por el derecho internacional.

El asesinato del periodista Jamal Khashoggi dentro de la embajada de este país en Turquía también ocupa un lugar destacado en la conciencia mundial.

Seguridad llevándose a una manifestante

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Los servicios de seguridad en los Juegos Olímpicos de Pekín se llevaban rápidamente a cualquiera que protestara por la causa tibetana.

Los sauditas tal vez esperan que, a través del deporte, la gente piense menos en estas cosas y más en los grandes momentos deportivos cuando escuchen las palabras “Arabia Saudita”.

La teoría dice que el “sportwashing” funciona particularmente bien por dos razones.

Primero, está el hecho de que la mayoría de los organismos que rigen el deporte insisten en que sus eventos son apolíticos.

La separación del deporte y la política es intrínseca para muchos de ellos. La FIFA castiga a los países donde el gobierno intenta desempeñar un papel en la federación de fútbol de la nación, hasta el punto de vetarlos de torneos.

Esto hace que resulte atractivo para las naciones donde el debate político es limitado. Existe una presión activa de organizaciones como la FIFA o el Comité Olímpico Internacional para que los temas controvertidos se mantengan alejados de sus eventos.

El COI fue muy cauteloso con las protestas pro-Tíbet en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, por ejemplo. Y a los suizos Granit Xhaka y Xherdan Shaqiri, la FIFA casi los suspende por celebrar goles contra Serbia con un gesto que imitaba la bandera albanesa en el Mundial de 2018.

El efecto Streisand

Fórmula E

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El Diriyah E-Prix en Riad abrió la temporada de Fórmula E.

La segunda razón es que, si bien los temas controvertidos se mencionan mientras se prepara un evento, una vez que este comienza, el enfoque inevitablemente se pone en el deporte y eso no cambia.

El gran volumen de historias, una Copa del Mundo tiene hasta cuatro partidos cada día, lo que significa que no hay oportunidad para que los periodistas se concentren en otra cosa.

Las historias sobre protestas en Brasil por el costo de los Juegos Olímpicos de Río 2016, por ejemplo, desaparecieron una vez que el evento empezó. Simplemente, había demasiadas cosas ocurriendo a la vez.

Amnistía Internacional dijo que Anthony Joshua está siendo “engañado” al aceptar pelear en Arabia Saudita y agregó que “cualquiera que haya criticado al régimen ha sido exiliado, arrestado o amenazado”.

“No hay nada parecido a libertad de expresión o derecho a protestar”, denuncia AI.

Pero Joshua respondió que, si bien le daba las gracias a los grupos de derechos humanos que “expresaban su opinión”, sentía que era mejor interactuar con el régimen que simplemente “acusar, señalar con el dedo y gritar desde Reino Unido“.

Añadió que un hombre no podía “ponerse una capa y salvar al mundo”.

Pero, solo el hecho de que Joshua tenga que responder preguntas como esas ya es algo que los organizadores de la pelea quizás no hubieran querido.

Es posible que al tratar de hacer “sportwashing”, los países terminen creando su propia versión del efecto Streisand, por el cual terminan llamando la atención sobre lo que estaban buscando esconder.


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