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Cuartoscuro

Programa para jóvenes arranca con más presupuesto que la UNAM, aunque aún se diseñan sus reglas de operación

La Secretaría de Hacienda decidió catalogar este programa con la clave presupuestaria de “subsidio”, lo que permitió evadir, por lo pronto, la emisión de reglas de operación.
Cuartoscuro
10 de enero, 2019
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La Secretaría del Trabajo y Previsión Social publicó este jueves 10 de enero en el Diario Oficial de la Federación los lineamientos básicos de operación de Jóvenes Construyendo el Futuro, el programa para este sector con el mayor presupuesto: 44 mil 300 millones de pesos, un monto superior incluso al presupuesto de la UNAM para 2019.

Aunque los primeros becarios ya fueron seleccionados y hoy arrancará el programa sólo con lineamientos básicos de operación, la dependencia y la Secretaría de Hacienda aun están diseñando las Reglas de Operación del programa, es decir, el documento donde se fijan los criterios de diseño, operación, evaluación, impacto y rendición de cuentas y deberá ser publicado máximo el 28 de febrero.

El programa tiene como meta vincular a 2.3 millones de jóvenes –sin importar su nivel de escolaridad– con empresas pequeñas, medianas y grandes para laborar en diferentes actividades durante un año y a cambio, recibirán una beca por 3 mil 600 pesos mensuales.

Pese a ser uno de los programas prioritarios de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador y al monto asignado que significa 40 veces más que el presupuesto de la Secretaría de la Función Pública, por ejemplo, la Secretaría de Hacienda decidió catalogar este programa con la clave presupuestaria de “subsidio”, lo que permitió evadir, por lo pronto, la emisión de reglas de operación.

López Obrador dijo que se logró un presupuesto de 44 mil millones de pesos para este programa y si se necesita más “vamos a conseguir más recursos”.

La secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde,  dijo que hasta el momento un millón 100 mil jóvenes y 39 mil empresas han mostrado su interés para ofertar cerca de 300 mil vacantes.

Apenas el 8 de enero, Alcalde había anunciado que había 27 mil ofertas de vacantes y 37 mil empresas inscritas.

Lee: Con 27 mil vacantes, arranca este jueves en Tlalnepantla el programa Jóvenes Construyendo el Futuro

Animal Político preguntó a Hacienda cuáles fueron los criterios para establecerlo como subsidio y respondió en una ficha informativa que todos los programas presupuestarios catalogados como “otros subsidios” transitarán a la categoría “sujetos a reglas de operación” el próximo mes, porque las reglas aún están “en revisión” en la Secretaría del Trabajo y en la Subsecretaría de Egresos de Hacienda.

Además, iniciar el programa como subsidio permite hacer los ajustes necesarios para posteriormente establecer las reglas de operación que fijarán los criterios de funcionamiento para todo el periodo de funcionamiento del programa. Esto, dice Hacienda, responde “al ciclo de políticas públicas en el que se encuentran los programas para hacer un uso eficiente de los recursos públicos”.

Las reglas de operación en los programas sociales fue una lucha permanente de la sociedad civil, por lo que tener programas de esta magnitud sin ello representa una regresión a los años 70, advierte Lorena Cortés, directora de proyectos de la Consultora Simo que hace análisis para el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), entre otros.

Saber cuáles son las “reglas de juego” será indispensable para conocer la población beneficiaria, los objetivos, las metas, los indicadores y sobre todo determinar la eficiencia de un programa que invertirá millones de pesos en un sector vulnerable en el país, dice Cortés.

Sin reglas de operación habría “una obscuridad absoluta en cómo se va a manejar los recursos”, tampoco habría certeza de que el programa no fuese utilizado electoralmente, que justo esa era una de las demandas de la sociedad civil para establecer los criterios de funcionamiento.

Además, también se necesitan establecer los mecanismos de evaluación para saber si el programa estaría cumpliendo con sus objetivos. Y otro aspecto relevante contenido en las reglas de operación son los criterios de actuación de los burócratas encargados de operar el programa porque de lo contrario “no sabrán qué hacer”. Esto significa que las decisiones recaerán en “las personas” y no en procedimientos claros, dice Lorena Cortés.

Los lineamientos

De acuerdo con los lineamientos del programa, el único requisito de elegibilidad es la edad, pues serán considerados todos los jóvenes que tengan entre 18 y 29 años y que no tengan empleo ni estudien. Por lo tanto sólo deberán presentar su credencial de elector y comprobante de domicilio para inscribirse.

Las zonas prioritarias serán los municipios de alta marginación e indígenas, toda vez que, de acuerdo con la OCDE, la población joven que no estudia ni trabaja está concentrada en las zonas de pobreza y pobreza extrema, según se explica en el primer considerando.

En México 22% de la población joven no estudia ni trabaja, lo cual es una cifra superior al 15% promedio entre los países de la OCDE, por lo que este programa es inédito en la región para afrontar el problema.

Respecto a la evaluación, aún en el supuesto de permanecer como un programa de “subsidio”, el Consejo Nacional para la Evaluación de la Política Social (Coneval) tendrá facultades para evaluar su efectividad e impacto entre la población beneficiaria, según se advierte en los lineamientos.

Fuentes del Coneval afirman que arrancar un programa de esa naturaleza sin reglas de operación, si bien no es ilegal, al menos es “poco ortodoxo” debido a que no están informando las “reglas del juego”, los fundamentos, metas ni mecanismos de evaluación y rendición de cuentas al inicio de operación.

Sobre la elegibilidad de las empresas, tampoco se establecen criterios que limiten la participación, sólo tener un “plan de capacitación” que los jóvenes recibirían en el lugar, que puede ser desde una panadería, por ejemplo, hasta corporativos.

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El puente del amor: por qué el cerebro confunde estar excitado con estar enamorado

El experimento de 1974 conocido como El puente del amor mostró que, cuando se trata de reconocer sentimientos, nuestro cerebro a menudo se confunde. Un fenómeno que se conoce como “atribución errónea de la excitación”.
7 de julio, 2019
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Una pareja besándose

iStock
¿Será verdadera atracción?

Cualquiera que se haya enamorado reconoce las sensaciones: el corazón palpita fuertemente y a toda velocidad, la respiración se acelera, las palmas de nuestras manos se humedecen.

Si la presencia de alguien te genera esto, seguramente lo atribuyas a la enorme atracción que sientes por esa persona. Incluso es muy posible que lo llames amor.

Sin embargo, podrías estar muy equivocado o equivocada.

De hecho, quizás lo que realmente estés experimentando es miedo, ansiedad o estrés.

¿Cómo podría confundir emociones tan diferentes?, te preguntarás.

Pues resulta que, como descubrió el psicólogo social Stanley Schachter en la década de 1960, las emociones no son tan espontáneas ni tan claras como uno cree.

Según Schachter, son dos los factores que las determinan: primero hay una excitación psicológica y luego está la etiqueta que le damos a ese sentimiento.

Esto segundo lo definimos según el contexto en el que estemos. Y a veces, nuestro sistema de etiquetado falla, algo que Schachter llamó “atribución errónea de la excitación“.

Entonces, esas sensaciones que tú atribuyes a estar enamorado en realidad podrían tener otro origen muy diferente.

Capilano Suspension Bridge

Getty Images
El puente colgante de Capilano, en Vancouver, donde se realizó el famoso experimento de Dutton y Aron.

El puente del amor

En 1974 los psicólogos canadienses Donald Dutton y Arthur Aron, de la Universidad de Columbia Británica, ingeniaron un experimento que mostró cómo la atribución errónea de la excitación podía afectar nuestros sentimientos de atracción.

Entrevistaron a diversos hombres que visitaban un parque en Vancouver. La entrevistadora era una bella mujer.

La mitad de los entrevistados estaban cruzando un tambaleante puente colgante cuando la mujer les pidió que participaran en su investigación. La otra mitad atravesaba un sólido puente de poca altura.

A todos los hombres se les pidió que miraran una foto -por ejemplo la imagen de una mujer riéndose mientras se cubría el rosto- y que imaginaran la historia detrás de esa foto. La excusa era investigar los efectos de un bello escenario, como el del parque, sobre la creatividad.

Al finalizar, la mujer les daba su número de teléfono y les decía que la llamaran si tenían preguntas sobre el estudio.

Los investigadores hallaron que la mayoría de quienes llamaron a la mujer habían atravesado el puente colgante (más del doble de quienes habían caminado por el puente seguro).

Además, las historias que escribieron estos hombres tenían más contenido romántico y sexual.

Cuando el experimento se volvió a hacer usando a un entrevistador masculino en lugar de la bella mujer, casi nadie lo llamó.

Capilano Suspension Bridge

Getty Images
Muchos hombres que participaron en el estudio confundieron ansiedad con atracción.

¿La explicación de los expertos? Que muchos de los hombres que habían cruzado el puente colgante habían confundido las sensaciones que les provocó el miedo inconsciente de caer -el corazón latiendo más rápido, la respiración acelerada- con un sentimiento de atracción.

Titularon su estudio: “Alguna evidencia de mayor atracción sexual en condiciones de alta ansiedad”.

Sin embargo, el trabajo pasó a conocerse de forma informal como “El puente del amor”.

Por qué los confundimos

Distintas investigaciones a lo largo de los años han mostrado que el fenómeno de la atribución errónea de la excitación no solo afecta nuestros sentimientos de atracción y amor sino a toda una gama de emociones: el enojo, la euforia, el humor, el miedo, la incomodidad y el erotismo.

Existe una explicación biológica detrás de esta confusión.

Y es que si bien estar enamorado o sentir miedo o ansiedad son estados casi opuestos -uno nos puede hacer sentir muy bien y el otro muy mal- paradójicamente los cambios fisiológicos que provocan en nuestro cuerpo son muy similares.

Cuando nos sentimos amenazados o estresados se activa nuestro sistema nervioso simpático, la parte del sistema nervioso encargado de definir si debemos luchar o escapar.

El sistema nervioso

iStock
El sistema nervioso simpático provoca cambios en nuestro cuerpo similares a los que sentimos cuando estamos enamorados.

Para preparar al cuerpo para estos posibles escenarios el sistema simpático activa una serie de cambios, que provocan que nuestro ritmo cardíaco y respiración se aceleren.

Las hormonas que se liberan -adrenalina y noradrenalina- también afectan nuestro estómago, haciendo que sintamos “mariposas”.

Curiosamente, es el mismo proceso que atravesamos cuando estamos enamorados, llevando a que se puedan confundir las distintas emociones si el contexto no es claro.

Del terror al amor

Este fenómeno podría explicar por qué las películas de terror son tan populares para ir en una cita.

La excitación compartida puede realzar los sentimientos de atracción.

Sin embargo, la atribución errónea de la excitación también explica por qué muchas veces lo que parecía “amor a primera vista” se diluye en poco tiempo y la persona que te deslumbraba tanto a las semanas ya no te mueve ni un pelo.

No obstante, los expertos en relaciones han descubierto que la teoría de los dos factores de Schachter también puede ayudar a fortalecer un vínculo, ya que muestra que la experiencia emocional es maleable.

Entonces, mientras que la excitación puede crear una sensación falsa de afecto entre dos personas que realmente no se aman, cuando sí hay amor pero la pareja se ve desgastada por la monotonía y otros factores, es posible revivir esa chispa compartiendo actividades que generan excitación.

Una pareja mayor andando en jetski

iStock
Compartir aventuras y experiencias emocionantes une a las parejas.

En particular se ha hallado que las parejas que comparten experiencias nuevas y desafiantes tienden a sentir niveles de atracción mayores que quienes no se salen de la rutina.

Pero ojo: los psicólogos también advierten que las parejas que solo subsisten a base de experiencias fuertes, la inestabilidad o el peligro, seguramente sean víctimas de la atribución errónea de la excitación y no están realmente enamoradas.


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